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22 de noviembre 2011    /   DIGITAL
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Tim O’Reilly: “Internet está construyendo un cerebro global aumentado”

22 de noviembre 2011    /   DIGITAL     por          
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Tim O’Reilly tiene bastante claro lo que viene. No requiere grandes labores de futurología para averiguarlo. Solo necesita mirar a nuestro alrededor. Según el irlandés, la máxima expresión del futuro de los medios se puede ver actualmente en el coche de Google que se conduce solo. “Es una comparación rara quizá, pero representa lo que antes fue un libro. En vez de consultar una guía o un mapa para saber hacia dónde quieres ir, el coche ya lo sabe”, explicó el emprendedor y divulgador, en su ponencia realizada esta mañana en Ficod.

Algunos pensadores ya se han apresurado a bautizar la era 3.0 como la entrada de la web semántica pero para O’Reilly, conocido por acuñar el término web 2.0, esta definición se queda corta. Considera que el coche de Google es el mejor ejemplo de que estamos entrando en la era de los sensores, los datos y la información. Esta información es la que da sentido y utilidad a nuestros dispositivos. “Los smartphones empiezan a tener sentidos que no tenemos. Sabe mucho mejor que nosotros donde estamos localizados y consigue averiguar lo que estamos escuchando”.

Todo esto es una muestra de un ecosistema que definió con esta sencilla fórmula:

Sensores + Algoritmos = Servicios

La clave de este nuevo panorama está en la recolección de datos por parte de los sensores. O’Reilly volvió al ejemplo del coche automático de Google para ilustrarlo. “En 2005 la Universidad de Stanford logró que un coche condujera solo durante 7 horas. Unos años más tarde llega Google y logra hacer lo mismo, pero esta vez sus vehículos recorren cientos de kilómetros repetidamente”.

La razón de este éxito no fue una cuestión de tener mejores programadores. Se produjo porque el buscador tenía a su disposición mucha más información para que el vehículo funcionara. “Lo que distinguía a Google es que tenía enormes cantidades de datos recolectados cuando la compañía creó Street View. Cada vehículo medía con precisión las calles y esa información se utilizó para conducir el coche en esta ocasión”.

“La partida cambia por completo. El algoritmo es importante pero la calidad y cantidad de información lo es mucho más”, añadió.

Esta información es clave, según O’Reilly, para entender el futuro de la inteligencia artificial que durante muchos años ha recibido una representación poco realista en las películas. “No es lo que vemos en Terminator, donde las máquinas poseen unas dotes humanas. Se trata de acercar las necesidades del humano mediante los dispositivos. Estamos literalmente construyendo un cerebro global aumentado”, añadió.

En este sentido, O’Reilly piensa que el trabajo más cotizado en el futuro será el de la ciencia de los datos, una profesión que ya existe en redes sociales como LinkedIn. Estos profesionales se dedican a analizar y estudiar cómo la información puede ayudar a mejorar y optimizar un negocio.

“Todo el mundo quiere saber si lo que hacemos está funcionando en tiempo real. En ese sentido, la frase de John Wannamaker ‘sé que la mitad de mi presupuesto publicitario se desperdicia, el problema es que no sé qué mitad es’ tiene más relevancia que nunca». La diferencia ahora es que la capacidad de medición de internet puede hacer que el concepto acabe siendo obsoleto.

Sobre el buen uso de las redes sociales y la influencia sobre los negocios

El pinchazo de la burbuja online en 2000 enseñó a este veterano de internet que el mayor error que cometieron muchas empresas fue replicar el modelo broadcast en la red. “Es lo que les llevó a la ruina. En ese sentido he aprendido a usar mi presencia en redes sociales para construir y alimentar la presencia de mi comunidad”, explicó O’Reilly, que cuenta con más de 1,5 millones de seguidores en Twitter. Un usuario que realizó una nube de tags sobre su uso de la red encontró que la palabra más utilizada fue RT (Retweets). “No es sobre mí, es sobre dar salida a las ideas de la comunidad”.

Esta misma filosofía es la que se debería aplicar a la empresa que muchas veces está más preocupada por capturar y proteger su actual modelo de negocio que por buscar nuevas formulas. “Hay que crear más valor que el de las capturas. Es mucho más importante pensar en cuánto valor creas para la sociedad, para tus competidores y tus clientes. Esta es la mejor forma de construir valor para ti mismo».

La App Store es uno de los mejores ejemplos de ello. Un medio que ha generado más de 4.000 millones de dólares para los desarrolladores. “Lo que fue tan mágico de la App Store es que no sólo creaba valor para Apple, creaba valor para todo el ecosistema. Transformó el mercado. Este tipo de transformación solo funciona cuando colaboras”.

Lo mismo se puede decir para Google que ha creado una enorme economía en torno a su plataforma. “Ambos han generado una enorme economía que les supera. Justo lo opuesto a compañías como Goldman Sachs que lo destruyen para su interés personal”.

La evolución de la inteligencia colectiva

Los últimos años han visto una evolución y creciente sofisticación de los procesos de colaboración e inteligencia colectiva en la red, según O’Reilly. Hay muchos ejemplos de ello, como la elaboración del perfil de Wikipedia del terremoto de Japón en marzo de este año. 1.300 individuos trabajaron juntos para crear un documento que fue editado 5.000 veces. “Hubo una estructura consolidada que permitió generar la información más detallada sobre el terremoto”.

Esta arquitectura de la colaboración es la que, según O’Reilly, hay que proteger. Por eso es imprescindible evitar llenar la red de regulación. La gente no tiene que ponerse de acuerdo o pedir permiso para hacer algo en internet y en eso radica su utilidad.

En defensa de los verdaderos innovadores

Esta protección está muy ligada a la innovación y, para O’Reilly, pocos tuvieron la visión de Henry Ford. “Es fácil quedarse en los productos y el proceso de fabricación que inventó. Su verdadera innovación fue inventar la semana de trabajo de 40 horas y el concepto del fin de semana. Creó nuestra cultura del consumo. Se dio cuenta de que la gente necesitaba un nivel de vida para comprar su producto. Contrasta esto con las compañías que solo quieren hacer dinero para ellos mismos”.

Por eso, el pensador y emprendedor volvió a insistir en el ecosistema de la colaboración. En la importancia de construir valor no solo para nosotros sino para toda la comunidad. Esto solo se mantendrá si protegemos el medio. “No puedes tomar algunas cosas y controlar otras que no te gustan. Internet es muy potente, es un generador de nuevas ideas y modelos de negocio. Está bajo el ataque de las empresas tradicionales que quieren proteger su modelo de negocio. Es imprescindible dejar que siga evolucionando”.

Bonus Track:

Tim O’Reilly y la web 2.0

El creador del término 2.0 quiso aclarar que cuando acuñó el término no se refería a las redes sociales. Era una referencia al retorno de la industria de internet después del crash de 2000.

Fotos: Opensourceway bajo licencia CC

Tim O’Reilly tiene bastante claro lo que viene. No requiere grandes labores de futurología para averiguarlo. Solo necesita mirar a nuestro alrededor. Según el irlandés, la máxima expresión del futuro de los medios se puede ver actualmente en el coche de Google que se conduce solo. “Es una comparación rara quizá, pero representa lo que antes fue un libro. En vez de consultar una guía o un mapa para saber hacia dónde quieres ir, el coche ya lo sabe”, explicó el emprendedor y divulgador, en su ponencia realizada esta mañana en Ficod.

Algunos pensadores ya se han apresurado a bautizar la era 3.0 como la entrada de la web semántica pero para O’Reilly, conocido por acuñar el término web 2.0, esta definición se queda corta. Considera que el coche de Google es el mejor ejemplo de que estamos entrando en la era de los sensores, los datos y la información. Esta información es la que da sentido y utilidad a nuestros dispositivos. “Los smartphones empiezan a tener sentidos que no tenemos. Sabe mucho mejor que nosotros donde estamos localizados y consigue averiguar lo que estamos escuchando”.

Todo esto es una muestra de un ecosistema que definió con esta sencilla fórmula:

Sensores + Algoritmos = Servicios

La clave de este nuevo panorama está en la recolección de datos por parte de los sensores. O’Reilly volvió al ejemplo del coche automático de Google para ilustrarlo. “En 2005 la Universidad de Stanford logró que un coche condujera solo durante 7 horas. Unos años más tarde llega Google y logra hacer lo mismo, pero esta vez sus vehículos recorren cientos de kilómetros repetidamente”.

La razón de este éxito no fue una cuestión de tener mejores programadores. Se produjo porque el buscador tenía a su disposición mucha más información para que el vehículo funcionara. “Lo que distinguía a Google es que tenía enormes cantidades de datos recolectados cuando la compañía creó Street View. Cada vehículo medía con precisión las calles y esa información se utilizó para conducir el coche en esta ocasión”.

“La partida cambia por completo. El algoritmo es importante pero la calidad y cantidad de información lo es mucho más”, añadió.

Esta información es clave, según O’Reilly, para entender el futuro de la inteligencia artificial que durante muchos años ha recibido una representación poco realista en las películas. “No es lo que vemos en Terminator, donde las máquinas poseen unas dotes humanas. Se trata de acercar las necesidades del humano mediante los dispositivos. Estamos literalmente construyendo un cerebro global aumentado”, añadió.

En este sentido, O’Reilly piensa que el trabajo más cotizado en el futuro será el de la ciencia de los datos, una profesión que ya existe en redes sociales como LinkedIn. Estos profesionales se dedican a analizar y estudiar cómo la información puede ayudar a mejorar y optimizar un negocio.

“Todo el mundo quiere saber si lo que hacemos está funcionando en tiempo real. En ese sentido, la frase de John Wannamaker ‘sé que la mitad de mi presupuesto publicitario se desperdicia, el problema es que no sé qué mitad es’ tiene más relevancia que nunca». La diferencia ahora es que la capacidad de medición de internet puede hacer que el concepto acabe siendo obsoleto.

Sobre el buen uso de las redes sociales y la influencia sobre los negocios

El pinchazo de la burbuja online en 2000 enseñó a este veterano de internet que el mayor error que cometieron muchas empresas fue replicar el modelo broadcast en la red. “Es lo que les llevó a la ruina. En ese sentido he aprendido a usar mi presencia en redes sociales para construir y alimentar la presencia de mi comunidad”, explicó O’Reilly, que cuenta con más de 1,5 millones de seguidores en Twitter. Un usuario que realizó una nube de tags sobre su uso de la red encontró que la palabra más utilizada fue RT (Retweets). “No es sobre mí, es sobre dar salida a las ideas de la comunidad”.

Esta misma filosofía es la que se debería aplicar a la empresa que muchas veces está más preocupada por capturar y proteger su actual modelo de negocio que por buscar nuevas formulas. “Hay que crear más valor que el de las capturas. Es mucho más importante pensar en cuánto valor creas para la sociedad, para tus competidores y tus clientes. Esta es la mejor forma de construir valor para ti mismo».

La App Store es uno de los mejores ejemplos de ello. Un medio que ha generado más de 4.000 millones de dólares para los desarrolladores. “Lo que fue tan mágico de la App Store es que no sólo creaba valor para Apple, creaba valor para todo el ecosistema. Transformó el mercado. Este tipo de transformación solo funciona cuando colaboras”.

Lo mismo se puede decir para Google que ha creado una enorme economía en torno a su plataforma. “Ambos han generado una enorme economía que les supera. Justo lo opuesto a compañías como Goldman Sachs que lo destruyen para su interés personal”.

La evolución de la inteligencia colectiva

Los últimos años han visto una evolución y creciente sofisticación de los procesos de colaboración e inteligencia colectiva en la red, según O’Reilly. Hay muchos ejemplos de ello, como la elaboración del perfil de Wikipedia del terremoto de Japón en marzo de este año. 1.300 individuos trabajaron juntos para crear un documento que fue editado 5.000 veces. “Hubo una estructura consolidada que permitió generar la información más detallada sobre el terremoto”.

Esta arquitectura de la colaboración es la que, según O’Reilly, hay que proteger. Por eso es imprescindible evitar llenar la red de regulación. La gente no tiene que ponerse de acuerdo o pedir permiso para hacer algo en internet y en eso radica su utilidad.

En defensa de los verdaderos innovadores

Esta protección está muy ligada a la innovación y, para O’Reilly, pocos tuvieron la visión de Henry Ford. “Es fácil quedarse en los productos y el proceso de fabricación que inventó. Su verdadera innovación fue inventar la semana de trabajo de 40 horas y el concepto del fin de semana. Creó nuestra cultura del consumo. Se dio cuenta de que la gente necesitaba un nivel de vida para comprar su producto. Contrasta esto con las compañías que solo quieren hacer dinero para ellos mismos”.

Por eso, el pensador y emprendedor volvió a insistir en el ecosistema de la colaboración. En la importancia de construir valor no solo para nosotros sino para toda la comunidad. Esto solo se mantendrá si protegemos el medio. “No puedes tomar algunas cosas y controlar otras que no te gustan. Internet es muy potente, es un generador de nuevas ideas y modelos de negocio. Está bajo el ataque de las empresas tradicionales que quieren proteger su modelo de negocio. Es imprescindible dejar que siga evolucionando”.

Bonus Track:

Tim O’Reilly y la web 2.0

El creador del término 2.0 quiso aclarar que cuando acuñó el término no se refería a las redes sociales. Era una referencia al retorno de la industria de internet después del crash de 2000.

Fotos: Opensourceway bajo licencia CC

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