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19 de agosto 2014    /   CINE/TV
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Series, ciudades y títulos de crédito

19 de agosto 2014    /   CINE/TV     por          
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Abrir una serie con imágenes de una ciudad y los títulos de crédito parece una idea de fácil ejecución. Pero realmente difícil para los creadores: estos deben mostrar una síntesis de la trama en poco menos de un minuto. Aquí hay un repaso a aperturas con el paisaje urbano como protagonista.

Muchas series del siglo pasado muestran ciudadades en los títulos de créditos. Por lo general son comedias de situación en la que un paleto llega a Nueva York y abre la boca ante todo lo que ve o una familia se traslada de ciudad e inicia una nueva vida. Por otro lado hay series como Miami Vice o Hawai 5.0 (la original y la copia) que muestran fragmentos de las ciudades donde transcurren las tramas, pero más a manera de menú degustación para los ojos que con una intención creativa.
LOS SOPRANO, LOS DOMINIOS DEL ZAR
Los créditos de Los Soprano crean escuela aunque comienza con un simple recorrido en coche.
https://www.youtube.com/watch?v=NUT07eZoXPw
Estos créditos significan más que presentar los ambientes donde discurre la trama (Nueva Jersey). En ellos está concentrada la esencia de la serie de David Chase: Tony Soprano es Napoléon —y como tal aparece en un retrato en uno de los capítulos— y se pasea por el territorio conquistado. Todo lo que aparece en pantalla es el punto de vista del gánster. En ningún momento hay una cámara por encima de Tony. La cámara solo muestra lo que Tony ve y aquí hay algo prodigioso: incluso el edificio más alto está sujeto a la mirada de control de Tony.
Hay extras circulando en un par de planos, pero son irrelevantes. Tony Soprano es el único personaje protagonista que aparece en esta introducción. Es una declaración de principios: todo gira en torno a Tony Soprano.
La canción Woke this morning de Alabama se convierte en una guinda que remarca el carácter violento de Tony.
HOUSE OF CARDS, LA OSCURIDAD
Las imágenes muestran fuertes contrastes: por un lado está el ritmo frenético de sus habitantes o de sus coches (porque no aparecen personas); por otro, la quietud y la solemnidad de edificios que recuerdan a los primeros colonos, y la majestuosidad de monumentos que apelan a la libertad y la justicia.

Sobre lo efímero y sobre los ideales cae una sombra lenta, implacable, que lo envuelve todo. Con la sombra aparecen planos de sitios menos lustrosos, de vertederos y residuos arrojados al Potomac.
La sombra parece representar a Frank Underwood, el corrupto secretario de Estado y después vicepresidente de los Estados Unidos. Sin embargo, que no aparezca Underwood parece indicar que esta sombra se refiere a una corrupción que se remonta a los primeros políticos…
La introducción comienza y acaba con el Monumento al presidente Washington, el obelisco blanco, que se alza con el sol, pero sucumbe a la oscuridad, como todo lo que toca gente como Underwood.
BOSS, UN VIEJO CUENTO
En Chicago la mafia está institucionalizada en la figura de Tom Kane, el alcalde, que mantiene el puesto con un arsenal de herramientas: la demagogia, el nepotismo, el chantaje, la extorsión y la violencia…
http://vimeo.com/32712477
Los créditos iniciales, chocantes las primeras veces por la tipografía empleada, algo ingenua, y las ilustraciones, acaban por ser vistos como una metáfora de Boss.
Los créditos comienzan con la ciudad en la niebla, una niebla que persiste, y tres manos alzadas, manos obreras, manos que reivindican y piden ayuda. A continuación se suceden imágenes que contrastan entre sí: un edificio antiguo restaurado frente a otro apuntalado; la recogida de basura con obsoletos camiones frente a la aséptica estampa del río Chicago; gente paseando por los suburbios frente a turistas besándose en una de las fuentes del centro… La opulencia de unos frente a la indigencia de otros, pero el sol no sale para nadie. Parece que el sol teme asomarse para Tom Kane. Pero éste se encuentra en todas partes haciendo sus chanchullos…
Los bocetos de Kane y otros personajes parecen hacer referencia a los rumores, habladurías y cuentos que giran en torno al alcalde.. Secretos a voces. Incluso en una de las ilustraciones puede verse a Kane haciendo sus negocios sucios con un magnate orondo que fuma un cubano.
Satan, Your Kingdom Must Come Down, la canción de Billy Nelson, en apariencia de trazo grueso y evidente, no hace más que remarcar el halo de cuento negro o cruel que es Tom Kane, cuyo boceto cierra la introducción, en claro contraste con las manos reivindicadoras inciales.
THE KILLING, LA REALIDAD DISTORSIONADA
La introducción de The Killing es muy breve y a la vez poderosa.

Los planos de la detective Sarah Linden conduciendo bajo la lluvia tienen una doble función. Por un lado muestra que en Seattle no para la lluvia, al menos, no en The Killing. Por otro lado, la lluvia que deforma la realidad al otro lado del cristal se convierte en una metáfora de los trabajos de Linden: las personas se ocultan tras muros de palabras, las pistas son ambiguas… Todo parece como visto a través de un cristal empañado.
Sarah Linden es el único personaje que aparece. Hay policías en la escena del crimen, pero son comparsas, figuras difusas. En el último plano, Sarah Linden, sola, mirando la línea borrosa de la ciudad a lo lejos. Muy atrás, los compañeros. El significado es evidente: Sarah está sola. Ella misma es la única persona en la que puede confiar.
BOR/BROEN, LA DISTANCIA EMOCIONAL
Entre la introducción de Bor/Broen y The Bridge, el remake americano, hay un abismo de intenciones.

El comienzo en Bor/Broen es inevitable: el puente que une Copenhague en Dinamarca con Malmö en Suecia.
Aparecen imágenes de ambas ciudades. Imágenes lejanas, como de las casi desaparecidas postales. Imagénes en las que no aparecen personas. Una clara alusión a cómo se ven los ciudadanos de los dos lados del puente: tan cerca y tan lejos… El único plano de una figura casi humana pertenece a la petrea Sirenita.
El remake estadounidense mete personas en la introducción por lo que se pierde la idea del distanciamiento emocional. Imágenes que apelan a tópicos de la frontera mexicana.
WEEDS, LA PAZ UNIFORMADA
Decía Nabokov, en una de sus clases sobre literatura europea, que «cualquiera cuya mente es lo bastante orgullosa como para no formarse en la disciplina lleva oculta, secreta, una bomba en el fondo del cerebro. Y sugiero, aunque sólo sea por diversión, que coja esa bomba particular y la deje caer con cautela sobre la ciudad modelo del sentido común».

Sin duda, Agrestic, el pueblo donde transcurre Weeds, es la ciudad modelo del sentido común, y Nancy Botwin, toda ella, la bomba… Los créditos de las tres primeras temporadas hacen una clara alusión a la uniformidad: coches iguales, casas iguales, gente con los mismos horarios para trabajar, para practicar running en aceras limpias y entre jardines cuidados con mimo. Un mundo para envolver en celofán y del que hace mofa la canción Little Boxes que habla de gente metida en cajas con vidas programadas y frías.
Llama la atención a que en ningún momento hay primeros planos de los personajes que aparecen. Todos ellos son vistos con distancia: gente que está ahí y que hace sus cosas, pero que rara vez muestra calidez. Tienen que trabajar, correr, tomar cafés rápidos…
Un mundo tan ordenado como emocionalmente aséptico, hasta que llegó Nancy Botwin.
ENTOURAGE, LAS COSAS QUE GUSTAN A LOS CHICOS
Los protagonistas montan en un coche e inician su paseo por Los Angeles…
https://youtu.be/n4VMFiC-Z2A
El recorrido deja atrás una vaya publicitaria de The Ultimate sacrifice, un concepto patriótico: una referencia a la memoria de los soldados muertos en combate. El plano es tan fugaz como evidente. A continuación aparece un luminoso discreto de la Cinemateca Americana y después una estrella del Paseo de la fama. De esta manera, pasan fugazmente tres elementos cargados de fuerte simbología: patria, cultura y fama como artista. Pero nada de esto importa a los protagonistas de Entourage, ni a Vince, la nueva estrella de Hollywood.
Los créditos muestan a cuatro chicos jóvenes que recolectan experiencias para contar a los amigotes cuando vuelvan al pueblo. Por esto sus ojos se detienen en los locales llenos de ruido, también los más elegantes y los que son más sórdidos: de prostíbulos a tiendas de todoterrenos de lujo, de clubs de moda a tiendas exóticas. En definitiva, se fijan en todo aquello que no hay en el lugar del que vinieron.
Ojo, ellos aparecen de manera breve en un par de planos. Lo importante es lo que ven. En este aspecto se asemeja a las clásicas introducciones de comedias de situación del siglo pasado. La diferencia es que aquí todo ocurre de noche y no son escenarios para turistas corrientes. No hay monumentos ni lugares bonitos. Solo sitios para beber, comer, desbarrar… Hay gente por todas partes, y algunos saludan a Vince.
Un imitador de Elvis también parece saludarles y funciona como antítesis de Vince, cuya imagen aparece reflejada, al revés, en el maletero del coche. Como si de alguna manera la carrera de actor fuera siempre detrás de Vince.
 

Abrir una serie con imágenes de una ciudad y los títulos de crédito parece una idea de fácil ejecución. Pero realmente difícil para los creadores: estos deben mostrar una síntesis de la trama en poco menos de un minuto. Aquí hay un repaso a aperturas con el paisaje urbano como protagonista.

Muchas series del siglo pasado muestran ciudadades en los títulos de créditos. Por lo general son comedias de situación en la que un paleto llega a Nueva York y abre la boca ante todo lo que ve o una familia se traslada de ciudad e inicia una nueva vida. Por otro lado hay series como Miami Vice o Hawai 5.0 (la original y la copia) que muestran fragmentos de las ciudades donde transcurren las tramas, pero más a manera de menú degustación para los ojos que con una intención creativa.
LOS SOPRANO, LOS DOMINIOS DEL ZAR
Los créditos de Los Soprano crean escuela aunque comienza con un simple recorrido en coche.
https://www.youtube.com/watch?v=NUT07eZoXPw
Estos créditos significan más que presentar los ambientes donde discurre la trama (Nueva Jersey). En ellos está concentrada la esencia de la serie de David Chase: Tony Soprano es Napoléon —y como tal aparece en un retrato en uno de los capítulos— y se pasea por el territorio conquistado. Todo lo que aparece en pantalla es el punto de vista del gánster. En ningún momento hay una cámara por encima de Tony. La cámara solo muestra lo que Tony ve y aquí hay algo prodigioso: incluso el edificio más alto está sujeto a la mirada de control de Tony.
Hay extras circulando en un par de planos, pero son irrelevantes. Tony Soprano es el único personaje protagonista que aparece en esta introducción. Es una declaración de principios: todo gira en torno a Tony Soprano.
La canción Woke this morning de Alabama se convierte en una guinda que remarca el carácter violento de Tony.
HOUSE OF CARDS, LA OSCURIDAD
Las imágenes muestran fuertes contrastes: por un lado está el ritmo frenético de sus habitantes o de sus coches (porque no aparecen personas); por otro, la quietud y la solemnidad de edificios que recuerdan a los primeros colonos, y la majestuosidad de monumentos que apelan a la libertad y la justicia.

Sobre lo efímero y sobre los ideales cae una sombra lenta, implacable, que lo envuelve todo. Con la sombra aparecen planos de sitios menos lustrosos, de vertederos y residuos arrojados al Potomac.
La sombra parece representar a Frank Underwood, el corrupto secretario de Estado y después vicepresidente de los Estados Unidos. Sin embargo, que no aparezca Underwood parece indicar que esta sombra se refiere a una corrupción que se remonta a los primeros políticos…
La introducción comienza y acaba con el Monumento al presidente Washington, el obelisco blanco, que se alza con el sol, pero sucumbe a la oscuridad, como todo lo que toca gente como Underwood.
BOSS, UN VIEJO CUENTO
En Chicago la mafia está institucionalizada en la figura de Tom Kane, el alcalde, que mantiene el puesto con un arsenal de herramientas: la demagogia, el nepotismo, el chantaje, la extorsión y la violencia…
http://vimeo.com/32712477
Los créditos iniciales, chocantes las primeras veces por la tipografía empleada, algo ingenua, y las ilustraciones, acaban por ser vistos como una metáfora de Boss.
Los créditos comienzan con la ciudad en la niebla, una niebla que persiste, y tres manos alzadas, manos obreras, manos que reivindican y piden ayuda. A continuación se suceden imágenes que contrastan entre sí: un edificio antiguo restaurado frente a otro apuntalado; la recogida de basura con obsoletos camiones frente a la aséptica estampa del río Chicago; gente paseando por los suburbios frente a turistas besándose en una de las fuentes del centro… La opulencia de unos frente a la indigencia de otros, pero el sol no sale para nadie. Parece que el sol teme asomarse para Tom Kane. Pero éste se encuentra en todas partes haciendo sus chanchullos…
Los bocetos de Kane y otros personajes parecen hacer referencia a los rumores, habladurías y cuentos que giran en torno al alcalde.. Secretos a voces. Incluso en una de las ilustraciones puede verse a Kane haciendo sus negocios sucios con un magnate orondo que fuma un cubano.
Satan, Your Kingdom Must Come Down, la canción de Billy Nelson, en apariencia de trazo grueso y evidente, no hace más que remarcar el halo de cuento negro o cruel que es Tom Kane, cuyo boceto cierra la introducción, en claro contraste con las manos reivindicadoras inciales.
THE KILLING, LA REALIDAD DISTORSIONADA
La introducción de The Killing es muy breve y a la vez poderosa.

Los planos de la detective Sarah Linden conduciendo bajo la lluvia tienen una doble función. Por un lado muestra que en Seattle no para la lluvia, al menos, no en The Killing. Por otro lado, la lluvia que deforma la realidad al otro lado del cristal se convierte en una metáfora de los trabajos de Linden: las personas se ocultan tras muros de palabras, las pistas son ambiguas… Todo parece como visto a través de un cristal empañado.
Sarah Linden es el único personaje que aparece. Hay policías en la escena del crimen, pero son comparsas, figuras difusas. En el último plano, Sarah Linden, sola, mirando la línea borrosa de la ciudad a lo lejos. Muy atrás, los compañeros. El significado es evidente: Sarah está sola. Ella misma es la única persona en la que puede confiar.
BOR/BROEN, LA DISTANCIA EMOCIONAL
Entre la introducción de Bor/Broen y The Bridge, el remake americano, hay un abismo de intenciones.

El comienzo en Bor/Broen es inevitable: el puente que une Copenhague en Dinamarca con Malmö en Suecia.
Aparecen imágenes de ambas ciudades. Imágenes lejanas, como de las casi desaparecidas postales. Imagénes en las que no aparecen personas. Una clara alusión a cómo se ven los ciudadanos de los dos lados del puente: tan cerca y tan lejos… El único plano de una figura casi humana pertenece a la petrea Sirenita.
El remake estadounidense mete personas en la introducción por lo que se pierde la idea del distanciamiento emocional. Imágenes que apelan a tópicos de la frontera mexicana.
WEEDS, LA PAZ UNIFORMADA
Decía Nabokov, en una de sus clases sobre literatura europea, que «cualquiera cuya mente es lo bastante orgullosa como para no formarse en la disciplina lleva oculta, secreta, una bomba en el fondo del cerebro. Y sugiero, aunque sólo sea por diversión, que coja esa bomba particular y la deje caer con cautela sobre la ciudad modelo del sentido común».

Sin duda, Agrestic, el pueblo donde transcurre Weeds, es la ciudad modelo del sentido común, y Nancy Botwin, toda ella, la bomba… Los créditos de las tres primeras temporadas hacen una clara alusión a la uniformidad: coches iguales, casas iguales, gente con los mismos horarios para trabajar, para practicar running en aceras limpias y entre jardines cuidados con mimo. Un mundo para envolver en celofán y del que hace mofa la canción Little Boxes que habla de gente metida en cajas con vidas programadas y frías.
Llama la atención a que en ningún momento hay primeros planos de los personajes que aparecen. Todos ellos son vistos con distancia: gente que está ahí y que hace sus cosas, pero que rara vez muestra calidez. Tienen que trabajar, correr, tomar cafés rápidos…
Un mundo tan ordenado como emocionalmente aséptico, hasta que llegó Nancy Botwin.
ENTOURAGE, LAS COSAS QUE GUSTAN A LOS CHICOS
Los protagonistas montan en un coche e inician su paseo por Los Angeles…
https://youtu.be/n4VMFiC-Z2A
El recorrido deja atrás una vaya publicitaria de The Ultimate sacrifice, un concepto patriótico: una referencia a la memoria de los soldados muertos en combate. El plano es tan fugaz como evidente. A continuación aparece un luminoso discreto de la Cinemateca Americana y después una estrella del Paseo de la fama. De esta manera, pasan fugazmente tres elementos cargados de fuerte simbología: patria, cultura y fama como artista. Pero nada de esto importa a los protagonistas de Entourage, ni a Vince, la nueva estrella de Hollywood.
Los créditos muestan a cuatro chicos jóvenes que recolectan experiencias para contar a los amigotes cuando vuelvan al pueblo. Por esto sus ojos se detienen en los locales llenos de ruido, también los más elegantes y los que son más sórdidos: de prostíbulos a tiendas de todoterrenos de lujo, de clubs de moda a tiendas exóticas. En definitiva, se fijan en todo aquello que no hay en el lugar del que vinieron.
Ojo, ellos aparecen de manera breve en un par de planos. Lo importante es lo que ven. En este aspecto se asemeja a las clásicas introducciones de comedias de situación del siglo pasado. La diferencia es que aquí todo ocurre de noche y no son escenarios para turistas corrientes. No hay monumentos ni lugares bonitos. Solo sitios para beber, comer, desbarrar… Hay gente por todas partes, y algunos saludan a Vince.
Un imitador de Elvis también parece saludarles y funciona como antítesis de Vince, cuya imagen aparece reflejada, al revés, en el maletero del coche. Como si de alguna manera la carrera de actor fuera siempre detrás de Vince.
 

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Opiniones 10
  • Y Mad Men?
    No «sale» la ciudad pero los créditos (al igual que toda la serie que está mayormente rodada en exteriores) dan la sensación, la poderosa sensación de que estás en NY , de que esa historia sólo puede suceder en NY. A mi me parecen un prodigio también aunque no «salga» la ciudad.

    • Uy, por un momento estuve tentado de mencionarla como Los Simpsons.
      Tienes toda la razón, Ana: se respira Nueva York en los créditos de Mad Men.

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