10 de mayo 2010    /   ENTRETENIMIENTO
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Un concierto de altavoces solares

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sol

Música en el desierto. Y ni es del viento ni es del iPod. Viene de 20 altavoces que no necesitan enchufe. La energía procede del sol y eso es lo que hace que los distintos fragmentos de guitarra procedente de cada bafle se escuchen cuando hay luz solar y desaparezcan cuando se alza la luna.

Craig Colorusso empezó a utilizar estos altavoces que funcionan con energía de paneles solares hace apenas un año. “La primera vez fue en Rhyolite (Nevada), en junio de 2009. Fue realmente bien y descubrí el desierto como un lugar muy inspirador“, indica el estadounidense.

Pero hasta llegar ahí algo había ocurrido antes. “En noviembre de 2008, mi buen amigo David Sánchez Burr me llamó y me dijo: ‘Tío, haz algo solar. Nos vamos al desierto’. Colgué el teléfono y estuve pensando en eso durante varias semanas. Empecé a hacer estas cajas solares y unos meses después fuimos al desierto y los dejemos ahí durante un mes“.

Luego los llevaron a Massachusetts y Connecticut. Y el sábado pasado los ha vuelto a colocar, junto a Important Records, en un lugar de EEUU que sólo revelaban a las personas que escribieran a la discográfica para descubrirlo.

La intensidad del sonido depende de la fuerza de la luz solar. Los asistentes van paseando entre los altavoces para apreciar la diferencia del sonido según donde se encuentren. La composición también va variando en función de los cambios de la luz solar a lo largo del día.

Aquí puedes ver un minuto del ‘exoconcierto de Rhyolite Nevada el pasado mes de junio.

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Craig Colorusso lleva años experimentando con instalaciones musicales. En 2007 diseñó el Cubemusic. El cubo fue expuesto durante varios meses en algunas ciudades de EEUU.

En 2008 presentó MB 89. La instalación de música y sonido fue grabada por David Sánchez en Forced Exposure de Malden, Massachusetts.

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Música en el desierto. Y ni es del viento ni es del iPod. Viene de 20 altavoces que no necesitan enchufe. La energía procede del sol y eso es lo que hace que los distintos fragmentos de guitarra procedente de cada bafle se escuchen cuando hay luz solar y desaparezcan cuando se alza la luna.

Craig Colorusso empezó a utilizar estos altavoces que funcionan con energía de paneles solares hace apenas un año. “La primera vez fue en Rhyolite (Nevada), en junio de 2009. Fue realmente bien y descubrí el desierto como un lugar muy inspirador“, indica el estadounidense.

Pero hasta llegar ahí algo había ocurrido antes. “En noviembre de 2008, mi buen amigo David Sánchez Burr me llamó y me dijo: ‘Tío, haz algo solar. Nos vamos al desierto’. Colgué el teléfono y estuve pensando en eso durante varias semanas. Empecé a hacer estas cajas solares y unos meses después fuimos al desierto y los dejemos ahí durante un mes“.

Luego los llevaron a Massachusetts y Connecticut. Y el sábado pasado los ha vuelto a colocar, junto a Important Records, en un lugar de EEUU que sólo revelaban a las personas que escribieran a la discográfica para descubrirlo.

La intensidad del sonido depende de la fuerza de la luz solar. Los asistentes van paseando entre los altavoces para apreciar la diferencia del sonido según donde se encuentren. La composición también va variando en función de los cambios de la luz solar a lo largo del día.

Aquí puedes ver un minuto del ‘exoconcierto de Rhyolite Nevada el pasado mes de junio.

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Craig Colorusso lleva años experimentando con instalaciones musicales. En 2007 diseñó el Cubemusic. El cubo fue expuesto durante varios meses en algunas ciudades de EEUU.

En 2008 presentó MB 89. La instalación de música y sonido fue grabada por David Sánchez en Forced Exposure de Malden, Massachusetts.

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