fbpx
4 de febrero 2016    /   CREATIVIDAD
por
 

¿Qué tipo de pájaro eres en las redes sociales?

4 de febrero 2016    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Por las redes sociales sobrevuelan cada día todo tipo de personajes. Buitres, tórtolos, Doctores Peste… Antes podían pasar desapercibidos pero ahora es fácil reconocerlos. Un Aviario de Mario y Javier Tascón muestra y cataloga esas raras avis que pueblan Twitter, Facebook, Instagram y todo el bosque digital de internet.

Mario, el periodista, empezó a contemplar, desde su timeline, cómo piaban los individuos en la red social del petirrojo azul. Hacía tiempo que se fijaba en las nuevas formas de escribir en internet y eso lo contó en su libro Twittergrafía. Ahora quería descubrir qué especies poblaban ese mundo y entonces aprovechó la luz de las pantallas de su móvil y su ordenador para salir a hacer avistamientos en Twitter. Él también era pájaro: un águila, entre muchas otras especies, como más tarde se descubriría.

aviario twitter
Águila

El fundador de Prodigioso Volcán se afanó en su labor de ornitólogo digital. Estudiaba y diseccionaba los tuits hasta que empezó a reconocer en los humanos el comportamiento de algunas aves. El de la alondra, por ejemplo. Esas que «despliegan toda su energía desde primera hora de la mañana» y «reflejan la alegría de vivir», las que avisan de los peligros, como hizo una de ellas, para advertir a Romeo y Julieta que podían ser descubiertos. El ave cantó por ellos. Para anunciarles que se levantaba la luz del día que alumbra los escondites.

Aalondra
Alondra

El experto en medios digitales empezó a clasificarlos. Llevaba apenas unas notas cuando se alió con otro investigador, Javier Tascón. El ilustrador, y a la vez hermano, construiría la apariencia humana de estas especies. Ambos estudiaban cómo eran los pájaros y después veían a qué tipo de humanos se asemejaban.

Mario Tascón llevaba años al acecho. Mirar la pajarera digital era como observar un foro político español a principios del siglo XX. Muchos hablaban a la vez, otros vociferaban, algunos vitoreaban. Y a ese ruido, que hoy se compara con el de un gallinero, se llamó greguería: «algarabía, gritería confusa, piar desordenado de los pájaros en un bosque». Aquello era una versión física del piar incesante de Twitter. Todos a un tiempo, como el griterío actual de bits que suena, cada instante, en las redes sociales.

«En los años 20, antes de que Ramón Gómez de la Serna se apropiara de la palabra ‘greguería’ para describir un género literario, en la prensa usaban ese término para referirse al ruido de las conversaciones en el Parlamento», relata Mario Tascón, en su oficina de Madrid. «Hoy vuelve a producirse otra greguería, la de las redes sociales. Tenemos que recuperar ese término».

Abuitre
Buitre

Lo curioso de esas greguerías de las que hablaba Ramón de la Serna es que funcionan como un tuit perfecto. Lo descubrió Tascón cuando trabajaba en su libro Twittergrafía. El periodista vio que esos textos humorísticos donde una idea se sintetiza en una sola frase parecían inventados a la media de la jaula de los 140 caracteres de un tuit.

El vapor es el fantasma del agua.

La escalera de caracol es el ascensor a pie.

En su investigación encontraron que en este «bosque social plagado de vídeos, instantáneas, bits, mensajes, megustas, ceros y unos» hay, al menos, 40 tipos de pobladores. Ellos saben que hay más pero pararon ahí, por el momento, para llevar sus primeras observaciones a un libro artesanal tan cuidado como si las mejores máquinas que existieran en el mundo fueran las manos.

El Aviario describe al ave fénix (que resurge de sus cenizas y lo hace de forma majestuosa), al búho (el más reclamado por su sabiduría), al buitre (que busca camorra), al cóndor (que porta mensajes de los poderosos), a la cotorra (habla, habla y habla sin esperar respuesta), al Doctor Peste (cada vez que aparece en un debate, preludia el apocalipsis), al pavo real (cuenta sus hazañas, sus conciertos y no suele conversar con los demás) o a los tórtolos (muestran sus mensajes de amor de manera pública y, de vez en cuando, ostentosa).

Adoctor_peste
Doctor Peste

La clasificación del Aviario se basa en las «conversaciones públicas» de los pobladores de las redes sociales. «Es un comportamiento forzado. Refleja lo que queremos ser», indica Tascón. «Es muy diferente a la actitud que mantenemos cuando nos relacionamos en persona».

Estudiaron la biología de los pájaros, investigaron qué cuenta de ellos la cultura pop y rebuscaron el rastro de su vuelo en leyendas antiguas. Su intención no era ir más allá de la pura observación, la mirada empírica, esa que le gustaba tanto al filósofo británico David Hume. Pero puede que sin quererlo, los dos hermanos llegaran a un conocimiento profundo de la especie humana. Un profesor de filosofía del Colegio Brains, en Madrid, vio el Aviario y desde hace unos días lo usan en su clase para hablar de los distintos tipos de personalidad.

El Aviario empezó a despertar la curiosidad desde el momento en que comenzaron a escribirlo. A Mario le gusta trabajar en documentos abiertos, con las persianas arriba, para que se asome quien quiera. Mientras escribía sobre estas especies, publicaba tuits que invitaban a entrar en su Google Doc y contemplar los relatos. En la parte superior del documento empezaban a aparecer los iconos de los visitantes. Eran desconocidos, que desde ahí arriba, desde la prudencia de la distancia, posaban como lo hacen las aves en lo alto de un palomar. «Muchas personas hacían comentarios y sugerencias. Tomamos nota, y después añadimos y cambiamos algunas cosas porque nos parecían buenas ideas», relata Tascón.

Atucan
Tucán

Javier, mientras, buscaba una forma corpórea a estos personajes. Pensó que el dibujo a plumilla habitual en los estudios de las aves podía dejar fuera algunos detalles. Optó entonces por la composición en ordenador. Ahí podía encontrar elementos de lugares extraños y de otros tiempos. «El collage digital era perfecto para dotarles de una actitud, una pose y una mirada humanas», indica el ilustrador. «Utilizamos elementos sencillos con mucho significado. Un sombrero de copa y un bastón, por ejemplo. Queríamos que la personalidad de cada pájaro quedara muy clara».

El Aviario no solo recuerda a los libros de otro siglo por su tacto y su aspecto. También porque están contados. Solo hay 500 ejemplares, seriados y numerados con un sello artesanal. Los Tascón lo decidieron así porque querían que fuera un regalo. Aunque unos días después, ante la insistencia, empezó a venderse en una librería de Madrid.

Mario y Javier siguen al acecho. Eso significa que en el futuro podría aparecer un nuevo libro. Son pájaros de altos vuelos y, en su clasificación, como ya se descubrió, águilas: los que «siempre están ojo avizor», los que «aterrizan sobre lo mejor de la Red y lo muestran al mundo».

aviario
Paloma
Acotorra
Cotorra
Apato_goma
Pato de goma
Avaucanson_pato
Pato Vaucanson

aviario

Por las redes sociales sobrevuelan cada día todo tipo de personajes. Buitres, tórtolos, Doctores Peste… Antes podían pasar desapercibidos pero ahora es fácil reconocerlos. Un Aviario de Mario y Javier Tascón muestra y cataloga esas raras avis que pueblan Twitter, Facebook, Instagram y todo el bosque digital de internet.

Mario, el periodista, empezó a contemplar, desde su timeline, cómo piaban los individuos en la red social del petirrojo azul. Hacía tiempo que se fijaba en las nuevas formas de escribir en internet y eso lo contó en su libro Twittergrafía. Ahora quería descubrir qué especies poblaban ese mundo y entonces aprovechó la luz de las pantallas de su móvil y su ordenador para salir a hacer avistamientos en Twitter. Él también era pájaro: un águila, entre muchas otras especies, como más tarde se descubriría.

aviario twitter
Águila

El fundador de Prodigioso Volcán se afanó en su labor de ornitólogo digital. Estudiaba y diseccionaba los tuits hasta que empezó a reconocer en los humanos el comportamiento de algunas aves. El de la alondra, por ejemplo. Esas que «despliegan toda su energía desde primera hora de la mañana» y «reflejan la alegría de vivir», las que avisan de los peligros, como hizo una de ellas, para advertir a Romeo y Julieta que podían ser descubiertos. El ave cantó por ellos. Para anunciarles que se levantaba la luz del día que alumbra los escondites.

Aalondra
Alondra

El experto en medios digitales empezó a clasificarlos. Llevaba apenas unas notas cuando se alió con otro investigador, Javier Tascón. El ilustrador, y a la vez hermano, construiría la apariencia humana de estas especies. Ambos estudiaban cómo eran los pájaros y después veían a qué tipo de humanos se asemejaban.

Mario Tascón llevaba años al acecho. Mirar la pajarera digital era como observar un foro político español a principios del siglo XX. Muchos hablaban a la vez, otros vociferaban, algunos vitoreaban. Y a ese ruido, que hoy se compara con el de un gallinero, se llamó greguería: «algarabía, gritería confusa, piar desordenado de los pájaros en un bosque». Aquello era una versión física del piar incesante de Twitter. Todos a un tiempo, como el griterío actual de bits que suena, cada instante, en las redes sociales.

«En los años 20, antes de que Ramón Gómez de la Serna se apropiara de la palabra ‘greguería’ para describir un género literario, en la prensa usaban ese término para referirse al ruido de las conversaciones en el Parlamento», relata Mario Tascón, en su oficina de Madrid. «Hoy vuelve a producirse otra greguería, la de las redes sociales. Tenemos que recuperar ese término».

Abuitre
Buitre

Lo curioso de esas greguerías de las que hablaba Ramón de la Serna es que funcionan como un tuit perfecto. Lo descubrió Tascón cuando trabajaba en su libro Twittergrafía. El periodista vio que esos textos humorísticos donde una idea se sintetiza en una sola frase parecían inventados a la media de la jaula de los 140 caracteres de un tuit.

El vapor es el fantasma del agua.

La escalera de caracol es el ascensor a pie.

En su investigación encontraron que en este «bosque social plagado de vídeos, instantáneas, bits, mensajes, megustas, ceros y unos» hay, al menos, 40 tipos de pobladores. Ellos saben que hay más pero pararon ahí, por el momento, para llevar sus primeras observaciones a un libro artesanal tan cuidado como si las mejores máquinas que existieran en el mundo fueran las manos.

El Aviario describe al ave fénix (que resurge de sus cenizas y lo hace de forma majestuosa), al búho (el más reclamado por su sabiduría), al buitre (que busca camorra), al cóndor (que porta mensajes de los poderosos), a la cotorra (habla, habla y habla sin esperar respuesta), al Doctor Peste (cada vez que aparece en un debate, preludia el apocalipsis), al pavo real (cuenta sus hazañas, sus conciertos y no suele conversar con los demás) o a los tórtolos (muestran sus mensajes de amor de manera pública y, de vez en cuando, ostentosa).

Adoctor_peste
Doctor Peste

La clasificación del Aviario se basa en las «conversaciones públicas» de los pobladores de las redes sociales. «Es un comportamiento forzado. Refleja lo que queremos ser», indica Tascón. «Es muy diferente a la actitud que mantenemos cuando nos relacionamos en persona».

Estudiaron la biología de los pájaros, investigaron qué cuenta de ellos la cultura pop y rebuscaron el rastro de su vuelo en leyendas antiguas. Su intención no era ir más allá de la pura observación, la mirada empírica, esa que le gustaba tanto al filósofo británico David Hume. Pero puede que sin quererlo, los dos hermanos llegaran a un conocimiento profundo de la especie humana. Un profesor de filosofía del Colegio Brains, en Madrid, vio el Aviario y desde hace unos días lo usan en su clase para hablar de los distintos tipos de personalidad.

El Aviario empezó a despertar la curiosidad desde el momento en que comenzaron a escribirlo. A Mario le gusta trabajar en documentos abiertos, con las persianas arriba, para que se asome quien quiera. Mientras escribía sobre estas especies, publicaba tuits que invitaban a entrar en su Google Doc y contemplar los relatos. En la parte superior del documento empezaban a aparecer los iconos de los visitantes. Eran desconocidos, que desde ahí arriba, desde la prudencia de la distancia, posaban como lo hacen las aves en lo alto de un palomar. «Muchas personas hacían comentarios y sugerencias. Tomamos nota, y después añadimos y cambiamos algunas cosas porque nos parecían buenas ideas», relata Tascón.

Atucan
Tucán

Javier, mientras, buscaba una forma corpórea a estos personajes. Pensó que el dibujo a plumilla habitual en los estudios de las aves podía dejar fuera algunos detalles. Optó entonces por la composición en ordenador. Ahí podía encontrar elementos de lugares extraños y de otros tiempos. «El collage digital era perfecto para dotarles de una actitud, una pose y una mirada humanas», indica el ilustrador. «Utilizamos elementos sencillos con mucho significado. Un sombrero de copa y un bastón, por ejemplo. Queríamos que la personalidad de cada pájaro quedara muy clara».

El Aviario no solo recuerda a los libros de otro siglo por su tacto y su aspecto. También porque están contados. Solo hay 500 ejemplares, seriados y numerados con un sello artesanal. Los Tascón lo decidieron así porque querían que fuera un regalo. Aunque unos días después, ante la insistencia, empezó a venderse en una librería de Madrid.

Mario y Javier siguen al acecho. Eso significa que en el futuro podría aparecer un nuevo libro. Son pájaros de altos vuelos y, en su clasificación, como ya se descubrió, águilas: los que «siempre están ojo avizor», los que «aterrizan sobre lo mejor de la Red y lo muestran al mundo».

aviario
Paloma
Acotorra
Cotorra
Apato_goma
Pato de goma
Avaucanson_pato
Pato Vaucanson

aviario

Compártelo twitter facebook whatsapp
Un vagón-cama en el Metro de NY
Diseño de movilidad: No se trata de donde te encuentres, sino adónde puedes ir
Los vídeos de ‘porno cuqui para foodies’ de Fran Solo
El bricolaje del siglo XXI
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 4
  • Cuanto más descubro de este Aviario, más me gusta. Nos encanta clasificar y agrupar para comprender pero, en este caso, además se refleja esos ‘alter ego’ que pueblan las redes sociales, esas tendencias ocultas tras las rutinas diarias.
    Me encantan las ilustraciones, todo un acierto.
    Me has echo sonreír con este post Mar, la vida tiene mucho de fantasía, solamente hay que abrir los ojos y conectar con cada momento.
    Un saludo.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *