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25 de julio 2012    /   CREATIVIDAD
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Tivo Creativo: una metodología para despertar la creatividad de los niños

25 de julio 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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La creatividad viene de serie. Como la memoria. Pero no es una capacidad inalterable. Todo lo contrario. Funciona como un músculo. La puedes despertar o la puedes dormir. Dicen que el sistema educativo surgido de la Ilustración no alimenta las actitudes creativas. En el colegio se priman los contenidos sobre las capacidades y el ejercicio de la creatividad, a menudo, se malentiende como un asunto reducido al arte.

Pero la creatividad reivindica hoy su verdadera utilidad. No se debe a ninguna disciplina en concreto. Se puede aplicar absolutamente a todas y cada una de las intenciones y trabajos de una persona. La creatividad es, en cierto modo, una actitud.

La creatividad se ha hecho hoy fuerte en las voces de muchos docentes y educadores que se han propuesto convertirla en un pilar fundamental de la enseñanza. Dicen que el sistema educativo actual asfixia la creatividad y que el niño, conforme crece, va aprendiendo a aceptar lo establecido como lo bueno y lo posible. Una locura o, cuando menos, una trágica barrera a la innovación.

Pero la situación no está perdida. La creatividad está encontrando armas para campar libremente por el mundo. Muchas empresas se dedican hoy a fomentar la creatividad en escuelas y empresas. Buscan recuperar una de las facultades humanas que están ahí desde el nacimiento pero que la educación y los usos sociales aplastan por miedo a la diferencia.

NovaGroup lleva cinco años dedicándose a “sistematizar el uso de la creatividad en organizaciones para que los proyectos sean innovadores y para que acabe reflejándose en resultados. Nuevos productos, nuevos servicios, nuevos modelos de negocio…”, explica Josep Seras, desarrollador de contenidos y coordinador de talleres de creatividad para adultos, jóvenes y niños de esta consultora.

Un día, en NovaGroup, Miquel Angel Oliva, se preguntó: “¿Cómo podemos hacer para ayudar a que la sociedad sea más emprendedora?”. Pensó en la universidad, pero, cuando se vio como profesor de 5ª de ingeniería industrial, descubrió que la curiosidad y la inquietud de los alumnos es mínima. Su verdadera preocupación consiste en aprobar los exámenes.

Esta actitud se constata también con cifras. “Un estudio que aparece en el Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España, de ESADE, revela que solo el 15% de los jóvenes españoles se considera creativo y que muchos emprendedores lo son por necesidad, no porque les guste”, comenta el desarrollador de contenidos. “Los niños son creativos, pero cuando son adultos, esta creatividad desaparece. El sistema educativo mata la creatividad. Vamos a actuar antes de que se produzca el problema”.

El equipo de NovaGroup, bajo la iniciativa de Oliva, pensó que “el momento crucial en la formación de un niño es en sus años de primaria”. Es entonces cuando adquieren sus hábitos alimenticios, higiénicos, deportivos… “Si los adquirimos de una forma consolidada, no los perderemos de adultos”. Ese es el momento perfecto. Es cuando “hay que reforzar su creatividad aunque el modelo educativo, por otro lado, intente matarlo”.

La consultora ideó un proyecto para que los menores, en los colegios y en su casa, puedan desarrollar su creatividad. “El objetivo es conseguir que todos los niños puedan experimentar sus dotes creativas. En el futuro, las personas se tendrán que reinventar laboralmente varias veces en su vida y eso no lo enseñan en el colegio”, indica.

El programa partió de la premisa de que “al niño se llega mediante su lenguaje”. “Necesitábamos un personaje. Tenía que ser alguien que, en vez de tener superpoderes imposibles como volar o ser invisible, fuese alguien en quien se pudiera convertir cualquier niño”, explica. Así nació Tivo Creativo. “No tiene ojos ni nariz porque es cada niño que juega con él. Cada niño se convierte en él”.

El viaje que hace Tivo Creativo para ayudar a desarrollar la creatividad del niño está recogida en un libro que hace de guía y que se complementa con un taller diseñado para desarrollarlo en las escuelas durante un año académico. El curso que acaba de terminar fue el primero en el que se llevó a cabo este programa, en fase piloto, en 12 centros educativos de Barcelona y Girona.

El libro arranca con un día gris “en el que las cosas se hacían así porque sí”, cuenta Seras. Es un lugar aburrido. Sin posibilidades. Y llegó la noche. Tivo Creativo no puede dormir. Se levanta de la cama y decide mirar por la ventana. Para ver más lejos utiliza unos prismáticos. Los construye rodeando sus ojos con un círculo que forman sus dedos. En realidad, ese dispositivo no es más que el gesto que da paso al despliegue de su imaginación.

Empieza la aventura. Tivo Creativo irá hasta una sabana y allí tendrá que tomar una serie de decisiones que, al final del cuento, le mostrarán que no siempre la primera opción es la mejor. La imaginación y el pensamiento traen a escena posibilidades que acaban convirtiéndose en un final más feliz.

El libro lleva al niño por varios momentos. Primero, analizar el reto. Segundo, producir ideas. Tercero, valorar y seleccionar la mejor idea. El proceso está diseñado para que se haga, también, en colaboración de otros niños. En la escuela. El método está pensado para que los profesores lo puedan desarrollar de forma autónoma. “Hemos diseñado los contenidos y la metodología para que, con una sola sesión en la que explicamos en qué consiste el proyecto, los profesores puedan aplicarlos sin ninguna ayuda a lo largo del curso”, especifica Seras.

El primer cuento es pautado. Las soluciones están dirigidas. El segundo tiene ya un final que han de inventar los niños y, de ahí en adelante, lo ideal es plantear retos reales. Al final del pasado curso académico un colegio planteó un reto real de una empresa a sus alumnos: Tenían que dar ideas para los helados Frigo. “Utilizaron la misma metodología que enseña el cuento aplicada al reto de inventar nuevos helados. Formas, sabores, soportes… El objetivo final es que apliquen esta técnica de creatividad a su vida, que se cuestionen las cosas. El mayor reto creativo de una persona es ella misma”.

En el proceso, además, “los niños descubren qué trabajos se les dan mejor. Unos ven que lo más sencillo para ellos es dibujar. Otros, escribir…. Y después se puede llevar a otros territorios y seguir el proceso con teatro, haciendo máscaras, papiroflexia…”.

Este método se aplica en niños de edades entre 8 y 10 años. “A esta edad son esponjas y ya comprenden muy bien”. A partir de los 11 y 12 años empiezan a ver los cuentos como algo infantil y, por eso, NovaGroup está trabajando ahora en “historias más rupturistas para niños mayores”.

La consultora, a principios de verano, reunió a varios de los niños que habían seguido este programa, en distintos colegios, para plantearles un reto real: El uso del agua y cómo reducir su consumo. Los participantes aprendieron que el agua es un bien escaso y diseñaron varias estrategias para optimizar su consumo. Al final, todas las ideas se elevaron al cielo en un globo de hielo.

La creatividad viene de serie. Como la memoria. Pero no es una capacidad inalterable. Todo lo contrario. Funciona como un músculo. La puedes despertar o la puedes dormir. Dicen que el sistema educativo surgido de la Ilustración no alimenta las actitudes creativas. En el colegio se priman los contenidos sobre las capacidades y el ejercicio de la creatividad, a menudo, se malentiende como un asunto reducido al arte.

Pero la creatividad reivindica hoy su verdadera utilidad. No se debe a ninguna disciplina en concreto. Se puede aplicar absolutamente a todas y cada una de las intenciones y trabajos de una persona. La creatividad es, en cierto modo, una actitud.

La creatividad se ha hecho hoy fuerte en las voces de muchos docentes y educadores que se han propuesto convertirla en un pilar fundamental de la enseñanza. Dicen que el sistema educativo actual asfixia la creatividad y que el niño, conforme crece, va aprendiendo a aceptar lo establecido como lo bueno y lo posible. Una locura o, cuando menos, una trágica barrera a la innovación.

Pero la situación no está perdida. La creatividad está encontrando armas para campar libremente por el mundo. Muchas empresas se dedican hoy a fomentar la creatividad en escuelas y empresas. Buscan recuperar una de las facultades humanas que están ahí desde el nacimiento pero que la educación y los usos sociales aplastan por miedo a la diferencia.

NovaGroup lleva cinco años dedicándose a “sistematizar el uso de la creatividad en organizaciones para que los proyectos sean innovadores y para que acabe reflejándose en resultados. Nuevos productos, nuevos servicios, nuevos modelos de negocio…”, explica Josep Seras, desarrollador de contenidos y coordinador de talleres de creatividad para adultos, jóvenes y niños de esta consultora.

Un día, en NovaGroup, Miquel Angel Oliva, se preguntó: “¿Cómo podemos hacer para ayudar a que la sociedad sea más emprendedora?”. Pensó en la universidad, pero, cuando se vio como profesor de 5ª de ingeniería industrial, descubrió que la curiosidad y la inquietud de los alumnos es mínima. Su verdadera preocupación consiste en aprobar los exámenes.

Esta actitud se constata también con cifras. “Un estudio que aparece en el Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España, de ESADE, revela que solo el 15% de los jóvenes españoles se considera creativo y que muchos emprendedores lo son por necesidad, no porque les guste”, comenta el desarrollador de contenidos. “Los niños son creativos, pero cuando son adultos, esta creatividad desaparece. El sistema educativo mata la creatividad. Vamos a actuar antes de que se produzca el problema”.

El equipo de NovaGroup, bajo la iniciativa de Oliva, pensó que “el momento crucial en la formación de un niño es en sus años de primaria”. Es entonces cuando adquieren sus hábitos alimenticios, higiénicos, deportivos… “Si los adquirimos de una forma consolidada, no los perderemos de adultos”. Ese es el momento perfecto. Es cuando “hay que reforzar su creatividad aunque el modelo educativo, por otro lado, intente matarlo”.

La consultora ideó un proyecto para que los menores, en los colegios y en su casa, puedan desarrollar su creatividad. “El objetivo es conseguir que todos los niños puedan experimentar sus dotes creativas. En el futuro, las personas se tendrán que reinventar laboralmente varias veces en su vida y eso no lo enseñan en el colegio”, indica.

El programa partió de la premisa de que “al niño se llega mediante su lenguaje”. “Necesitábamos un personaje. Tenía que ser alguien que, en vez de tener superpoderes imposibles como volar o ser invisible, fuese alguien en quien se pudiera convertir cualquier niño”, explica. Así nació Tivo Creativo. “No tiene ojos ni nariz porque es cada niño que juega con él. Cada niño se convierte en él”.

El viaje que hace Tivo Creativo para ayudar a desarrollar la creatividad del niño está recogida en un libro que hace de guía y que se complementa con un taller diseñado para desarrollarlo en las escuelas durante un año académico. El curso que acaba de terminar fue el primero en el que se llevó a cabo este programa, en fase piloto, en 12 centros educativos de Barcelona y Girona.

El libro arranca con un día gris “en el que las cosas se hacían así porque sí”, cuenta Seras. Es un lugar aburrido. Sin posibilidades. Y llegó la noche. Tivo Creativo no puede dormir. Se levanta de la cama y decide mirar por la ventana. Para ver más lejos utiliza unos prismáticos. Los construye rodeando sus ojos con un círculo que forman sus dedos. En realidad, ese dispositivo no es más que el gesto que da paso al despliegue de su imaginación.

Empieza la aventura. Tivo Creativo irá hasta una sabana y allí tendrá que tomar una serie de decisiones que, al final del cuento, le mostrarán que no siempre la primera opción es la mejor. La imaginación y el pensamiento traen a escena posibilidades que acaban convirtiéndose en un final más feliz.

El libro lleva al niño por varios momentos. Primero, analizar el reto. Segundo, producir ideas. Tercero, valorar y seleccionar la mejor idea. El proceso está diseñado para que se haga, también, en colaboración de otros niños. En la escuela. El método está pensado para que los profesores lo puedan desarrollar de forma autónoma. “Hemos diseñado los contenidos y la metodología para que, con una sola sesión en la que explicamos en qué consiste el proyecto, los profesores puedan aplicarlos sin ninguna ayuda a lo largo del curso”, especifica Seras.

El primer cuento es pautado. Las soluciones están dirigidas. El segundo tiene ya un final que han de inventar los niños y, de ahí en adelante, lo ideal es plantear retos reales. Al final del pasado curso académico un colegio planteó un reto real de una empresa a sus alumnos: Tenían que dar ideas para los helados Frigo. “Utilizaron la misma metodología que enseña el cuento aplicada al reto de inventar nuevos helados. Formas, sabores, soportes… El objetivo final es que apliquen esta técnica de creatividad a su vida, que se cuestionen las cosas. El mayor reto creativo de una persona es ella misma”.

En el proceso, además, “los niños descubren qué trabajos se les dan mejor. Unos ven que lo más sencillo para ellos es dibujar. Otros, escribir…. Y después se puede llevar a otros territorios y seguir el proceso con teatro, haciendo máscaras, papiroflexia…”.

Este método se aplica en niños de edades entre 8 y 10 años. “A esta edad son esponjas y ya comprenden muy bien”. A partir de los 11 y 12 años empiezan a ver los cuentos como algo infantil y, por eso, NovaGroup está trabajando ahora en “historias más rupturistas para niños mayores”.

La consultora, a principios de verano, reunió a varios de los niños que habían seguido este programa, en distintos colegios, para plantearles un reto real: El uso del agua y cómo reducir su consumo. Los participantes aprendieron que el agua es un bien escaso y diseñaron varias estrategias para optimizar su consumo. Al final, todas las ideas se elevaron al cielo en un globo de hielo.

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Opiniones 4
  • Un proyecto muy interesante!!, comparto la idea de que la creatividad hay que mimarla; tengo niños, aun pequeños para lo que proponéis, pero espero que pronto podamos seguir las aventuras de Tivo.

  • Sir Ken Robinson lo viene diciendo desde hace ya varios años (http://sirkenrobinson.com/skr/watch).

    Me encantaría que en el colegio de mis hijas lo implementaran. De hecho voy a intentar ponerlos en contacto con esta empresa, a ver si quieren apostar por estas iniciativas que nos pueden abrir un poco más las miras a todos. Y no se trata solamente de pensar en el futuro profesional de nuestros hijos; porque es importante que haya más emprendedores y gente que busque la innovación, pero creo que más importante aún es la manera de enfrentarnos con cada día. Si somos más «creativos» estaremos más permeables a lo que nos rodea, seremos más tolerantes y, posiblemente, más positivos (¿más felices?), ya seamos ingenieros nucleares o dependientes de una tienda.
    Esta es otra iniciativa similar:
    http://teachatalent.com

  • «. Al final, todas las ideas se elevaron al cielo en un globo de hielo».
    O es errata o es rizar el rizo de la creatividad.
    Y dada la altisima categoria lingüística de los textos de Yorokobu, me inclino por lo segundo, por lo que pregunto:
    Cómo lograron el prodigio?

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