18 de febrero 2014    /   BUSINESS
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Cómo trabajar desde casa sin volverse loco

18 de febrero 2014    /   BUSINESS     por          
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Trabajar desde casa es, para algunos, la solución perfecta (por ejemplo, para conciliar la vida laboral y familiar o para llevar a cabo varios proyectos de forma simultánea) y, para otros, un resultado involuntario de su búsqueda de empleo o una situación temporal.

Es innegable que ser productivo en casa tiene algunas dificultades añadidas con respecto a serlo en una oficina. Ese es el motivo de que muchos estudiantes llenen las bibliotecas antes de las pruebas de Selectividad y durante sus cursos académicos: en casa no se concentran igual.

En casi todos los casos, la euforia inicial ante las ventajas de esa situación (libertad de horarios, comodidad, ahorro del tiempo empleado en desplazamientos, etc) se ve rebajada por el descubrimiento de las desventajas: falta de concentración, interrupciones, monotonía, carencia de contacto con otras personas, necesidad de un cambio de aires…

Hay algunos trucos para que trabajar desde casa sea más llevadero, tanto si eres de los que tienen intención de mantener esa situación en el tiempo como si eres una víctima pasajera de las circunstancias. Estos consejos sirven para ser más productivo pero, sobre todo, más feliz mientras se trabaja en casa; y pueden valer también, por ejemplo, para quien esté buscando empleo, escribiendo un libro o gestando un proyecto empresarial.

1. Distingue los espacios en casa

Si tienes una mesa alta para el ordenador, intenta no trabajar desde la cama o el sofá. De lo contrario, tu casa al completo se convertirá en tu oficina y no tendrás dentro de la misma ningún rincón para desconectar. Distinguir el espacio de trabajo es crucial para ser más productivo y aprovechar más tu tiempo de descanso. Si no, el trabajo se convierte en un compañero de piso detestable que no respeta tu privacidad. Y recuerda que, en el rincón que conviertas en tu «oficina», debes estar cómodo, pero no demasiado, si no quieres «apalancarte».

CC by 2.0 (Author: gibsonsgolfer)
CC by 2.0 (Author: gibsonsgolfer)

2. Procura salir de casa y ver personas ajenas al trabajo también entre semana

Es una de las desventajas en la que coinciden casi todas las personas que trabajan desde casa: el desgaste que supone seguir en pijama a las 16:00 h, no oír otra voz humana en las primeras ocho horas del día, no acicalarse para una reunión… Si eres de los que se sienten mal por pasar tantas horas solitarias en casa, trata de cerrar citas con amigos o familiares también entre semana. Aprovecha para ello la hora de la comida, las últimas horas de la tarde… Tu mente te agradecerá un cambio de aires. También es útil comprometerte con alguna actividad que te obligue a salir de casa con regularidad (un curso, un deporte…).

3. Levanta una muralla contra las interrupciones de otros…

Desactiva los avisos de correos electrónicos y mensajes de WhatsApp: que seas tú quien decida cuándo consultarlos. Más de lo mismo con los chats de Facebook o Gmail: si quieres aprovechar el tiempo, mantén todo cerradito y apagado. Si recibes una llamada personal que no es urgente, explica que estás trabajando y que podrás hablar más tarde: lo mismo que harías si estuvieras en una oficina.

4. ¡…y también contra las interrupciones voluntarias!

Y es que estas son las peores. De repente se te ocurre que podrías consultar el WhatsApp, ya que tienes desactivados los avisos, por si te han escrito algo importante. O que vas a darte una vuelta rápida por Facebook y Twitter, solo por si tienes algún mensaje directo. O que te apetece un poco de chocolate. O que hace diez minutos que no consultas tu correo electrónico. Y en cuanto se te ocurre cualquiera de esas cosas, ya no puedes evitar detener el trabajo para llevarlas a cabo. Al final, una jornada de cuatro horas se convierte en una serie de pequeños momentos si eliminamos el tiempo dedicado a todas estas tareas. Por eso hay que ponerse serio: por ejemplo, puedes poner el móvil en un sitio cercano, pero al que no alcances sin levantarte (así no perderás ninguna llamada importante, pero no cederás a la tentación de consultarlo con frecuencia).

5. Evita posponer en exceso

Ya lo decía Larra en su conocido artículo «Vuelva usted mañana». A veces tendemos demasiado a posponer. Y muchas veces no es por ningún motivo de peso, sino simplemente por pereza. Es más cómodo pensar «lo haré luego» que hacerlo. Pero, a menudo, hacerlo más tarde quita más minutos que hacerlo ahora. Pensemos, por ejemplo, en la respuesta a un correo electrónico. Si acabas de leerlo, tardarías X en responderlo. Pero si lo dejas para más tarde, además de tener que anotarlo para que no se te olvide, tendrás que emplear un tiempo en releerlo antes de responder. Siempre es mejor solucionar las cosas cuando las tienes frescas en la cabeza.

6. Motívate con «premios» y momentos de descanso

Es más fácil ir alcanzando pequeñas metas que mantenerse activo y concentrado durante seis u ocho horas seguidas. Por eso, es positivo que establezcas tus propias normas y construyas tu «juego» de esfuerzos y recompensas. Por ejemplo, si te apetece un café, fuérzate a no levantarte a prepararlo hasta que termines la página en la que estás trabajando. O tómate un descanso de cinco minutos cada hora en punto para jugar un poco al Candy Crush. Una fragmentación disciplinada del tiempo es positiva y te ayudará a rendir más en tus momentos activos.

CC by 2.0 (author: Britt Selvitelle)
CC by 2.0 (author: Britt Selvitelle)

7. No seas un «7- Eleven»

No trabajes las veinticuatro horas del día ni los siete días de la semana. Es crucial que te olvides del trabajo durante un par de días al igual que hacen las personas que trabajan en una oficina. Si estás siempre disponible para tus clientes o aprovechas cualquier momento libre para avanzar, serás más susceptible de verte superado por el trabajo. Ponte una hora límite por las tardes y respeta los fines de semana: verás como, cuando llegue el lunes o la mañana siguiente, lo agradecerás.

8. Haz listas y planifica tus jornadas

Aunque suene a consejo de «técnicas de estudio» del cole, apuntar las tareas pendientes es la única forma de no olvidar nada y es una de las principales reglas de coaching personal y profesional. Y, para que las tareas pendientes no se arrastren eternamente de unas listas a otras, es útil hacer, al menos, dos: una lista con las tareas inmediatas que se podrán solucionar en las próximas jornadas de trabajo y otra con las tareas atemporales o a medio plazo, las que no se van a solventar inmediatamente.

Al empezar cada jornada, dedica unos minutos a repasar tus listas y ponerte objetivos realistas sobre las tareas que completarás ese día. Así no te frustrarás cuando queden cosas por hacer al final de la jornada.

9. Apunta las horas que dedicas a cada proyecto

Si tienes varios clientes o proyectos, no está de más que lleves un registro del tiempo que has empleado en ellos. Sí, sería como «fichar» en tu propia casa. Te vendrá bien a la hora de ajustar mejor los futuros presupuestos, ya que te servirá para valorar el coste real de un trabajo o para replantear el proceso de los que te quiten demasiado tiempo.

10. Consulta a colegas de trabajo

Es otra de las carencias que señalan los freelances: echan de menos poder pedir opinión a un compañero para reafirmar una decisión o simplemente charlar unos minutos para comentar algo que les ha ocurrido con un cliente. Solvéntalo, si es posible, contactando con personas de tu ámbito (antiguos compañeros de trabajo o de clase, autónomos que se dedican a los mismo que tú…) Es un alivio sentirse comprendido y escuchado. El contacto humano te da energía para seguir.

CC by 2.0 (author: Tom Baugis)
CC by 2.0 (author: Tom Baugis)

Trabajar desde casa es, para algunos, la solución perfecta (por ejemplo, para conciliar la vida laboral y familiar o para llevar a cabo varios proyectos de forma simultánea) y, para otros, un resultado involuntario de su búsqueda de empleo o una situación temporal.

Es innegable que ser productivo en casa tiene algunas dificultades añadidas con respecto a serlo en una oficina. Ese es el motivo de que muchos estudiantes llenen las bibliotecas antes de las pruebas de Selectividad y durante sus cursos académicos: en casa no se concentran igual.

En casi todos los casos, la euforia inicial ante las ventajas de esa situación (libertad de horarios, comodidad, ahorro del tiempo empleado en desplazamientos, etc) se ve rebajada por el descubrimiento de las desventajas: falta de concentración, interrupciones, monotonía, carencia de contacto con otras personas, necesidad de un cambio de aires…

Hay algunos trucos para que trabajar desde casa sea más llevadero, tanto si eres de los que tienen intención de mantener esa situación en el tiempo como si eres una víctima pasajera de las circunstancias. Estos consejos sirven para ser más productivo pero, sobre todo, más feliz mientras se trabaja en casa; y pueden valer también, por ejemplo, para quien esté buscando empleo, escribiendo un libro o gestando un proyecto empresarial.

1. Distingue los espacios en casa

Si tienes una mesa alta para el ordenador, intenta no trabajar desde la cama o el sofá. De lo contrario, tu casa al completo se convertirá en tu oficina y no tendrás dentro de la misma ningún rincón para desconectar. Distinguir el espacio de trabajo es crucial para ser más productivo y aprovechar más tu tiempo de descanso. Si no, el trabajo se convierte en un compañero de piso detestable que no respeta tu privacidad. Y recuerda que, en el rincón que conviertas en tu «oficina», debes estar cómodo, pero no demasiado, si no quieres «apalancarte».

CC by 2.0 (Author: gibsonsgolfer)
CC by 2.0 (Author: gibsonsgolfer)

2. Procura salir de casa y ver personas ajenas al trabajo también entre semana

Es una de las desventajas en la que coinciden casi todas las personas que trabajan desde casa: el desgaste que supone seguir en pijama a las 16:00 h, no oír otra voz humana en las primeras ocho horas del día, no acicalarse para una reunión… Si eres de los que se sienten mal por pasar tantas horas solitarias en casa, trata de cerrar citas con amigos o familiares también entre semana. Aprovecha para ello la hora de la comida, las últimas horas de la tarde… Tu mente te agradecerá un cambio de aires. También es útil comprometerte con alguna actividad que te obligue a salir de casa con regularidad (un curso, un deporte…).

3. Levanta una muralla contra las interrupciones de otros…

Desactiva los avisos de correos electrónicos y mensajes de WhatsApp: que seas tú quien decida cuándo consultarlos. Más de lo mismo con los chats de Facebook o Gmail: si quieres aprovechar el tiempo, mantén todo cerradito y apagado. Si recibes una llamada personal que no es urgente, explica que estás trabajando y que podrás hablar más tarde: lo mismo que harías si estuvieras en una oficina.

4. ¡…y también contra las interrupciones voluntarias!

Y es que estas son las peores. De repente se te ocurre que podrías consultar el WhatsApp, ya que tienes desactivados los avisos, por si te han escrito algo importante. O que vas a darte una vuelta rápida por Facebook y Twitter, solo por si tienes algún mensaje directo. O que te apetece un poco de chocolate. O que hace diez minutos que no consultas tu correo electrónico. Y en cuanto se te ocurre cualquiera de esas cosas, ya no puedes evitar detener el trabajo para llevarlas a cabo. Al final, una jornada de cuatro horas se convierte en una serie de pequeños momentos si eliminamos el tiempo dedicado a todas estas tareas. Por eso hay que ponerse serio: por ejemplo, puedes poner el móvil en un sitio cercano, pero al que no alcances sin levantarte (así no perderás ninguna llamada importante, pero no cederás a la tentación de consultarlo con frecuencia).

5. Evita posponer en exceso

Ya lo decía Larra en su conocido artículo «Vuelva usted mañana». A veces tendemos demasiado a posponer. Y muchas veces no es por ningún motivo de peso, sino simplemente por pereza. Es más cómodo pensar «lo haré luego» que hacerlo. Pero, a menudo, hacerlo más tarde quita más minutos que hacerlo ahora. Pensemos, por ejemplo, en la respuesta a un correo electrónico. Si acabas de leerlo, tardarías X en responderlo. Pero si lo dejas para más tarde, además de tener que anotarlo para que no se te olvide, tendrás que emplear un tiempo en releerlo antes de responder. Siempre es mejor solucionar las cosas cuando las tienes frescas en la cabeza.

6. Motívate con «premios» y momentos de descanso

Es más fácil ir alcanzando pequeñas metas que mantenerse activo y concentrado durante seis u ocho horas seguidas. Por eso, es positivo que establezcas tus propias normas y construyas tu «juego» de esfuerzos y recompensas. Por ejemplo, si te apetece un café, fuérzate a no levantarte a prepararlo hasta que termines la página en la que estás trabajando. O tómate un descanso de cinco minutos cada hora en punto para jugar un poco al Candy Crush. Una fragmentación disciplinada del tiempo es positiva y te ayudará a rendir más en tus momentos activos.

CC by 2.0 (author: Britt Selvitelle)
CC by 2.0 (author: Britt Selvitelle)

7. No seas un «7- Eleven»

No trabajes las veinticuatro horas del día ni los siete días de la semana. Es crucial que te olvides del trabajo durante un par de días al igual que hacen las personas que trabajan en una oficina. Si estás siempre disponible para tus clientes o aprovechas cualquier momento libre para avanzar, serás más susceptible de verte superado por el trabajo. Ponte una hora límite por las tardes y respeta los fines de semana: verás como, cuando llegue el lunes o la mañana siguiente, lo agradecerás.

8. Haz listas y planifica tus jornadas

Aunque suene a consejo de «técnicas de estudio» del cole, apuntar las tareas pendientes es la única forma de no olvidar nada y es una de las principales reglas de coaching personal y profesional. Y, para que las tareas pendientes no se arrastren eternamente de unas listas a otras, es útil hacer, al menos, dos: una lista con las tareas inmediatas que se podrán solucionar en las próximas jornadas de trabajo y otra con las tareas atemporales o a medio plazo, las que no se van a solventar inmediatamente.

Al empezar cada jornada, dedica unos minutos a repasar tus listas y ponerte objetivos realistas sobre las tareas que completarás ese día. Así no te frustrarás cuando queden cosas por hacer al final de la jornada.

9. Apunta las horas que dedicas a cada proyecto

Si tienes varios clientes o proyectos, no está de más que lleves un registro del tiempo que has empleado en ellos. Sí, sería como «fichar» en tu propia casa. Te vendrá bien a la hora de ajustar mejor los futuros presupuestos, ya que te servirá para valorar el coste real de un trabajo o para replantear el proceso de los que te quiten demasiado tiempo.

10. Consulta a colegas de trabajo

Es otra de las carencias que señalan los freelances: echan de menos poder pedir opinión a un compañero para reafirmar una decisión o simplemente charlar unos minutos para comentar algo que les ha ocurrido con un cliente. Solvéntalo, si es posible, contactando con personas de tu ámbito (antiguos compañeros de trabajo o de clase, autónomos que se dedican a los mismo que tú…) Es un alivio sentirse comprendido y escuchado. El contacto humano te da energía para seguir.

CC by 2.0 (author: Tom Baugis)
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Opiniones 147
  • Justo estoy escribiendo un post para un blog y, cómo no, procrastino y me encuentro con éste post y me digo en mi burbuja personal, que ya no lo es, porque la acabo de compartir aquí, que bien me vendría seguir tus consejos.

  • Está bien el artículo, pero nada fuera del sentido común, en mi caso teletrabajo 3 días y voy a la ofi 2, y estoy encantada de la vida. Lo que leo en algún comentario «Serás mas improductivo trabajando desde casa» en mi caso no es así en absoluto, y pondría mi mano en el fuego que en la mayoría de casos tampoco.

  • Yo añadiría que si te gustan los animales, en mi caso en concreto los perros, tengo una que se ha ganado a pulso el puesto de «encargada de buen ánimo» en mi empresa/hogar

  • Me parece muy interesante pero sobre todo me parece vital el punto último conozco gente que nos podría parecer caótica y que hace 20 cosas a la vez y que d ello hace virtud pero la falta de equipo y de trabajo en el es un lastre insalvable. El mundo es demasiado complejo para abarcarlo todo por uno mismo y si las sinergias de lo que cada uno sabe, puede o quiere hacer no se implementan, en término de mercado, no es posible sacar nada adelante.

  • Buen artículo, pero parece que va dedicado a personas que se quedan SOLAS en casa. Faltaría un parrafo dedicado a «cómo hacer entender al resto de habitantes de la casa que no pueden interrumpirte por cualquier cosa cada vez que se les antoja».

  • O te organizas, y pasas de esa lavadora que pusiste, de esa capa de polvo que estás viendo sobre el mueble mientras te llega la inspiración o no es una buena idea. Porque al final trabajar en casa por la conciliación familiar te lleva a que la familia y sus cosas te quiten del todo el tiempo que pertenece al trabajo.

    • ¡Vale para todos! Freelances, opositores, gente que está buscando empleo… Cualquiera que no lleve bien trabajar en casa durante muchas horas podrá sacar algo útil. 🙂

  • Yo lo hice durante años… hay que ser fuerte y resistirse a las tareas del hogar, los recaditos (la compra, el banco, los suegros…), el ya que estas en casa, etc. Hay que marcarse unas horas de trabajo y ceñirse a ellas (que ya vendrán las excepciones). Y sobre todo, sobre todo, salir al bar a almorzar, eso no hay que perdonarlo nunca!!!

  • Pues yo debo estar aún en la etapa en que veo que todo son ventajas… Está muy bien el artículo y son cosas a tener muy en cuenta, pero el comer en casa, poder dedicar tiempo a cocinar sano, a comprar fresco, a no ir pegada al reloj cogiendo tren, metro o autobús (con el gasto de tiempo y dinero que eso implica), pudiendo salir a dar un paseo cuando lo necesito (no cuando me marca el horario), poder echarme una siesta si me apetece, poder estar con mis gatos o poder hacer un recado que solo se puede hacer en horario comercial sin tener que pedírselo a nadie porque no puedes salir del trabajo, etcétera. Para mí, poder marcar el horario según mis necesidades es calidad de vida total. Cuidar o no las relaciones sociales, hacer ejercicio, organizarse bien las tareas, tener o no falta de concentración, etc. depende también de muchos otros factores, no solo de si estás en casa o fuera de ella. Yo me encuentro mejor físicamente (y más descansada) estando en casa que cuando me tenía que levantar a las 6 de la mañana para coger el tren con el tupper o el bocata a cuestas…

  • Para mi lo de separar zonas y salir también entre semana a comer o hacer alguna visita son la clave para trabajar bien desde casa. Cuando eso está superado la concentración es mucho mayor, ya que no puede llegar ningún compañero a preguntarte cosas cuando estás en plena vorágine de productividad.