10 de noviembre 2011    /   CREATIVIDAD
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Trashformaciones: Larga vida a la chatarra

10 de noviembre 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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Para los hermanos Blas y Pablo Montoya, la chatarra es vida. Ambos regentan un negocio familiar que se dedica a dar un nuevo uso a materiales de todo tipo. Con el paso del tiempo esa misma chatarra también se ha convertido en arte.

Juntos llevan casi 10 años experimentando con los residuos bajo el nombre Trashformaciones, una iniciativa dedicada a crear obras a raíz de los materiales que encuentran en su día a día. “Empezamos más con el concepto de reutilización y poco a poco nos hemos metido más en el apartado de escultura”, explica Pablo Montoya.

Su última exposición, Huesopiel, es la viva voz de esta nueva dirección. “Jugamos con dos elementos. Primero las vigas, muros y estructuras que encontramos que representan el hueso. No hay nada pintado, todos tienen los mismos colores de cuando los encontramos. La parte de la piel, lo que sufre, lo que el tiempo transforma, está representada por la carrocería de coches y motos que chafamos con una prensa”, añade.

Durante el mes de octubre presentaron este trabajo en un local a las afueras de Castellón. Próximamente esperan poder llevarlo a otras ciudades. “Cogimos una nave industrial que tenemos al lado de un puticlub en Almazora que tampoco es un sitio donde se hace mucho arte”, comenta riendo.

Sobre la tendencia a alardear de la sostenibilidad de estas iniciativas, Pablo es sincero. “Nos lo preguntan mucho pero no lo estamos haciendo para salvar el mundo y decir que somos muy verdes. Simplemente es algo que está a nuestro alrededor”.

Entrar en definiciones o buscar un significado abstracto a lo que hacen tampoco gusta demasiado a los hermanos Montoya. Prefieren dejar esa labor en manos de Charles Baudelaire que citan orgullosamente en su página web:

“El artista moderno es el que escoge los temas de su arte de entre la basura y los escombros, de entre los desperdicios de la opulenta sociedad capitalista. Allí, en la basura, los objetos pierden su identidad, su función y su origen, recogen los atributos que el nuevo propietario les da y la proximidad con otros desperdicios les recubre de un nuevo sentido, de una extraña analogía, y a menudo de una sorprendente expresión”.

Fotografías: Pau Bellido, Àngel Sánchez y Carme Ripollès

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Para los hermanos Blas y Pablo Montoya, la chatarra es vida. Ambos regentan un negocio familiar que se dedica a dar un nuevo uso a materiales de todo tipo. Con el paso del tiempo esa misma chatarra también se ha convertido en arte.

Juntos llevan casi 10 años experimentando con los residuos bajo el nombre Trashformaciones, una iniciativa dedicada a crear obras a raíz de los materiales que encuentran en su día a día. “Empezamos más con el concepto de reutilización y poco a poco nos hemos metido más en el apartado de escultura”, explica Pablo Montoya.

Su última exposición, Huesopiel, es la viva voz de esta nueva dirección. “Jugamos con dos elementos. Primero las vigas, muros y estructuras que encontramos que representan el hueso. No hay nada pintado, todos tienen los mismos colores de cuando los encontramos. La parte de la piel, lo que sufre, lo que el tiempo transforma, está representada por la carrocería de coches y motos que chafamos con una prensa”, añade.

Durante el mes de octubre presentaron este trabajo en un local a las afueras de Castellón. Próximamente esperan poder llevarlo a otras ciudades. “Cogimos una nave industrial que tenemos al lado de un puticlub en Almazora que tampoco es un sitio donde se hace mucho arte”, comenta riendo.

Sobre la tendencia a alardear de la sostenibilidad de estas iniciativas, Pablo es sincero. “Nos lo preguntan mucho pero no lo estamos haciendo para salvar el mundo y decir que somos muy verdes. Simplemente es algo que está a nuestro alrededor”.

Entrar en definiciones o buscar un significado abstracto a lo que hacen tampoco gusta demasiado a los hermanos Montoya. Prefieren dejar esa labor en manos de Charles Baudelaire que citan orgullosamente en su página web:

“El artista moderno es el que escoge los temas de su arte de entre la basura y los escombros, de entre los desperdicios de la opulenta sociedad capitalista. Allí, en la basura, los objetos pierden su identidad, su función y su origen, recogen los atributos que el nuevo propietario les da y la proximidad con otros desperdicios les recubre de un nuevo sentido, de una extraña analogía, y a menudo de una sorprendente expresión”.

Fotografías: Pau Bellido, Àngel Sánchez y Carme Ripollès

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