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9 de mayo 2012    /   CREATIVIDAD
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Un furancho de Arte Contemporánea

9 de mayo 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando se les pregunta a los fundadores del Furancho de Arte Contemporánea (FAC) el motivo por el que escogieron esta forma concreta para su proyecto, explican que “los furanchos son espacios autogestionados en casas privadas en los que los productores dan salida de forma paralela al mercado a su excedente vinícola”. Como ellos pretenden hacer lo mismo con la “producción artística” de su contexto esta denominación les pareció perfecta.

Inaugurado ni hace dos meses en la parroquia santiaguesa de La Peregrina, los tres impulsores -la crítica Ania González y los artistas Olmo Blanco y Diego Vites- llevaban una “larga temporada buscando espacios cedidos temporalmente” para exposiciones concretas cuando sus ojos se volvieron hacía el cobertizo de la casa taller donde viven juntos. “Se presentó la oportunidad de disponer de un galpón”, explican, y se pusieron manos a la obra.

Con toda la inversión pagada de su bolsillo, ni más ni menos que 50 euros por barba, comenzaron a definir las líneas maestras, basadas en varias modalidades de programación como Fac Produccións, Fac Convidadxs [Invitadxs], Fac Express y un Laboratorio de son [sonido]. Estas cuatro modalidades de programación llenan los espacios de los que disponen: el Galpón -un antiguo garaje de reparación de coches-, el Cubo Branco [blanco]-un gallinero anexo- y un remolque de un camión nevera que ni saben “cómo ni por qué esta allí”. Mucho espacio que, según ellos, el Arte Contemporánea gallego tiene capacidad de sobra para llenar.

“La situación del arte contemporáneo en Galicia es muy buena”, aseguran, “hay una realidad y es que hay una gran cantidad de producción”. Pero critican después que este mundo del arte galaico “adolece de desatención por falta de interés en las políticas culturales, además de estar taponado y ser endogámico, definido por la frase popular ‘¿E ti de quén es?’ [¿Y tu de quién eres?]”.

Ellos, de momento, tienen toda una programación cultural hasta agosto. Para entonces ya deberían haber revisitado los 40 años de trayectoria del artista vigués Amando González, haber expuesto a parte de los artistas seleccionados de la revista digital PLÉTORA y haber trabajado con el colectivo de producción cultural Baleiro. Pretenden además abrir líneas de colaboración con artistas de fuera de Galicia.

Cuando se les pregunta el motivo por el que Galicia tiene tanta creación de arte contemporánea, no hablan de la Facultad de Bellas Artes que hay en Pontevedra, ni de las escuelas de diseño y demás de Ourense. Ni tampoco nada que tenga que ver con la producción textil gallega centrada ahora en A Coruña; sino que elucubran mientras ríen que “será cierta esa teoría que dice que el omnipresente granito gallego emite gas radón que afecta a la conducta de las personas”. Sea lo que sea, seguro que llena el Galpón, el Cubo Branco y el remolque del camión nevera que nadie sabe qué hace allí.

Cuando se les pregunta a los fundadores del Furancho de Arte Contemporánea (FAC) el motivo por el que escogieron esta forma concreta para su proyecto, explican que “los furanchos son espacios autogestionados en casas privadas en los que los productores dan salida de forma paralela al mercado a su excedente vinícola”. Como ellos pretenden hacer lo mismo con la “producción artística” de su contexto esta denominación les pareció perfecta.

Inaugurado ni hace dos meses en la parroquia santiaguesa de La Peregrina, los tres impulsores -la crítica Ania González y los artistas Olmo Blanco y Diego Vites- llevaban una “larga temporada buscando espacios cedidos temporalmente” para exposiciones concretas cuando sus ojos se volvieron hacía el cobertizo de la casa taller donde viven juntos. “Se presentó la oportunidad de disponer de un galpón”, explican, y se pusieron manos a la obra.

Con toda la inversión pagada de su bolsillo, ni más ni menos que 50 euros por barba, comenzaron a definir las líneas maestras, basadas en varias modalidades de programación como Fac Produccións, Fac Convidadxs [Invitadxs], Fac Express y un Laboratorio de son [sonido]. Estas cuatro modalidades de programación llenan los espacios de los que disponen: el Galpón -un antiguo garaje de reparación de coches-, el Cubo Branco [blanco]-un gallinero anexo- y un remolque de un camión nevera que ni saben “cómo ni por qué esta allí”. Mucho espacio que, según ellos, el Arte Contemporánea gallego tiene capacidad de sobra para llenar.

“La situación del arte contemporáneo en Galicia es muy buena”, aseguran, “hay una realidad y es que hay una gran cantidad de producción”. Pero critican después que este mundo del arte galaico “adolece de desatención por falta de interés en las políticas culturales, además de estar taponado y ser endogámico, definido por la frase popular ‘¿E ti de quén es?’ [¿Y tu de quién eres?]”.

Ellos, de momento, tienen toda una programación cultural hasta agosto. Para entonces ya deberían haber revisitado los 40 años de trayectoria del artista vigués Amando González, haber expuesto a parte de los artistas seleccionados de la revista digital PLÉTORA y haber trabajado con el colectivo de producción cultural Baleiro. Pretenden además abrir líneas de colaboración con artistas de fuera de Galicia.

Cuando se les pregunta el motivo por el que Galicia tiene tanta creación de arte contemporánea, no hablan de la Facultad de Bellas Artes que hay en Pontevedra, ni de las escuelas de diseño y demás de Ourense. Ni tampoco nada que tenga que ver con la producción textil gallega centrada ahora en A Coruña; sino que elucubran mientras ríen que “será cierta esa teoría que dice que el omnipresente granito gallego emite gas radón que afecta a la conducta de las personas”. Sea lo que sea, seguro que llena el Galpón, el Cubo Branco y el remolque del camión nevera que nadie sabe qué hace allí.

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