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27 de abril 2014    /   IDEAS
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Una vida interesante

27 de abril 2014    /   IDEAS     por          
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Todos sentimos que la crisis económica, de una manera u otra, ha achatado nuestras vidas. En el país en el que crecimos y vivimos había más o menos tantas oportunidades como taxis a la hora de comer o trenes de metro el domingo en el que llegaste tarde a tu primera cita. Ahora hay aún menos metros y parece que las oportunidades se convirtieron en taxis, las calabazas modernas. ¿Oportunidades para qué? Para una vida interesante, claro. Pero ¿qué es una vida interesante?
Uno esperaría que cada cual tuviera una definición propia, distinta. Durante los últimos meses nos dedicamos a preguntar a personas en la vanguardia social y profesional qué es para ellos una vida interesante y cuál es su receta para construirla. Nuestra sorpresa: las cosas no cambiaron mucho desde los griegos: el mundo sigue dividido entre platónicos, epicúreos y estoicos.
Para los platónicos, el ideal de una vida interesante requiere cambiar el mundo primero. Por ejemplo, para Michel Bauwens, director de la P2P Foundation

el sentido de nuestras vidas lo encontraremos a través de nuestras contribuciones a proyectos basados en el procomún y no en el lugar que la máquina productiva capitalista nos dé en cada momento

Así que el cambio estructural que estamos viviendo con toda la nueva cultura del compartir y las comunidades virtuales podría ser la base para nuevas vidas mucho más interesantes y diversas. Bauwens vislumbra de hecho la consolidación de un nuevo sistema social P2P que «nos permita ver dónde se nos necesita, con qué habilidades». Su amigo y colega Kevin Carson apunta en la misma línea que vivir en plenitud significaría hacer posible

un estilo de vida en el que todo esfuerzo es hecho por el placer del trabajo creativo en sí mismo, y por el gozo de contribuir a la felicidad y bienestar de nuestros compañeros

Y Brian van Slyke, el creador del Coopoly, una alternativa cooperativa al Monopoly de nuestra infancia, reivindica los juegos como una forma de llevar a cada vez más personas a

cultivar un mundo nuevo creando maneras poderosas y únicas de involucrar, emocionar, y entusiasmar a la gente

Pero ¿de verdad hace falta vivir o al menos luchar por un cambio social para llegar a tener una vida interesante? El bueno de Epicuro, el creador del concepto de «la búsqueda de la felicidad», no estaría de acuerdo. Hoy, en su línea, el poeta Daniel Bellón nos recuerda que

casi todo lo que sucede a nuestro alrededor es extraordinario, no requiere un gran esfuerzo descubrirlo, tal vez, solo, una manera diferente de mirar

Por eso una vida interesante sería «una vida llena de regalos y aportes inesperados», que nos hicieran replantear y sacar chispas a cada momento. Mar Abad, cofundadora de esta revista, actualiza la pasión epicúrea por la vida al lenguaje de hoy:

El humano, al final de sus días, es un puñado de datos. Ese es su legado y su juicio final. Lo que haya aprendido será lo que lleve consigo siempre, y lo que haya aportado es lo que dejará para los demás. Esa es la verdadera gloria y la inmortalidad incuestionable. El testigo de haber vivido intensamente y haber aprovechado sus sentidos, sus emociones y sus pensamientos hasta la última migaja.

Una visión del tiempo que precisamente por ser finito, por agotarse, reclama vivir de manera creadora, intensa. El escritor Mariano Gistaín:

Una vida interesante es la que es capaz de inventar el minuto siguiente. La que genera ilusión. La que te permite levantarte con una ilusión. Inventar ese minuto (este) es la condición para la vida. El minuto es interesante si tú quieres. Tienes todo el poder. El universo espera este minuto. Ha de ser libre. Cualquiera ha de poderlo utilizar, cambiarlo, moldearlo, volverlo a publicar. Volverlo a vivir. Con un minuto usado se puede hacer un minuto nuevo. Cada minuto contiene la eternidad. No necesita más minutos detrás. No hay una fila, no hay nada.

Pero ¿la felicidad, la intensidad, lo vital es todo? ¿Una vida interesante es un contínuo de momentos iluminadores y agradables, de situaciones intensas, de sentimientos hermosos? Los viejos estoicos, de Zenon a Seneca, Epitecto o Marco Aurelio, pensaban más bien que si la felicidad llegaba, sería como resultado de una vida serena, en la que el verdadero motor para disfrutar de la existencia no habría sido otro que el aprendizaje continuo de la Naturaleza de las cosas. Steve Herrick, uno de los pioneros del nuevo cooperativismo americano, nos recuerda a estos viejos maestros:

La vida no es interesante a pesar de nuestros problemas. La vida es interesante a causa de nuestros problemas. Cada problema que surge es una oportunidad, no para aguantar y arrastrarnos hasta el fin del día, sino para hallar una respuesta más elegante que la vez pasada, y tomar notas mentales sobre cómo hacerlo aún mejor la próxima vez.

Lo que es claro es que para todos ellos eres lo que aprendes y aprendes con otros, por eso Neal Gorenflo, el creador de la revista Shareable, nos aporta algo que ya nos apunta un cierto consenso:

A través de conversaciones podemos de hecho crearnos unos a otros. A través de conversaciones que importan, fui capaz de explorar de manera mucho más profunda quién era yo y por qué estoy aquí, mientras ayudaba a otros a hacer lo mismo.

Porque puede que seas un platónico cuya vida se haga interesante en la perspectiva de cambiar el mundo, o un epicúreo capaz de encontrar la hermosura misma de lo que te rodea e impregnarte de ella cada día, o tal vez un estoíco que se conforma con aprender y ganar serenidad a base de conocer más y mejor. Pero lo que es cierto es que hasta ahora nadie nos ha definido una vida interesante como una vida en soledad.
En la Europa en crisis que nos ha tocado vivir pasan más taxis que oportunidades para prosperar, pero no tenemos que ir muy lejos para encontrarnos con la gente que queremos y admiramos: si no son parte ya de nuestro día a día, basta abrir el ordenador y buscarles. Nuestra verdadera oportunidad para una vida interesante se esconde entre ellos.

Todos sentimos que la crisis económica, de una manera u otra, ha achatado nuestras vidas. En el país en el que crecimos y vivimos había más o menos tantas oportunidades como taxis a la hora de comer o trenes de metro el domingo en el que llegaste tarde a tu primera cita. Ahora hay aún menos metros y parece que las oportunidades se convirtieron en taxis, las calabazas modernas. ¿Oportunidades para qué? Para una vida interesante, claro. Pero ¿qué es una vida interesante?
Uno esperaría que cada cual tuviera una definición propia, distinta. Durante los últimos meses nos dedicamos a preguntar a personas en la vanguardia social y profesional qué es para ellos una vida interesante y cuál es su receta para construirla. Nuestra sorpresa: las cosas no cambiaron mucho desde los griegos: el mundo sigue dividido entre platónicos, epicúreos y estoicos.
Para los platónicos, el ideal de una vida interesante requiere cambiar el mundo primero. Por ejemplo, para Michel Bauwens, director de la P2P Foundation

el sentido de nuestras vidas lo encontraremos a través de nuestras contribuciones a proyectos basados en el procomún y no en el lugar que la máquina productiva capitalista nos dé en cada momento

Así que el cambio estructural que estamos viviendo con toda la nueva cultura del compartir y las comunidades virtuales podría ser la base para nuevas vidas mucho más interesantes y diversas. Bauwens vislumbra de hecho la consolidación de un nuevo sistema social P2P que «nos permita ver dónde se nos necesita, con qué habilidades». Su amigo y colega Kevin Carson apunta en la misma línea que vivir en plenitud significaría hacer posible

un estilo de vida en el que todo esfuerzo es hecho por el placer del trabajo creativo en sí mismo, y por el gozo de contribuir a la felicidad y bienestar de nuestros compañeros

Y Brian van Slyke, el creador del Coopoly, una alternativa cooperativa al Monopoly de nuestra infancia, reivindica los juegos como una forma de llevar a cada vez más personas a

cultivar un mundo nuevo creando maneras poderosas y únicas de involucrar, emocionar, y entusiasmar a la gente

Pero ¿de verdad hace falta vivir o al menos luchar por un cambio social para llegar a tener una vida interesante? El bueno de Epicuro, el creador del concepto de «la búsqueda de la felicidad», no estaría de acuerdo. Hoy, en su línea, el poeta Daniel Bellón nos recuerda que

casi todo lo que sucede a nuestro alrededor es extraordinario, no requiere un gran esfuerzo descubrirlo, tal vez, solo, una manera diferente de mirar

Por eso una vida interesante sería «una vida llena de regalos y aportes inesperados», que nos hicieran replantear y sacar chispas a cada momento. Mar Abad, cofundadora de esta revista, actualiza la pasión epicúrea por la vida al lenguaje de hoy:

El humano, al final de sus días, es un puñado de datos. Ese es su legado y su juicio final. Lo que haya aprendido será lo que lleve consigo siempre, y lo que haya aportado es lo que dejará para los demás. Esa es la verdadera gloria y la inmortalidad incuestionable. El testigo de haber vivido intensamente y haber aprovechado sus sentidos, sus emociones y sus pensamientos hasta la última migaja.

Una visión del tiempo que precisamente por ser finito, por agotarse, reclama vivir de manera creadora, intensa. El escritor Mariano Gistaín:

Una vida interesante es la que es capaz de inventar el minuto siguiente. La que genera ilusión. La que te permite levantarte con una ilusión. Inventar ese minuto (este) es la condición para la vida. El minuto es interesante si tú quieres. Tienes todo el poder. El universo espera este minuto. Ha de ser libre. Cualquiera ha de poderlo utilizar, cambiarlo, moldearlo, volverlo a publicar. Volverlo a vivir. Con un minuto usado se puede hacer un minuto nuevo. Cada minuto contiene la eternidad. No necesita más minutos detrás. No hay una fila, no hay nada.

Pero ¿la felicidad, la intensidad, lo vital es todo? ¿Una vida interesante es un contínuo de momentos iluminadores y agradables, de situaciones intensas, de sentimientos hermosos? Los viejos estoicos, de Zenon a Seneca, Epitecto o Marco Aurelio, pensaban más bien que si la felicidad llegaba, sería como resultado de una vida serena, en la que el verdadero motor para disfrutar de la existencia no habría sido otro que el aprendizaje continuo de la Naturaleza de las cosas. Steve Herrick, uno de los pioneros del nuevo cooperativismo americano, nos recuerda a estos viejos maestros:

La vida no es interesante a pesar de nuestros problemas. La vida es interesante a causa de nuestros problemas. Cada problema que surge es una oportunidad, no para aguantar y arrastrarnos hasta el fin del día, sino para hallar una respuesta más elegante que la vez pasada, y tomar notas mentales sobre cómo hacerlo aún mejor la próxima vez.

Lo que es claro es que para todos ellos eres lo que aprendes y aprendes con otros, por eso Neal Gorenflo, el creador de la revista Shareable, nos aporta algo que ya nos apunta un cierto consenso:

A través de conversaciones podemos de hecho crearnos unos a otros. A través de conversaciones que importan, fui capaz de explorar de manera mucho más profunda quién era yo y por qué estoy aquí, mientras ayudaba a otros a hacer lo mismo.

Porque puede que seas un platónico cuya vida se haga interesante en la perspectiva de cambiar el mundo, o un epicúreo capaz de encontrar la hermosura misma de lo que te rodea e impregnarte de ella cada día, o tal vez un estoíco que se conforma con aprender y ganar serenidad a base de conocer más y mejor. Pero lo que es cierto es que hasta ahora nadie nos ha definido una vida interesante como una vida en soledad.
En la Europa en crisis que nos ha tocado vivir pasan más taxis que oportunidades para prosperar, pero no tenemos que ir muy lejos para encontrarnos con la gente que queremos y admiramos: si no son parte ya de nuestro día a día, basta abrir el ordenador y buscarles. Nuestra verdadera oportunidad para una vida interesante se esconde entre ellos.

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Opiniones 21
  • Una vida interesante no podrá ser nunca un concepto global mientras el principio mismo de la vida radique en sobrevivir, que es lo que le ocurre a unos cuantos cientos de millones de personas. Es doblemente interesante un diálogo de la película “El Año que vivimos peligrosamente”:
    Hunt- Ésta es la verdadera Yakarta. Gente que busca desesperadamente un puñado de arroz para sobrevivir. Es la historia que vosotros, los periodistas, no contáis.
    Gibson- Nadie quiere oír eso.
    Hunt- Dilo de todas formas.
    Hunt- Uno no debe pensar en los problemas de manera global, debe hacer lo que pueda para aliviar las pequeñas miserias cotidianas, ¿le parece algo ingenuo, verdad?.
    Gibson- Sí.
    Hunt- La mayoría de periodistas piensan así.
    Gibson- Hemos de mantener nuestra subjetividad.
    Hunt- Típica respuesta de periodista.
    Probablemente no tenga mucho que ver con el artículo, estupendo por otra parte, pero, ciertamente, miradas así son las que hacen que muchos minutos sean interesantes para mí. Mirar de frente la realidad del otro y ver qué puedes hacer para mejorarla.

  • ¿Vida interesante? Para la mayoría la vida es miserable, monótona, cutre y/o jodida. Trabajar, dormir, cagar, gastar las migajas que los violadores del mundo permiten y poco más.

  • Conforme iba leyendo esas entradas en las Indias, y, por supuesto, teniendo grabado en el hipotálamo una nube con la forma del comentario de Jesús Merino… Pues me he dado cuenta de que a mí me tienen que poner cuarto y mitad de lomo estoico, medio de jamón epicúreo y un postre ligero de platonismo para cuando te sientas al final del trabajo, te dispones a dormir o te diriges a los compañeros que han hecho realidad algo que querías. Me toca post balbuceante, supongo.

  • Pilotando una moto tengo la gran *oportunidad* de llegar tarde a muchos mas sitios, como a esta reflexión filosófica que no quiero desaprovechar. 🙂
    Vaya de antemano que siempre he percibido mi Ataraxia mediterránea como ESTOICA.
    La verdad (si es que existe) es que podría suscribir todas y cada una de las frases de los sabios, pero como todo en la vida, las cosas no suelen ser blancas o negras si no que aplica lógica borrosa: y unas son mas subscribibles IMHO que otras:
    Referente a PLATÓN, pese a mi inclinación genética y aprendida a transformar toda distopía en utopía, no comulgo en absoluto con un método tan ideal e ireal: no se puede cambiar el mundo primero para obtener la vida interesante después, y de aquí creo arrancan muchos de los males de Europa y de Occidente y del mundo por extensión.
    La vida interesante, creo percibir, la encontraremos en el *proceso* de perfeccionar un *proyecto creativo*, soñarlo primero para imaginarlo después según nuestra intuición y empezarlo a *crear* con el placer del trabajo bien hecho en cada minuto único vivido, ver crecer el proyecto, mimarlo y alimentarlo para aprender y comprender de él para poderlo mejorar más. Para ello es preciso seguir el impulso de nuestra espontaneidad, reafirmar nuestras anteriores decisiones… ¡ojo! me considero un predeterminista maquinicista (y mecanicista) y creo que la interpretación humana de los hechos está basada en falsas memorias. Además la interpretaciones o pensamientos son posteriores y no anteriores a la acción, que es inconsciente. Pero aquí me refiero a nuestra innata *ilusión humana* (o robótica) de percepción de decisión y elección consciente.
    Este proceso descrito es lo que da sentido a la existencia humana con la experiencia de haber *vivido intensamente* y haber aprovechado todos los minutos, todos los sentidos, las emociones y todos los pensamientos en la dirección de nuestra intuición, y perseverar, perseverar y perseverar, y en este sentido me autodefiniría como un existencialista de la cuerda de Simone de Beauvoire… no tan alejada del legado de EPICURO, pese a la ditancia temporal.
    Si puedo verme a mi mismo, individuo, como único soberano en mi ilusión de autogobierno, por encima de dioses, gobiernos y Estados, si la causa lo justifica. Y la causa ya no se aguanta. 🙂
    La (in)coherencia con los propios argumentos racionales hacen al hombre (in)digno.
    Creo necesarios los proyectos basados en el Procomún gestionados por una inteligencia que sólo puede ser distribuida en indivíduos y comunidades cooperando, en la línea preanarquista y naturalista de Thoreaux (si a humanos nos referimos). Inteligeicia Artificial Generalista también distribuida en herramientas muy expecializadas y orquestradas sobreviviendo por la selección natural que su utilidad práctica otorga, si a máquinas o robots nos referimos. Es preciso crear/completar/perfeccionar este ecosistema tecnológico.
    Las herramientas resultantes del proceso intuyo son potencialmente baratas y por tanto populares, y generadoras de las mayores oportunidades de cambios sociales y naturales de la historia de la Civilización humana y respetuosa con los recursos del planeta.
    La gran oportunidad es ahora, en tiempos de cambios tecnológicos exponenciales que tenemos el privilegio de vivir, empoderando definitivamente a todo humano con su herramienta defintiva, su robot personal de inteligencia suprahumana. Para ello hay que cambiar radicalmente AHORA la educación de la generación de nuestros hijos para su empoderamiento, hacia un modelo educativo mas constructivista, potenciador de las aptitudes naturales y que potencie valores inmortales humanos, como por ejemplo el trabajo en equipo, el arte del trabajo bien hecho, la cultura del esfuerzo no reñida con aprender jugando, y otros que ya mencionaron estos y otros sabios.
    Al final, en una vida interesante, y pese a los matices, se llega a lo mismo por distintos caminos que nos conducen a intentar estar felices con otros. Yo he tratado de explicar «my way for do it myself», que entiendo pragmática.
    Ya llego tarde al siguiente sitio y reflexión… 🙂

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