27 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO
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Dile adiós a la oficina con estos truquillos para trabajar desde casa

27 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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La cosa se está complicando por momentos. Nadie puede asegurar que, a lo largo de la semana, no tengas una tanqueta de la Guardia Civil aparcada en la puerta de tu casa. O que un destacamento liderado por Piolín corte el acceso a la ciudad. ¿Quién sabe si lo de que se rompe España no es una metáfora y para cuando quieras regresar a Barcelona de pasar el finde en León, no puedas?

Ante semejante panorama, parece que lo de trabajar desde casa no va a ser una cuestión solo de comodidad o de productividad. Hoy, trabajar desde casa puede ser una decisión de supervivencia, de convicción política o de necesidad.

Para que no te pille por sorpresa, aquí tienes 10 consejos para que esta nueva situación laboral resulte satisfactoria.

1. Dúchate
Es de suponer que ya te duchabas cuando ibas a la oficina pero, en caso de que no fuera así, debes empezar a hacerlo. Trabajar en casa no puede hacer que pierdas rutinas de higiene o comportamiento. De hecho, también es aconsejable que te vistas. No hace falta que te pongas corbata o tacones pero, por favor, quítate el esquijama.

2. Madruga
Trabajar desde casa permite disponer con mayor libertad de tu tiempo, pero tampoco puedes pasarte el día en la cama. Lo ideal es que cumplas un horario semejante al de una oficina.

3. No trasnoches
Por la noche se trabaja más tranquilo, es cierto. No hay ruido, no suena el teléfono… Ya, pero tampoco hay nada abierto si tienes que comprar tóner o folios o llamar porque no te funciona el wifi. Si todo el mundo sigue un horario más o menos consensuado, por algo será. No innoves en eso. Además, si trasnochas, no podrás cumplir el punto 2.

4. Sal de la cama
Vale, Hugh Hefner, el dueño de Playboy trabajaba desde la cama. Lo que te olvidas es que la cama de Hefner tiene el doble de tamaño que tu apartamento. Por muy pequeña que sea tu casa, busca un lugar para trabajar que no sea la cama o la cocina. Eso ayudará a tu concentración, a tu productividad y a tu espalda. Trabajar tumbado es, ergonómicamente hablando, un suicidio.

5. Todo puede esperar hasta mañana
Cuando trabajas desde casa puedes tener la tentación de alargar los horarios según las necesidades de los proyectos que desarrolles. ¿Qué es trabajar cinco minutos más si con ello acabas lo que tienes que hacer? ¿Y 15? ¿Qué son 15? ¿O 20? ¿Qué son 20 minutos a cambio de empezar al día siguiente sin tareas pendientes? ¿Y 30 minutos? Pues mira, 30 minutos es media hora. ¿Te quedarías en una oficina 30 minutos más de lo que debes? Pues en tu casa, tampoco.

6. Haz breves descansos
Trabajar desde casa puede resultar muy intenso. No hay compañeros que te interrumpan, no hay gente con la que hablar. Por eso es aconsejable que, cada cierto tiempo, hagas breves descansos para desconectar. Si empiezas a hablar solo, haz que esos descansos sean más frecuentes. O visita a un especialista.

7. Ojo con las redes sociales
¿Cómo es posible que la gente sea tan activa en redes sociales durante su horario laboral? Básicamente, porque no están haciendo méritos para que les den la medalla al trabajo. No seas tú igual. Utiliza las redes con cuidado.

8. Sal de casa
En la actualidad todo se puede hacer desde casa, desde la compra a las gestiones bancarias. Por eso, aunque no sea necesario, oblígate a salir. Ve a una exposición, sal a comprar comida, recoge a los niños del colegio. O eso o que te dé un trombo de estar todo el día sentado. Tú verás.

9. Organiza reuniones o utiliza el teléfono
Pasarte el día en casa, sin hablar con nadie, sin interactuar con otros compañeros, puede volverte huraño, cascarrabias y magnificar las cosas. En esos casos, el mail puede no ser un buen método de comunicación. Si organizas reuniones periódicas matas dos pájaros de un tiro: facilitas la comunicación y cumples el punto 8. Si no, por lo menos usa el teléfono o Skype. En este último caso, vuelve a la casilla de salida: dúchate y vístete, por favor.

10. Utiliza la marcha atrás
Si después de intentarlo no consigues habituarte a trabajar desde casa, siempre puedes volver a probar en una oficina.

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Ante semejante panorama, parece que lo de trabajar desde casa no va a ser una cuestión solo de comodidad o de productividad. Hoy, trabajar desde casa puede ser una decisión de supervivencia, de convicción política o de necesidad.

Para que no te pille por sorpresa, aquí tienes 10 consejos para que esta nueva situación laboral resulte satisfactoria.

1. Dúchate
Es de suponer que ya te duchabas cuando ibas a la oficina pero, en caso de que no fuera así, debes empezar a hacerlo. Trabajar en casa no puede hacer que pierdas rutinas de higiene o comportamiento. De hecho, también es aconsejable que te vistas. No hace falta que te pongas corbata o tacones pero, por favor, quítate el esquijama.

2. Madruga
Trabajar desde casa permite disponer con mayor libertad de tu tiempo, pero tampoco puedes pasarte el día en la cama. Lo ideal es que cumplas un horario semejante al de una oficina.

3. No trasnoches
Por la noche se trabaja más tranquilo, es cierto. No hay ruido, no suena el teléfono… Ya, pero tampoco hay nada abierto si tienes que comprar tóner o folios o llamar porque no te funciona el wifi. Si todo el mundo sigue un horario más o menos consensuado, por algo será. No innoves en eso. Además, si trasnochas, no podrás cumplir el punto 2.

4. Sal de la cama
Vale, Hugh Hefner, el dueño de Playboy trabajaba desde la cama. Lo que te olvidas es que la cama de Hefner tiene el doble de tamaño que tu apartamento. Por muy pequeña que sea tu casa, busca un lugar para trabajar que no sea la cama o la cocina. Eso ayudará a tu concentración, a tu productividad y a tu espalda. Trabajar tumbado es, ergonómicamente hablando, un suicidio.

5. Todo puede esperar hasta mañana
Cuando trabajas desde casa puedes tener la tentación de alargar los horarios según las necesidades de los proyectos que desarrolles. ¿Qué es trabajar cinco minutos más si con ello acabas lo que tienes que hacer? ¿Y 15? ¿Qué son 15? ¿O 20? ¿Qué son 20 minutos a cambio de empezar al día siguiente sin tareas pendientes? ¿Y 30 minutos? Pues mira, 30 minutos es media hora. ¿Te quedarías en una oficina 30 minutos más de lo que debes? Pues en tu casa, tampoco.

6. Haz breves descansos
Trabajar desde casa puede resultar muy intenso. No hay compañeros que te interrumpan, no hay gente con la que hablar. Por eso es aconsejable que, cada cierto tiempo, hagas breves descansos para desconectar. Si empiezas a hablar solo, haz que esos descansos sean más frecuentes. O visita a un especialista.

7. Ojo con las redes sociales
¿Cómo es posible que la gente sea tan activa en redes sociales durante su horario laboral? Básicamente, porque no están haciendo méritos para que les den la medalla al trabajo. No seas tú igual. Utiliza las redes con cuidado.

8. Sal de casa
En la actualidad todo se puede hacer desde casa, desde la compra a las gestiones bancarias. Por eso, aunque no sea necesario, oblígate a salir. Ve a una exposición, sal a comprar comida, recoge a los niños del colegio. O eso o que te dé un trombo de estar todo el día sentado. Tú verás.

9. Organiza reuniones o utiliza el teléfono
Pasarte el día en casa, sin hablar con nadie, sin interactuar con otros compañeros, puede volverte huraño, cascarrabias y magnificar las cosas. En esos casos, el mail puede no ser un buen método de comunicación. Si organizas reuniones periódicas matas dos pájaros de un tiro: facilitas la comunicación y cumples el punto 8. Si no, por lo menos usa el teléfono o Skype. En este último caso, vuelve a la casilla de salida: dúchate y vístete, por favor.

10. Utiliza la marcha atrás
Si después de intentarlo no consigues habituarte a trabajar desde casa, siempre puedes volver a probar en una oficina.

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