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10 de agosto 2016    /   CREATIVIDAD
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Cuando los tocadiscos portátiles eran lo más parecido a un iPod

10 de agosto 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Aunque pueda resultar sorprendente, lo de atronar a los vecinos de vagón con el reggaetón procedente de un iPod, un MP3 o cualquier otro dispositivo móvil no es un fenómeno nuevo. Ya en los años 60 y 70 los que hoy son padres y abuelos tenían la posibilidad de hacer sonar su música favorita en cualquier lugar gracias a los reproductores de vinilo portátiles.


Como suele ocurrir con todo lo tecnológico, la producción de este tipo de dispositivos alcanzó en Japón cotas inimaginables, tanto por la potencia de su industria como por las particularidades de esa sociedad, entre las que se encuentran el reducido tamaño de las casas japonesas y la costumbre de la población a ir a los parques a ver florecer los almendros o disfrutar las estrellas fugaces, experiencias que siempre ganan con un poco de sake y de música.

Además de las grandes compañías del sector de la música, como National, Sony, Hitachi o Toshiba, empresas de juguetes produjeron este tipo de aparatos. De esta forma, junto con los dispositivos de apariencia más profesional y robusta, convivían otros de sorprendentes y coloristas diseños, decorados con personajes de manga, o que incluso incluían micrófonos o pequeños teclados para hacerlos más atractivos al público infantil.


Fumihito Taguchi, propietario de una tienda de discos en Tokio, lleva años coleccionando este tipo de aparatos. A finales de 2015 publicó un libro en el que recopilaba parte de su colección y recientemente ha comisariado una exposición en la que los visitantes pueden disfrutar de un centenar de esas piezas.

La muestra se podrá ver hasta el 28 de agosto en el Life style design center de la capital japonesa, que también ha organizado talleres para que los visitantes puedan comprobar con sus propios oídos que esos curiosos aparatos, más allá de un ejercicio de estética y buen diseño, son capaces de reproducir sonidos con una calidad bastante aceptable.

El 14 de agosto, por ejemplo, el artista y músico experimental que acostumbra a utilizar juguetes en sus espectáculos Asuna, utilizará aquellos modelos que incorporan teclados, cajas de ritmos y micrófonos para dar un pequeño concierto en el recinto de la exposición.

La aparición de nuevos soportes musicales provocó la decadencia de los tocadiscos portátiles. Los casetes, por ejemplo, eran menos delicados que los discos de vinilo y más manejables a la hora de ser transportados. A partir de entonces, las empresas tecnológicas se centraron en desarrollar nuevos dispositivos portátiles que alcanzarían su máximo éxito gracias al Walkman.

Para aquellos que deseen saber algo más sobre reproductores de casete portátiles, los japoneses, cómo no, también hay un libro al respecto.

Aunque pueda resultar sorprendente, lo de atronar a los vecinos de vagón con el reggaetón procedente de un iPod, un MP3 o cualquier otro dispositivo móvil no es un fenómeno nuevo. Ya en los años 60 y 70 los que hoy son padres y abuelos tenían la posibilidad de hacer sonar su música favorita en cualquier lugar gracias a los reproductores de vinilo portátiles.


Como suele ocurrir con todo lo tecnológico, la producción de este tipo de dispositivos alcanzó en Japón cotas inimaginables, tanto por la potencia de su industria como por las particularidades de esa sociedad, entre las que se encuentran el reducido tamaño de las casas japonesas y la costumbre de la población a ir a los parques a ver florecer los almendros o disfrutar las estrellas fugaces, experiencias que siempre ganan con un poco de sake y de música.

Además de las grandes compañías del sector de la música, como National, Sony, Hitachi o Toshiba, empresas de juguetes produjeron este tipo de aparatos. De esta forma, junto con los dispositivos de apariencia más profesional y robusta, convivían otros de sorprendentes y coloristas diseños, decorados con personajes de manga, o que incluso incluían micrófonos o pequeños teclados para hacerlos más atractivos al público infantil.


Fumihito Taguchi, propietario de una tienda de discos en Tokio, lleva años coleccionando este tipo de aparatos. A finales de 2015 publicó un libro en el que recopilaba parte de su colección y recientemente ha comisariado una exposición en la que los visitantes pueden disfrutar de un centenar de esas piezas.

La muestra se podrá ver hasta el 28 de agosto en el Life style design center de la capital japonesa, que también ha organizado talleres para que los visitantes puedan comprobar con sus propios oídos que esos curiosos aparatos, más allá de un ejercicio de estética y buen diseño, son capaces de reproducir sonidos con una calidad bastante aceptable.

El 14 de agosto, por ejemplo, el artista y músico experimental que acostumbra a utilizar juguetes en sus espectáculos Asuna, utilizará aquellos modelos que incorporan teclados, cajas de ritmos y micrófonos para dar un pequeño concierto en el recinto de la exposición.

La aparición de nuevos soportes musicales provocó la decadencia de los tocadiscos portátiles. Los casetes, por ejemplo, eran menos delicados que los discos de vinilo y más manejables a la hora de ser transportados. A partir de entonces, las empresas tecnológicas se centraron en desarrollar nuevos dispositivos portátiles que alcanzarían su máximo éxito gracias al Walkman.

Para aquellos que deseen saber algo más sobre reproductores de casete portátiles, los japoneses, cómo no, también hay un libro al respecto.

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Opiniones 10
  • Y no hay que olvidarse de los modelos que existían para coche. Esos si que eran subrealistas… ¿habeís visto la serie de Get Down? En uno de los episodios sale un coche con un tocadiscos portátil.

  • Hola

    Acabas de hacerme volver a mi juventud, recuerdo haber tenido radiocassette Aiwa como el de la foto, me ha encantado las fotos y me acabo de dar cuenta cuanto han cambiado las cosas en no mucho tiempo y sobretodo lo que vendrá a futuro.

    Gracias
    Alejandro

  • Mi padre tiene un tragadiscos, de los que puedes llevar en bandolera. Es naranja y era con lo que hacían los guateques. Estos aparatos tienen algo especial, no como los de ahora, que tienen tantas cosas que no sabes ni usarlos.
    Saludos

  • Buah!! que modelos mas chulos, los del piano son guapísimos. Me en encantan los modelos portátiles, hace nada me acabo de pillar un diseño de tocadiscos maleta. Son chulisimos incluso para decorar. Pero me acabo de enamorar de estos giradiscos portátiles con piano, ahora mismo voy a indagar a ver si puedo conseguir uno.
    Muchas gracias!!

  • Vaya, mi padre tenía un negocio de máquinas de discos o gramolas, que ponia en bares, y teníamos en casa un tragadiscos. Pero entre mi hermano y yo, de pequeños destrozamos todad la colección de singles que tenías

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