26 de mayo 2016    /   BUSINESS
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«Esto es cerveza, sin esnobismos ni tonterías»

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Los ingredientes de una buena cerveza artesanal son cuatro: agua, malta, lúpulo y levadura. Nada más. Los mismos que lleva Tyris, una cerveza artesanal elaborada en Valencia por Gonzalo Abia y Dani Vara, dos amigos apasionados por esta bebida que decidieron que su ciudad merecía tener una local.

Vara y Abia se conocieron en el instituto y coincidieron también en la universidad estudiando Geografía. Una beca Erasmus les llevó hasta Alemania y allí les picó el gusanillo de la cultura cervecera. «La escuela alemana cervecera es muy antigua y respetada», explica Gonzalo Abia. «Sus procesos son los más complejos de las diferentes opciones de creación de producto ya que se atiene a la Ley de Pureza de 1516, y esto obliga a jugar sólo con cuatro ingredientes para buscar perfiles de sabor diferenciado. Para nosotros fue algo mágico conocer maestros cerveceros apasionados por el producto y con conocimientos muy avanzados en la elaboración de cerveza».

Tyris

De vuelta a España, ante el cierre de la gran fábrica local de cerveza, la antigua Turia, ubicada en su barrio de Patraix, los dos amigos decidieron montárselo por su cuenta. «La idea surge al cumplir los 30 años y ambicionar no tener jefes y hacer algo pequeño, ilusionante y divertido», rememora Abia. «Nos encontramos  un panorama cervecero bastante homogéneo y donde el sabor no contaba para nada; sólo contaba las sombrillas que se regalaban y no el contenido de la botella».

Los primeros lotes de aquella cerveza a la que bautizaron como Tyris, el nombre en íbero del río de la ciudad de Valencia cuyas aguas son fundamentales para realizar esta bebida, nacieron en su garaje. Pero pronto se liaron la manta a la cabeza, alquilaron una nave y compraron pequeña maquinaria para empezar a producir. «Al principio fue duro, muy muy duro. No había mercado ni consumidores ni información ni nada, pero conseguimos fidelizar a suficiente gente para sacar adelante el proyecto», explica Abia.

La primera cerveza que produjeron fue una blonde ale, apta para todos los públicos como ellos mismos la definen, que permitía acercar el producto a la mayoría de la gente. Hoy sigue siendo su cerveza más vendida, «pero creemos que es la que fomenta la curiosidad para luego probar otras cervezas más complejas».

«Yo entiendo que nuestras cervezas tienen algo llamado  drinkability, describe, «quiero decir, son fáciles de beber, no predominan estridencias ni son especialmente agresivas. Pero igual que disponemos de esta gama, también desarrollamos productos más gamberros y para un público mas friki y especializado». Y continúa explicando qué diferencia a su producto de otras cervezas artesanas: «Otro rasgo distintivo puede ser la ausencia de paradigmas a la hora de desarrollar nuestra imagen y nuestras cervezas. Por ejemplo, hacemos una saison con almíbar de melocotón, una stout de 7 grados con chocolate y naranja o una pale ale con limones en la fermentación. Esto no es muy habitual. Se nos va la pinza de vez en cuando y eso es bueno».

Tyris

De forma regular producen 14 tipos de cerveza, pero todos los años «nos columpiamos con tres o cuatro cervezas de temporada». Recientemente acaban de renovar su identidad corporativa de la mano de la agencia Trumbo. En ella, según explican los creativos de la agencia, cobran un especial protagonismo las tipografías móviles. No son los únicos cambios. Vara y Abia tienen planes de expansión y pretenden hacer llegar Tyris al mercado nacional e internacional. Como ayuda en ese proceso están respaldados societariamente por el grupo Zriser.

Podría parecer amenazado con todos estos cambios el proceso artesanal de su cerveza. Pero ellos no lo ven así. «Hemos aumentado tres veces la fábrica y siempre mantenemos los mismos procesos y tiempos. Entendemos que la base de nuestra empresa está en el producto», afirma Gonzalo Abia. «La entrada de un socio nos permite profesionalizar la empresa y hacerla crecer más rápido, pero los valores son los mismos del principio. Por supuesto, nuestros socios quieren ganar dinero, pero nuestra misión es conseguir hacerlo desde nuestra idea romántica. Si no nos divertimos, no funcionará».

Paralelo al crecimiento de Tyris, aumenta también el interés y consumo en nuestro país de cerveza artesanal. Sin embargo, tanto Dani Vara como Gonzalo Abia prefieren que disfrutar de una buena cerveza no acabe convertido en un placer para esnobs. «Desde el principio le hemos querido quitar hierro al asunto. Siempre decimos que esto es cerveza, que cualquiera puede hacerla en su casa, y no nos gusta el esnobismo ni la tontería».

Lúpulo, agua, malta y levadura. Pocos artificios puede haber en los cuatro elementos esenciales de una cerveza. Para otro tipo de experiencias más sofisticadas ya está el vino.

 

Los ingredientes de una buena cerveza artesanal son cuatro: agua, malta, lúpulo y levadura. Nada más. Los mismos que lleva Tyris, una cerveza artesanal elaborada en Valencia por Gonzalo Abia y Dani Vara, dos amigos apasionados por esta bebida que decidieron que su ciudad merecía tener una local.

Vara y Abia se conocieron en el instituto y coincidieron también en la universidad estudiando Geografía. Una beca Erasmus les llevó hasta Alemania y allí les picó el gusanillo de la cultura cervecera. «La escuela alemana cervecera es muy antigua y respetada», explica Gonzalo Abia. «Sus procesos son los más complejos de las diferentes opciones de creación de producto ya que se atiene a la Ley de Pureza de 1516, y esto obliga a jugar sólo con cuatro ingredientes para buscar perfiles de sabor diferenciado. Para nosotros fue algo mágico conocer maestros cerveceros apasionados por el producto y con conocimientos muy avanzados en la elaboración de cerveza».

Tyris

De vuelta a España, ante el cierre de la gran fábrica local de cerveza, la antigua Turia, ubicada en su barrio de Patraix, los dos amigos decidieron montárselo por su cuenta. «La idea surge al cumplir los 30 años y ambicionar no tener jefes y hacer algo pequeño, ilusionante y divertido», rememora Abia. «Nos encontramos  un panorama cervecero bastante homogéneo y donde el sabor no contaba para nada; sólo contaba las sombrillas que se regalaban y no el contenido de la botella».

Los primeros lotes de aquella cerveza a la que bautizaron como Tyris, el nombre en íbero del río de la ciudad de Valencia cuyas aguas son fundamentales para realizar esta bebida, nacieron en su garaje. Pero pronto se liaron la manta a la cabeza, alquilaron una nave y compraron pequeña maquinaria para empezar a producir. «Al principio fue duro, muy muy duro. No había mercado ni consumidores ni información ni nada, pero conseguimos fidelizar a suficiente gente para sacar adelante el proyecto», explica Abia.

La primera cerveza que produjeron fue una blonde ale, apta para todos los públicos como ellos mismos la definen, que permitía acercar el producto a la mayoría de la gente. Hoy sigue siendo su cerveza más vendida, «pero creemos que es la que fomenta la curiosidad para luego probar otras cervezas más complejas».

«Yo entiendo que nuestras cervezas tienen algo llamado  drinkability, describe, «quiero decir, son fáciles de beber, no predominan estridencias ni son especialmente agresivas. Pero igual que disponemos de esta gama, también desarrollamos productos más gamberros y para un público mas friki y especializado». Y continúa explicando qué diferencia a su producto de otras cervezas artesanas: «Otro rasgo distintivo puede ser la ausencia de paradigmas a la hora de desarrollar nuestra imagen y nuestras cervezas. Por ejemplo, hacemos una saison con almíbar de melocotón, una stout de 7 grados con chocolate y naranja o una pale ale con limones en la fermentación. Esto no es muy habitual. Se nos va la pinza de vez en cuando y eso es bueno».

Tyris

De forma regular producen 14 tipos de cerveza, pero todos los años «nos columpiamos con tres o cuatro cervezas de temporada». Recientemente acaban de renovar su identidad corporativa de la mano de la agencia Trumbo. En ella, según explican los creativos de la agencia, cobran un especial protagonismo las tipografías móviles. No son los únicos cambios. Vara y Abia tienen planes de expansión y pretenden hacer llegar Tyris al mercado nacional e internacional. Como ayuda en ese proceso están respaldados societariamente por el grupo Zriser.

Podría parecer amenazado con todos estos cambios el proceso artesanal de su cerveza. Pero ellos no lo ven así. «Hemos aumentado tres veces la fábrica y siempre mantenemos los mismos procesos y tiempos. Entendemos que la base de nuestra empresa está en el producto», afirma Gonzalo Abia. «La entrada de un socio nos permite profesionalizar la empresa y hacerla crecer más rápido, pero los valores son los mismos del principio. Por supuesto, nuestros socios quieren ganar dinero, pero nuestra misión es conseguir hacerlo desde nuestra idea romántica. Si no nos divertimos, no funcionará».

Paralelo al crecimiento de Tyris, aumenta también el interés y consumo en nuestro país de cerveza artesanal. Sin embargo, tanto Dani Vara como Gonzalo Abia prefieren que disfrutar de una buena cerveza no acabe convertido en un placer para esnobs. «Desde el principio le hemos querido quitar hierro al asunto. Siempre decimos que esto es cerveza, que cualquiera puede hacerla en su casa, y no nos gusta el esnobismo ni la tontería».

Lúpulo, agua, malta y levadura. Pocos artificios puede haber en los cuatro elementos esenciales de una cerveza. Para otro tipo de experiencias más sofisticadas ya está el vino.

 

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