21 de octubre 2013    /   CREATIVIDAD
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Las instantáneas de papel de The Smallest Boy

21 de octubre 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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La imaginación de los seres humanos está rellena de sentimientos, experiencias y millones de mundos imaginarios que contribuyen a construir quiénes somos. Rubén Martínez dice que las escenas en miniatura que esboza con papel siempre estuvieron ahí. De un tiempo a esta parte ha decidido sacarlas y compartirlas. La excusa era un mercadillo de objetos hechos a mano al que le llevó una amiga, pero esta suerte de ‘psicoanálisis papercraft’ acabaría brotando tarde o temprano.

Rubén Martínez es diseñador freelance y trabaja bajo su propia marca, Puré Gráfico. Cuenta que acabó trabajando con papel porque «me hace sentir tan bien como cuando era pequeño». Siente atracción por las miniaturas desde niño, aunque nunca ha sido coleccionista de maquetas ni modelista.

The Smallest Boy es el nombre del proyecto que le lleva a recorrer escenas que se mueven entre lo surrealista y lo inquietante con una gran influencia de los iconos cinematográficos del suspense y el terror. «Aunque en la serie Cine las escenas se basan en películas de esos géneros, al final trato de representar cosas que jamas olvidaré y que forman parte de mi cultura visual. Esas escenas impactantes son inolvidables. Además, homenajeo a una de mis mayores pasiones que, sin duda, es el cine«, explica Martínez.

El diseñador trata de no poner límites a la imaginación ni corsés temporales que condicionen su trabajo. Algunas escenas ocupan una semana de su tiempo pero, en ocasiones, el proceso puede alargarse porque «se crean a partir de una idea general, pero las voy mejorando a base de prueba y error», señala. «Otras, sin embargo, se resuelven muy rápido y esa sencillez hace que los resultados sean mejores».

El creador dice disfrutar del proceso a pesar de «a veces me desespero cuando no acaba de quedar como yo quiero. El verdadero reto está en simplificar la idea de la escena y adaptarla a un formato».

La iniciativa comenzó como un hobby con el que Martínez vio la posibilidad de sacar algo de dinero. «Se creó como producto de arte para vender. Dado el éxito, puede ser interesante enfocar mis esfuerzos en crear algo personal y dejar de trabajar para otros clientes, como hago en mi faceta de diseñador gráfico», declara. El plan maestro de Rubén Martínez, el de vivir a partir de algo que le hace feliz, ha dejado de ser utópico para conseguir ser un objetivo alcanzable.

purgatorio01

purgatorio02

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vertigo02

Resplandor_031

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pajaros03pajaros03

exorcista021

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colmenas

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La imaginación de los seres humanos está rellena de sentimientos, experiencias y millones de mundos imaginarios que contribuyen a construir quiénes somos. Rubén Martínez dice que las escenas en miniatura que esboza con papel siempre estuvieron ahí. De un tiempo a esta parte ha decidido sacarlas y compartirlas. La excusa era un mercadillo de objetos hechos a mano al que le llevó una amiga, pero esta suerte de ‘psicoanálisis papercraft’ acabaría brotando tarde o temprano.

Rubén Martínez es diseñador freelance y trabaja bajo su propia marca, Puré Gráfico. Cuenta que acabó trabajando con papel porque «me hace sentir tan bien como cuando era pequeño». Siente atracción por las miniaturas desde niño, aunque nunca ha sido coleccionista de maquetas ni modelista.

The Smallest Boy es el nombre del proyecto que le lleva a recorrer escenas que se mueven entre lo surrealista y lo inquietante con una gran influencia de los iconos cinematográficos del suspense y el terror. «Aunque en la serie Cine las escenas se basan en películas de esos géneros, al final trato de representar cosas que jamas olvidaré y que forman parte de mi cultura visual. Esas escenas impactantes son inolvidables. Además, homenajeo a una de mis mayores pasiones que, sin duda, es el cine«, explica Martínez.

El diseñador trata de no poner límites a la imaginación ni corsés temporales que condicionen su trabajo. Algunas escenas ocupan una semana de su tiempo pero, en ocasiones, el proceso puede alargarse porque «se crean a partir de una idea general, pero las voy mejorando a base de prueba y error», señala. «Otras, sin embargo, se resuelven muy rápido y esa sencillez hace que los resultados sean mejores».

El creador dice disfrutar del proceso a pesar de «a veces me desespero cuando no acaba de quedar como yo quiero. El verdadero reto está en simplificar la idea de la escena y adaptarla a un formato».

La iniciativa comenzó como un hobby con el que Martínez vio la posibilidad de sacar algo de dinero. «Se creó como producto de arte para vender. Dado el éxito, puede ser interesante enfocar mis esfuerzos en crear algo personal y dejar de trabajar para otros clientes, como hago en mi faceta de diseñador gráfico», declara. El plan maestro de Rubén Martínez, el de vivir a partir de algo que le hace feliz, ha dejado de ser utópico para conseguir ser un objetivo alcanzable.

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Opiniones 4
  • Y si la calidad de la materia prima fuera algo mejor y tuviera algo más de precisión a la hora de realizar los cortes, sería una obra impecable 😉

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