12 de febrero 2015    /   CREATIVIDAD
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Tipografía cirílica ilustrada

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Aquí va una historia de letras.

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uando se exploran los límites, cuando se lleva una disciplina a los márgenes inexplorados en los que confluye con otra realidad, ahí, en ese punto indefinido, se empiezan a obtener resultados interesantes. Bratislav Milenkovic nunca ha diferenciado muy bien entre tipografía e ilustración. «Básicamente, mi idea es intentar difuminar los límites al máximo», proclama. Así que su trabajo se mueve entre estas dos aguas, mecido entre la marea de las letras y la de los dibujos.
bratislav es serbio, lo cual puede explicar un montón de cosas. La convulsa historia de este pequeño país balcánico ha dado como resultado un collage de culturas que se cuela en la vida de sus habitantes desde la escuela. Allí se estudia serbio, el idioma oficial y mayoritario del país, que admite en su escritura tanto el alfabeto latino como el cirílico. Mientras la mayoría de estudiantes aprenden de pequeños las grafías de 26 letras, los serbios aprenden a trazar 66. Esta sopa de letras gráfica fue el caldo de cultivo perfecto para un artista como Bratislav. Desde que empezara a dar sus primeros pasos en el mundo de la ilustración, la tipografía se fue colando en sus diseños.
aveces no está presente. Cuando tiene un encargo para alguna publicación -medios como The New York Times, Wired o Financial Times solicitan asiduamente sus servicios-, deja a un lado las letras y se centra en la ilustración. Pero en la mayoría de sus proyectos personales Bratislav experimenta con las reglas de una y otra disciplina. A veces lo hace de forma sutil, integrando un texto escondido entre sus dibujos, un mensaje camuflado que se integra a la perfección en su diseño. «Disfruto con la posibilidad de hacer que un texto pueda decir mucho más que su estricto significado», declara. Otras veces lo hace abiertamente, convirtiendo la tipografía en la auténtica protagonista, diseñando letras y dotándolas de una personalidad propia. Hasta hace poco lo había hecho de forma desordenada, salpicando sus trabajos con obras puntuales, mezclando como buen serbio los alfabetos latino y cirílico.
bratislav-milenkovic-p_2400x1100ero hace un año tuvo la oportunidad de convertir estos trabajos en una serie, de terminar las letras que le faltaban y completar el abecedario cirílico para la exposición Letters. «Considero de hecho que este alfabeto tiene caracteres ricos e interesantes y no se usa mucho en el campo de la tipografía ilustrada», reflexiona Bratislav.«El caso es que ha probado ser un campo de juegos muy inspirador».
el alfabeto de Bratislav tiene muchas influencias. 30 para ser exactos, una por cada letra. Más allá de tirar de folclore balcánico, el autor no duda en reflejar ecos de la tradición mexicana o de los elementos típicos de la ilustración. «Empecé a buscar temas que encajaran bien en la forma de cada letra», aclara al respecto. Y empezó a explorar los límites de una y otra disciplina. Y a obtener resultados interesantes. Juzgad vosotros mismos.
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Aquí va una historia de letras.

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uando se exploran los límites, cuando se lleva una disciplina a los márgenes inexplorados en los que confluye con otra realidad, ahí, en ese punto indefinido, se empiezan a obtener resultados interesantes. Bratislav Milenkovic nunca ha diferenciado muy bien entre tipografía e ilustración. «Básicamente, mi idea es intentar difuminar los límites al máximo», proclama. Así que su trabajo se mueve entre estas dos aguas, mecido entre la marea de las letras y la de los dibujos.
bratislav es serbio, lo cual puede explicar un montón de cosas. La convulsa historia de este pequeño país balcánico ha dado como resultado un collage de culturas que se cuela en la vida de sus habitantes desde la escuela. Allí se estudia serbio, el idioma oficial y mayoritario del país, que admite en su escritura tanto el alfabeto latino como el cirílico. Mientras la mayoría de estudiantes aprenden de pequeños las grafías de 26 letras, los serbios aprenden a trazar 66. Esta sopa de letras gráfica fue el caldo de cultivo perfecto para un artista como Bratislav. Desde que empezara a dar sus primeros pasos en el mundo de la ilustración, la tipografía se fue colando en sus diseños.
aveces no está presente. Cuando tiene un encargo para alguna publicación -medios como The New York Times, Wired o Financial Times solicitan asiduamente sus servicios-, deja a un lado las letras y se centra en la ilustración. Pero en la mayoría de sus proyectos personales Bratislav experimenta con las reglas de una y otra disciplina. A veces lo hace de forma sutil, integrando un texto escondido entre sus dibujos, un mensaje camuflado que se integra a la perfección en su diseño. «Disfruto con la posibilidad de hacer que un texto pueda decir mucho más que su estricto significado», declara. Otras veces lo hace abiertamente, convirtiendo la tipografía en la auténtica protagonista, diseñando letras y dotándolas de una personalidad propia. Hasta hace poco lo había hecho de forma desordenada, salpicando sus trabajos con obras puntuales, mezclando como buen serbio los alfabetos latino y cirílico.
bratislav-milenkovic-p_2400x1100ero hace un año tuvo la oportunidad de convertir estos trabajos en una serie, de terminar las letras que le faltaban y completar el abecedario cirílico para la exposición Letters. «Considero de hecho que este alfabeto tiene caracteres ricos e interesantes y no se usa mucho en el campo de la tipografía ilustrada», reflexiona Bratislav.«El caso es que ha probado ser un campo de juegos muy inspirador».
el alfabeto de Bratislav tiene muchas influencias. 30 para ser exactos, una por cada letra. Más allá de tirar de folclore balcánico, el autor no duda en reflejar ecos de la tradición mexicana o de los elementos típicos de la ilustración. «Empecé a buscar temas que encajaran bien en la forma de cada letra», aclara al respecto. Y empezó a explorar los límites de una y otra disciplina. Y a obtener resultados interesantes. Juzgad vosotros mismos.
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