19 de abril 2012    /   DIGITAL
por
 

Tú puedes derrocar a un gobierno

19 de abril 2012    /   DIGITAL     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Habrá quien piense que Basel Ramsis debería haber sido un revolucionario líder para convertirse en imagen de la revolución que liberó a Egipto de Mubarak. No lo es. Basel, llevándolo al extremo, ‘pasaba por allí’. Quizá sea eso lo destacable de la situación que se presenta en los movimientos políticos y sociales. Cualquiera puede iniciarlos y cualquiera puede alimentar la hoguera con gasolina.

Basel Ramsis no es un early adopter. No es un techie. No es especialmente geek y no ve cómo su pasado está adornado con una larga trayectoria de reivindicaciones políticas. Eso hace especial a todo lo que ha ocurrido en Egipto desde el 25 de enero de 2011. Basel Ramsis tenía algo acerca de lo que protestar y tenía cosas que contar. Y encontró herramientas adecuadas, accesibles y baratas, para decir lo que tenía que decir. Lo narró durante su charla en The App Fest, hoy mismo.

La historia de la revolución egipcia está granjeada de cientos de historias como la de Ramsis, de cientos de nombres más o menos anónimos que utilizaron toda su rabia contra el sistema y lo canalizaron a través de apps y redes sociales para acabar con una situación meridianamente injusta.

Las aguas en Egipto empezaron a calentarse a través de los blogs entre 2003 y 2004. Algo después, una tortura a un confidente policial supuso la primera muestra de tortura en directo del regimen de Mubarak. El vídeo se dispersó de manera viral aunque la víctima, delincuente común, no gozase de las simpatía de los egipcios. Sin embargo, las tecnología móviles ya habían servido para denunciar abusos. La semilla se había plantado.

«Tenemos mucho que agradecer a Khaled Saeed», dijo Ramsis. Saeed fue apalizado hasta la muerte en un portal contiguo al cibercafé de Alejandría donde se encontraba. Su cadáver fue abandonado en la calle y fue fotografiado por sus vecinos. Así comenzó todo. «Facebook jugó un papel crucial», explicó Ramsis. «Aunque lo más importante era el descontento de la población, este tipo de apps ayudaron a canalizarlo todo. Veo a Facebook como un Gran Hermano, pero no en el sentido de que se nos vigila sino en el de que nos dio la oportunidad de ser protagonistas».

La historia de Basel Ramsis, cineasta egipcio, podría ser la de cualquiera de nosotros. Las playas se hacen con granos de arena y, en el caso de Egipto, un país con escasa penetración de smartphones, la tecnología móvil ha ayudado de manera decisiva a virar una situación caótica. «A través de pequeñas cosa, como los móviles, podemos llegar a conseguir grandes cosas», resaltó.

Habrá quien piense que Basel Ramsis debería haber sido un revolucionario líder para convertirse en imagen de la revolución que liberó a Egipto de Mubarak. No lo es. Basel, llevándolo al extremo, ‘pasaba por allí’. Quizá sea eso lo destacable de la situación que se presenta en los movimientos políticos y sociales. Cualquiera puede iniciarlos y cualquiera puede alimentar la hoguera con gasolina.

Basel Ramsis no es un early adopter. No es un techie. No es especialmente geek y no ve cómo su pasado está adornado con una larga trayectoria de reivindicaciones políticas. Eso hace especial a todo lo que ha ocurrido en Egipto desde el 25 de enero de 2011. Basel Ramsis tenía algo acerca de lo que protestar y tenía cosas que contar. Y encontró herramientas adecuadas, accesibles y baratas, para decir lo que tenía que decir. Lo narró durante su charla en The App Fest, hoy mismo.

La historia de la revolución egipcia está granjeada de cientos de historias como la de Ramsis, de cientos de nombres más o menos anónimos que utilizaron toda su rabia contra el sistema y lo canalizaron a través de apps y redes sociales para acabar con una situación meridianamente injusta.

Las aguas en Egipto empezaron a calentarse a través de los blogs entre 2003 y 2004. Algo después, una tortura a un confidente policial supuso la primera muestra de tortura en directo del regimen de Mubarak. El vídeo se dispersó de manera viral aunque la víctima, delincuente común, no gozase de las simpatía de los egipcios. Sin embargo, las tecnología móviles ya habían servido para denunciar abusos. La semilla se había plantado.

«Tenemos mucho que agradecer a Khaled Saeed», dijo Ramsis. Saeed fue apalizado hasta la muerte en un portal contiguo al cibercafé de Alejandría donde se encontraba. Su cadáver fue abandonado en la calle y fue fotografiado por sus vecinos. Así comenzó todo. «Facebook jugó un papel crucial», explicó Ramsis. «Aunque lo más importante era el descontento de la población, este tipo de apps ayudaron a canalizarlo todo. Veo a Facebook como un Gran Hermano, pero no en el sentido de que se nos vigila sino en el de que nos dio la oportunidad de ser protagonistas».

La historia de Basel Ramsis, cineasta egipcio, podría ser la de cualquiera de nosotros. Las playas se hacen con granos de arena y, en el caso de Egipto, un país con escasa penetración de smartphones, la tecnología móvil ha ayudado de manera decisiva a virar una situación caótica. «A través de pequeñas cosa, como los móviles, podemos llegar a conseguir grandes cosas», resaltó.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Periodismo de sobra
British Airways esquiva la crisis de una huelga centrando su comunicación en YouTube
‘Jóvenes y blasfemas’: un festival de cómics, mujeres y videojuegos
Memecracia: la era de las ideas contagiosas
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies