4 de agosto 2021    /   CIENCIA
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Transgénicos: ¿salvadores del planeta o caca?

4 de agosto 2021    /   CIENCIA     por          
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La humanidad se enfrenta en el siglo XXI a grandes retos para sobrevivir marcados por una crisis climática. Los organismos genéticamente modificados (OGM) son una de las soluciones planteadas por la ciencia para lidiar con una gran variedad de problemas. Pero ¿qué son los OGM? Todos los seres vivos cuyo material hereditario (el ADN) se ha alterado por ingeniería genética son OGM. Llamamos transgénicos a los que contienen un gen de otro ser vivo, y cisgénicos a los que tienen una modificación genética solo con ADN propio de la especie. Los transgénicos son los más conocidos por ser los que aportan más ventajas y controversias.

¿QUÉ PUEDEN  HACER LOS OGM POR LA HUMANIDAD?

Ingeniería genética y OGM son solo palabros modernos para las técnicas más recientes de mejora de especies. El ser humano lleva mejorando seres vivos para cumplir con sus necesidades durante siglos. Este proceso de mejora tradicional basado en el cruce o hibridación de cepas, variedades o especies y la selección artificial necesita muchas generaciones y buena suerte para tener una variedad nueva e interesante para el ser humano.

La mejora genética tradicional ha permitido el aumento de la producción agrícola, cárnica, textil y farmacéutica. Las características que han mejorado de forma tradicional han sido una mayor resistencia a plagas, una mayor producción o calidad y un mejor crecimiento en un ambiente diferente.

Con los OGM se puede conseguir lo mismo que con los métodos tradicionales, pero en menos tiempo, de forma más dirigida y sin perder caracteres secundarios interesantes

La mejora tradicional tiene el inconveniente de que, con el cruce, pueden pasar otros caracteres que no son de interés o perderse caracteres que sí son interesantes. El ser humano ha desarrollado mediante mejora tradicional e ingeniería genética bacterias, levaduras, plantas y animales. Con los OGM se puede conseguir lo mismo que con los métodos tradicionales, pero en menos tiempo, de forma más dirigida y sin perder caracteres secundarios interesantes.

alimentos transgénicos

Además, con ellos podemos dotar a una especie de capacidades completamente nuevas y que muchas veces son el fruto de la genialidad ante la adversidad. A mí me gusta pensar en las vacas modificadas genéticamente que se están desarrollando para que sus eructos y pedos tengan menos metano, por lo que contaminarán menos y no crearán efecto invernadero. Un ejemplo más convencional del uso de los OGM son las bacterias transgénicas que sintetizan insulina humana para diabéticos.

Los OGM vegetales son los más extendidos por su implicación en alimentación y en la industria textil. En la actualidad, unas 15 especies vegetales cuentan con variedades GM aprobadas para su comercialización, aunque se están desarrollando en muchas más.

Los más comunes son maíz, patata, algodón y soja. El evento más conocido de todas las transgénicas es el Bt, la introducción del gen cry de Bacillus thuringiensis. Este gen bacteriano produce una proteína que cristaliza y que resulta tóxica para ciertos gusanos, que son una de las peores plagas de los cultivos. Las hojas y tallos (pero no los frutos) de las plantas Bt producen la toxina, salvando el cultivo de la plaga y, además, evitando el uso de pesticidas.

Volviendo a los ejemplos asombrosos, la papaya genéticamente modificada para resistir al virus PRSV salvó la producción de Hawái y una parte importante de su economía. El golden rice pretende dar una comida rica en vitamina D a millones de personas que mueren y quedan ciegas por falta de este componente en su dieta.

Pero los OGM pueden ir todavía mucho más allá. Se acaba de aprobar una manzana cisgénica (tecnología arctic) para que no se oxide tan deprisa y así se pretende disminuir el desperdicio de alimento. Se están haciendo esfuerzos en varios frutos, como las fresas, para recuperar en las variedades comerciales los genes que dan sabor, que se perdieron durante la mejora tradicional del cultivo en una época en la que se pagaba por peso y no por sabor.

En España, se empezó a desarrollar la idea de un trigo al que se le suprimía parte del metabolismo del gluten para que fuera apto para celíacos. Ahora mismo se están desarrollando plantas que producen proteínas animales con el objetivo de producir carne sin necesidad de sacrificar animales y se están investigando otras especies vegetales para que sean más fácilmente digeribles por el ganado para reducir la emisión de CO2 a la atmósfera y prevenir los gases invernadero.

PROS Y CONTRAS DE LOS TRANSGÉNICOS

Pero ¡a mí me habían dicho que los transgénicos eran malos para la salud y el medio ambiente!, ¿qué hay de cierto en eso? Si buscas en San Google «cáncer transgénicos», te saldrán millones de resultados. La verdad es que ningún experimento científico de calidad ha asociado ningún cáncer con los transgénicos, y muchos lo han intentado.

Todos los organismos de salud nacionales e internacionales (FDA, EFSA, OMS, etc.) han hecho sus inspecciones sobre la seguridad para el ser humano y para el medio ambiente de los OGM. Todos concuerdan en que cada evento debe ser analizado por separado y en profundidad, pero hasta la fecha no se ha encontrado ninguno que sea más perjudicial para la salud que su partida no modificada. Esto quiere decir que si alguien es alérgico a la soja, la soja transgénica también le causará alergia, pero es segura para cualquiera que no tenga problemas con el consumo de soja. Por otra parte, se está trabajando en versiones modificadas de varios alimentos para eliminar los elementos que causan las alergias.

Luego están los problemas medioambientales que se les pueden atribuir a los OGM. Una de las grandes preocupaciones que generan es la posible contaminación genética de las poblaciones no modificadas mediante la polinización cruzada. La separación temporal del momento de floración y distanciar los cultivos ha resultado ser una solución barata y eficaz para este problema.

Existen otras soluciones más sesudas. Por ejemplo, puede introducirse el evento de modificación en el ADN de los cloroplastos que se transmiten por vía materna y nunca van en el polen, por lo que una planta OGM que fecunde a una planta no modificada nunca dará descendencia GM. Por otro lado, se pueden hacer semillas genéticamente inestables que no produzcan descendencia, lo que evita la contaminación genética, pero no se pueden emplear semillas de un año para hacer el plantel del siguiente, práctica muy común en agricultura.

Esto hace que el agricultor dependa de la industria semillera año tras año en lugar de ser independiente, como en el siglo pasado. Este tipo de estrategias no son exclusivas de los OGM, sino de las variedades mejoradas por la industria semillera. Esta estrategia es completamente legal y permite a las empresas que han desarrollado durante años nuevas variedades ganen dinero de su trabajo.

Múltiples estudios se han llevado a cabo y muestran que los cultivos transgénicos pueden compatibilizarse con zonas de reserva biológica, como ya se propone para la agricultura extensiva

Otro de los riesgos es la alteración del equilibrio ecológico y la pérdida de variedades locales al ser sustituidas por un OGM. Múltiples estudios se han llevado a cabo y muestran que los cultivos transgénicos pueden compatibilizarse con zonas de reserva biológica, como ya se propone para la agricultura extensiva.

De forma análoga, la pérdida de diversidad ecológica es la misma que en cultivos extensivos tradicionales y la solución es alternar tipos de cultivo, sean OGM o no. En este aspecto también se intenta introducir los eventos genéticos en diferentes variedades locales para adaptar mejor los cultivos tradicionales.

El desequilibrio ecológico causado por la eliminación de un insecto, hongo o mala hierba puede llevar a la aparición de nuevas plagas. Pero esto es un hecho inevitable cuando se eliminan las plagas existentes, la vida funciona así. Ante esto, lo único que se puede hacer es invertir en investigación y desarrollo para mantenerse preparado ante tales incidencias.

Nadie dice que los nuevos OGM no deban vigilarse y controlarse para evitar un desastre, pero las autoridades competentes en todo el mundo avalan su seguridad. Salvar millones de vidas con medicamentos o evitando la desnutrición y la malnutrición, impedir el colapso de la economía local, mejorar la producción agrícola, evitar el calentamiento global o reducir el uso de pesticidas son algunas de las motivaciones tras el desarrollo de los OGM. El miedo a lo desconocido, y no el sano escepticismo, es el principal freno a que estos proyectos salgan adelante.

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La humanidad se enfrenta en el siglo XXI a grandes retos para sobrevivir marcados por una crisis climática. Los organismos genéticamente modificados (OGM) son una de las soluciones planteadas por la ciencia para lidiar con una gran variedad de problemas. Pero ¿qué son los OGM? Todos los seres vivos cuyo material hereditario (el ADN) se ha alterado por ingeniería genética son OGM. Llamamos transgénicos a los que contienen un gen de otro ser vivo, y cisgénicos a los que tienen una modificación genética solo con ADN propio de la especie. Los transgénicos son los más conocidos por ser los que aportan más ventajas y controversias.

¿QUÉ PUEDEN  HACER LOS OGM POR LA HUMANIDAD?

Ingeniería genética y OGM son solo palabros modernos para las técnicas más recientes de mejora de especies. El ser humano lleva mejorando seres vivos para cumplir con sus necesidades durante siglos. Este proceso de mejora tradicional basado en el cruce o hibridación de cepas, variedades o especies y la selección artificial necesita muchas generaciones y buena suerte para tener una variedad nueva e interesante para el ser humano.

La mejora genética tradicional ha permitido el aumento de la producción agrícola, cárnica, textil y farmacéutica. Las características que han mejorado de forma tradicional han sido una mayor resistencia a plagas, una mayor producción o calidad y un mejor crecimiento en un ambiente diferente.

Con los OGM se puede conseguir lo mismo que con los métodos tradicionales, pero en menos tiempo, de forma más dirigida y sin perder caracteres secundarios interesantes

La mejora tradicional tiene el inconveniente de que, con el cruce, pueden pasar otros caracteres que no son de interés o perderse caracteres que sí son interesantes. El ser humano ha desarrollado mediante mejora tradicional e ingeniería genética bacterias, levaduras, plantas y animales. Con los OGM se puede conseguir lo mismo que con los métodos tradicionales, pero en menos tiempo, de forma más dirigida y sin perder caracteres secundarios interesantes.

alimentos transgénicos

Además, con ellos podemos dotar a una especie de capacidades completamente nuevas y que muchas veces son el fruto de la genialidad ante la adversidad. A mí me gusta pensar en las vacas modificadas genéticamente que se están desarrollando para que sus eructos y pedos tengan menos metano, por lo que contaminarán menos y no crearán efecto invernadero. Un ejemplo más convencional del uso de los OGM son las bacterias transgénicas que sintetizan insulina humana para diabéticos.

Los OGM vegetales son los más extendidos por su implicación en alimentación y en la industria textil. En la actualidad, unas 15 especies vegetales cuentan con variedades GM aprobadas para su comercialización, aunque se están desarrollando en muchas más.

Los más comunes son maíz, patata, algodón y soja. El evento más conocido de todas las transgénicas es el Bt, la introducción del gen cry de Bacillus thuringiensis. Este gen bacteriano produce una proteína que cristaliza y que resulta tóxica para ciertos gusanos, que son una de las peores plagas de los cultivos. Las hojas y tallos (pero no los frutos) de las plantas Bt producen la toxina, salvando el cultivo de la plaga y, además, evitando el uso de pesticidas.

Volviendo a los ejemplos asombrosos, la papaya genéticamente modificada para resistir al virus PRSV salvó la producción de Hawái y una parte importante de su economía. El golden rice pretende dar una comida rica en vitamina D a millones de personas que mueren y quedan ciegas por falta de este componente en su dieta.

Pero los OGM pueden ir todavía mucho más allá. Se acaba de aprobar una manzana cisgénica (tecnología arctic) para que no se oxide tan deprisa y así se pretende disminuir el desperdicio de alimento. Se están haciendo esfuerzos en varios frutos, como las fresas, para recuperar en las variedades comerciales los genes que dan sabor, que se perdieron durante la mejora tradicional del cultivo en una época en la que se pagaba por peso y no por sabor.

En España, se empezó a desarrollar la idea de un trigo al que se le suprimía parte del metabolismo del gluten para que fuera apto para celíacos. Ahora mismo se están desarrollando plantas que producen proteínas animales con el objetivo de producir carne sin necesidad de sacrificar animales y se están investigando otras especies vegetales para que sean más fácilmente digeribles por el ganado para reducir la emisión de CO2 a la atmósfera y prevenir los gases invernadero.

PROS Y CONTRAS DE LOS TRANSGÉNICOS

Pero ¡a mí me habían dicho que los transgénicos eran malos para la salud y el medio ambiente!, ¿qué hay de cierto en eso? Si buscas en San Google «cáncer transgénicos», te saldrán millones de resultados. La verdad es que ningún experimento científico de calidad ha asociado ningún cáncer con los transgénicos, y muchos lo han intentado.

Todos los organismos de salud nacionales e internacionales (FDA, EFSA, OMS, etc.) han hecho sus inspecciones sobre la seguridad para el ser humano y para el medio ambiente de los OGM. Todos concuerdan en que cada evento debe ser analizado por separado y en profundidad, pero hasta la fecha no se ha encontrado ninguno que sea más perjudicial para la salud que su partida no modificada. Esto quiere decir que si alguien es alérgico a la soja, la soja transgénica también le causará alergia, pero es segura para cualquiera que no tenga problemas con el consumo de soja. Por otra parte, se está trabajando en versiones modificadas de varios alimentos para eliminar los elementos que causan las alergias.

Luego están los problemas medioambientales que se les pueden atribuir a los OGM. Una de las grandes preocupaciones que generan es la posible contaminación genética de las poblaciones no modificadas mediante la polinización cruzada. La separación temporal del momento de floración y distanciar los cultivos ha resultado ser una solución barata y eficaz para este problema.

Existen otras soluciones más sesudas. Por ejemplo, puede introducirse el evento de modificación en el ADN de los cloroplastos que se transmiten por vía materna y nunca van en el polen, por lo que una planta OGM que fecunde a una planta no modificada nunca dará descendencia GM. Por otro lado, se pueden hacer semillas genéticamente inestables que no produzcan descendencia, lo que evita la contaminación genética, pero no se pueden emplear semillas de un año para hacer el plantel del siguiente, práctica muy común en agricultura.

Esto hace que el agricultor dependa de la industria semillera año tras año en lugar de ser independiente, como en el siglo pasado. Este tipo de estrategias no son exclusivas de los OGM, sino de las variedades mejoradas por la industria semillera. Esta estrategia es completamente legal y permite a las empresas que han desarrollado durante años nuevas variedades ganen dinero de su trabajo.

Múltiples estudios se han llevado a cabo y muestran que los cultivos transgénicos pueden compatibilizarse con zonas de reserva biológica, como ya se propone para la agricultura extensiva

Otro de los riesgos es la alteración del equilibrio ecológico y la pérdida de variedades locales al ser sustituidas por un OGM. Múltiples estudios se han llevado a cabo y muestran que los cultivos transgénicos pueden compatibilizarse con zonas de reserva biológica, como ya se propone para la agricultura extensiva.

De forma análoga, la pérdida de diversidad ecológica es la misma que en cultivos extensivos tradicionales y la solución es alternar tipos de cultivo, sean OGM o no. En este aspecto también se intenta introducir los eventos genéticos en diferentes variedades locales para adaptar mejor los cultivos tradicionales.

El desequilibrio ecológico causado por la eliminación de un insecto, hongo o mala hierba puede llevar a la aparición de nuevas plagas. Pero esto es un hecho inevitable cuando se eliminan las plagas existentes, la vida funciona así. Ante esto, lo único que se puede hacer es invertir en investigación y desarrollo para mantenerse preparado ante tales incidencias.

Nadie dice que los nuevos OGM no deban vigilarse y controlarse para evitar un desastre, pero las autoridades competentes en todo el mundo avalan su seguridad. Salvar millones de vidas con medicamentos o evitando la desnutrición y la malnutrición, impedir el colapso de la economía local, mejorar la producción agrícola, evitar el calentamiento global o reducir el uso de pesticidas son algunas de las motivaciones tras el desarrollo de los OGM. El miedo a lo desconocido, y no el sano escepticismo, es el principal freno a que estos proyectos salgan adelante.

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