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10 de agosto 2016    /   CINE/TV
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Títulos de crédito, breve historia

10 de agosto 2016    /   CINE/TV     por          
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Historia de los títulos de crédito (A History Of The Title Sequence) es un vídeo de dos minutos que homenajea con originalidad algunos diseños de créditos que revolucionaron el cine. (También puedes saltarte el vídeo inicial, ver los siguientes y, al terminar, volver al primer vídeo para apreciar la belleza con que se ha hecho).

La pieza creada por Jurjen Versteeg contiene la esencia de cada diseño de las películas aludidas con mención a los autores. Para nosotros, una excusa para repasar estos créditos.

Georges Méliès – Viaje a la Luna

Un viaje a la Luna (Un Voyage Dans La Lune, 1902) no tiene más créditos que un cartón.

Créditos Viaje a la Luna

En los primeros años del cine mudo, los nombres de los actores, los creadores y otro personal no aparecían en las películas. Para el público, la protagonista era LA CHICA; el bueno, EL CHICO y el villano, EL MALO. ¿Por qué aparece el nombre de Méliès en Un viaje a la Luna? El francés destaca su nombre como todo mago (recordemos que lo era) en el cartel del espectáculo. Así podemos decir que Méliès fue el primer diseñador de títulos conocido.

Saul Bass – Psycho

Saul Bass es quizá el más conocido de los homenajeados. Su trabajo para Psicosis es el que homenajea Versteeg.

Los créditos de Psicosis son un ejercicio de minimalismo, como tantos de Bass, que sirven como ejemplo de su máxima:

«Los créditos sirven para preparar al público para lo que viene. Hay que dejarlos expectantes».

Bass lo consigue. La palabra PSYCHO se forma de la unión de las líneas. Esto sugiere que la película funciona como un puzzle. A diferencia de otras, no podremos comprenderla del todo hasta escena final. También las rendijas, agujeros y otros pequeños espacios a través de los cuales espía Anthony Perkins/Bates.

El desarme y rearme de PSYCHO indica el interior roto del dueño del motel. Una metáfora que comprendemos tras el visionado.

Los créditos de Psicosis sirvieron de inspiración para diseñadores posteriores que vieron en la fragmentación una sugerencia de las personalidades complejas.

Maurice Binder – Dr. No

Maurice Binder creó los créditos de Dr. No (1962), el primer Bond, incluyendo el paseo de 007 encañonado y la ágil respuesta del mismo.

Los créditos sugieren energía, sofisticación. Es a partir del minuto 1:36 cuando se crea el sello característico de los créditos Bond futuros: las exuberantes chicas sobre fondo negro. Binder sugiere la localización de la trama principal (otras veces, el tema). Finalmente, la última imagen enlaza con la primera escena de la película: los tres ciegos con los bastones. Tras este trabajo, llegaron los créditos de trece Bonds.

Stephen Frankfurt – Matar a un ruiseñor

Frankfurt era diseñador y ejecutivo publicitario, y tenía como lema:

«Entrar en la cabeza de un niño de cinco años».

Con Matar a un ruiseñor (To Kill A Mockingbird, 1962) lo consiguió de pleno.

La caja de madera contiene la infancia de un niño: cosas propias y cosas de papá y mamá. El lápiz sombreando el papel hasta que aparece el título es una referencia a los secretos infantiles que apenas asoman. El tono de la película queda claramente reflejado en esta apertura con un tono nostálgico. El papel que acaba roto es la pérdida de la inocencia.

Pablo Ferro – Dr. Strangelove

Ferro aprendió diseño de manera autodidacta y hoy, a sus 81 años, sigue diseñando títulos de crédito tanto para películas modestas como para blockbusters. Comenzó en publicidad, como tantos diseñadores de crédito, y tuvo como compañero de trabajo a Stan Lee. Su primer diseño de créditos fue ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove, 1964).

La fuente tipográfica de Teléfono rojo recuerda a la letra a mano alzada. Es una fuente desenfadada, delgada, en contraste con el portentoso bombardero. Con esto, Ferro sugiere que la guerra está manejada por personas que en muchos casos son débiles y tienen miedo. Un miedo que les puede llevar a decisiones estúpidas.

Aunque el gusto por la tipografía es evidente en la créditos de Ferro (La naranja mecánica, el mejor ejemplo), donde destaca es el uso de los cortes rápidos y de la pantalla fragmentada. Los créditos de El secreto de Thomas Crown (Thomas Crown Affair, 1968) son un buen ejemplo después imitado por muchos:

Richard Greenberg – Alien

Richard Greenberg comenzó su carrera gracias a Pablo Ferro. Para Greenberg, el diseño de créditos es una expresión más de su carrera plástica. (En el MOMA y el Louvre hay obras de Greenberg). Alien (1979) es su trabajo que Versteeg homenajea.

 

Los créditos muestran un espacio en calma. Poco a poco, con una música que inquieta, se forma la palabra ALIEN. Se sugiere cómo el monstruo aparece ante los protagonistas y ante el público: crece y tardará en mostrarse por completo.

Kyle Cooper – Seven

Tras siete años en la industria del cine, el verdadero reconocimiento para Cooper llega con los créditos de Se7en (1995).

Cooper es el maestro de la fragmentación, de lo grotesco y lo sucio, y ha creado escuela en el cine y la televisión, donde ha diseñado los créditos de American Horror Story y The Walking Dead. Los créditos de Cooper no dejan lugar a dudas sobre lo que veremos. Es el último aviso antes de que se abra a nosotros un universo sórdido y violento.

Danny Yount – Kiss Kiss Bang Bang

El trabajo de Danny Yount es ecléctico aunque destaca su gusto por la animación, como refleja Kiss Kiss Bang Bang y Sherlock Holmes, créditos que homenajea Versteeg.

En Sherlock Holmes (2009), Yount transforma la imagen real en ilustraciones con aire a libro antiguo y una fuente tipográfica manual, como escrita a pluma. Es un recurso que Yount no duda en utilizar en Iron Man 3, aunque esta vez, la imagen real se convierte en ilustración de cómic.

Más destacable es el diseño de créditos que hizo Yount para A dos metros bajo tierra (Six feet under), que se me antoja un poético cierre para este artículo:

 

Historia de los títulos de crédito (A History Of The Title Sequence) es un vídeo de dos minutos que homenajea con originalidad algunos diseños de créditos que revolucionaron el cine. (También puedes saltarte el vídeo inicial, ver los siguientes y, al terminar, volver al primer vídeo para apreciar la belleza con que se ha hecho).

La pieza creada por Jurjen Versteeg contiene la esencia de cada diseño de las películas aludidas con mención a los autores. Para nosotros, una excusa para repasar estos créditos.

Georges Méliès – Viaje a la Luna

Un viaje a la Luna (Un Voyage Dans La Lune, 1902) no tiene más créditos que un cartón.

Créditos Viaje a la Luna

En los primeros años del cine mudo, los nombres de los actores, los creadores y otro personal no aparecían en las películas. Para el público, la protagonista era LA CHICA; el bueno, EL CHICO y el villano, EL MALO. ¿Por qué aparece el nombre de Méliès en Un viaje a la Luna? El francés destaca su nombre como todo mago (recordemos que lo era) en el cartel del espectáculo. Así podemos decir que Méliès fue el primer diseñador de títulos conocido.

Saul Bass – Psycho

Saul Bass es quizá el más conocido de los homenajeados. Su trabajo para Psicosis es el que homenajea Versteeg.

Los créditos de Psicosis son un ejercicio de minimalismo, como tantos de Bass, que sirven como ejemplo de su máxima:

«Los créditos sirven para preparar al público para lo que viene. Hay que dejarlos expectantes».

Bass lo consigue. La palabra PSYCHO se forma de la unión de las líneas. Esto sugiere que la película funciona como un puzzle. A diferencia de otras, no podremos comprenderla del todo hasta escena final. También las rendijas, agujeros y otros pequeños espacios a través de los cuales espía Anthony Perkins/Bates.

El desarme y rearme de PSYCHO indica el interior roto del dueño del motel. Una metáfora que comprendemos tras el visionado.

Los créditos de Psicosis sirvieron de inspiración para diseñadores posteriores que vieron en la fragmentación una sugerencia de las personalidades complejas.

Maurice Binder – Dr. No

Maurice Binder creó los créditos de Dr. No (1962), el primer Bond, incluyendo el paseo de 007 encañonado y la ágil respuesta del mismo.

Los créditos sugieren energía, sofisticación. Es a partir del minuto 1:36 cuando se crea el sello característico de los créditos Bond futuros: las exuberantes chicas sobre fondo negro. Binder sugiere la localización de la trama principal (otras veces, el tema). Finalmente, la última imagen enlaza con la primera escena de la película: los tres ciegos con los bastones. Tras este trabajo, llegaron los créditos de trece Bonds.

Stephen Frankfurt – Matar a un ruiseñor

Frankfurt era diseñador y ejecutivo publicitario, y tenía como lema:

«Entrar en la cabeza de un niño de cinco años».

Con Matar a un ruiseñor (To Kill A Mockingbird, 1962) lo consiguió de pleno.

La caja de madera contiene la infancia de un niño: cosas propias y cosas de papá y mamá. El lápiz sombreando el papel hasta que aparece el título es una referencia a los secretos infantiles que apenas asoman. El tono de la película queda claramente reflejado en esta apertura con un tono nostálgico. El papel que acaba roto es la pérdida de la inocencia.

Pablo Ferro – Dr. Strangelove

Ferro aprendió diseño de manera autodidacta y hoy, a sus 81 años, sigue diseñando títulos de crédito tanto para películas modestas como para blockbusters. Comenzó en publicidad, como tantos diseñadores de crédito, y tuvo como compañero de trabajo a Stan Lee. Su primer diseño de créditos fue ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove, 1964).

La fuente tipográfica de Teléfono rojo recuerda a la letra a mano alzada. Es una fuente desenfadada, delgada, en contraste con el portentoso bombardero. Con esto, Ferro sugiere que la guerra está manejada por personas que en muchos casos son débiles y tienen miedo. Un miedo que les puede llevar a decisiones estúpidas.

Aunque el gusto por la tipografía es evidente en la créditos de Ferro (La naranja mecánica, el mejor ejemplo), donde destaca es el uso de los cortes rápidos y de la pantalla fragmentada. Los créditos de El secreto de Thomas Crown (Thomas Crown Affair, 1968) son un buen ejemplo después imitado por muchos:

Richard Greenberg – Alien

Richard Greenberg comenzó su carrera gracias a Pablo Ferro. Para Greenberg, el diseño de créditos es una expresión más de su carrera plástica. (En el MOMA y el Louvre hay obras de Greenberg). Alien (1979) es su trabajo que Versteeg homenajea.

 

Los créditos muestran un espacio en calma. Poco a poco, con una música que inquieta, se forma la palabra ALIEN. Se sugiere cómo el monstruo aparece ante los protagonistas y ante el público: crece y tardará en mostrarse por completo.

Kyle Cooper – Seven

Tras siete años en la industria del cine, el verdadero reconocimiento para Cooper llega con los créditos de Se7en (1995).

Cooper es el maestro de la fragmentación, de lo grotesco y lo sucio, y ha creado escuela en el cine y la televisión, donde ha diseñado los créditos de American Horror Story y The Walking Dead. Los créditos de Cooper no dejan lugar a dudas sobre lo que veremos. Es el último aviso antes de que se abra a nosotros un universo sórdido y violento.

Danny Yount – Kiss Kiss Bang Bang

El trabajo de Danny Yount es ecléctico aunque destaca su gusto por la animación, como refleja Kiss Kiss Bang Bang y Sherlock Holmes, créditos que homenajea Versteeg.

En Sherlock Holmes (2009), Yount transforma la imagen real en ilustraciones con aire a libro antiguo y una fuente tipográfica manual, como escrita a pluma. Es un recurso que Yount no duda en utilizar en Iron Man 3, aunque esta vez, la imagen real se convierte en ilustración de cómic.

Más destacable es el diseño de créditos que hizo Yount para A dos metros bajo tierra (Six feet under), que se me antoja un poético cierre para este artículo:

 

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