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15 de agosto 2016    /   CREATIVIDAD
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Una guía de autodefensa para los ilustradores freelances

15 de agosto 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Hombre: ¡Tú regálame la leche y te hago promoción en todo el mundo!
Vaca: No, gracias, ya tengo Linkedin y Facebook.
Ilustración: Jorge Peral.

 

La Asociación Galega de Profesionais da Ilustración acaba de editar A guia ninja do ilustrador (La guía ninja del ilustrador, por si fuera necesaria la traducción), un manual de autodefensa destinado a uno de los colectivos más maltratados por las nuevas tecnologías, las editoriales, los periódicos y los clientes.

Cuando una asociación profesional debe aclarar a sus miembros «¿Por qué no es recomendable trabajar gratis?» es evidente de ese sector tiene un grave problema. Mientras eso no se resuelva, preguntarse «¿Cuánto debo cobrar?», «¿Cuáles son las claves para negociar bien un contrato?» o «¿Qué hago si un cliente no me paga?», no tiene ningún sentido. Ante semejante panorama, plantear cuestiones como «¿Qué pasa si me plagian?», resulta hasta frívolo.

Por esa razón, la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración (AGPI) ha editado con el apoyo de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia A guia ninja do ilustrador. Un texto que, según explican, «nace como respuesta a los problemas a los que los profesionales creativos freelance se enfrentan día a día».


Cliente: Fusile eso.
Ilustrador: Pero esta ilustración tiene derechos de autor.
Cliente: Da igual. Con los beneficios pagaremos las demandas.
Ilustración: Leandro.

Aprovechando la celebración del tradicional festival Viñetas desde o Atlántico, la AGPI ha presentado esta guía, cuyo contenido, ilustrado con el trabajo de algunos de sus miembros, se ha ido publicando de forma periódica en la web de la asociación desde el mes de abril.

Según explican desde la AGPI, la mayoría de los ilustradores e ilustradoras son profesionales freelance o, lo que es lo mismo, «una “miniempresa” que, además de crear, tiene que manejar planes empresariales, negociar proyectos, hacer presupuestos, contratos y facturas… Además, tiene que moverse en un mercado complejo y protegerse de prácticas abusivas». Definitivamente, para la AGI «los ilustradores freelance necesitan entrenamiento y habilidades ninja».


Cliente: ¡Bravo! Todos los platos muy ricos y sabrosos. Pero estos dos eurazos solo pueden tener un dueño.
Ilustración: Bernal.

En ese sentido, la guía es un verdadero manual de superviviencia para el creador que trabaja por cuenta propia. En él se explican conceptos tan básicos como la diferencia entre la autoría moral y la autoría patrimonial, cómo varía la remuneración de un trabajo según la explotación territorial que se va a hacer del mismo, cómo negociar la reutilización del trabajo en diferentes medios, el trabajo especulativo o los concursos.

Lo más interesante de la guía es que todos los puntos de conflicto que aborda están argumentados a través de enlaces o bibliografía complementaria que se proporciona al final de cada apartado. En ocasiones, incluso se ponen a disposición del profesional herramientas para contestar de una forma educada pero contundente a propuestas de, por ejemplo, trabajo especulativo.

Más allá de esta utilidad puntual, la guía es, en último término, una llamada de atención a los profesionales sobre la importancia de estar asociado para conseguir que el colectivo sea fuerte y representativo a la hora de que sus reivindicaciones sean escuchadas por las autoridades correspondientes y sus derechos respetados por los clientes.


Ilustración: Ictioscopio.

La guía, en sus versiones castellana y gallega, está disponible para su descarga gratuita a través del microsite que la asociación ha creado para darla a conocer.

Aquellos que deseen hacerse con un ejemplar en papel, pueden adquirirlo por un euro en el stand que la Asociación tiene en Viñetas desde o Atlántico, en el que montará en en el festival de autoedición Autobán el próximo sábado 13 de agosto en A Coruña, o por correo contactando directamente con ellos a través de la web de la AGPI.

Hombre: ¡Tú regálame la leche y te hago promoción en todo el mundo!
Vaca: No, gracias, ya tengo Linkedin y Facebook.
Ilustración: Jorge Peral.

 

La Asociación Galega de Profesionais da Ilustración acaba de editar A guia ninja do ilustrador (La guía ninja del ilustrador, por si fuera necesaria la traducción), un manual de autodefensa destinado a uno de los colectivos más maltratados por las nuevas tecnologías, las editoriales, los periódicos y los clientes.

Cuando una asociación profesional debe aclarar a sus miembros «¿Por qué no es recomendable trabajar gratis?» es evidente de ese sector tiene un grave problema. Mientras eso no se resuelva, preguntarse «¿Cuánto debo cobrar?», «¿Cuáles son las claves para negociar bien un contrato?» o «¿Qué hago si un cliente no me paga?», no tiene ningún sentido. Ante semejante panorama, plantear cuestiones como «¿Qué pasa si me plagian?», resulta hasta frívolo.

Por esa razón, la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración (AGPI) ha editado con el apoyo de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia A guia ninja do ilustrador. Un texto que, según explican, «nace como respuesta a los problemas a los que los profesionales creativos freelance se enfrentan día a día».


Cliente: Fusile eso.
Ilustrador: Pero esta ilustración tiene derechos de autor.
Cliente: Da igual. Con los beneficios pagaremos las demandas.
Ilustración: Leandro.

Aprovechando la celebración del tradicional festival Viñetas desde o Atlántico, la AGPI ha presentado esta guía, cuyo contenido, ilustrado con el trabajo de algunos de sus miembros, se ha ido publicando de forma periódica en la web de la asociación desde el mes de abril.

Según explican desde la AGPI, la mayoría de los ilustradores e ilustradoras son profesionales freelance o, lo que es lo mismo, «una “miniempresa” que, además de crear, tiene que manejar planes empresariales, negociar proyectos, hacer presupuestos, contratos y facturas… Además, tiene que moverse en un mercado complejo y protegerse de prácticas abusivas». Definitivamente, para la AGI «los ilustradores freelance necesitan entrenamiento y habilidades ninja».


Cliente: ¡Bravo! Todos los platos muy ricos y sabrosos. Pero estos dos eurazos solo pueden tener un dueño.
Ilustración: Bernal.

En ese sentido, la guía es un verdadero manual de superviviencia para el creador que trabaja por cuenta propia. En él se explican conceptos tan básicos como la diferencia entre la autoría moral y la autoría patrimonial, cómo varía la remuneración de un trabajo según la explotación territorial que se va a hacer del mismo, cómo negociar la reutilización del trabajo en diferentes medios, el trabajo especulativo o los concursos.

Lo más interesante de la guía es que todos los puntos de conflicto que aborda están argumentados a través de enlaces o bibliografía complementaria que se proporciona al final de cada apartado. En ocasiones, incluso se ponen a disposición del profesional herramientas para contestar de una forma educada pero contundente a propuestas de, por ejemplo, trabajo especulativo.

Más allá de esta utilidad puntual, la guía es, en último término, una llamada de atención a los profesionales sobre la importancia de estar asociado para conseguir que el colectivo sea fuerte y representativo a la hora de que sus reivindicaciones sean escuchadas por las autoridades correspondientes y sus derechos respetados por los clientes.


Ilustración: Ictioscopio.

La guía, en sus versiones castellana y gallega, está disponible para su descarga gratuita a través del microsite que la asociación ha creado para darla a conocer.

Aquellos que deseen hacerse con un ejemplar en papel, pueden adquirirlo por un euro en el stand que la Asociación tiene en Viñetas desde o Atlántico, en el que montará en en el festival de autoedición Autobán el próximo sábado 13 de agosto en A Coruña, o por correo contactando directamente con ellos a través de la web de la AGPI.

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