Publicado: 07 de febrero 2023 07:00  | Actualizado: 08 de noviembre 2023 11:57    /   Logo School
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Ilustración  Lily Vainylla

#10 Tips sobre creatividad de Jurro Pizarro: «Para ser creativo tienes que creer que lo eres»

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Publicado: 07 de febrero 2023 07:00  | Actualizado: 08 de noviembre 2023 11:57    /   Logo School     por        Ilustración  Lily Vainylla
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Si mi abuela tuviera que describir cómo es Jurro Pizarro, probablemente lo haría con dos palabras: culo inquieto; aunque él se define simplemente como «uno que cuenta cosas de todas las maneras que puede». Pizarro es de esas personas que no paran; y no hablamos de movimiento físico, sino de lo que familiarmente llamamos darle al coco. Su mente no deja de pensar y de imaginar, y eso le ha llevado a desarrollar una carrera creativa como pocas.

Escritor, guionista, músico… su perfil abarca todos los géneros. Ha pasado por importantes agencias de publicidad y ha sido manager creativo en Coca-Cola Europa. En la actualidad es CEO de La Agencia Encubierta, la primera agencia creativa en el metaverso, y fundador de MadWorld, el primer coworking virtual para creadores y creativos. También es profesor y director de distintos cursos de creación de contenidos en escuelas de negocio y universidades.

Hace un año decidió dejarlo todo y tomarse un año sabático. Buen, más bien un año antisabático, porque no ha parado. Durante todo este tiempo ha estado enfrascado en dar vida a diferentes proyectos, desde lanzar un pódcast hasta escribir un libro, El libro de las sinopsis (Pie de Página, 2022), que ha supuesto el colofón a esta experiencia. En esta obra incluye 25 relatos cortos que son eso, sinopsis de hipotéticas películas o libros que no existen pero podrían existir.

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«Me gustan muchos los trailers y las sinopsis, es algo que desde niño me ha apasionado: ir a una librería y leer la cubierta de los libros, o en el videoclub las carátulas o ahora en Netflix los resúmenes. Hablando de creatividad, fomenta mucho que uno mismo la quiera terminar en su cabeza, es algo natural», explica.

Jurro Pizarro

«En general, nos hemos acostumbrado a finales cerrados donde los autores nos dicen cómo debería terminar esa historia. En este libro, quería encontrar una narrativa absolutamente nueva: dejar al lector que sea él, en su cabeza o haciendo el ejercicio de escribirlo, quien termine la obra o —si supera el malestar inicial de no tener final— quien conviva con esas preguntas de por vida. Y que las convierta en suyas».

Para escribir este libro tiró de su cajón de las ideas, donde guarda muchas sinopsis de historias (algunas desarrolladas) esperando a ver la luz. «Hubiera podido tratar de buscar el tiempo, la motivación y la suerte de producir alguna…y sacrificar el resto. O podía encontrar un formato único hasta la fecha y unificarlas; sacarlas a la luz y regalárselas a la gente», cuenta. «He tenido un hijo, he plantado un árbol y ahora he escrito un libro; si mañana me muero y el cajón de las ideas está vacío, que sea porque las tiene la gente».

Alguien con semejante bagaje creativo tiene que tener sus secretos para despertar la imaginación y generar ideas. Y nosotros no hemos podido resistir la tentación de preguntarle qué es para él la creatividad y qué consejos da para estimularla.

1. Riega la semilla creativa que hay dentro de ti

La creatividad es una semilla y todos nacemos con la nuestra. En el reparto natural, a unos les ha tocado una semilla de sauce y a otros la de un cáctus (igual que no todos podemos ser Messi), pero siempre nacemos con la nuestra y cada planta es diferente.

Todos nacemos con una capacidad creativa innata y diferente a las demás —ni mejor ni peor— y debemos regarla. Si, por suerte, te tocó una semilla de un fresno y no la riegas, olvídate de llegar alto con tus ideas. Pero si te toca la de un bonsái, y la cuidas y le das amor y la ayudas a crecer, puede que no llegues a ser el árbol más grande del bosque, pero sí el más bonito.

2. Todos podemos ser creativos, solo tenemos que ejercitarnos

De la misma manera que una persona tímida puede aprender a hablar en público —aunque por dentro siga siendo igual de tímida—, una persona que aparentemente no nació creativa puede integrar herramientas, estrategias y ejercicios para llegar al mismo punto que una persona altamente creativa, sin necesidad de haber nacido Einstein. Costará algo más el camino, pero se puede alcanzar la misma meta.

También, dependiendo de la definición que cada cual dé sobre la creatividad, hay algo que debemos tener en cuenta: a veces uno piensa que no lleva dentro esa semilla y resulta que, a poco que se riega, descubre que es un genio en algo y que, aunque su creatividad tenía buenas raíces, no le habían permitido que brotara.

También hay otro sesgo, que es creer que la creatividad se da solo en profesiones que requieran imaginación y no en una economista o  en un reponedor de un súper.

Además, hay semillas que se plantan en el sitio incorrecto, pero que, de pronto, las cambias de lugar, les das un poco de cariño y sorprenden al mundo.

Jurro Pizarro

3. Abraza la incertidumbre y piérdete en el mapa

El miedo es el mayor enemigo de la creatividad: al fracaso al qué dirán, a que no sea perfecto, a que tu jefe te repruebe, a no gustar, a hacer el ridículo… Hay un libro de apodos del miedo. Pero siempre es el mismo.

En creatividad, debemos abrazar la incertidumbre y empezar perdidos en el mapa, si no, los caminos son siempre los mismos. Hay que saberse un impostor y darse el lujo de hacer el ridículo 9 de cada 10 veces, para en la décima, tener una idea entre un millón.

4. La seguridad, buena aliada de la creatividad

No solo ella, también la motivación y la necesidad. Incluso, en contra de lo que exhiben los hábitos de los genios atormentados (alcohol u otras drogas, insomnio, vicios…), los hábitos saludables también son de mucha ayuda.

5. No basta con ser creativo: sé también original

Coloquialmente, la gente identifica original con creativo. En mi opinión, no es exactamente igual: todas las ideas originales no tienen por qué ser creativas; pero todas las ideas creativas sí deberían ser originales. Un velero sin vela es original, pero no es creativo porque no te lleva a ninguna parte. Un barco con alas, es creativo y original. ¡Y vuela!

6. Desinhíbete para que lleguen las ideas

Cuando uno se relaja y se desinhibe libera mucho el inconsciente y surgen ideas geniales. Los sueños son una fuente de inspiración maravillosa. A mí, por ejemplo, me inspira mucho ver en televisión programas de cocina (¡y soy un cocinero nulo!). No sé qué es, pero hay algo en la forma culinaria de crear que pone a mis neuronas a bailar. No han sido una ni dos las veces que en medio de MasterChef me surge una idea que sería imposible haber llegado por otro sitio.

Debemos obligarnos a tener método, a enfrentarnos al folio en blanco y a potenciar la creación de 9.00 a 18.00 h. Pero también estar abiertos a lo que venga el resto del día.

7. Reinterpreta (y supera) el estilo de los grandes maestros

No sé cuándo dijo Picasso eso de «Los grandes artistas copian; los genios roban», pero yo tendría cuidado con la interpretación que se hace, por muy Picasso que sea quien lo haya dicho.

No hay que normalizar la copia, y mucho menos el robo. Las ideas son lo más valioso y tenemos derechos sobre ellas. Ni copiar, ni robar ideas está bien, y no hay nada creativo en ello. A lo que creo que se podría estar refiriendo es a inspirarse y saber incorporar, reinterpretar o incluso superar estilos de los grandes maestros (en este caso, pictóricos) para acoplarlos a la propia manera de crear de cada cual.

Jurro Pizarro

8. Busca una rutina de trabajo que te dé seguridad

Hay que tener rutinas para romperlas. Pero a mí me gusta mucho que siga en el mismo sitio mi zona de confort cuando decido regresar a ella. La vida (y los libros de autoayuda) siempre nos están sacando —por no sé qué empeño— de ella. Pero sentirte en casa, siempre ayuda. Tu método, tu ritual, cualquier base que te dé seguridad (aunque sea emocional) y te sirva para empezar a construir siempre es un buen hilo de Ariadna.

Piensa que una parte muy grande para ser creativo es creer que lo eres (al menos durante el tiempo que dura el proceso). Solo así te permites decir tonterías sin ser duro contigo, y solo así encuentras oro entre tanta pedrá.

Lo que sí está mal es nunca romper tu rutina o lo que es peor: que alguien te imponga la suya.

9. Huye del trabajo mecánico

No se puede ser creativo cuando te tratan como un número o como a un robot y te exigen —sea cual sea el trabajo— una determinada forma en el proceso. Cuando te obligan a meterte en una caja, dejas de tener horizontes. Y te pudres o te secas, como esa semillita de la que hablábamos.

Siempre puedes tratar de ponerle ganas, buscar alicientes, encontrar maneras de hacer más liviano un trabajo, claro está, pero si te obligan a un resultado concreto, ese resultado nunca será creativo; como mucho, correcto.

10. Teletrabaja de vez en cuando y quédate a solas contigo mismo

En términos generales, el teletrabajo es una traba para la creatividad, claro: siempre es mejor ir a un bosque que verlo en un vídeo, ¿no? Pero también creo que el teletrabajo, para un determinado momento del día o un tipo de personas, por ejemplo, es una bendición.

El sistema tradicional prima la extroversión, la personificación y el trabajo en equipo como si fuera la única manera de ser productivo, sin tener en cuenta la diversidad de cada uno a la hora ser y crear.

Si mi abuela tuviera que describir cómo es Jurro Pizarro, probablemente lo haría con dos palabras: culo inquieto; aunque él se define simplemente como «uno que cuenta cosas de todas las maneras que puede». Pizarro es de esas personas que no paran; y no hablamos de movimiento físico, sino de lo que familiarmente llamamos darle al coco. Su mente no deja de pensar y de imaginar, y eso le ha llevado a desarrollar una carrera creativa como pocas.

Escritor, guionista, músico… su perfil abarca todos los géneros. Ha pasado por importantes agencias de publicidad y ha sido manager creativo en Coca-Cola Europa. En la actualidad es CEO de La Agencia Encubierta, la primera agencia creativa en el metaverso, y fundador de MadWorld, el primer coworking virtual para creadores y creativos. También es profesor y director de distintos cursos de creación de contenidos en escuelas de negocio y universidades.

Hace un año decidió dejarlo todo y tomarse un año sabático. Buen, más bien un año antisabático, porque no ha parado. Durante todo este tiempo ha estado enfrascado en dar vida a diferentes proyectos, desde lanzar un pódcast hasta escribir un libro, El libro de las sinopsis (Pie de Página, 2022), que ha supuesto el colofón a esta experiencia. En esta obra incluye 25 relatos cortos que son eso, sinopsis de hipotéticas películas o libros que no existen pero podrían existir.

«Me gustan muchos los trailers y las sinopsis, es algo que desde niño me ha apasionado: ir a una librería y leer la cubierta de los libros, o en el videoclub las carátulas o ahora en Netflix los resúmenes. Hablando de creatividad, fomenta mucho que uno mismo la quiera terminar en su cabeza, es algo natural», explica.

Jurro Pizarro

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«En general, nos hemos acostumbrado a finales cerrados donde los autores nos dicen cómo debería terminar esa historia. En este libro, quería encontrar una narrativa absolutamente nueva: dejar al lector que sea él, en su cabeza o haciendo el ejercicio de escribirlo, quien termine la obra o —si supera el malestar inicial de no tener final— quien conviva con esas preguntas de por vida. Y que las convierta en suyas».

Para escribir este libro tiró de su cajón de las ideas, donde guarda muchas sinopsis de historias (algunas desarrolladas) esperando a ver la luz. «Hubiera podido tratar de buscar el tiempo, la motivación y la suerte de producir alguna…y sacrificar el resto. O podía encontrar un formato único hasta la fecha y unificarlas; sacarlas a la luz y regalárselas a la gente», cuenta. «He tenido un hijo, he plantado un árbol y ahora he escrito un libro; si mañana me muero y el cajón de las ideas está vacío, que sea porque las tiene la gente».

Alguien con semejante bagaje creativo tiene que tener sus secretos para despertar la imaginación y generar ideas. Y nosotros no hemos podido resistir la tentación de preguntarle qué es para él la creatividad y qué consejos da para estimularla.

1. Riega la semilla creativa que hay dentro de ti

La creatividad es una semilla y todos nacemos con la nuestra. En el reparto natural, a unos les ha tocado una semilla de sauce y a otros la de un cáctus (igual que no todos podemos ser Messi), pero siempre nacemos con la nuestra y cada planta es diferente.

Todos nacemos con una capacidad creativa innata y diferente a las demás —ni mejor ni peor— y debemos regarla. Si, por suerte, te tocó una semilla de un fresno y no la riegas, olvídate de llegar alto con tus ideas. Pero si te toca la de un bonsái, y la cuidas y le das amor y la ayudas a crecer, puede que no llegues a ser el árbol más grande del bosque, pero sí el más bonito.

2. Todos podemos ser creativos, solo tenemos que ejercitarnos

De la misma manera que una persona tímida puede aprender a hablar en público —aunque por dentro siga siendo igual de tímida—, una persona que aparentemente no nació creativa puede integrar herramientas, estrategias y ejercicios para llegar al mismo punto que una persona altamente creativa, sin necesidad de haber nacido Einstein. Costará algo más el camino, pero se puede alcanzar la misma meta.

También, dependiendo de la definición que cada cual dé sobre la creatividad, hay algo que debemos tener en cuenta: a veces uno piensa que no lleva dentro esa semilla y resulta que, a poco que se riega, descubre que es un genio en algo y que, aunque su creatividad tenía buenas raíces, no le habían permitido que brotara.

También hay otro sesgo, que es creer que la creatividad se da solo en profesiones que requieran imaginación y no en una economista o  en un reponedor de un súper.

Además, hay semillas que se plantan en el sitio incorrecto, pero que, de pronto, las cambias de lugar, les das un poco de cariño y sorprenden al mundo.

Jurro Pizarro

3. Abraza la incertidumbre y piérdete en el mapa

El miedo es el mayor enemigo de la creatividad: al fracaso al qué dirán, a que no sea perfecto, a que tu jefe te repruebe, a no gustar, a hacer el ridículo… Hay un libro de apodos del miedo. Pero siempre es el mismo.

En creatividad, debemos abrazar la incertidumbre y empezar perdidos en el mapa, si no, los caminos son siempre los mismos. Hay que saberse un impostor y darse el lujo de hacer el ridículo 9 de cada 10 veces, para en la décima, tener una idea entre un millón.

4. La seguridad, buena aliada de la creatividad

No solo ella, también la motivación y la necesidad. Incluso, en contra de lo que exhiben los hábitos de los genios atormentados (alcohol u otras drogas, insomnio, vicios…), los hábitos saludables también son de mucha ayuda.

5. No basta con ser creativo: sé también original

Coloquialmente, la gente identifica original con creativo. En mi opinión, no es exactamente igual: todas las ideas originales no tienen por qué ser creativas; pero todas las ideas creativas sí deberían ser originales. Un velero sin vela es original, pero no es creativo porque no te lleva a ninguna parte. Un barco con alas, es creativo y original. ¡Y vuela!

6. Desinhíbete para que lleguen las ideas

Cuando uno se relaja y se desinhibe libera mucho el inconsciente y surgen ideas geniales. Los sueños son una fuente de inspiración maravillosa. A mí, por ejemplo, me inspira mucho ver en televisión programas de cocina (¡y soy un cocinero nulo!). No sé qué es, pero hay algo en la forma culinaria de crear que pone a mis neuronas a bailar. No han sido una ni dos las veces que en medio de MasterChef me surge una idea que sería imposible haber llegado por otro sitio.

Debemos obligarnos a tener método, a enfrentarnos al folio en blanco y a potenciar la creación de 9.00 a 18.00 h. Pero también estar abiertos a lo que venga el resto del día.

7. Reinterpreta (y supera) el estilo de los grandes maestros

No sé cuándo dijo Picasso eso de «Los grandes artistas copian; los genios roban», pero yo tendría cuidado con la interpretación que se hace, por muy Picasso que sea quien lo haya dicho.

No hay que normalizar la copia, y mucho menos el robo. Las ideas son lo más valioso y tenemos derechos sobre ellas. Ni copiar, ni robar ideas está bien, y no hay nada creativo en ello. A lo que creo que se podría estar refiriendo es a inspirarse y saber incorporar, reinterpretar o incluso superar estilos de los grandes maestros (en este caso, pictóricos) para acoplarlos a la propia manera de crear de cada cual.

Jurro Pizarro

8. Busca una rutina de trabajo que te dé seguridad

Hay que tener rutinas para romperlas. Pero a mí me gusta mucho que siga en el mismo sitio mi zona de confort cuando decido regresar a ella. La vida (y los libros de autoayuda) siempre nos están sacando —por no sé qué empeño— de ella. Pero sentirte en casa, siempre ayuda. Tu método, tu ritual, cualquier base que te dé seguridad (aunque sea emocional) y te sirva para empezar a construir siempre es un buen hilo de Ariadna.

Piensa que una parte muy grande para ser creativo es creer que lo eres (al menos durante el tiempo que dura el proceso). Solo así te permites decir tonterías sin ser duro contigo, y solo así encuentras oro entre tanta pedrá.

Lo que sí está mal es nunca romper tu rutina o lo que es peor: que alguien te imponga la suya.

9. Huye del trabajo mecánico

No se puede ser creativo cuando te tratan como un número o como a un robot y te exigen —sea cual sea el trabajo— una determinada forma en el proceso. Cuando te obligan a meterte en una caja, dejas de tener horizontes. Y te pudres o te secas, como esa semillita de la que hablábamos.

Siempre puedes tratar de ponerle ganas, buscar alicientes, encontrar maneras de hacer más liviano un trabajo, claro está, pero si te obligan a un resultado concreto, ese resultado nunca será creativo; como mucho, correcto.

10. Teletrabaja de vez en cuando y quédate a solas contigo mismo

En términos generales, el teletrabajo es una traba para la creatividad, claro: siempre es mejor ir a un bosque que verlo en un vídeo, ¿no? Pero también creo que el teletrabajo, para un determinado momento del día o un tipo de personas, por ejemplo, es una bendición.

El sistema tradicional prima la extroversión, la personificación y el trabajo en equipo como si fuera la única manera de ser productivo, sin tener en cuenta la diversidad de cada uno a la hora ser y crear.

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