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29 de octubre 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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¿Cómo te gustaría hacer un trío?

29 de octubre 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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La sola ensoñación de imaginarnos con dos personas en la cama a la vez es una de las fantasías sexuales más extendidas independientemente del sexo de quien la recrea. Afortunadamente para nuestra salud sexual y mental también es una de las fantasías que más hacemos realidad. ¿Quién dijo miedo?
En lo que no coincidimos es en cómo nos gustan los tríos.
No generalicen con ninguna de las explicaciones que van a leer a continuación porque ¡por supuesto! cada uno se acuesta con quien quiere y las normas están para saltárselas a la torera. El sexo es lícito siempre que se haga con el consentimiento de todos los participantes, a quién invitar ya es cosa de cada uno. En general y sin que sirva de precedente, la carambola suele producirse así:
MUJER-HOMBRE-MUJER
1. El macho alfa
La mayoría de los hombres heterosexuales quieren ser el rey de la selva: dos mujeres y él. Casi ninguno se plantea que la denominación de trío viene única y exclusivamente por que son tres y no dos, ni tampoco cuatro los que participan de la fiesta. Si su pareja se anima a tener una relación con otra mujer y dejarlo participar, miel sobre hojuelas.
En este caso, entra en juego la educación y la edad. La mayoría de estos hombres que no se plantean un trío en el que participe otro varón, consideran que la entrada de otro macho hace tambalear su heterosexualidad. La casi anecdótica visibilidad de la bisexualidad tampoco ayuda. Un hombre no deja de ser heterosexual por acostarse con otro en un momento determinado, pero muchos ni se lo plantean, no vaya a ser que alguien (incluido él) dude de lo macho que es.
2. Mujer heterosexual busca…
El primer trío que suelen llevar a cabo casi todas las mujeres es idéntico al del macho alfa. Las escenas lésbicas son las que resultan menos incómodas (la visibilidad del lesbianismo ha sido fundamental) y las que primero imaginamos y vemos cuando nos planteamos indagar sobre otras sexualidades diferentes a la nuestra. Según datos publicados por el rey del porno online, Pornhub, las mujeres demandan primero las escenas lésbicas, seguidas del gay masculino. Si leemos el gráfico en el que se detallan las búsquedas en su web, vemos que las mujeres utilizan fundamentalmente femeninas, pussy incluido.
Los señores, por cierto, se decantan más en primer lugar por las jovencitas y después por las mamás. ¿Entienden ahora por qué también el trío por el que más se decantan los hombres heterosexuales implica que sea el único macho alfa?
HOMBRE-MUJER-HOMBRE
1. Prospecciones íntimas
Los hombres heterosexuales que realizan un trío con una única mujer no tienen por qué tener coito entre ellos. Ninguna relación sexual implica tener que darlo todo y recibirlo por igual. Cada uno participa como prefiere. Hay tríos de dos hombres y una mujer en los que la penetración sucede indistintamente entre cualquiera de los participantes y otras en las que entre los dos hombres no hay más sexo que el que otorga la complicidad de estar disfrutando a la vez en una misma cama con la misma persona.
Sin embargo, si regresamos a los datos de PornHub, observamos que lo segundo que más demandan las mujeres son las escenas de gay masculino. Eso favorece a que un hombre heterosexual, seguramente influenciado por ella, se anime a dejar entrar a otro hombre en su cama y a que ella no sea la única penetrada.
2. La perfección de la técnica
Tener las riendas de nuestra sexualidad implica perfeccionar la técnica. Las mujeres llegan a esta combinación en la que se sienten las reinas del chiringuito después de haber probado la misma combinación pero con una mujer en vez de con dos hombres.
¿Nos asusta la doble penetración? Eso parece. Según una encuesta de la cadena norteamericana ABC, solo un 10% de las mujeres fantasea con la idea de estar con dos hombres en la cama. El porcentaje de mujeres que se animan de verdad a llevarlo a cabo es aún menor.
LA INVISIBILIDAD DE LA BISEXUALIDAD
Nos hemos criado en la heterosexualidad. La lógica y la ética hicieron que la homosexualidad formara parte de nuestras vidas, aunque aún sufre ataques y persecuciones en muchas partes del mundo, cada vez es más normal relacionarse con la homosexualidad por muy heterosexual que seas. No ocurre así con la bisexualidad.
Manifestar abiertamente que te sientes atraído y deseas a las personas sin que el género sea determinante sigue siendo todo un triunfo al que seguramente llegarán nuestros hijos pero que era impensable para nuestros padres. Aún nos extraña si una amiga tiene un novio pero dentro de unos meses lo cambia por una novia. Ni qué decir si nuestro primo deja a su esposa porque se ha enamorado de otro hombre. En ambos casos consideraremos que ha cambiado su orientación sexual, pero no que pueda sentir lo mismo por ambos individuos independientemente de que sean hombres o mujeres.
Avanzaremos muchísimo, incluso en nuestros tríos esporádicos, el día que simplemente tengamos sexo con quien nos apetezca.

La sola ensoñación de imaginarnos con dos personas en la cama a la vez es una de las fantasías sexuales más extendidas independientemente del sexo de quien la recrea. Afortunadamente para nuestra salud sexual y mental también es una de las fantasías que más hacemos realidad. ¿Quién dijo miedo?
En lo que no coincidimos es en cómo nos gustan los tríos.
No generalicen con ninguna de las explicaciones que van a leer a continuación porque ¡por supuesto! cada uno se acuesta con quien quiere y las normas están para saltárselas a la torera. El sexo es lícito siempre que se haga con el consentimiento de todos los participantes, a quién invitar ya es cosa de cada uno. En general y sin que sirva de precedente, la carambola suele producirse así:
MUJER-HOMBRE-MUJER
1. El macho alfa
La mayoría de los hombres heterosexuales quieren ser el rey de la selva: dos mujeres y él. Casi ninguno se plantea que la denominación de trío viene única y exclusivamente por que son tres y no dos, ni tampoco cuatro los que participan de la fiesta. Si su pareja se anima a tener una relación con otra mujer y dejarlo participar, miel sobre hojuelas.
En este caso, entra en juego la educación y la edad. La mayoría de estos hombres que no se plantean un trío en el que participe otro varón, consideran que la entrada de otro macho hace tambalear su heterosexualidad. La casi anecdótica visibilidad de la bisexualidad tampoco ayuda. Un hombre no deja de ser heterosexual por acostarse con otro en un momento determinado, pero muchos ni se lo plantean, no vaya a ser que alguien (incluido él) dude de lo macho que es.
2. Mujer heterosexual busca…
El primer trío que suelen llevar a cabo casi todas las mujeres es idéntico al del macho alfa. Las escenas lésbicas son las que resultan menos incómodas (la visibilidad del lesbianismo ha sido fundamental) y las que primero imaginamos y vemos cuando nos planteamos indagar sobre otras sexualidades diferentes a la nuestra. Según datos publicados por el rey del porno online, Pornhub, las mujeres demandan primero las escenas lésbicas, seguidas del gay masculino. Si leemos el gráfico en el que se detallan las búsquedas en su web, vemos que las mujeres utilizan fundamentalmente femeninas, pussy incluido.
Los señores, por cierto, se decantan más en primer lugar por las jovencitas y después por las mamás. ¿Entienden ahora por qué también el trío por el que más se decantan los hombres heterosexuales implica que sea el único macho alfa?
HOMBRE-MUJER-HOMBRE
1. Prospecciones íntimas
Los hombres heterosexuales que realizan un trío con una única mujer no tienen por qué tener coito entre ellos. Ninguna relación sexual implica tener que darlo todo y recibirlo por igual. Cada uno participa como prefiere. Hay tríos de dos hombres y una mujer en los que la penetración sucede indistintamente entre cualquiera de los participantes y otras en las que entre los dos hombres no hay más sexo que el que otorga la complicidad de estar disfrutando a la vez en una misma cama con la misma persona.
Sin embargo, si regresamos a los datos de PornHub, observamos que lo segundo que más demandan las mujeres son las escenas de gay masculino. Eso favorece a que un hombre heterosexual, seguramente influenciado por ella, se anime a dejar entrar a otro hombre en su cama y a que ella no sea la única penetrada.
2. La perfección de la técnica
Tener las riendas de nuestra sexualidad implica perfeccionar la técnica. Las mujeres llegan a esta combinación en la que se sienten las reinas del chiringuito después de haber probado la misma combinación pero con una mujer en vez de con dos hombres.
¿Nos asusta la doble penetración? Eso parece. Según una encuesta de la cadena norteamericana ABC, solo un 10% de las mujeres fantasea con la idea de estar con dos hombres en la cama. El porcentaje de mujeres que se animan de verdad a llevarlo a cabo es aún menor.
LA INVISIBILIDAD DE LA BISEXUALIDAD
Nos hemos criado en la heterosexualidad. La lógica y la ética hicieron que la homosexualidad formara parte de nuestras vidas, aunque aún sufre ataques y persecuciones en muchas partes del mundo, cada vez es más normal relacionarse con la homosexualidad por muy heterosexual que seas. No ocurre así con la bisexualidad.
Manifestar abiertamente que te sientes atraído y deseas a las personas sin que el género sea determinante sigue siendo todo un triunfo al que seguramente llegarán nuestros hijos pero que era impensable para nuestros padres. Aún nos extraña si una amiga tiene un novio pero dentro de unos meses lo cambia por una novia. Ni qué decir si nuestro primo deja a su esposa porque se ha enamorado de otro hombre. En ambos casos consideraremos que ha cambiado su orientación sexual, pero no que pueda sentir lo mismo por ambos individuos independientemente de que sean hombres o mujeres.
Avanzaremos muchísimo, incluso en nuestros tríos esporádicos, el día que simplemente tengamos sexo con quien nos apetezca.

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