23 de noviembre 2016    /   CREATIVIDAD
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Los trapos para pan de toda la vida, con dibujos de ilustradores

23 de noviembre 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Dice un refrán popular español: «De los olores el pan; de los sabores, la sal». Javier Arinero lo ha debido hacer suyo porque pocas personas encontraremos que sean tan fanáticas de este alimento como él. «El pan es una forma de vida, es más, el pan es la vida en sí misma», afirma entusiasmado y con mucho humor cuando se le pregunta qué tiene el pan de especial.

«Es la razón de existir del ser humano, la razón por los que todos estamos aquí y, si me apuras, casi el origen de la vida«, dice. «Podrás comer sin cuchillo y tenedor, pero no puedes comer sin pan».

Arinero aboga por volver a la producción artesanal del pan, alejarse como de alma que lleva el diablo de esas tiendas de alimentación que todos tenemos cerca de nuestras casas y que tratan de hacernos pasar por artesano un pan precocido.

traposparapán

«Hacer pan del bueno es algo que no está al alcance de todos, requiere un conocimiento de la materia prima y del medio en el que se desarrolla… Y sobre todo requiere de tiempo, ya que es durante ese proceso largo de fermentación controlada cuando el pan adquiere todas sus propiedades nutritivas, su sabor y su aroma. Reivindicar esto y volver al pan preindustrial, al pan de nuestros abuelos, no es más que recuperar algo que nos pertenece», afirma Arinero.

Si el pan bien hecho es una obra de arte, no puede ser tratado de cualquier manera. Por eso ha creado un complemento que no debe faltar en el hogar de todo adicto a este alimento básico que se precie: los #traposparapán.

«Los #traposparapán son precisamente eso: TRA-POS-PA-RA-PAN», explica su creador. «Unos estupendísimos pedazos de algodón 100% orgánico (de Organic Cotton Colours) que están inspirados en la tradición de cuando los pastores llevaban en el morral un trozo de pan envuelto en un paño para mantener el puntito justo de humedad, eliminando la exposición al sol y al aire, evitando así que se resecase y se pusiese duro. Vamos, que por si alguien todavía le queda alguna duda, no, no son bolsas».

Pero alguien que ha trabajado como diseñador, además de «periodista, editor, cortometrajista y consultor en circos de todo pelaje y condición», no podía hacer trapos sin más. Así que recurrió a unos cuantos amigos ilustradores para que le ayudaran a poner gracia y estilo a su producto.

«Durante muchos días fui dejando miguitas de pan que dirigían a bocadillos de tortilla de patata en distintos puntos de Madrid», cuenta con humor Arinero. «Cuando alguna incauta o incauto se acercaba al bocadillo, caía sobre ellos una trampa y quedaban atrapados en el proyecto de #traposparapán. De esta manera me aseguré de que todos los implicados en esta parte del proceso fueran unos auténticos ‘panadictos’. Alguno intentó resistirse, pero eso lo arreglé invitándole a una caña (que todavía le debo)».

Los atrapados en el proyecto fueron Dhromes y Tia Vitoria, muralista y «colagerista» respectivamente, que «apostaron por la psicodelia lisérgica y la recreación de la cadena del ADN del pan, tangibilizando a la «madre del cordero»: La Masa Madre».

traposparapán

También ha colaborado Ana Cuna, quien «revisitó antiguas tahonas de la revolución industrial para demostrarnos que los niños no vienen de París y que mucho menos vienen con un pan debajo del brazo».

traposparapán

traposparapán

Ulises Martín es definido por Arinero como «maestro tipógrafo y ebanista», que «se adentró en las páginas de la primera edición de la Biblia hasta encontrar la primera vez que aparece la palabra PAN».

traposparapán

traposparapán

Y el último en seguir ese rastro de miguitas fue Javier Garanto, más conocido como Garantino. «Bueno, Javier le robó unas medias a su hermana, bajó a la panadería de debajo de su casa y regresó con tres sacos de papel llenos de obras de arte hechas con harina».

traposparapán

traposparapán

No hubo briefing. O, al menos, no uno al uso. «El briefing fue invitarles a cada uno a sentarse durante 24 horas seguidas delante de un pan del bueno hasta que consiguiesen sublimar sus espíritus con la esencia panarra del culto a la corteza y la miga», cuenta con sorna Arinero. «Así, una vez alcanzado el éxtasis alveolar, todos pudieron poner manos a la obra haciendo lo que mejor saben hacer, que es dar rienda suelta a esos estilos tan personales y maravillosos que tienen cada uno de ellos y ellas».

Para financiar este proyecto, Javier Arinero ha lanzado una campaña de crowdfunding en Verkami. Además de sus amigos ilustradores, colaboran otras personas y empresas que «ya estaban inmersos en esto de enarbolar la bandera del pan de verdad mucho antes del boom que estamos viviendo en estos dos últimos años», explica.

Estas empresas son Libros con Miga («ha traducido y editado los compendios más completos y actuales que ahora mismo puedes encontrar en lo referente al mundo del pan»), Fernando y Estela de la Ecotahona del Ambroz (Plasencia), («pioneros en la elaboración de catedrales de miga elaboradas exclusivamente con productos 100% eco») y CRUMB! (Madrid) («el templo de los sándwiches de autor con unas combinaciones que quitan el hipo y que crean adicción»).

Los trapos ya se pueden comprar en esa plataforma de Verkami y, a partir del 10 de diciembre, también estarán disponibles en la web Panparapan. También podrán adquirirse en puntos de venta en Plasencia (Ecotoahona del Ambroz), Valladolid (Masa Madre Valladolid), Huesca (Semonia) y Madrid (El horno de Babette).

Arinero confía plenamente en el éxito de la campaña de crowdfunding. «Tiene que salir sí o sí. Sé que estoy rodeado de amantes del pan que buscan lo mejor para sus miguitas y que quieren mimarlas, acariciarlas y envolverlas en uno de estos maravillosísimos paños. Pues muy bien, ¡aquí están!», afirma con seguridad.

Si alcanza el objetivo y el éxito, tiene claro qué es lo que hará después: «Abrir muchas cervezas y brindar con toda la gente que me ha ayudado e invitarles a barra libre de bocadillos de chorizo de Pamplona», comenta divertido. «Ahora en serio, si se cumple el objetivo económico de crowdfunding, el siguiente paso será llamar a Donald Trump y comentarle unas cuantas cosas de tú a tú».

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Dice un refrán popular español: «De los olores el pan; de los sabores, la sal». Javier Arinero lo ha debido hacer suyo porque pocas personas encontraremos que sean tan fanáticas de este alimento como él. «El pan es una forma de vida, es más, el pan es la vida en sí misma», afirma entusiasmado y con mucho humor cuando se le pregunta qué tiene el pan de especial.

«Es la razón de existir del ser humano, la razón por los que todos estamos aquí y, si me apuras, casi el origen de la vida«, dice. «Podrás comer sin cuchillo y tenedor, pero no puedes comer sin pan».

Arinero aboga por volver a la producción artesanal del pan, alejarse como de alma que lleva el diablo de esas tiendas de alimentación que todos tenemos cerca de nuestras casas y que tratan de hacernos pasar por artesano un pan precocido.

traposparapán

«Hacer pan del bueno es algo que no está al alcance de todos, requiere un conocimiento de la materia prima y del medio en el que se desarrolla… Y sobre todo requiere de tiempo, ya que es durante ese proceso largo de fermentación controlada cuando el pan adquiere todas sus propiedades nutritivas, su sabor y su aroma. Reivindicar esto y volver al pan preindustrial, al pan de nuestros abuelos, no es más que recuperar algo que nos pertenece», afirma Arinero.

Si el pan bien hecho es una obra de arte, no puede ser tratado de cualquier manera. Por eso ha creado un complemento que no debe faltar en el hogar de todo adicto a este alimento básico que se precie: los #traposparapán.

«Los #traposparapán son precisamente eso: TRA-POS-PA-RA-PAN», explica su creador. «Unos estupendísimos pedazos de algodón 100% orgánico (de Organic Cotton Colours) que están inspirados en la tradición de cuando los pastores llevaban en el morral un trozo de pan envuelto en un paño para mantener el puntito justo de humedad, eliminando la exposición al sol y al aire, evitando así que se resecase y se pusiese duro. Vamos, que por si alguien todavía le queda alguna duda, no, no son bolsas».

Pero alguien que ha trabajado como diseñador, además de «periodista, editor, cortometrajista y consultor en circos de todo pelaje y condición», no podía hacer trapos sin más. Así que recurrió a unos cuantos amigos ilustradores para que le ayudaran a poner gracia y estilo a su producto.

«Durante muchos días fui dejando miguitas de pan que dirigían a bocadillos de tortilla de patata en distintos puntos de Madrid», cuenta con humor Arinero. «Cuando alguna incauta o incauto se acercaba al bocadillo, caía sobre ellos una trampa y quedaban atrapados en el proyecto de #traposparapán. De esta manera me aseguré de que todos los implicados en esta parte del proceso fueran unos auténticos ‘panadictos’. Alguno intentó resistirse, pero eso lo arreglé invitándole a una caña (que todavía le debo)».

Los atrapados en el proyecto fueron Dhromes y Tia Vitoria, muralista y «colagerista» respectivamente, que «apostaron por la psicodelia lisérgica y la recreación de la cadena del ADN del pan, tangibilizando a la «madre del cordero»: La Masa Madre».

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También ha colaborado Ana Cuna, quien «revisitó antiguas tahonas de la revolución industrial para demostrarnos que los niños no vienen de París y que mucho menos vienen con un pan debajo del brazo».

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Ulises Martín es definido por Arinero como «maestro tipógrafo y ebanista», que «se adentró en las páginas de la primera edición de la Biblia hasta encontrar la primera vez que aparece la palabra PAN».

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Y el último en seguir ese rastro de miguitas fue Javier Garanto, más conocido como Garantino. «Bueno, Javier le robó unas medias a su hermana, bajó a la panadería de debajo de su casa y regresó con tres sacos de papel llenos de obras de arte hechas con harina».

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No hubo briefing. O, al menos, no uno al uso. «El briefing fue invitarles a cada uno a sentarse durante 24 horas seguidas delante de un pan del bueno hasta que consiguiesen sublimar sus espíritus con la esencia panarra del culto a la corteza y la miga», cuenta con sorna Arinero. «Así, una vez alcanzado el éxtasis alveolar, todos pudieron poner manos a la obra haciendo lo que mejor saben hacer, que es dar rienda suelta a esos estilos tan personales y maravillosos que tienen cada uno de ellos y ellas».

Para financiar este proyecto, Javier Arinero ha lanzado una campaña de crowdfunding en Verkami. Además de sus amigos ilustradores, colaboran otras personas y empresas que «ya estaban inmersos en esto de enarbolar la bandera del pan de verdad mucho antes del boom que estamos viviendo en estos dos últimos años», explica.

Estas empresas son Libros con Miga («ha traducido y editado los compendios más completos y actuales que ahora mismo puedes encontrar en lo referente al mundo del pan»), Fernando y Estela de la Ecotahona del Ambroz (Plasencia), («pioneros en la elaboración de catedrales de miga elaboradas exclusivamente con productos 100% eco») y CRUMB! (Madrid) («el templo de los sándwiches de autor con unas combinaciones que quitan el hipo y que crean adicción»).

Los trapos ya se pueden comprar en esa plataforma de Verkami y, a partir del 10 de diciembre, también estarán disponibles en la web Panparapan. También podrán adquirirse en puntos de venta en Plasencia (Ecotoahona del Ambroz), Valladolid (Masa Madre Valladolid), Huesca (Semonia) y Madrid (El horno de Babette).

Arinero confía plenamente en el éxito de la campaña de crowdfunding. «Tiene que salir sí o sí. Sé que estoy rodeado de amantes del pan que buscan lo mejor para sus miguitas y que quieren mimarlas, acariciarlas y envolverlas en uno de estos maravillosísimos paños. Pues muy bien, ¡aquí están!», afirma con seguridad.

Si alcanza el objetivo y el éxito, tiene claro qué es lo que hará después: «Abrir muchas cervezas y brindar con toda la gente que me ha ayudado e invitarles a barra libre de bocadillos de chorizo de Pamplona», comenta divertido. «Ahora en serio, si se cumple el objetivo económico de crowdfunding, el siguiente paso será llamar a Donald Trump y comentarle unas cuantas cosas de tú a tú».

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