14 de marzo 2016    /   BUSINESS
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Tríos: cuando tres no son multitud

14 de marzo 2016    /   BUSINESS     por          
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Sí, un trío es la unión de tres personas en una cama dispuestos a pasárselo bomba. Quien dice cama dice jarapa y quien dice jarapa dice cuarto de baño, si es necesario. Creemos que sabemos lo esencial para hacer un trío y puede que, después de leer este artículo, te des cuenta de que tampoco lo tenías todo tan claro.

Afortunados los abiertos de mente porque de ellos será el reino de los sentidos. Pero ¿son todos los tríos iguales? Ni mucho menos.

MHM
Un hombre y dos mujeres es el trío al que parece estar dispuesto cualquier hombre heterosexual. No conozco a ni uno con esta orientación sexual que no reconozca desearlo, lo cual no quiere decir ni mucho menos que no existan los que no estén ni siquiera interesados, pero o no los conozco o no están dispuestos a reconocer que no les apetece la fantasía sexual más compartida por hombres y mujeres.

Tampoco faltan los cenutrios: la sola mención de que seas mujer bisexual llevará a más de una proposición de estar contigo y otra mujer. Deben de creer que cada vez que nos metemos en la cama lo hacemos con una persona de cada sexo…

No crean que los tríos son cosa solamente de bisexuales. No. Ni mucho menos. También puedes meterte en la cama y solo tener sexo con la persona que sea del sexo contrario y simplemente observar (con sesión de onanismo incluida) mientras los otros dos mantienen sexo.

Pero dejar bien claro hasta dónde llegamos si participamos en uno puede evitarnos algún que otro malentendido. ¿Por qué? Porque aparte de la generosidad que hay que tener para compartir tu pareja (si es que alguno de los implicados es tu pareja), hay que tener en cuenta que una de las partes más provocadoras del trío es la contemplación del sexo que practican los otros dos.

El vouyerismo forma parte de nuestro decálogo de la excitación. Nos pone a cien ver a otros teniendo sexo y los sexólogos mantienen que la base de muchas relaciones abiertas es precisamente este aspecto, excitarte viendo a tu pareja teniendo sexo con otros.

Pero intentemos saber por qué este trío de dos mujeres y un hombre es del que más se habla, al menos en público.

El sexo entre dos mujeres posee cierto halo de delicadeza. Los portales online de porno a demanda llevan años afirmando que las escenas lésbicas son las más descargadas, tanto por hombres como por mujeres de cualquier orientación sexual.

Bien. Dos mujeres y un hombre. El hombre tiene relación con ambas mujeres y ellas, a su vez, se enrollan la una con la otra. Hasta en el cine que no es pornográfico es más frecuente mostrar esta combinación que cualquiera de las demás, y las actrices y actores que han reconocido practicar este tipo de sexualidad normalmente solo reconocen sexo entre mujeres y un único hombre.

HMH
Una mujer y dos hombres. La mayoría de los hombres heterosexuales se resisten a esta combinación precisamente porque son heterosexuales. Lo de que ahora se haya puesto de moda hablar de hombres heterosexuales «que experimentan» es un eufemismo de una caradura absoluta.

La aplicación de Grindr tiene la desfachatez incluso de ofrecer este tipo de sexo a través de su app bajo el epígrafe de ‘heterosexual curioso’. Aunque lo verdaderamente curioso es que haya tantos tipos que filtren a sus amantes y se den a conocer bajo este epígrafe una y otra vez, repitiendo sus escarceos homosexuales sin que sepamos aún si consiguen terminar saciar su curiosidad y son capaces simplemente de reconocer que en la cama pueden tener relaciones homosexuales sin problemas y que en el argot habitual se denomina bisexualidad.

Sí, señores, bisexualidad. Puede que jamás tengan una relación larga con un hombre e incluso puede que estén incapacitados para enamorarse de ninguno, pero en el momento en el que tienes sexo con alguien de tu mismo sexo además de con personas del contrario, te demuestras a ti mismo que eres bisexual.

Y no es nada grave. Lo juro.

Una mujer heterosexual no se va a acostar con una amiga por mucho que su marido se empeñe si no siente atracción por las personas de su mismo sexo, y un hombre tampoco se va a acostar con su mejor amigo por mucho que su esposa se lo pida de rodillas si es de los que se vienen abajo en cuanto ve una verga.

En cualquier red social que se precie aparecen los perfiles de hombres y mujeres buscando a un tercero. Es llamativo la cantidad de usuarios que avisan de que en sus tríos solo hay cabida para mujeres. Son parejas que se abren un perfil para conocer al tercero que no será en discordia y al que quieren en su cama.

Sin embargo, los maridos piloneros están que se salen. Por su avatar está más que claro quiénes son y por qué están en la red. Sí, ellos facilitan el trío que une dos hombres a una mujer y por supuesto, no tienen la más mínima intención de aparecer como esculturales amantes.

Son hombres de lo más corriente, sin el más mínimo problema en reconocer que se lo pasan divino en estos tríos y a los que no parece importarles los prejuicios respecto a su orientación sexual, pero que afortunadamente parecen no tener la necesidad de llamar «curiosidad» a sus ganas de sexo con personas de su mismo sexo.

Su blog de consultas es un no parar de sorpresas con entradas que aconsejan a los hombres que sientan curiosidad por participar en tríos de este estilo y en el que aconsejan cómo hacerlo: desde que mantengan la mirada cuando practiquen sexo oral con otro hombre o que permitan que sea la mujer (máxime si es la pareja de uno de los dos hombres) la que dirija el turno de felaciones.

MMM
Sí, claro que sí. Los tríos de mujeres no son solo cosa del cine pornográfico, que tanto te gusta. Los tríos femeninos por supuesto que existen. Y si participas en uno, es más que probable que también te sirva para afianzar tus conocimientos sobre juguetería erótica y sexual porque en las relaciones entre lesbianas los juguetes son el pan nuestro de cada día: dildos, masturbadores de todo tipo incluidos los que simulan y funcionan como una auténtica lengua, vibradores y arneses (dildos añadidos a una braga con los que se penetra a la compañera o compañeras) que conforman un armamento fabuloso para disfrutar con tus dos amigas en la misma cama.

El 80% de los compradores de juguetería erótica son mujeres y, de hecho, muchas chicas de colectivos de lesbianas han sido las encargadas de acercar el maravilloso mundo de la juguetería erótica antes que nadie. Los placeres de Lola, en pleno barrio de Lavapiés (Madrid), es un ejemplo. Un espacio para la educación y el recreo sexual promovido por mujeres feministas que se empeñaron en que ni una sola mujer de uno de los barrios más eclécticos de Madrid se quedara no solo con dudas, sino con las ganas.

HHH
Y, por supuesto, si los tríos solo con mujeres son una bendición lésbica, los tríos masculinos son exactamente lo mismo para los hombres homosexuales que no necesitan justificar experimento alguno para disfrutar con absoluta tranquilidad de su sexualidad.

Lo dicho: tres no siempre es multitud. Ni mucho menos.

Sí, un trío es la unión de tres personas en una cama dispuestos a pasárselo bomba. Quien dice cama dice jarapa y quien dice jarapa dice cuarto de baño, si es necesario. Creemos que sabemos lo esencial para hacer un trío y puede que, después de leer este artículo, te des cuenta de que tampoco lo tenías todo tan claro.

Afortunados los abiertos de mente porque de ellos será el reino de los sentidos. Pero ¿son todos los tríos iguales? Ni mucho menos.

MHM
Un hombre y dos mujeres es el trío al que parece estar dispuesto cualquier hombre heterosexual. No conozco a ni uno con esta orientación sexual que no reconozca desearlo, lo cual no quiere decir ni mucho menos que no existan los que no estén ni siquiera interesados, pero o no los conozco o no están dispuestos a reconocer que no les apetece la fantasía sexual más compartida por hombres y mujeres.

Tampoco faltan los cenutrios: la sola mención de que seas mujer bisexual llevará a más de una proposición de estar contigo y otra mujer. Deben de creer que cada vez que nos metemos en la cama lo hacemos con una persona de cada sexo…

No crean que los tríos son cosa solamente de bisexuales. No. Ni mucho menos. También puedes meterte en la cama y solo tener sexo con la persona que sea del sexo contrario y simplemente observar (con sesión de onanismo incluida) mientras los otros dos mantienen sexo.

Pero dejar bien claro hasta dónde llegamos si participamos en uno puede evitarnos algún que otro malentendido. ¿Por qué? Porque aparte de la generosidad que hay que tener para compartir tu pareja (si es que alguno de los implicados es tu pareja), hay que tener en cuenta que una de las partes más provocadoras del trío es la contemplación del sexo que practican los otros dos.

El vouyerismo forma parte de nuestro decálogo de la excitación. Nos pone a cien ver a otros teniendo sexo y los sexólogos mantienen que la base de muchas relaciones abiertas es precisamente este aspecto, excitarte viendo a tu pareja teniendo sexo con otros.

Pero intentemos saber por qué este trío de dos mujeres y un hombre es del que más se habla, al menos en público.

El sexo entre dos mujeres posee cierto halo de delicadeza. Los portales online de porno a demanda llevan años afirmando que las escenas lésbicas son las más descargadas, tanto por hombres como por mujeres de cualquier orientación sexual.

Bien. Dos mujeres y un hombre. El hombre tiene relación con ambas mujeres y ellas, a su vez, se enrollan la una con la otra. Hasta en el cine que no es pornográfico es más frecuente mostrar esta combinación que cualquiera de las demás, y las actrices y actores que han reconocido practicar este tipo de sexualidad normalmente solo reconocen sexo entre mujeres y un único hombre.

HMH
Una mujer y dos hombres. La mayoría de los hombres heterosexuales se resisten a esta combinación precisamente porque son heterosexuales. Lo de que ahora se haya puesto de moda hablar de hombres heterosexuales «que experimentan» es un eufemismo de una caradura absoluta.

La aplicación de Grindr tiene la desfachatez incluso de ofrecer este tipo de sexo a través de su app bajo el epígrafe de ‘heterosexual curioso’. Aunque lo verdaderamente curioso es que haya tantos tipos que filtren a sus amantes y se den a conocer bajo este epígrafe una y otra vez, repitiendo sus escarceos homosexuales sin que sepamos aún si consiguen terminar saciar su curiosidad y son capaces simplemente de reconocer que en la cama pueden tener relaciones homosexuales sin problemas y que en el argot habitual se denomina bisexualidad.

Sí, señores, bisexualidad. Puede que jamás tengan una relación larga con un hombre e incluso puede que estén incapacitados para enamorarse de ninguno, pero en el momento en el que tienes sexo con alguien de tu mismo sexo además de con personas del contrario, te demuestras a ti mismo que eres bisexual.

Y no es nada grave. Lo juro.

Una mujer heterosexual no se va a acostar con una amiga por mucho que su marido se empeñe si no siente atracción por las personas de su mismo sexo, y un hombre tampoco se va a acostar con su mejor amigo por mucho que su esposa se lo pida de rodillas si es de los que se vienen abajo en cuanto ve una verga.

En cualquier red social que se precie aparecen los perfiles de hombres y mujeres buscando a un tercero. Es llamativo la cantidad de usuarios que avisan de que en sus tríos solo hay cabida para mujeres. Son parejas que se abren un perfil para conocer al tercero que no será en discordia y al que quieren en su cama.

Sin embargo, los maridos piloneros están que se salen. Por su avatar está más que claro quiénes son y por qué están en la red. Sí, ellos facilitan el trío que une dos hombres a una mujer y por supuesto, no tienen la más mínima intención de aparecer como esculturales amantes.

Son hombres de lo más corriente, sin el más mínimo problema en reconocer que se lo pasan divino en estos tríos y a los que no parece importarles los prejuicios respecto a su orientación sexual, pero que afortunadamente parecen no tener la necesidad de llamar «curiosidad» a sus ganas de sexo con personas de su mismo sexo.

Su blog de consultas es un no parar de sorpresas con entradas que aconsejan a los hombres que sientan curiosidad por participar en tríos de este estilo y en el que aconsejan cómo hacerlo: desde que mantengan la mirada cuando practiquen sexo oral con otro hombre o que permitan que sea la mujer (máxime si es la pareja de uno de los dos hombres) la que dirija el turno de felaciones.

MMM
Sí, claro que sí. Los tríos de mujeres no son solo cosa del cine pornográfico, que tanto te gusta. Los tríos femeninos por supuesto que existen. Y si participas en uno, es más que probable que también te sirva para afianzar tus conocimientos sobre juguetería erótica y sexual porque en las relaciones entre lesbianas los juguetes son el pan nuestro de cada día: dildos, masturbadores de todo tipo incluidos los que simulan y funcionan como una auténtica lengua, vibradores y arneses (dildos añadidos a una braga con los que se penetra a la compañera o compañeras) que conforman un armamento fabuloso para disfrutar con tus dos amigas en la misma cama.

El 80% de los compradores de juguetería erótica son mujeres y, de hecho, muchas chicas de colectivos de lesbianas han sido las encargadas de acercar el maravilloso mundo de la juguetería erótica antes que nadie. Los placeres de Lola, en pleno barrio de Lavapiés (Madrid), es un ejemplo. Un espacio para la educación y el recreo sexual promovido por mujeres feministas que se empeñaron en que ni una sola mujer de uno de los barrios más eclécticos de Madrid se quedara no solo con dudas, sino con las ganas.

HHH
Y, por supuesto, si los tríos solo con mujeres son una bendición lésbica, los tríos masculinos son exactamente lo mismo para los hombres homosexuales que no necesitan justificar experimento alguno para disfrutar con absoluta tranquilidad de su sexualidad.

Lo dicho: tres no siempre es multitud. Ni mucho menos.

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Opiniones 3
  • Vi una vez en reddit una ligera variación en la notación, para indicar si el sexo más representado en el trío es heterosexual o bisexual. Por ejemplo, MHM quiere decir que las mujeres sólo se entregan al hombre en su fiesta particular, mientras que en el caso MMH también tendrían mimos entre ellas. Lo mismo ocurriría respectivamente con HMH y HHM.
    Y también creo que el artículo podría ahorrarse faltar al respeto a los hombres bisexuales, aunque no pertenezca a su colectivo.

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