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25 de octubre 2011    /   DIGITAL
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Un proyecto de la UE desarrolla robots con sentimientos y emociones

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La realidad no solo supera a la ficción. En ocasiones es incluso más bonita. Muchas películas han mostrado a los robots como seres del mal pero, por el momento, no hay más documentación de que eso sea así que la imaginación de algunos guionistas. La realidad se sitúa en el extremo opuesto. Muchos investigadores trabajan desde hace años en crear máquinas de asistencia que ayudarán a mejorar la vida de las personas. Pero, además, la última generación de humanoides, llamados Sentient, tendrán emociones y sentimientos.

Un consorcio de instituciones y universidades europeas, entre las que se encuentra la Pompeu Fabra de Barcelona y financiado por la Unión Europea, están investigando sobre una nueva forma de diseñar y entender los robots. Quieren que sientan y que sean capaces de comprender las emociones humanas porque, según consideran, una máquina diseñada para ayudar y acompañar a las personas solo puede ser eficaz si entiende los sentimientos y es capaz de empatizar con las emociones de una persona.

La iniciativa se llamada Robot Companions for Citizens (RCC) y tiene como objetivo desarrollar humanoides que asistan a las personas en sus tareas y que contribuyan a alcanzar uno de los principales retos actuales: “cómo mantener y aumentar nuestra calidad de vida”.

El consorcio está desarrollando un tecnología para que estas sentient machines (máquinas con sentimientos) puedan aprender, puedan tener percepciones y emociones, y puedan tomar decisiones teniendo en cuenta a los demás, al contexto que las rodea y a sí mismas.

Los científicos de RCC han tomado como modelo a la naturaleza y el cuerpo humano para crear una tecnología que dote a un robot de emociones. “Estamos tratando de entender la biología para construir la tecnología”, especificó Paul Verschure, en Campus Party Milenio. “La tecnología tiene como misión hacer nuestras vidas más interesantes”.

“No se puede desarrollar un robot sin emociones”, indicó el investigador del Instituto Catalán de Investigaciones Avanzadas (ICREA) y director de SPECS en la Universidad Pompeu Fabra. “Los robots nos protegerán a nosotros y a nuestros hogares. Si un robot va a vivir conmigo, tiene que saber quién soy y atenderme según mis necesidades y mi personalidad. Tiene que entender lo que siento. Ese es nuestro reto”.

El consorcio está investigando “los principios del nexo entre el cerebro, el cuerpo y la mente que, biológicamente, originan el sistema de las emociones”, explicó. “Queremos extraer el principio de la vida para adaptarlo a los robots. Las máquinas con emociones están basadas en el funcionamiento de organismos con sentimientos. Podemos descubrir cómo funciona el cerebro humano y crear cerebros artificiales para robots”.

Verschure destacó que en la película Blade Runner “desprecian los sentimientos, pero las emociones son básicas para vivir. Nos enseñan a identificar el peligro, modulan nuestra toma de decisiones…”. Esto, por fin, no solo ha sido entendido por los científicos y neurólogos. También lo ha aceptado la economía.

“Los economistas han cambiado su forma de hacer predicciones porque ya han admitido que no somos racionales en nuestras decisiones. Las emociones juegan un papel muy importante en la forma en la que interpretamos la realidad y son fundamentales en la percepción, la acción y el conocimiento”.

La realidad no solo supera a la ficción. En ocasiones es incluso más bonita. Muchas películas han mostrado a los robots como seres del mal pero, por el momento, no hay más documentación de que eso sea así que la imaginación de algunos guionistas. La realidad se sitúa en el extremo opuesto. Muchos investigadores trabajan desde hace años en crear máquinas de asistencia que ayudarán a mejorar la vida de las personas. Pero, además, la última generación de humanoides, llamados Sentient, tendrán emociones y sentimientos.

Un consorcio de instituciones y universidades europeas, entre las que se encuentra la Pompeu Fabra de Barcelona y financiado por la Unión Europea, están investigando sobre una nueva forma de diseñar y entender los robots. Quieren que sientan y que sean capaces de comprender las emociones humanas porque, según consideran, una máquina diseñada para ayudar y acompañar a las personas solo puede ser eficaz si entiende los sentimientos y es capaz de empatizar con las emociones de una persona.

La iniciativa se llamada Robot Companions for Citizens (RCC) y tiene como objetivo desarrollar humanoides que asistan a las personas en sus tareas y que contribuyan a alcanzar uno de los principales retos actuales: “cómo mantener y aumentar nuestra calidad de vida”.

El consorcio está desarrollando un tecnología para que estas sentient machines (máquinas con sentimientos) puedan aprender, puedan tener percepciones y emociones, y puedan tomar decisiones teniendo en cuenta a los demás, al contexto que las rodea y a sí mismas.

Los científicos de RCC han tomado como modelo a la naturaleza y el cuerpo humano para crear una tecnología que dote a un robot de emociones. “Estamos tratando de entender la biología para construir la tecnología”, especificó Paul Verschure, en Campus Party Milenio. “La tecnología tiene como misión hacer nuestras vidas más interesantes”.

“No se puede desarrollar un robot sin emociones”, indicó el investigador del Instituto Catalán de Investigaciones Avanzadas (ICREA) y director de SPECS en la Universidad Pompeu Fabra. “Los robots nos protegerán a nosotros y a nuestros hogares. Si un robot va a vivir conmigo, tiene que saber quién soy y atenderme según mis necesidades y mi personalidad. Tiene que entender lo que siento. Ese es nuestro reto”.

El consorcio está investigando “los principios del nexo entre el cerebro, el cuerpo y la mente que, biológicamente, originan el sistema de las emociones”, explicó. “Queremos extraer el principio de la vida para adaptarlo a los robots. Las máquinas con emociones están basadas en el funcionamiento de organismos con sentimientos. Podemos descubrir cómo funciona el cerebro humano y crear cerebros artificiales para robots”.

Verschure destacó que en la película Blade Runner “desprecian los sentimientos, pero las emociones son básicas para vivir. Nos enseñan a identificar el peligro, modulan nuestra toma de decisiones…”. Esto, por fin, no solo ha sido entendido por los científicos y neurólogos. También lo ha aceptado la economía.

“Los economistas han cambiado su forma de hacer predicciones porque ya han admitido que no somos racionales en nuestras decisiones. Las emociones juegan un papel muy importante en la forma en la que interpretamos la realidad y son fundamentales en la percepción, la acción y el conocimiento”.

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