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3 de octubre 2018    /   CIENCIA
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Tocofobia: el caramelo ‘envenenado’ del embarazo, el parto y la maternidad

3 de octubre 2018    /   CIENCIA     por          
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Para muchas mujeres, la maternidad es maravillosa y el embarazo es un momento mágico e irrepetible. No hay nada que temer y solo cabe disfrutar del inigualable momento. Hay quienes comentan, incluso, que el parto es la única cita a ciegas en la que una mujer puede estar segura de que conocerá al amor de su vida. Y que dar a luz es el único dolor en la vida que vale la pena sufrir.

Para otras, en cambio, todo eso es el terror en estado puro. Según el estudio Tokophobia: A dread of pregnancy, publicado en Industrial Psychiatry Journal, en torno a cuatro de cada cinco mujeres embarazadas albergan temores relacionados con el embarazo y el parto, por diversas razones.

Pero, además, el mismo estudio revela algo más preocupante: para un 13% de las mujeres no embarazadas, el miedo que sienten es tan visceral que hace que retrasen y eviten ese momento aunque lo deseen con toda su alma. Es en estos casos cuando hablamos de la tocofobia (o el miedo patológico al embarazo y al parto).

«A lo largo de la historia de la humanidad, y desgraciadamente en la actualidad, en muchos países en vías de desarrollo, la mortalidad durante el parto ha sido y es alta», explica la escritora Marga Durá, autora de Guía para madres rebeldes. «La razón es que el parto humano es uno de los más difíciles del reino animal, porque debido a la evolución se estrecharon las caderas (y, por tanto, el canal de parto) para que pudiéramos caminar erguidos y, debido a nuestra capacidad de raciocinio, tenemos la cabeza más grande».

Todo ello, señala la autora, hace que el parto humano no sea fácil y que a lo largo de la humanidad se hayan producido muchas muertes de madres, de bebés y de ambos. «Tradicionalmente, por ejemplo, los partos los atendían comadronas y se decía que si entraba un hombre (el médico) era porque se iba a producir una muerte o dos. A lo largo de la historia, el parto ha asustado a las mujeres, pero porque muchas eran las que morían o alumbraban hijos que no sobrevivían», argumenta la autora.

«No sé si este miedo puede estar en el inconsciente colectivo y puede afectar a estas mujeres. Porque no hace tanto que los partos son seguros. Llevamos pocas décadas pariendo en hospitales y debemos tener en cuenta que hasta el año 2000 la sanidad pública no cubrió el coste de la epidural».

Son muchas las razones por las que una mujer podría experimentar ese pánico: desde el miedo al dolor o a la muerte, hasta el temor a los cambios corporales drásticos o a una recuperación posparto lenta, pasando por la falta de confianza en el equipo obstétrico o la inestabilidad emocional.

Esta fobia no entiende de edad, raza o clase social, aunque sí se sabe que las mujeres con más temores durante el embarazo son aquellas que han sufrido experiencias dolorosas respecto a embarazos anteriores –ya sea en primera persona, porque las han presenciado en gente de su entorno, o bien porque han llegado a sus oídos historias desagradables de otras mujeres–.

«A mí me da la impresión de que, cuando estás embarazada, la gente te cuenta las peores historias de partos, embarazos y crianzas que se les ocurren. No digo que esto lo provoque, pero si ya tienes un poco de miedo, no creo que ayude demasiado», comenta Durá.

Ese pavor al momento de dar a luz lleva a algunas mujeres, incluso, a inducir un aborto de manera natural o a evitar completamente quedarse embarazadas (por ejemplo, recurriendo a la esterilización), a pesar de que desean desesperadamente tener hijos.

Algunas solicitan que, para dar a luz, les practiquen una cesárea porque la idea de sentir dolores espantosos durante el parto natural les da pánico. Y también es cierto que, en muchos casos, quienes padecen esta fobia acaban teniendo un vínculo muy poco satisfactorio con el bebé que han traído al mundo.

La tocofobia primaria afecta a esas mujeres que no han dado a luz antes, pero que han podido tener algún tipo de experiencia traumática en el pasado (incluyendo aquí a aquellas que han sufrido abusos sexuales siendo niñas) o han sido testigos de esas historias para no dormir antes mencionadas.

Por otro lado, la tocofobia secundaria se da en mujeres que han tenido una experiencia previa de embarazo o parto traumático que les ha dejado con miedo a dar a luz de nuevo. Por ejemplo, aquellas que han tenido un aborto previo y temen que les pueda volver a suceder.

No es fácil superar este miedo irracional. En cualquier caso, lo ideal es estar siempre alerta y tomar medidas si se sospecha que se está sufriendo de tocofobia. Tener sentido común, es decir, huir de los foros de internet, hablar con un médico o probar distintas técnicas de relajación como la sofrología (una técnica que se utiliza para disminuir los dolores durante el parto).

«Ha habido una gran evolución en esto: antes la paciente no tenía ni voz ni voto. pero desde el 2000 (cuando empezó a haber quejas de la violencia obstétrica y de la excesiva medicalización del parto), se cambió el concepto», recuerda Durá.

«Ahora, la mujer no es una paciente pasiva. Gracias a protocolos como el parto respetado (en el que se puede hacer, incluso, un plan de parto con algunas de las preferencias de la futura madre: si quiere epidural, oxitocina, parto natural…), la madre puede preguntar, puede saber exactamente cómo funciona todo el proceso y de esta forma disipar algunos de sus temores», apostilla.

Para muchas mujeres, la maternidad es maravillosa y el embarazo es un momento mágico e irrepetible. No hay nada que temer y solo cabe disfrutar del inigualable momento. Hay quienes comentan, incluso, que el parto es la única cita a ciegas en la que una mujer puede estar segura de que conocerá al amor de su vida. Y que dar a luz es el único dolor en la vida que vale la pena sufrir.

Para otras, en cambio, todo eso es el terror en estado puro. Según el estudio Tokophobia: A dread of pregnancy, publicado en Industrial Psychiatry Journal, en torno a cuatro de cada cinco mujeres embarazadas albergan temores relacionados con el embarazo y el parto, por diversas razones.

Pero, además, el mismo estudio revela algo más preocupante: para un 13% de las mujeres no embarazadas, el miedo que sienten es tan visceral que hace que retrasen y eviten ese momento aunque lo deseen con toda su alma. Es en estos casos cuando hablamos de la tocofobia (o el miedo patológico al embarazo y al parto).

«A lo largo de la historia de la humanidad, y desgraciadamente en la actualidad, en muchos países en vías de desarrollo, la mortalidad durante el parto ha sido y es alta», explica la escritora Marga Durá, autora de Guía para madres rebeldes. «La razón es que el parto humano es uno de los más difíciles del reino animal, porque debido a la evolución se estrecharon las caderas (y, por tanto, el canal de parto) para que pudiéramos caminar erguidos y, debido a nuestra capacidad de raciocinio, tenemos la cabeza más grande».

Todo ello, señala la autora, hace que el parto humano no sea fácil y que a lo largo de la humanidad se hayan producido muchas muertes de madres, de bebés y de ambos. «Tradicionalmente, por ejemplo, los partos los atendían comadronas y se decía que si entraba un hombre (el médico) era porque se iba a producir una muerte o dos. A lo largo de la historia, el parto ha asustado a las mujeres, pero porque muchas eran las que morían o alumbraban hijos que no sobrevivían», argumenta la autora.

«No sé si este miedo puede estar en el inconsciente colectivo y puede afectar a estas mujeres. Porque no hace tanto que los partos son seguros. Llevamos pocas décadas pariendo en hospitales y debemos tener en cuenta que hasta el año 2000 la sanidad pública no cubrió el coste de la epidural».

Son muchas las razones por las que una mujer podría experimentar ese pánico: desde el miedo al dolor o a la muerte, hasta el temor a los cambios corporales drásticos o a una recuperación posparto lenta, pasando por la falta de confianza en el equipo obstétrico o la inestabilidad emocional.

Esta fobia no entiende de edad, raza o clase social, aunque sí se sabe que las mujeres con más temores durante el embarazo son aquellas que han sufrido experiencias dolorosas respecto a embarazos anteriores –ya sea en primera persona, porque las han presenciado en gente de su entorno, o bien porque han llegado a sus oídos historias desagradables de otras mujeres–.

«A mí me da la impresión de que, cuando estás embarazada, la gente te cuenta las peores historias de partos, embarazos y crianzas que se les ocurren. No digo que esto lo provoque, pero si ya tienes un poco de miedo, no creo que ayude demasiado», comenta Durá.

Ese pavor al momento de dar a luz lleva a algunas mujeres, incluso, a inducir un aborto de manera natural o a evitar completamente quedarse embarazadas (por ejemplo, recurriendo a la esterilización), a pesar de que desean desesperadamente tener hijos.

Algunas solicitan que, para dar a luz, les practiquen una cesárea porque la idea de sentir dolores espantosos durante el parto natural les da pánico. Y también es cierto que, en muchos casos, quienes padecen esta fobia acaban teniendo un vínculo muy poco satisfactorio con el bebé que han traído al mundo.

La tocofobia primaria afecta a esas mujeres que no han dado a luz antes, pero que han podido tener algún tipo de experiencia traumática en el pasado (incluyendo aquí a aquellas que han sufrido abusos sexuales siendo niñas) o han sido testigos de esas historias para no dormir antes mencionadas.

Por otro lado, la tocofobia secundaria se da en mujeres que han tenido una experiencia previa de embarazo o parto traumático que les ha dejado con miedo a dar a luz de nuevo. Por ejemplo, aquellas que han tenido un aborto previo y temen que les pueda volver a suceder.

No es fácil superar este miedo irracional. En cualquier caso, lo ideal es estar siempre alerta y tomar medidas si se sospecha que se está sufriendo de tocofobia. Tener sentido común, es decir, huir de los foros de internet, hablar con un médico o probar distintas técnicas de relajación como la sofrología (una técnica que se utiliza para disminuir los dolores durante el parto).

«Ha habido una gran evolución en esto: antes la paciente no tenía ni voz ni voto. pero desde el 2000 (cuando empezó a haber quejas de la violencia obstétrica y de la excesiva medicalización del parto), se cambió el concepto», recuerda Durá.

«Ahora, la mujer no es una paciente pasiva. Gracias a protocolos como el parto respetado (en el que se puede hacer, incluso, un plan de parto con algunas de las preferencias de la futura madre: si quiere epidural, oxitocina, parto natural…), la madre puede preguntar, puede saber exactamente cómo funciona todo el proceso y de esta forma disipar algunos de sus temores», apostilla.

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Opiniones 8
  • A ver.. eso de «miedo irracional» como lo calificáis vosotros, pues no.. es un miedo totalmente racional y comprensible, ya que es un momento horriblemente doloroso, largo, se hace interminable, ese dolor es una pesadilla que no le deseo ni a mi peor enemigo, y lo digo yo que soy madre, una vez y no más, ya tuve bastante y no soy masoquista.

  • Dicen que los dolores de parto (aunque con epidural y cesarea no es lo mismo) son similares a una piedra (o arenilla) en el riñon. Yo he experientado lo segundo (ciertamente doloroso) , pero no lo primero, propio de madres.

    • No se trata sólo del dolor. Todavía hoy hay muchas mujeres que mueren en el parto, incluso en los países desarrollados. Y si no, multitudes de complicaciones que pueden tener efectos para toda la vida. La tercera parte de las mujeres que conozco que han dado a luz, han sufrido graves consecuencias: desde ser ingresadas en la UCI, a ictus, a prolapso genital, a quedar infértiles…por no mencionar el miedo a que el bebé también sufra alguna desgracia. Así que, desde todo el respecto a las piedras en el riñón, no, no es lo mismo.

  • Cuando el miedo se convierte en terror, pienso que en ese punto si es irracional, cuando llega al punto de abortar por esa causa, también pienso que es irracional, por supuesto que existe miedo, es normal, el parto es algo muy doloroso y para algunas mujeres mucho más, yo tengo tres cesáreas y os puedo asegurar que no es mucho mejor que parir naturalmente pero lo volvería a hacer, lis días más felices de mi vida fueron cuando vi sus caritas

  • Se llama violencia obstétrica. Llamarlo tocofobia, apunta a una sola dirección: al miedo de la mujer y no de quienes lo provocan. Las fuentes no ayudan a retratar bien el tema. Sería bueno haber incluido una mirada de género. Y atender la lucha de miles de mujeres desde hace años, acerca de la violencia que se ejerce sobre el cuerpo de la mujer en el parto y en la hospitalización de la maternidad.

  • Y eso de que desde el 2000 no hay violencua obstétrica, mentira. En el 2012 pasé un puto infierno gracias a unas zorras que me trataron como un pelele.

  • “No es fácil superar este miedo irracional.” Perdone señor Alex Ander, el miedo al parto no es un miedo irracional. Es lo más lógico del mundo debido a todas las complicaciones que suelen haber, así que no le quitemos hierro al asunto, si es posible .

  • Entiendo que el autor se refiere a que la tocofobia, en sí misma, se define como miedo irracional a algo (en este caso a parto, embarazo…) pero no que el hecho de tener cierto miedo al momento del parto sea, per se, tocofobia (o miedo irracional). no?

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