fbpx
4 de julio 2016    /   CREATIVIDAD
por
 

Genios y otras especies que trabajaron en la cama

4 de julio 2016    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Hubo escritores, estadistas, inventores y hasta pintores que trabajaron en la cama por enfermedad, por hábito o capricho. Si trabajas en casa podrías intentarlo, ¿por qué no? Basta un buen soporte para colocar el portátil o los papeles o lo que sea que necesites. Si eres artista de fin de semana, igual podrías convencer a tu pareja:

—Cariño, esta semana empiezo [acabo] la novela —tú, firme—. Si me dejas que lo pase en la cama.
—Escribir. Ya —mezcla de escepticismo y retintín.

Aquí toca dar argumentos de peso.

LEONARDO DA VINCI

Al genio italiano le gustaba meditar en la cama en las primeras horas de la mañana. Escribió en su Cuaderno de notas:

«He experimentado que es de grandísima utilidad, estando en la cama a oscuras, reparar y considerar con la imaginación los contornos de las formas que se estudiaron u otras cosas de especulación delicada».

A diferencia de muchos de nosotros, que lo primero que hacemos es echar un vistazo a las redes sociales.

MARK TWAIN

Mark Twain en la cama
Mark Twain en uno de sus días.

Twain escribió prácticamente toda su obra literaria en la cama. Entre otras, es autor de una de las primeras historias de viajes en el tiempo: Un yanki en la corte del rey Arturo. Una historia que quizá comenzó con un sueño, de esos que si sales de la cama, olvidas por completo.

SCOTT FITZGERALD

Scott Fitzgerald, con una salud precaria en sus últimos años, quiso concluir la redacción de El último magnate en la cama. Cada día pasaba cinco horas escribiendo sobre una mesita, con la espalda entre almohadones. Fue un ataque al corazón, y no la cama, lo que impidió a Fitzgerald terminar su obra.

ROBERT LOUIS STEVENSON

Stevenson paseaba para despejar la mente, pero a menudo trabajaba en la cama. Tres días pasó en ella para escribir El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, a razón de 10.000 palabras diarias. Todo comenzó cuando la esposa de Stevenson consideró que el primer borrador era flojo. Stevenson quemó el manuscrito y se metió en la cama (pilló un rebote, vamos). Y comenzó Dr. Jekyll y Mr. Hyde desde cero.

EL CARDENAL RICHELIEU

El villano en las películas de mosqueteros dirigía Francia desde la cama. Solo salía de ella para pasear por el palacio y hablar con el rey y gobernantes de otros países.

MARCEL PROUST

Proust parecía sentir alergia al mundo. Reescribió En busca del tiempo perdido en la cama con una bolsa de agua caliente en los pies, en una habitación revestida de corcho. Tenía una docena de bolígrafos; si alguno se caía, no lo recogía.

JUAN CARLOS ONETTI

Cuenta la leyenda que el escritor uruguayo pasó doce años sin salir de la cama en su piso en Madrid. Según Dorotea Muhr, viuda de Onetti, es un mito, pero reconoce que el escritor, achacoso en sus últimos años, escribía en la cama.

WINSTON CHURCHILL

Churchill dictaba cartas, manejaba papeles oficiales y gobernaba Inglaterra desde la cama. No le fue mal: impidió que Hitler, que apenas dormía, invadiera el país.

FRIDA KAHLO

Frida Kahlo pintando en la cama
Frida Kahlo pintando en la cama.

Pasó gran parte de su vida en la cama. A los seis años tuvo poliomielitis. A los diecinueve, un tranvía la atropelló y le rompió la columna vertebral, las costillas, la pelvis y la pierna derecha. Pasó dos semanas en coma y un año de convalecencia. Durante todo este tiempo paso por treinta y dos operaciones.

«Nunca pensé en la pintura hasta que tuve que guardar cama a causa de un accidente automovilístico», dijo años más tarde. «Me aburría muchísimo en la cama […] y decidí hacer algo».

Así comenzó Frida a pintar. Primero, sus corsés; luego, sus ropas y más tarde, otros temas. Lienzos pequeños porque podía manejarlos mejor en la cama.

Tras repasar a estos personajes históricos, parece claro que la cama avivó la creatividad de algunos artistas y la mente de hombres de estado. Sin embargo, la Universidad de Harvard desaconseja trabajar en la cama porque rompe la asociación dormitorio-sueño y dificulta el descanso nocturno. De todas maneras, habrá que probarlo.

Hubo escritores, estadistas, inventores y hasta pintores que trabajaron en la cama por enfermedad, por hábito o capricho. Si trabajas en casa podrías intentarlo, ¿por qué no? Basta un buen soporte para colocar el portátil o los papeles o lo que sea que necesites. Si eres artista de fin de semana, igual podrías convencer a tu pareja:

—Cariño, esta semana empiezo [acabo] la novela —tú, firme—. Si me dejas que lo pase en la cama.
—Escribir. Ya —mezcla de escepticismo y retintín.

Aquí toca dar argumentos de peso.

LEONARDO DA VINCI

Al genio italiano le gustaba meditar en la cama en las primeras horas de la mañana. Escribió en su Cuaderno de notas:

«He experimentado que es de grandísima utilidad, estando en la cama a oscuras, reparar y considerar con la imaginación los contornos de las formas que se estudiaron u otras cosas de especulación delicada».

A diferencia de muchos de nosotros, que lo primero que hacemos es echar un vistazo a las redes sociales.

MARK TWAIN

Mark Twain en la cama
Mark Twain en uno de sus días.

Twain escribió prácticamente toda su obra literaria en la cama. Entre otras, es autor de una de las primeras historias de viajes en el tiempo: Un yanki en la corte del rey Arturo. Una historia que quizá comenzó con un sueño, de esos que si sales de la cama, olvidas por completo.

SCOTT FITZGERALD

Scott Fitzgerald, con una salud precaria en sus últimos años, quiso concluir la redacción de El último magnate en la cama. Cada día pasaba cinco horas escribiendo sobre una mesita, con la espalda entre almohadones. Fue un ataque al corazón, y no la cama, lo que impidió a Fitzgerald terminar su obra.

ROBERT LOUIS STEVENSON

Stevenson paseaba para despejar la mente, pero a menudo trabajaba en la cama. Tres días pasó en ella para escribir El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, a razón de 10.000 palabras diarias. Todo comenzó cuando la esposa de Stevenson consideró que el primer borrador era flojo. Stevenson quemó el manuscrito y se metió en la cama (pilló un rebote, vamos). Y comenzó Dr. Jekyll y Mr. Hyde desde cero.

EL CARDENAL RICHELIEU

El villano en las películas de mosqueteros dirigía Francia desde la cama. Solo salía de ella para pasear por el palacio y hablar con el rey y gobernantes de otros países.

MARCEL PROUST

Proust parecía sentir alergia al mundo. Reescribió En busca del tiempo perdido en la cama con una bolsa de agua caliente en los pies, en una habitación revestida de corcho. Tenía una docena de bolígrafos; si alguno se caía, no lo recogía.

JUAN CARLOS ONETTI

Cuenta la leyenda que el escritor uruguayo pasó doce años sin salir de la cama en su piso en Madrid. Según Dorotea Muhr, viuda de Onetti, es un mito, pero reconoce que el escritor, achacoso en sus últimos años, escribía en la cama.

WINSTON CHURCHILL

Churchill dictaba cartas, manejaba papeles oficiales y gobernaba Inglaterra desde la cama. No le fue mal: impidió que Hitler, que apenas dormía, invadiera el país.

FRIDA KAHLO

Frida Kahlo pintando en la cama
Frida Kahlo pintando en la cama.

Pasó gran parte de su vida en la cama. A los seis años tuvo poliomielitis. A los diecinueve, un tranvía la atropelló y le rompió la columna vertebral, las costillas, la pelvis y la pierna derecha. Pasó dos semanas en coma y un año de convalecencia. Durante todo este tiempo paso por treinta y dos operaciones.

«Nunca pensé en la pintura hasta que tuve que guardar cama a causa de un accidente automovilístico», dijo años más tarde. «Me aburría muchísimo en la cama […] y decidí hacer algo».

Así comenzó Frida a pintar. Primero, sus corsés; luego, sus ropas y más tarde, otros temas. Lienzos pequeños porque podía manejarlos mejor en la cama.

Tras repasar a estos personajes históricos, parece claro que la cama avivó la creatividad de algunos artistas y la mente de hombres de estado. Sin embargo, la Universidad de Harvard desaconseja trabajar en la cama porque rompe la asociación dormitorio-sueño y dificulta el descanso nocturno. De todas maneras, habrá que probarlo.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Konvent: un retiro espiritual para la cultura contemporánea
Un carro de cabina de avión para lucir en el salón de tu casa
Iberostar y la envidia cochina
Encerrado con Hamilton, Blackberry y Zippo
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 6
  • A mí me gusta hacer ganchillo en la cama y desde luego, por las mañanas, al despertar se me han ocurrido los mejores escritos, la mayoría se quedaron entre el espacio que hay del colchón al suelo al posar los pies. Una pena

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *