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Cerveza El Águila

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Cerveza El Águila
10 de marzo 2020    /   BRANDED CONTENT
 

Un ritual para disfrutar de la experiencia

Así se disfruta de El Águila Sin Filtrar, como si fuera una cerveza recién salida del tanque de fermentación

10 de marzo 2020    /   BRANDED CONTENT              
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En la vida hay muchas maneras de hacer las cosas. Puedes ponerte una canción en el móvil y escucharla o puedes sacar un disco de su carpeta, ponerlo en el plato, bajar la aguja y sentarte a escucharlo. Puedes ir a que te corten el pelo como un autómata o puedes entrar a la peluquería, saludar a la peluquera y contaros de manera natural cómo os va la vida.

La diferencia entre una cosa y otra son los rituales que convierten los anodinos transcurrires de la vida en experiencias memorables. En la era Instagram, todas las experiencias auténticas, sin filtrar, cotizan al alza.

Cuando dices de tomarte una cerveza pasa algo parecido. Puedes abrir la lata o el botellín y bebértelo como un autómata o puedes disfrutar el proceso, gozar del viaje sensorial. El Águila Especial Sin Filtrar es el icono de esa experiencia.

El ritual de El Águila Sin Filtrar

Suavemente. Sin agitar. No tienes más que dar media vuelta a esta icónica botella, inspirada en las empleadas a principio del  siglo XX, antes de abrirla. Se trata de un sutil movimiento que despierta la levadura presente dentro de la cerveza.

De esta forma, El Águila recupera los métodos tradicionales de elaboración de cerveza de principios del siglo pasado, cuando no se filtraban o los procesos de filtrado eran mínimos.

La receta, también inspirada en la de principio del siglo pasado, dibuja una cerveza muy fácil de beber y con un sabor que combina intensidad de la malta caramelizada con la frescura de una mezcla de lúpulos.

Sin la filtración, se mantiene toda la levadura dentro de la cerveza y eso hace que parezca como recién salida del tanque de fermentación.

El breve pero peculiar ritual ofrece como resultado una cerveza de 5,5% de alcohol en volumen, naturalmente turbia y con cuerpo, potenciado por la mencionada ausencia de filtración de la cerveza y por la utilización de la técnica de lupulado denominada late hopping, que consiste en añadir lúpulo al final del proceso de cocción, un método que intensifica el aroma del lúpulo Lemondrop® utilizado en la receta y que le aporta frescor a la cerveza.

En la vida hay muchas maneras de hacer las cosas. Puedes ponerte una canción en el móvil y escucharla o puedes sacar un disco de su carpeta, ponerlo en el plato, bajar la aguja y sentarte a escucharlo. Puedes ir a que te corten el pelo como un autómata o puedes entrar a la peluquería, saludar a la peluquera y contaros de manera natural cómo os va la vida.

La diferencia entre una cosa y otra son los rituales que convierten los anodinos transcurrires de la vida en experiencias memorables. En la era Instagram, todas las experiencias auténticas, sin filtrar, cotizan al alza.

Cuando dices de tomarte una cerveza pasa algo parecido. Puedes abrir la lata o el botellín y bebértelo como un autómata o puedes disfrutar el proceso, gozar del viaje sensorial. El Águila Especial Sin Filtrar es el icono de esa experiencia.

El ritual de El Águila Sin Filtrar

Suavemente. Sin agitar. No tienes más que dar media vuelta a esta icónica botella, inspirada en las empleadas a principio del  siglo XX, antes de abrirla. Se trata de un sutil movimiento que despierta la levadura presente dentro de la cerveza.

De esta forma, El Águila recupera los métodos tradicionales de elaboración de cerveza de principios del siglo pasado, cuando no se filtraban o los procesos de filtrado eran mínimos.

La receta, también inspirada en la de principio del siglo pasado, dibuja una cerveza muy fácil de beber y con un sabor que combina intensidad de la malta caramelizada con la frescura de una mezcla de lúpulos.

Sin la filtración, se mantiene toda la levadura dentro de la cerveza y eso hace que parezca como recién salida del tanque de fermentación.

El breve pero peculiar ritual ofrece como resultado una cerveza de 5,5% de alcohol en volumen, naturalmente turbia y con cuerpo, potenciado por la mencionada ausencia de filtración de la cerveza y por la utilización de la técnica de lupulado denominada late hopping, que consiste en añadir lúpulo al final del proceso de cocción, un método que intensifica el aroma del lúpulo Lemondrop® utilizado en la receta y que le aporta frescor a la cerveza.

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