14 de diciembre 2021    /   ENTRETENIMIENTO
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Paco Mascaraque: «Mientras no se legalice el cannabis, hasta el camello de mi barrio es necesario»

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No dudamos de que haya personas que jamás se hayan fumado un porro en su vida. Pero tampoco dudamos de que una buena parte sí lo ha hecho, aunque sea una única vez. Según la última encuesta EDADES del Ministerio de Sanidad, realizada antes de la pandemia para el periodo 2019-2020, el 37,5% de la población española ha probado el cannabis en algún momento de su vida. Independientemente de si se ha consumido o no, lo cierto es que el cannabis es ese compañero de viaje silencioso, que se sabe que está pero al que no se conoce.

La desinformación en torno a la marihuana es enorme, asegura Paco Mascaraque, presidente del GALCE, Grupo de Acción para la Legalización del Cannabis en España y responsable de la web Infocannabis. Son décadas de mala prensa las que arrastra esta sustancia, que lleva ilegalizada en España desde 1967, después de que la ONU lo incluyera unos años antes en la lista de drogas más dañinas en la que está, por ejemplo, la heroína.

LA DIFÍCIL RELACIÓN DE LA MARIHUANA Y LA POLÍTICA

Pero, al mismo tiempo, los movimientos prolegalización del cannabis han ido creciendo en nuestro país, llegando incluso a la política. La última iniciativa en este sentido se ha producido el pasado mes de octubre, cuando Más País trató de llevar al Congreso una proposición de ley para regularizar la producción, consumo y distribución del cannabis en España que fue rechazada con los votos en contra de PSOE, PP y Vox. Y quedan por verse las iniciativas de ERC y Podemos en el mismo sentido.

Trivial cannabico
Paco Mascaraque

«Yo soy de la opinión de que todo movimiento que genera debate en torno al cannabis es positivo —comenta el activista al respeto—. Y además, hasta que no se legalice, hasta el camello de mi barrio es necesario». Por eso ha participado en la creación de un nuevo partido político, Luz Verde, que proviene de Representación Cannábica de Navarra. Como no tiene aún representación parlamentaria, grupos como Geroa Bai e Izquierda Plural llevaron hasta el Senado su propuesta de ley. Y a esa se han unido las iniciativas ya mencionadas de Más País, ERC y Podemos.

«Es curioso que hay una mayoría de ciudadanos en cuanto al uso adulto y lúdico que está a favor; en el uso medicinal ya ni te cuento, y que, sin embargo, sus señorías, estos que cobran esta pasta por estar ahí, no legislan y están tan alejados del sentir de la sociedad», se queja y lamenta Paco Mascaraque.

«Podemos ha presentado su ley y está a la espera de su toma en consideración. Como son socios de Gobierno, supongo que se habrán puesto de acuerdo con PSOE. Según informó Lucía Alba, la diputada de Podemos, al PSOE le gusta que le respeten sus tiempos, y ya han cubierto el cupo de leyes que presentan cada seis meses, así que no tenemos una fecha próxima. La diputada nos dijo que, a lo mejor, en la segunda mitad del año que viene se podría presentar, siempre y cuando no salga ninguna otra ley que Podemos considere más importante», continúa explicando el presidente de GALCE.

«Esto nos lleva a un escenario en que, si como todo apunta, las elecciones se adelantan al último trimestre del 2022, nos vamos a quedar otra vez ahí. Y si hay suerte y vuelve a salir la izquierda, y con ella Podemos, estaremos jodidos, pero menos que si saliera la derecha. En ningún momento Podemos ha incluido esa petición o requerimiento en un pacto de Gobierno, como han hecho en Alemania, por ejemplo. Mientras el cannabis no esté incluido en un pacto de Gobierno y ese pacto se cumpla, que esa es otra, el panorama se ve bastante negro. Siento ser pesimista. Cuando yo empecé con esto, yo pensé que en un par de años lo arreglábamos, pero ahora cada vez lo veo más complicado».

EL PERTINAZ EMPEÑO DE PROHIBIR EL CANNABIS

Llama la atención que esta droga que muchos equiparan al tabaco y al alcohol continúe fuera de la ley. Sin embargo, Mascaraque prefiere evitar las comparaciones. «Mi padre decía que cada uno era libre de matarse con la droga que eligiera. A mí no me gusta poner el alcohol en una balanza o hacer comparaciones, entre otras cosas porque drogadicto es aquel que toma una droga distinta a la que tú usas, y tendemos a señalar al que usa una droga distinta a nosotros. Es un poco la moral judeocristiana que nos domina. Yo lucho por evitar ese tipo de comparaciones».

Eso sí, tiene muy claro a qué se debe la persistencia de la prohibición: «Es muy sencillo. En torno a la prohibición se han creado una serie de lobbies que reciben muchísimo dinero, muchísimo, del Estado —dinero que pagamos todos con nuestros impuestos— para mantener la prohibición y sus campañas. Mientras el cannabis sea considerado como algo malo, algo contra lo que luchar, todas estas organizaciones seguirán viviendo del chollo».

Pero también están los lobbies económicos. «¿Tú sabes que en España, el señor [Juan] Abelló cultiva cannabis sin ningún tipo de problema, cannabis que se vende en Alemania y se suministra a pacientes alemanes? Y, sin embargo, este señor no tiene ningún problema en cultivar su cannabis y exportarlo y venderlo… El problema lo tenemos tú o yo cuando nos pillan con dos sobres en el bolsillo. También estoy seguro de que saldrán otras multinacionales que a día de hoy hacen negocio con cifras estratosféricas, pues les interesa que la situación se mantenga así. Ya veremos qué pasa cuando se legalice el cannabis en Alemania, como se está tramitando, y se permita el autocultivo. Estas empresas perderán mucho dinero».

CON LA LEY HEMOS TOPADO

Mascaraque es combativo. Se declara consumidor decannabis desde hace más de 30 años y cultivador público declarado. Sabe de lo que habla. Él reivindica la legalización del cannabis y pelea por derribar falsos mitos en torno a esta sustancia. El consumo de cáñamo continúa en un limbo legal que debería aclararse.

«El consumo en espacios privados no está perseguido. La tenencia o consumo en espacios públicos está sancionada administrativamente, y cuando cultivas, te enfrentas a la arbitrariedad del juez, que será el que decida si el número de plantas o los gramos de cannabis que tú tienes en tu casa son para tu cultivo y consumo o no», trata de aclarar el activista.

«Si tienes la mala suerte de que, además, tienes una báscula para pesar la dosis que consumes o para pesar los nutrientes, te pueden acusar de que usas esa báscula para hacer porciones y venderla… Al final te tienes que enfrentar a un proceso judicial, que en muchos casos dura años, en los que a veces te libras y a veces no. Tenemos sentencias de todos los colores».

Ni siquiera los clubes de cannabis tienen una situación legal clara. «Bueno, eso de que es legal…», pone en duda Mascaraque. Y no le falta razón, porque hasta llegar a su supuesta legalización, hubo que pasar por una maraña de leyes e interpretaciones de leyes que acabaron con un estudio encargado por la Junta de Andalucía a los profesores de Derecho Penal de la Universidad de Málaga, Juan Muñoz Sánchez y Susana Soto Navarro para una posible regulación de su uso medicinal. El informe, El uso terapéutico del cannabis y la creación de establecimientos para su adquisición y consumo, establecía una serie de condiciones legales en las que se basan esos clubs de cannabis: Que se distribuyera en un local de acceso restringido a un grupo de consumidores habituales mayores de edad; que fuera un lugar cerrado y no permitiera el acceso a terceras personas; que las cantidades de droga en esos clubes no rebasase el límite de un consumo inmediato y que no se obtuviera beneficio económico.

Pero las últimas sentencias del Tribunal Supremo parecen ir en contra de esos puntos, lo que supone, en opinión de Mascaraque, un retroceso y un grave problema para estas asociaciones de consumidores de cannabis. «Hay varios puntos de los que habla el Tribunal Supremo por los que ahora, ya, cualquier asociación o cultivo colectivo va a tener que pasar por todo el calvario de lo que supone, primero, el juzgado ordinario, después el provincial, después el Supremo… y en algunos casos —y si hay dinero, porque todo esto cuesta dinero. Recordemos que esto es un suplicio judicial y económico—, recurrir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Hay algunos recursos que no han prosperado y otros que están en marcha».

Resumiendo, que no hemos avanzado mucho. «No hemos avanzado, hablando mal y pronto, ni una mierda», remata con rotundidad el activista.

¿POR QUÉ ES POSITIVO LEGALIZAR EL CANNABIS?

El presidente de GALCE lo tiene claro. En primer lugar, porque al pasar a ser una sustancia legalizada, como lo son ya el tabaco y el alcohol, se evita el acceso de menores a su consumo. «Indudablemente, si se legaliza seguirá existiendo un mercado negro, como ocurre en aquellos países donde se ha legalizado —se adelanta Mascaraque—. La pregunta es: ¿queremos un mercado negro minoritario o un mercado negro como hasta ahora, mayoritario, y que controlen las mafias la distribución y consumo?».

Otra ventaja de la legalización sería el ahorro en fuerzas policiales y de seguridad del Estado que ahora se dedican a su persecución, y que podrían dedicarse a otros delitos como la violencia de género o la trata de blancas.

«A nivel fiscal, económico, indudablemente, si la sustancia está fiscalizada por el Estado y hay unos impuestos, pues ese dinero podría ayudar tanto a mejorar las arcas del Estado como a dedicar ese dinero a los daños que producen los consumos problemáticos de drogas», continúa Mascaraque detallando las ventajas de la legalización del cannabis.

Pero aclara: «No lo confundamos con adicción, porque adicción te la produce cualquier cosa que te da placer. Por no decir toda la industria que se genera en esos países donde está legalizado. Ya no hablo solo del cultivo, sino de toda una industria auxiliar. El cáñamo es la planta de los mil usos. Cualquier cosa que se hace con plástico se podría realizar con cáñamo. Hasta hace nada, toda la ropa que llevábamos era de cáñamo (a veces nos olvidamos de que el nailon solo lleva 100 años con nosotros)».

TRIVIAL CANNÁBICO, EL ACTIVISMO A TRAVÉS DE LA RISA

Además de tratar de llevar la propuesta de la legalización del cannabis al Parlamento, Mascaraque y sus compañeros de activismo son conscientes de que hay que buscar otras vías para acercar su postura al resto de la población. ¿Y qué mejor que a través del humor y del espectáculo?

De esta manera nace el show Trivial cannábico. Una comedia con buenos humos, que se representará una única vez en el Palacio de la Prensa en Madrid el próximo jueves 16 de diciembre. ¿Por qué solo una vez? «¿Porque vale 4.000 pavos alquilar la sala?», responde con sorna y sin dudar Mascaraque. «Es algo que nos autofinanciamos, aunque algunos patrocinadores han echado un cable para mover un elenco en el que, al final, somos más de 20 personas en la compañía, entre actores, técnicos… Me tiemblan las piernas cuando me pongo a pensar en el mogollón en el que nos hemos metido».

Se trata de un espectáculo con aires de quiz show que han creado el cómico Albert Boira y el propio Paco Mascaraque, y que tiene la cultura cannábica y la interacción con el público como principales características. Junto a ellos, intervendrán otros humoristas y artistas como Eva Cabezas, Kaco Forns, Antonio Castelo y Patricia Morueco. «Y, además, para terminar de liarla, le hemos puesto música en directo y hemos hecho una banda… la de Dios en verso. Hemos montado un pollo guapo, guapo, guapo, que no sé cómo vamos a pagar todo eso, pero que ya está montado. El próximo jueves la liamos parda en el Palacio de la Prensa», concluye el activista, sin poder disimular los nervios del estreno.

A través del hilo conductor que supone la pregunta «¿Cuánto sabes sobre el cannabis?», el show irá encadenando pruebas y preguntas lanzadas al espectador, al que se invitará incluso a subir al escenario, con monólogos sobre la marihuana. Su intención, dicen los organizadores, es competir contra la desinformación de los grupos prohibicionistas desde la sátira, las risas y el buen humor. «Creemos que la mejor manera de luchar contra la estigmatización es poner en evidencia lo estúpido, lo absurdo de sus intentos por controlar el cannabis».

La idea, explica Paco Mascaraque, se fraguó durante el confinamiento. En esa época, el activista mató su tiempo libre haciendo entrevistas a políticos, periodistas, policías en activo, cultivadores de cáñamo industrial… Y los viernes, cuenta, tenía por costumbre hacer un directo con su amigo el cómico Albert Boira, para hacerlo más informal.

«Hacíamos una pregunta y entre los que estaban en el directo nos iban contestando en los comentarios y regalábamos chorradas. Cosas sin valor, solo para echarnos las risas. Después de todo esto, Boira y yo, una tarde charlando, y habiendo fumado más de lo que deberíamos haber fumado, se nos ocurrió llevar eso a los clubs. Le fuimos dando un poco de formato, y la cosa se fue liando».

El lío empezó por una oferta del propietario de los Kinépolis y amigo de Boira, que les propuso llevar ese espectáculo a sus cines. «Total, que nos enrollamos de mala manera y estrenamos justo en lo más duro de la pandemia, cuando no se podía salir y restringían todo, con tantas medidas de seguridad. Lo llevamos a Alicante y a Valencia. Salió bien, pero nos quedamos con el gusanillo de hacerlo bien de verdad».

En Trivial Cannábico, Mascaraque será el encargado de desmontar algunos mitos y compartir curiosidades sobre la planta de los mil usos, como él llama al cáñamo.

Pero ¿cuál es la desmitificación más urgente?, le preguntamos como colofón. «La más urgente es que el cannabis está con nosotros desde el inicio de la humanidad. Fue una de las primeras plantas que el hombre cultivó. Que esta absurda prohibición está causando muerte. Y que hay muchos mitos, muchas cosas asociadas al cannabis que no son así. Vivimos en una hipocresía donde la sustancia está ahí y nuestros políticos siguen sin regularlo».

«Lo importante es que ahora mismo, si te fijas, los grandes partidos copan los titulares. Todos los días aparece una noticia de una intervención policial en un cultivo de cannabis, pero muy pocas veces aparece una noticia positiva asociada al cannabis —comenta Mascaraque—. Hemos puesto el cannabis en la Gran Vía de Madrid, que eso ya es un logro, y lo que intentamos es favorecer el debate. Hacemos política a golpe de titular, por eso vamos a intentar que el cannabis también esté en los titulares. Y es muy difícil, porque no vemos una respuesta, no vemos a los grandes medios mojarse o intentar algo».

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No dudamos de que haya personas que jamás se hayan fumado un porro en su vida. Pero tampoco dudamos de que una buena parte sí lo ha hecho, aunque sea una única vez. Según la última encuesta EDADES del Ministerio de Sanidad, realizada antes de la pandemia para el periodo 2019-2020, el 37,5% de la población española ha probado el cannabis en algún momento de su vida. Independientemente de si se ha consumido o no, lo cierto es que el cannabis es ese compañero de viaje silencioso, que se sabe que está pero al que no se conoce.

La desinformación en torno a la marihuana es enorme, asegura Paco Mascaraque, presidente del GALCE, Grupo de Acción para la Legalización del Cannabis en España y responsable de la web Infocannabis. Son décadas de mala prensa las que arrastra esta sustancia, que lleva ilegalizada en España desde 1967, después de que la ONU lo incluyera unos años antes en la lista de drogas más dañinas en la que está, por ejemplo, la heroína.

LA DIFÍCIL RELACIÓN DE LA MARIHUANA Y LA POLÍTICA

Pero, al mismo tiempo, los movimientos prolegalización del cannabis han ido creciendo en nuestro país, llegando incluso a la política. La última iniciativa en este sentido se ha producido el pasado mes de octubre, cuando Más País trató de llevar al Congreso una proposición de ley para regularizar la producción, consumo y distribución del cannabis en España que fue rechazada con los votos en contra de PSOE, PP y Vox. Y quedan por verse las iniciativas de ERC y Podemos en el mismo sentido.

Trivial cannabico
Paco Mascaraque

«Yo soy de la opinión de que todo movimiento que genera debate en torno al cannabis es positivo —comenta el activista al respeto—. Y además, hasta que no se legalice, hasta el camello de mi barrio es necesario». Por eso ha participado en la creación de un nuevo partido político, Luz Verde, que proviene de Representación Cannábica de Navarra. Como no tiene aún representación parlamentaria, grupos como Geroa Bai e Izquierda Plural llevaron hasta el Senado su propuesta de ley. Y a esa se han unido las iniciativas ya mencionadas de Más País, ERC y Podemos.

«Es curioso que hay una mayoría de ciudadanos en cuanto al uso adulto y lúdico que está a favor; en el uso medicinal ya ni te cuento, y que, sin embargo, sus señorías, estos que cobran esta pasta por estar ahí, no legislan y están tan alejados del sentir de la sociedad», se queja y lamenta Paco Mascaraque.

«Podemos ha presentado su ley y está a la espera de su toma en consideración. Como son socios de Gobierno, supongo que se habrán puesto de acuerdo con PSOE. Según informó Lucía Alba, la diputada de Podemos, al PSOE le gusta que le respeten sus tiempos, y ya han cubierto el cupo de leyes que presentan cada seis meses, así que no tenemos una fecha próxima. La diputada nos dijo que, a lo mejor, en la segunda mitad del año que viene se podría presentar, siempre y cuando no salga ninguna otra ley que Podemos considere más importante», continúa explicando el presidente de GALCE.

«Esto nos lleva a un escenario en que, si como todo apunta, las elecciones se adelantan al último trimestre del 2022, nos vamos a quedar otra vez ahí. Y si hay suerte y vuelve a salir la izquierda, y con ella Podemos, estaremos jodidos, pero menos que si saliera la derecha. En ningún momento Podemos ha incluido esa petición o requerimiento en un pacto de Gobierno, como han hecho en Alemania, por ejemplo. Mientras el cannabis no esté incluido en un pacto de Gobierno y ese pacto se cumpla, que esa es otra, el panorama se ve bastante negro. Siento ser pesimista. Cuando yo empecé con esto, yo pensé que en un par de años lo arreglábamos, pero ahora cada vez lo veo más complicado».

EL PERTINAZ EMPEÑO DE PROHIBIR EL CANNABIS

Llama la atención que esta droga que muchos equiparan al tabaco y al alcohol continúe fuera de la ley. Sin embargo, Mascaraque prefiere evitar las comparaciones. «Mi padre decía que cada uno era libre de matarse con la droga que eligiera. A mí no me gusta poner el alcohol en una balanza o hacer comparaciones, entre otras cosas porque drogadicto es aquel que toma una droga distinta a la que tú usas, y tendemos a señalar al que usa una droga distinta a nosotros. Es un poco la moral judeocristiana que nos domina. Yo lucho por evitar ese tipo de comparaciones».

Eso sí, tiene muy claro a qué se debe la persistencia de la prohibición: «Es muy sencillo. En torno a la prohibición se han creado una serie de lobbies que reciben muchísimo dinero, muchísimo, del Estado —dinero que pagamos todos con nuestros impuestos— para mantener la prohibición y sus campañas. Mientras el cannabis sea considerado como algo malo, algo contra lo que luchar, todas estas organizaciones seguirán viviendo del chollo».

Pero también están los lobbies económicos. «¿Tú sabes que en España, el señor [Juan] Abelló cultiva cannabis sin ningún tipo de problema, cannabis que se vende en Alemania y se suministra a pacientes alemanes? Y, sin embargo, este señor no tiene ningún problema en cultivar su cannabis y exportarlo y venderlo… El problema lo tenemos tú o yo cuando nos pillan con dos sobres en el bolsillo. También estoy seguro de que saldrán otras multinacionales que a día de hoy hacen negocio con cifras estratosféricas, pues les interesa que la situación se mantenga así. Ya veremos qué pasa cuando se legalice el cannabis en Alemania, como se está tramitando, y se permita el autocultivo. Estas empresas perderán mucho dinero».

CON LA LEY HEMOS TOPADO

Mascaraque es combativo. Se declara consumidor decannabis desde hace más de 30 años y cultivador público declarado. Sabe de lo que habla. Él reivindica la legalización del cannabis y pelea por derribar falsos mitos en torno a esta sustancia. El consumo de cáñamo continúa en un limbo legal que debería aclararse.

«El consumo en espacios privados no está perseguido. La tenencia o consumo en espacios públicos está sancionada administrativamente, y cuando cultivas, te enfrentas a la arbitrariedad del juez, que será el que decida si el número de plantas o los gramos de cannabis que tú tienes en tu casa son para tu cultivo y consumo o no», trata de aclarar el activista.

«Si tienes la mala suerte de que, además, tienes una báscula para pesar la dosis que consumes o para pesar los nutrientes, te pueden acusar de que usas esa báscula para hacer porciones y venderla… Al final te tienes que enfrentar a un proceso judicial, que en muchos casos dura años, en los que a veces te libras y a veces no. Tenemos sentencias de todos los colores».

Ni siquiera los clubes de cannabis tienen una situación legal clara. «Bueno, eso de que es legal…», pone en duda Mascaraque. Y no le falta razón, porque hasta llegar a su supuesta legalización, hubo que pasar por una maraña de leyes e interpretaciones de leyes que acabaron con un estudio encargado por la Junta de Andalucía a los profesores de Derecho Penal de la Universidad de Málaga, Juan Muñoz Sánchez y Susana Soto Navarro para una posible regulación de su uso medicinal. El informe, El uso terapéutico del cannabis y la creación de establecimientos para su adquisición y consumo, establecía una serie de condiciones legales en las que se basan esos clubs de cannabis: Que se distribuyera en un local de acceso restringido a un grupo de consumidores habituales mayores de edad; que fuera un lugar cerrado y no permitiera el acceso a terceras personas; que las cantidades de droga en esos clubes no rebasase el límite de un consumo inmediato y que no se obtuviera beneficio económico.

Pero las últimas sentencias del Tribunal Supremo parecen ir en contra de esos puntos, lo que supone, en opinión de Mascaraque, un retroceso y un grave problema para estas asociaciones de consumidores de cannabis. «Hay varios puntos de los que habla el Tribunal Supremo por los que ahora, ya, cualquier asociación o cultivo colectivo va a tener que pasar por todo el calvario de lo que supone, primero, el juzgado ordinario, después el provincial, después el Supremo… y en algunos casos —y si hay dinero, porque todo esto cuesta dinero. Recordemos que esto es un suplicio judicial y económico—, recurrir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Hay algunos recursos que no han prosperado y otros que están en marcha».

Resumiendo, que no hemos avanzado mucho. «No hemos avanzado, hablando mal y pronto, ni una mierda», remata con rotundidad el activista.

¿POR QUÉ ES POSITIVO LEGALIZAR EL CANNABIS?

El presidente de GALCE lo tiene claro. En primer lugar, porque al pasar a ser una sustancia legalizada, como lo son ya el tabaco y el alcohol, se evita el acceso de menores a su consumo. «Indudablemente, si se legaliza seguirá existiendo un mercado negro, como ocurre en aquellos países donde se ha legalizado —se adelanta Mascaraque—. La pregunta es: ¿queremos un mercado negro minoritario o un mercado negro como hasta ahora, mayoritario, y que controlen las mafias la distribución y consumo?».

Otra ventaja de la legalización sería el ahorro en fuerzas policiales y de seguridad del Estado que ahora se dedican a su persecución, y que podrían dedicarse a otros delitos como la violencia de género o la trata de blancas.

«A nivel fiscal, económico, indudablemente, si la sustancia está fiscalizada por el Estado y hay unos impuestos, pues ese dinero podría ayudar tanto a mejorar las arcas del Estado como a dedicar ese dinero a los daños que producen los consumos problemáticos de drogas», continúa Mascaraque detallando las ventajas de la legalización del cannabis.

Pero aclara: «No lo confundamos con adicción, porque adicción te la produce cualquier cosa que te da placer. Por no decir toda la industria que se genera en esos países donde está legalizado. Ya no hablo solo del cultivo, sino de toda una industria auxiliar. El cáñamo es la planta de los mil usos. Cualquier cosa que se hace con plástico se podría realizar con cáñamo. Hasta hace nada, toda la ropa que llevábamos era de cáñamo (a veces nos olvidamos de que el nailon solo lleva 100 años con nosotros)».

TRIVIAL CANNÁBICO, EL ACTIVISMO A TRAVÉS DE LA RISA

Además de tratar de llevar la propuesta de la legalización del cannabis al Parlamento, Mascaraque y sus compañeros de activismo son conscientes de que hay que buscar otras vías para acercar su postura al resto de la población. ¿Y qué mejor que a través del humor y del espectáculo?

De esta manera nace el show Trivial cannábico. Una comedia con buenos humos, que se representará una única vez en el Palacio de la Prensa en Madrid el próximo jueves 16 de diciembre. ¿Por qué solo una vez? «¿Porque vale 4.000 pavos alquilar la sala?», responde con sorna y sin dudar Mascaraque. «Es algo que nos autofinanciamos, aunque algunos patrocinadores han echado un cable para mover un elenco en el que, al final, somos más de 20 personas en la compañía, entre actores, técnicos… Me tiemblan las piernas cuando me pongo a pensar en el mogollón en el que nos hemos metido».

Se trata de un espectáculo con aires de quiz show que han creado el cómico Albert Boira y el propio Paco Mascaraque, y que tiene la cultura cannábica y la interacción con el público como principales características. Junto a ellos, intervendrán otros humoristas y artistas como Eva Cabezas, Kaco Forns, Antonio Castelo y Patricia Morueco. «Y, además, para terminar de liarla, le hemos puesto música en directo y hemos hecho una banda… la de Dios en verso. Hemos montado un pollo guapo, guapo, guapo, que no sé cómo vamos a pagar todo eso, pero que ya está montado. El próximo jueves la liamos parda en el Palacio de la Prensa», concluye el activista, sin poder disimular los nervios del estreno.

A través del hilo conductor que supone la pregunta «¿Cuánto sabes sobre el cannabis?», el show irá encadenando pruebas y preguntas lanzadas al espectador, al que se invitará incluso a subir al escenario, con monólogos sobre la marihuana. Su intención, dicen los organizadores, es competir contra la desinformación de los grupos prohibicionistas desde la sátira, las risas y el buen humor. «Creemos que la mejor manera de luchar contra la estigmatización es poner en evidencia lo estúpido, lo absurdo de sus intentos por controlar el cannabis».

La idea, explica Paco Mascaraque, se fraguó durante el confinamiento. En esa época, el activista mató su tiempo libre haciendo entrevistas a políticos, periodistas, policías en activo, cultivadores de cáñamo industrial… Y los viernes, cuenta, tenía por costumbre hacer un directo con su amigo el cómico Albert Boira, para hacerlo más informal.

«Hacíamos una pregunta y entre los que estaban en el directo nos iban contestando en los comentarios y regalábamos chorradas. Cosas sin valor, solo para echarnos las risas. Después de todo esto, Boira y yo, una tarde charlando, y habiendo fumado más de lo que deberíamos haber fumado, se nos ocurrió llevar eso a los clubs. Le fuimos dando un poco de formato, y la cosa se fue liando».

El lío empezó por una oferta del propietario de los Kinépolis y amigo de Boira, que les propuso llevar ese espectáculo a sus cines. «Total, que nos enrollamos de mala manera y estrenamos justo en lo más duro de la pandemia, cuando no se podía salir y restringían todo, con tantas medidas de seguridad. Lo llevamos a Alicante y a Valencia. Salió bien, pero nos quedamos con el gusanillo de hacerlo bien de verdad».

En Trivial Cannábico, Mascaraque será el encargado de desmontar algunos mitos y compartir curiosidades sobre la planta de los mil usos, como él llama al cáñamo.

Pero ¿cuál es la desmitificación más urgente?, le preguntamos como colofón. «La más urgente es que el cannabis está con nosotros desde el inicio de la humanidad. Fue una de las primeras plantas que el hombre cultivó. Que esta absurda prohibición está causando muerte. Y que hay muchos mitos, muchas cosas asociadas al cannabis que no son así. Vivimos en una hipocresía donde la sustancia está ahí y nuestros políticos siguen sin regularlo».

«Lo importante es que ahora mismo, si te fijas, los grandes partidos copan los titulares. Todos los días aparece una noticia de una intervención policial en un cultivo de cannabis, pero muy pocas veces aparece una noticia positiva asociada al cannabis —comenta Mascaraque—. Hemos puesto el cannabis en la Gran Vía de Madrid, que eso ya es un logro, y lo que intentamos es favorecer el debate. Hacemos política a golpe de titular, por eso vamos a intentar que el cannabis también esté en los titulares. Y es muy difícil, porque no vemos una respuesta, no vemos a los grandes medios mojarse o intentar algo».

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