18 de noviembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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#transputamierda denuncia desde Instagram el abandono de las poblaciones rurales en Colombia

18 de noviembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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#transputamierda es la mezcla de dos conceptos: trans, el sufijo que suele preceder el nombre de las grandes empresas de transporte en América Latina, y puta mierda, que en Colombia equivale al quinto pino. «Si tienes que irte a un lugar que está muy lejos, en Colombia decimos: ‘voy a la puta mierda’», explica Federico Ríos desde Bogotá.

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Este fotógrafo colombiano trabaja como freelance para publicaciones de prestigio como The New York Times, Paris Match, Stern o la revista Time. Durante varios meses del año recorre a lo largo y a lo ancho este país latinoamericano. «En los últimos seis meses he publicado en muchos sitios por todo lo que está pasando en Colombia», afirma.

Sus traslados suelen ser complicados y bastante demorados. «Cuando empiezo a viajar, me doy cuenta de que me voy muy lejos, pero en este caso lejos es un concepto relativo. En el mapa los lugares no parecen tan distantes. La falta de infraestructuras hace que acabe tardando varios días para llegar a mi destino», asegura Ríos. «Muchas veces tengo que pegar un bus, un barco, montarme a caballo y caminar varias horas en la selva. O sea, siempre estoy yendo a la puta mierda», añade.

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#transputamierda nace con la idea de denunciar la carencia de infraestructuras que dificulta el día a día en Colombia. «En mi caso, padezco esta situación cada vez que un periódico me manda a hacer una historia sobre las FARC. Pero los campesinos, los profesores o los médicos rurales lo sufren a diario», destaca este fotógrafo.

Según él, la ausencia de carreteras de calidad no se debe al conflicto que se vive en Colombia desde hace décadas. «Es más bien una falta histórica. Incluso está comprobado que en Colombia los sitios más desarrollados no tienen guerra. Pero el Estado ha abandonado deliberadamente a las poblaciones rurales e indígenas. Estas personas viven en la puta mierda porque el Estado colombiano así lo ha querido», denuncia.

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Este fotógrafo usa Instagram para articular su peculiar narrativa de viaje. «Escogí hacer fotos sólo con el móvil porque este soporte es una incidencia más en el diálogo sobre la movilidad. Estoy hablando de lo complicado que es llegar a cada territorio. En esta situación cada gramo de peso, cada bulto te estorba. Hacer fotos con el móvil sugiere la idea de que necesitas viajar ligero», aclara.

Su diario de viaje tiene dos líneas principales: #transputamierda e #historiassencillas: la primera habla del viaje, la segunda retrata pequeñas anécdotas cotidianas. «Desde que creé esta cuenta de Instagram, siempre pensé que sería mi línea de fuga, mi espacio personal para hacer un trabajo más íntimo e individual», afirma.

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La finalidad de este trabajo es denunciar el estado de abandono y la precariedad de las poblaciones rurales en Colombia. «Es muy difícil que los recursos lleguen a estas regiones. Esto se traduce en escuelas que no tienen los maestros apropiados, pero también en un problema de movilidad. Los campesinos que quieren sacar sus productos al mercado tienen que pasar por estas carreteras. El esfuerzo es tal que no sale rentable. Es más caro lo que pagan en transporte que lo que pueden ganar con su cosecha entera. Los campesinos acaban plantando coca porque no hay que transportarla. Se la compran en su plantación, pero ni así se hacen ricos. A lo sumo consiguen 200 dólares al mes. Mientras tanto, Colombia ha vuelto a ser el principal productor de coca del mundo», relata Ríos.

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Su trabajo ha sido expuesto por primera vez en el Valongo Festival Internacional de la Imagen en Santos (São Paulo, Brasil), el pasado mes de octubre. «El comisario de la exposiciones, el español Horacio Fernández, vio una foto de las FARC que había publicado en la portada de The New York Times. El director del festival, Iatã Cannabrava, comenzó a seguir mi cuenta de Instagram y me propusieron hacer una exposición sobre este trabajo. Fue una gran sorpresa. Tengo muchas fotos de las FARC y de Colombia, y ellos me invitaban a exponer mi lado más íntimo y personal. Me ha parecido maravilloso y creo que han asumido un gran riesgo», reconoce Ríos.

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Su deseo es transformar #transputamierda en un fotolibro. «Este trabajo sigue creciendo. He expuesto 40 fotografías, pero hay mucho más. Yo sigo viajando y haciendo fotos. Lo que me interesa es mostrar el viaje como destino y no como mero tránsito, y también mi compromiso político como artista en medio de lo lúdico o divertido que pueda parecer el proyecto», asegura.

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#transputamierda es la mezcla de dos conceptos: trans, el sufijo que suele preceder el nombre de las grandes empresas de transporte en América Latina, y puta mierda, que en Colombia equivale al quinto pino. «Si tienes que irte a un lugar que está muy lejos, en Colombia decimos: ‘voy a la puta mierda’», explica Federico Ríos desde Bogotá.

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Este fotógrafo colombiano trabaja como freelance para publicaciones de prestigio como The New York Times, Paris Match, Stern o la revista Time. Durante varios meses del año recorre a lo largo y a lo ancho este país latinoamericano. «En los últimos seis meses he publicado en muchos sitios por todo lo que está pasando en Colombia», afirma.

Sus traslados suelen ser complicados y bastante demorados. «Cuando empiezo a viajar, me doy cuenta de que me voy muy lejos, pero en este caso lejos es un concepto relativo. En el mapa los lugares no parecen tan distantes. La falta de infraestructuras hace que acabe tardando varios días para llegar a mi destino», asegura Ríos. «Muchas veces tengo que pegar un bus, un barco, montarme a caballo y caminar varias horas en la selva. O sea, siempre estoy yendo a la puta mierda», añade.

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#transputamierda nace con la idea de denunciar la carencia de infraestructuras que dificulta el día a día en Colombia. «En mi caso, padezco esta situación cada vez que un periódico me manda a hacer una historia sobre las FARC. Pero los campesinos, los profesores o los médicos rurales lo sufren a diario», destaca este fotógrafo.

Según él, la ausencia de carreteras de calidad no se debe al conflicto que se vive en Colombia desde hace décadas. «Es más bien una falta histórica. Incluso está comprobado que en Colombia los sitios más desarrollados no tienen guerra. Pero el Estado ha abandonado deliberadamente a las poblaciones rurales e indígenas. Estas personas viven en la puta mierda porque el Estado colombiano así lo ha querido», denuncia.

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Este fotógrafo usa Instagram para articular su peculiar narrativa de viaje. «Escogí hacer fotos sólo con el móvil porque este soporte es una incidencia más en el diálogo sobre la movilidad. Estoy hablando de lo complicado que es llegar a cada territorio. En esta situación cada gramo de peso, cada bulto te estorba. Hacer fotos con el móvil sugiere la idea de que necesitas viajar ligero», aclara.

Su diario de viaje tiene dos líneas principales: #transputamierda e #historiassencillas: la primera habla del viaje, la segunda retrata pequeñas anécdotas cotidianas. «Desde que creé esta cuenta de Instagram, siempre pensé que sería mi línea de fuga, mi espacio personal para hacer un trabajo más íntimo e individual», afirma.

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La finalidad de este trabajo es denunciar el estado de abandono y la precariedad de las poblaciones rurales en Colombia. «Es muy difícil que los recursos lleguen a estas regiones. Esto se traduce en escuelas que no tienen los maestros apropiados, pero también en un problema de movilidad. Los campesinos que quieren sacar sus productos al mercado tienen que pasar por estas carreteras. El esfuerzo es tal que no sale rentable. Es más caro lo que pagan en transporte que lo que pueden ganar con su cosecha entera. Los campesinos acaban plantando coca porque no hay que transportarla. Se la compran en su plantación, pero ni así se hacen ricos. A lo sumo consiguen 200 dólares al mes. Mientras tanto, Colombia ha vuelto a ser el principal productor de coca del mundo», relata Ríos.

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Su trabajo ha sido expuesto por primera vez en el Valongo Festival Internacional de la Imagen en Santos (São Paulo, Brasil), el pasado mes de octubre. «El comisario de la exposiciones, el español Horacio Fernández, vio una foto de las FARC que había publicado en la portada de The New York Times. El director del festival, Iatã Cannabrava, comenzó a seguir mi cuenta de Instagram y me propusieron hacer una exposición sobre este trabajo. Fue una gran sorpresa. Tengo muchas fotos de las FARC y de Colombia, y ellos me invitaban a exponer mi lado más íntimo y personal. Me ha parecido maravilloso y creo que han asumido un gran riesgo», reconoce Ríos.

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Su deseo es transformar #transputamierda en un fotolibro. «Este trabajo sigue creciendo. He expuesto 40 fotografías, pero hay mucho más. Yo sigo viajando y haciendo fotos. Lo que me interesa es mostrar el viaje como destino y no como mero tránsito, y también mi compromiso político como artista en medio de lo lúdico o divertido que pueda parecer el proyecto», asegura.

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