24 de febrero 2017    /   CIENCIA
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El juego para pasar el rato en la casa de Gran Hermano

24 de febrero 2017    /   CIENCIA     por          
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Salvo algunas excepciones, los juegos de mesa no apuestan por aumentar los conocimientos culturales de sus jugadores. El Twister tal vez sirva para preparar las oposiciones para el Circo del Sol. El Monopoly puede ayudar a conocer cómo funciona la especulación inmobiliaria, pero poco más.

Advertidos de esa situación, los responsables de The School of Life han lanzado The thinker game, un juego con el que, además de divertirse, es posible conocer algo más de personajes históricos relacionados con la literatura, la ciencia o la filosofía; un juego que no debería faltar en ninguna casa, especialmente en la de Gran Hermano.

El mecanismo es muy sencillo. Los participantes deben averiguar un personaje mediante preguntas sobre su profesión, sus obras o su vida. El jugador que tiene la carta sólo puede responder sí o no. En caso de que no sepa muy bien algunos detalles, el naipe contiene información biográfica e incluso una cita del personaje.

Un juego que no debería dar muchos problemas, salvo en el caso de personajes inclasificables. Por ejemplo, Salvador Dalí, que ya protagonizó una memorable actuación en What’s My Line? Un programa de la televisión norteamericana de los años 50 con un funcionamiento muy semejante a The thinker game.

Además de la diversión que proporciona, otro de los atractivos de The thinker game es que ha sido ilustrado por Stuart Patience. Este colaborador de medios como The Guardian, The New York Times o Wallpaper ha dibujado las 54 cartas con un estilo sencillo, sin ornamentos. Apenas algunos toques de color que determinarían los diferentes palos de la baraja.

Además de en la baraja, los dibujos de Patience han sido utilizados para desarrollar otro producto de The School of Life: unos manteles individuales en los que aparecen Freud, Coco Chanel, Maquiavelo y Rachel Carson. Según sus creadores, los pensamientos y teorías de estos hombres y mujeres «pueden animar las comidas haciendo que se sea mejor anfitrión y conversador».


El pack de baraja y manteles es perfecto para una velada con cena, diversión y tal vez algo más íntimo. En este sentido nada mejor que recordar la frase de John Waters: «If you go home with somebody, and they don’t have books, don’t fuck ‘em!» («Si ligas con alguien y no tiene ningún libro en casa, no te lo folles»). Alguien que tiene esos manteles y esa baraja, seguro que tiene libros. Lo demás es cosa suya.

Salvo algunas excepciones, los juegos de mesa no apuestan por aumentar los conocimientos culturales de sus jugadores. El Twister tal vez sirva para preparar las oposiciones para el Circo del Sol. El Monopoly puede ayudar a conocer cómo funciona la especulación inmobiliaria, pero poco más.

Advertidos de esa situación, los responsables de The School of Life han lanzado The thinker game, un juego con el que, además de divertirse, es posible conocer algo más de personajes históricos relacionados con la literatura, la ciencia o la filosofía; un juego que no debería faltar en ninguna casa, especialmente en la de Gran Hermano.

El mecanismo es muy sencillo. Los participantes deben averiguar un personaje mediante preguntas sobre su profesión, sus obras o su vida. El jugador que tiene la carta sólo puede responder sí o no. En caso de que no sepa muy bien algunos detalles, el naipe contiene información biográfica e incluso una cita del personaje.

Un juego que no debería dar muchos problemas, salvo en el caso de personajes inclasificables. Por ejemplo, Salvador Dalí, que ya protagonizó una memorable actuación en What’s My Line? Un programa de la televisión norteamericana de los años 50 con un funcionamiento muy semejante a The thinker game.

Además de la diversión que proporciona, otro de los atractivos de The thinker game es que ha sido ilustrado por Stuart Patience. Este colaborador de medios como The Guardian, The New York Times o Wallpaper ha dibujado las 54 cartas con un estilo sencillo, sin ornamentos. Apenas algunos toques de color que determinarían los diferentes palos de la baraja.

Además de en la baraja, los dibujos de Patience han sido utilizados para desarrollar otro producto de The School of Life: unos manteles individuales en los que aparecen Freud, Coco Chanel, Maquiavelo y Rachel Carson. Según sus creadores, los pensamientos y teorías de estos hombres y mujeres «pueden animar las comidas haciendo que se sea mejor anfitrión y conversador».


El pack de baraja y manteles es perfecto para una velada con cena, diversión y tal vez algo más íntimo. En este sentido nada mejor que recordar la frase de John Waters: «If you go home with somebody, and they don’t have books, don’t fuck ‘em!» («Si ligas con alguien y no tiene ningún libro en casa, no te lo folles»). Alguien que tiene esos manteles y esa baraja, seguro que tiene libros. Lo demás es cosa suya.

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Opiniones 13
  • Pero cuánta ignorancia en ese primer párrafo. No has hecho ni un poquito de investigación para este «artículo». Los juegos de mesa han evolucionado y han crecido exponencialmente desde el año 1995 por lo menos, si no es antes. Al día de hoy existe tal variedad, que utilizar ejemplos de hace un siglo de antigüedad (Monopoly) es francamente insultante.

  • «Salvo algunas excepciones, los juegos de mesa no apuestan por aumentar los conocimientos culturales de sus jugadores»

    Esto lo dice un pobre diablo que No Tiene idea de lo que habla, deberia investigar un poco antes de abrir la bocota.

  • Hace falta estar muy mal documentado para afirmar la tontería con la que arranca este artículo. Señor Bravo, la principal carencia rn cuanto a «conocimientos culturales » la demuestra usted.

  • es lo que pasa cuando alguien se pone a escribir sobre lo que no sabe y ya en el primer parrafo mete la cagada que inagura la gran Enciclopedia de cagadas del S.XXI, que luego uno no tiene ganas de continuar leyendo.

  • «Salvo algunas excepciones, los juegos de mesa no apuestan por aumentar los conocimientos culturales de sus jugadores.» Complicado demostrar más ignorancia sobre un tema. No es que lo hayas investigado poco, es que ni siquiera has hecho una búsqueda de Wikipedia para informarte mínimamente. Que esto ocurriese en un medio de información general sería cutre. Que ocurra en una autodenominada «revista cultural», es un puñetero gag.

  • La falta de conocimiento acerca de un tema debería impedir escribir sobre él. Es usted, señor, un completo ignorante cuyas fuentes de información son los espacios publicitarios que alcanza ver entre programa y programa de tele5. Si pretendía vender un producto ha conseguido exactamente lo contrario.

  • Vaya introducción !! Se nota que el autor ha investigado mucho los juegos que enseñan historia que hay en circulación desde hace 40 años de, por ejemplo, la empresa GMT, o los juegos educativos de la empresa HABA, los juegos que te enseñan vocabulario como el clever por no hablar de los juegos de mesa que se utilizan con la gente autista, los juegos que desarrollan la memoria… Y un sinfín más. Que una revista de prestigio como Yorokobu dé por bueno un artículo como este, me parece raro y mal. Saludos

  • Estaria muy bien que tan solo te hubieras informado un poquito para darte cuenta que los juegos de mesa han evolucionado y bastante mas de lo que tu crees. El juego del que aqui hablais pensando que es la panacea de los juegos se queda bastante lejos de lo que pretendes plantearnos con el.Informate,entra en alguna tienda especializada….y te daras cuenta que los juegos de mesa HOY te pueden aportar mucha cultura de la cual andas un poco carente.

  • Vamos, es un Time’s up con pretensiones.
    En serio, un poco de rigurosidad, eso casi no es ni un juego.

  • Comentarios cerrados.

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