14 de septiembre 2010    /   BUSINESS
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Utopic_US: La no-oficina con no-jefes

14 de septiembre 2010    /   BUSINESS     por          
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Empecemos por el lugar. Centro de Madrid. Un sitio por el que si pasaras al lado, sin prestar mucha atención, creerías que es una de esas tiendas antiguas que no deberían desaparecer jamás. Sigamos por el nombre: Utopic_US, Usina de Transformación Creativa. ¿Utopic? “Por Utopía”. ¿US? “Por nosotros”. ¿Usina? “La Wikipedia lo define como un recinto industrial, cuya producción dice relacionarse principalmente con la generación de energía, minería, refinerías y, en general, cualquier edificación en la cual se desarrolla algún tipo de especialidad industrial de grandes proporciones”, explica Rafa de Ramón. Olvidemos el tema industrial y sustituyámoslo por creatividad. En ese caso, según De Ramón -el que imaginó hace un año este proyecto-, todo coincide entre Utopic_US y una usina.

Y llegamos a lo mejor de todo, lo que es y lo que hay dentro. Utopic_US es una empresa. La compañía desarrolla proyectos culturales, organiza eventos, hace diseño gráfico y digital, estrategias en Internet, proyectos de comunicación e identidad, producción tecnológica, formación y creación colectiva, y gestión de talento y espacio.
Hasta aquí nada sorprende. Ahá. Pero la cosa empieza a partir de esta línea a salirse de lo de siempre. En Utopic_US no hay jefes. No, no hay jefes porque todos son free-workers. Las 17 personas que trabajan en esta compañía no están sujetas a contratos laborales ni a jerarquías entre ellas. “Funcionamos como moléculas que se van juntando o separando en función de los proyectos”, indica el gestor cultural.

La mecánica es así: Entra un proyecto. Pasa a evaluación. Tiene que ser socialmente responsable o debe aportar algún beneficio a la sociedad. Ven qué equipo de los 17 free-workers puede hacerlo y si necesitan buscar talento fuera, también vale. Asignan entre todos la remuneración de cada uno de los participantes y nombran un responsable. Empieza el desarrollo del proyecto. Sí, siempre es un proyecto, porque dice De Ramón que no trabajan con fees mensuales. “No nos gustan los clientes cautivos”.

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Utopic_US tampoco es una oficina. Es un espacio abierto donde los free-workers tienen libertad total para entrar y salir. Una libertad que se extiende a todos sus clientes, otros profesionales y artistas. “Algunos vienen a menudo a trabajar aquí”, comenta. En proyectos comunes y también en sus cosas.

Los más de 1.200 metros cuadrados de la calle Concepción Jerónima 22, en Madrid, están abiertos a exposiciones, cursos, másters, encuentros, castings… con una doble función: “colaborar con otras personas y nutrirse de nuevos talentos que den vida al espacio”, y “financiar el mantenimiento del local”. Cuartoymitad hizo la no-reforma.

“Nuestros clientes no tienen porqué pagar los gastos de nuestra estructura. Los proyectos normalmente se valoran en función de lo que cuesta desarrollarlos más una parte destinada al mantenimiento de una estructura empresarial”, especifica el fundador de esta compañía.

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Esta filosofía de autogestión del espacio se traslada también a sus relaciones públicas. “Todos somos responsables de la marca y todos la cuidamos porque sabemos que lo que haga cada uno repercute en el prestigio del resto de las personas que forman parte del proyecto”.

Utopic_US se inauguró hace seis meses. Fue (también) seis después de que el madrileño decidiera crear una compañía fuera de molde. La idea le llegó en el reposo de un mes en la cama de un hospital tras un accidente de moto. Fue entonces cuando pensó dejar la dirección de e-Cultura y montar una empresa que reflejara al milímetro su forma de ver la vida.

De Ramón piensa que estamos en “plena era de la contaminación, de la transformación y del mestizaje”. Cree que “la sociedad está cambiando los modelos de negocio y las formas de comunicar”. Piensa que vivimos un momento en el que “parece emerger en las personas un deseo vital de conectar con otras personas, de ser activo, de colaborar, de sentirse parte de algo, de creer en algo común” y que “la creación colaborativa mueve cada vez a más personas”. Y la mezcla de todo esto es lo que incitó a Rafa de Ramón a plantearse “volver a pensar la cultura, la comunicación, la tecnología, las redes sociales, la publicidad…”.

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La transparencia se impone. Internet no ha dejado otra. Y esto se lleva a todos los terrenos. Incluido este espacio. “Estamos a pie de calle y tenemos grandes ventanales por donde vemos a la gente y la gente nos ve. Los paneles con los proyectos están colgados en la pared abiertamente”, especifica. Pero la apertura, además de física, es una actitud. “Estamos abiertos a que ocurran cosas”. Y han adaptado el local para que así suceda.

En la planta de la calle se encuentra “el mostrador”. Ahí trabajan los 17 free-workers y los profesionales que van pasando por Utopic_US. Es, además, donde hacen cursos y encuentros. En el fondo hay una escalera. Plof, plof, plof… y bajas a “la transformadora”. El subterráneo alberga varias salas, de 14 a 70 metros cuadrados, que la compañía cede a artistas para ayudarles a desarrollar sus proyectos.

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Un día cualquiera en este centro empezaría sobre las 9 de la mañana. Alguno de los free-workers llegaría a trabajar. Después vendrían algunos más. A media mañana habría una sesión de fotos en cualquiera de sus salas con mobiliario de otra época. Al poco llegarían unos clientes. Reunión en otra sala. Después de comer comenzaría un casting en las salas de abajo. Arriba habría un cliente que se quedó con su portátil, sumido en sus cosas, en un sofá cercano al mostrador. A las 7 empezaría un curso de community-manager. Diez de la noche. El último free-worker echaría la llave de la puerta principal.

La suma de todos estos días cualquiera desde el pasado mes de abril hasta ahora han dejado ya un directorio de la escena cultural de Canarias, financiado por el Gobierno de las islas. Ha gestado la nueva línea de comunicación en Internet de la Casa de América. Ha diseñado la comunicación del Mercado Atlántico de Creación Contemporánea. Ha apoyado una estrategia para Carlsberg, junto a Lecool, para promover el trabajo de jóvenes diseñadores, y está modelando la figura del ‘manager musical digital’ sobre un proyecto para el guitarrista José Luis Encinas.
Puede que sólo sobre algo en todo esto. ¿”Utopía” dicen? No lo es. El invento funciona y la fórmula es, en palabras de Rafa De Ramón, “libertad ligada a responsabilidad”.

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Empecemos por el lugar. Centro de Madrid. Un sitio por el que si pasaras al lado, sin prestar mucha atención, creerías que es una de esas tiendas antiguas que no deberían desaparecer jamás. Sigamos por el nombre: Utopic_US, Usina de Transformación Creativa. ¿Utopic? “Por Utopía”. ¿US? “Por nosotros”. ¿Usina? “La Wikipedia lo define como un recinto industrial, cuya producción dice relacionarse principalmente con la generación de energía, minería, refinerías y, en general, cualquier edificación en la cual se desarrolla algún tipo de especialidad industrial de grandes proporciones”, explica Rafa de Ramón. Olvidemos el tema industrial y sustituyámoslo por creatividad. En ese caso, según De Ramón -el que imaginó hace un año este proyecto-, todo coincide entre Utopic_US y una usina.

Y llegamos a lo mejor de todo, lo que es y lo que hay dentro. Utopic_US es una empresa. La compañía desarrolla proyectos culturales, organiza eventos, hace diseño gráfico y digital, estrategias en Internet, proyectos de comunicación e identidad, producción tecnológica, formación y creación colectiva, y gestión de talento y espacio.
Hasta aquí nada sorprende. Ahá. Pero la cosa empieza a partir de esta línea a salirse de lo de siempre. En Utopic_US no hay jefes. No, no hay jefes porque todos son free-workers. Las 17 personas que trabajan en esta compañía no están sujetas a contratos laborales ni a jerarquías entre ellas. “Funcionamos como moléculas que se van juntando o separando en función de los proyectos”, indica el gestor cultural.

La mecánica es así: Entra un proyecto. Pasa a evaluación. Tiene que ser socialmente responsable o debe aportar algún beneficio a la sociedad. Ven qué equipo de los 17 free-workers puede hacerlo y si necesitan buscar talento fuera, también vale. Asignan entre todos la remuneración de cada uno de los participantes y nombran un responsable. Empieza el desarrollo del proyecto. Sí, siempre es un proyecto, porque dice De Ramón que no trabajan con fees mensuales. “No nos gustan los clientes cautivos”.

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Utopic_US tampoco es una oficina. Es un espacio abierto donde los free-workers tienen libertad total para entrar y salir. Una libertad que se extiende a todos sus clientes, otros profesionales y artistas. “Algunos vienen a menudo a trabajar aquí”, comenta. En proyectos comunes y también en sus cosas.

Los más de 1.200 metros cuadrados de la calle Concepción Jerónima 22, en Madrid, están abiertos a exposiciones, cursos, másters, encuentros, castings… con una doble función: “colaborar con otras personas y nutrirse de nuevos talentos que den vida al espacio”, y “financiar el mantenimiento del local”. Cuartoymitad hizo la no-reforma.

“Nuestros clientes no tienen porqué pagar los gastos de nuestra estructura. Los proyectos normalmente se valoran en función de lo que cuesta desarrollarlos más una parte destinada al mantenimiento de una estructura empresarial”, especifica el fundador de esta compañía.

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Esta filosofía de autogestión del espacio se traslada también a sus relaciones públicas. “Todos somos responsables de la marca y todos la cuidamos porque sabemos que lo que haga cada uno repercute en el prestigio del resto de las personas que forman parte del proyecto”.

Utopic_US se inauguró hace seis meses. Fue (también) seis después de que el madrileño decidiera crear una compañía fuera de molde. La idea le llegó en el reposo de un mes en la cama de un hospital tras un accidente de moto. Fue entonces cuando pensó dejar la dirección de e-Cultura y montar una empresa que reflejara al milímetro su forma de ver la vida.

De Ramón piensa que estamos en “plena era de la contaminación, de la transformación y del mestizaje”. Cree que “la sociedad está cambiando los modelos de negocio y las formas de comunicar”. Piensa que vivimos un momento en el que “parece emerger en las personas un deseo vital de conectar con otras personas, de ser activo, de colaborar, de sentirse parte de algo, de creer en algo común” y que “la creación colaborativa mueve cada vez a más personas”. Y la mezcla de todo esto es lo que incitó a Rafa de Ramón a plantearse “volver a pensar la cultura, la comunicación, la tecnología, las redes sociales, la publicidad…”.

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La transparencia se impone. Internet no ha dejado otra. Y esto se lleva a todos los terrenos. Incluido este espacio. “Estamos a pie de calle y tenemos grandes ventanales por donde vemos a la gente y la gente nos ve. Los paneles con los proyectos están colgados en la pared abiertamente”, especifica. Pero la apertura, además de física, es una actitud. “Estamos abiertos a que ocurran cosas”. Y han adaptado el local para que así suceda.

En la planta de la calle se encuentra “el mostrador”. Ahí trabajan los 17 free-workers y los profesionales que van pasando por Utopic_US. Es, además, donde hacen cursos y encuentros. En el fondo hay una escalera. Plof, plof, plof… y bajas a “la transformadora”. El subterráneo alberga varias salas, de 14 a 70 metros cuadrados, que la compañía cede a artistas para ayudarles a desarrollar sus proyectos.

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Un día cualquiera en este centro empezaría sobre las 9 de la mañana. Alguno de los free-workers llegaría a trabajar. Después vendrían algunos más. A media mañana habría una sesión de fotos en cualquiera de sus salas con mobiliario de otra época. Al poco llegarían unos clientes. Reunión en otra sala. Después de comer comenzaría un casting en las salas de abajo. Arriba habría un cliente que se quedó con su portátil, sumido en sus cosas, en un sofá cercano al mostrador. A las 7 empezaría un curso de community-manager. Diez de la noche. El último free-worker echaría la llave de la puerta principal.

La suma de todos estos días cualquiera desde el pasado mes de abril hasta ahora han dejado ya un directorio de la escena cultural de Canarias, financiado por el Gobierno de las islas. Ha gestado la nueva línea de comunicación en Internet de la Casa de América. Ha diseñado la comunicación del Mercado Atlántico de Creación Contemporánea. Ha apoyado una estrategia para Carlsberg, junto a Lecool, para promover el trabajo de jóvenes diseñadores, y está modelando la figura del ‘manager musical digital’ sobre un proyecto para el guitarrista José Luis Encinas.
Puede que sólo sobre algo en todo esto. ¿”Utopía” dicen? No lo es. El invento funciona y la fórmula es, en palabras de Rafa De Ramón, “libertad ligada a responsabilidad”.

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