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27 de julio 2012    /   BUSINESS
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Un lugar donde acurrucarse con alguien por 60 dólares la hora

27 de julio 2012    /   BUSINESS     por          
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Está probado científicamente. El contacto físico entre dos personas tiene efectos positivos en nuestro cuerpo y en nuestra mente. El cerebro produce más oxitocina y serotonina, sustancias que contribuyen a generar una sensación de bienestar y relax en nuestro organismo. La ansiedad se reduce, en buena medida por la disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. La tensión arterial se rebaja…Estudios al respecto no faltan. Y sin embargo, los estadounidenses parecen seguir sin tener en cuenta sus recomendaciones.

“Tenemos miedo al contacto físico cuando no tiene ningún fin sexual. Los estudios demuestran que en Estados Unidos la gente se toca menos que en otros países de Europa, África, Asia y América central y del sur. El resultado, los norteamericanos se suelen mostrar más agitados y agresivos, tanto verbal como físicamente, respecto a otros lugares donde el contacto afectivo es más frecuente”, dice Jacqueline Samuel.

Se comenzó a dar cuenta de ello cuando empezó a viajar por todo el mundo y a tomar contacto con diferentes culturas. Licenciada en Ciencias Cognitivas, defensora de la medicina alternativa y adicta a los abrazos, según se confiesa en CNN. Jacqueline Samuel decidió, entonces, crear en Penfield (Massachusset) un lugar en el que aquellos que lo deseasen pudieran acabar con su déficit de contacto físico no sexual.

Lo llamó The Snuggery y en él se ofrece un servicio de mimos y abrazos con unas tarifas que van desde los 50 dólares de la sesión de 45 minutos a los 90 dólares de la sesión de hora y media. El intercambio de snuggles por determinados productos o servicios, entre ellos, productos orgánicos o servicios de fontanería y albañilería, es otra posible vía de remuneración.

Es la propia Jacqueline la que proporciona el servicio. En su web aconseja a los clientes llevar a la cita ropa cómoda y recomienda una breve reunión previa a la sesión para estar seguros de que ambos se sentirán cómodos durante la misma.

Y, sobre todo, que se relajen. Incluso si durante la sesión comienzan a excitarse: “El sexo no está permitido pero ocurre con mucha frecuencia y no debe ser motivo para que alguien se sienta incómodo”.

Está probado científicamente. El contacto físico entre dos personas tiene efectos positivos en nuestro cuerpo y en nuestra mente. El cerebro produce más oxitocina y serotonina, sustancias que contribuyen a generar una sensación de bienestar y relax en nuestro organismo. La ansiedad se reduce, en buena medida por la disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. La tensión arterial se rebaja…Estudios al respecto no faltan. Y sin embargo, los estadounidenses parecen seguir sin tener en cuenta sus recomendaciones.

“Tenemos miedo al contacto físico cuando no tiene ningún fin sexual. Los estudios demuestran que en Estados Unidos la gente se toca menos que en otros países de Europa, África, Asia y América central y del sur. El resultado, los norteamericanos se suelen mostrar más agitados y agresivos, tanto verbal como físicamente, respecto a otros lugares donde el contacto afectivo es más frecuente”, dice Jacqueline Samuel.

Se comenzó a dar cuenta de ello cuando empezó a viajar por todo el mundo y a tomar contacto con diferentes culturas. Licenciada en Ciencias Cognitivas, defensora de la medicina alternativa y adicta a los abrazos, según se confiesa en CNN. Jacqueline Samuel decidió, entonces, crear en Penfield (Massachusset) un lugar en el que aquellos que lo deseasen pudieran acabar con su déficit de contacto físico no sexual.

Lo llamó The Snuggery y en él se ofrece un servicio de mimos y abrazos con unas tarifas que van desde los 50 dólares de la sesión de 45 minutos a los 90 dólares de la sesión de hora y media. El intercambio de snuggles por determinados productos o servicios, entre ellos, productos orgánicos o servicios de fontanería y albañilería, es otra posible vía de remuneración.

Es la propia Jacqueline la que proporciona el servicio. En su web aconseja a los clientes llevar a la cita ropa cómoda y recomienda una breve reunión previa a la sesión para estar seguros de que ambos se sentirán cómodos durante la misma.

Y, sobre todo, que se relajen. Incluso si durante la sesión comienzan a excitarse: “El sexo no está permitido pero ocurre con mucha frecuencia y no debe ser motivo para que alguien se sienta incómodo”.

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Opiniones 4
  • Esto perturba, pero sólo debido a nuestros condicionantes sociales.
    Las personas se tocan y lo hacen sin fines sexuales.
    El ejemplo más claro se da entre padres e hijos, ahí se da todo un catálogo de contactos físicos y se expresa con ellos un abanico inmenso de sentimientos.
    Y si observamos a los niños, ellos se tocan sin pudor, además necesitan ese contacto con otros niños o con los animales.
    El problema lo hemos inventado los adultos, después de varios miles de años emparedados por la cultura judeo-católica, que sólo ve malas interpretaciones y tentaciones carnales, será así que porque ellos lo miran con esos ojos lascivos.

  • La idea es buena por el bienestar que ofrece a las personas, pero me parece tremendo que se tenga que pagar por abrazos y mimos…. ¿Que nos pasa? que ya ni nos tocamos.

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