17 de julio 2011    /   IDEAS
por
 

¿Vale un récord del mundo el sacrificio de tres tiburones?

17 de julio 2011    /   IDEAS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image


Cuando la nadadora australiana Penny Palfrey emergió del mar Caribe el pasado 12 de junio, después de pasar 40 horas y 41 minutos en el agua, casi no podía tenerse en pie. Acababa de pulverizar el récord del mundo de natación en solitario en el océano con 108 km de travesía ininterrumpida, los que separan las islas de Little Cayman de Grand Cayman, en este archipiélago caribeño.
Muy deshidratada, como si hubiera envejecido 20 años más (tiene 46 primaveras) y sin poder hablar, levantó los brazos en señal de triunfo y miró a los cientos de espectadores antes de derrumbarse en la playa. Según un asesor de natación y observador de la International Marathon Swimming Hall of Fame, lo que Penny hizo “está física y psicológicamente más allá de lo increíble», al superar los 101 km en los que estaba la anterior marca.
Para lograr el récord mundial de natación oceánica en solitario, según los estándares de este Salón de la Fama de la natación en aguas abiertas, el nadador no puede llevar un traje de neopreno o aletas, ser ayudado por barcos a su lado y no puede usar una jaula para protegerse contra los habitantes del mar.
Este récord utiliza normas mucho más estrictas que los manidos récord Guinness, pero en esta ocasión le permitieron llevar un bañador de cuerpo entero para protegerse de las medusas y, dada la naturaleza de las aguas, acompañarse de un kayak de escolta con un escudo anti-tiburones que enviaba señales eléctricas como repelente.
Durante la travesía se avistaron cuatro tiburones, de los cuales supuestamente tres murieron; y dos eran Carcharhinus longimanus, una especie conocida como tiburón oceánico de puntas blancas e incluida como altamente vulnerable en la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Esta especie está en peligro crítico de extinción en todo el noroeste y el oeste del Atlántico Central y sus poblaciones se han reducido hasta en un 99% en algunas áreas debido a su pesca, principalmente por las aletas.
El tripulante del kayak de escolta que acompañaba a Penny estimó que uno de estos tiburones llegó a estar a menos de 5 metros de la nadadora, a pesar del repelente eléctrico. Este tipo de escualos son de los más peligrosos después del tiburón blanco y el tiburón tigre, y pueden resultar muy agresivos e impredecibles en la presencia de potenciales presas.
Así que los organizadores decidieron que la mejor manera de lidiar con “el problema” podría ser atraerlos con algo de pescado muerto desde una embarcación cercana. El pescador local Carlos Ebanks (con camisa azul) fue quien, a bordo de un barca neumática de pequeña potencia, tentó a los tiburones con cebo enganchado a anzuelos, que a su vez estaban unidos por sedal de alta resistencia a una boya de goma.
Una vez enganchados y cansados los escualos, y cuando estaban a merced del pescador, supuestamente acabó con su vida a machetazos, según informa el periódico local Caymanian Compass.


La noticia de este periódico de las Islas Cayman sobre la muerte de estos animales, que eran de entre 2 y 3 metros, ha provocado una gran controversia entre grupos conservacionistas que no entienden cómo es necesario tomar estas medidas por la simple gloria de una persona.
Se preguntan como la gente considera un crimen para un ser humano el entrar en casa de alguien y hacerle daño, pero sin embargo, no se lo piensan dos veces a la hora de invadir el territorio de los animales y matarlos por seguridad.
Ante el revuelo que se ha montado, que sin duda ha desvirtuado el récord, el equipo de Palfrey emitió un comunicado en su página de Facebook donde aseguraba que no les consta que ningún animal fuera maltratado en la consecución de la marca y que han revisado las imágenes de la travesía para determinar si hubo alguna irregularidad, sin encontrar nada de nada.
Incluso incluyeron las declaraciones del propio pescador implicado, en las que el tal Carlos asegura que no mató a ningún pez a machetazos: “Mi intención simplemente era capturar los tiburones con anzuelo para luego “deshacerme de ellos”. No especifica la manera en que lo consiguió.

Fuente: Caymanian Compass.
La explicación del equipo en Facebook.
Fotos: Courier Mail
 


Cuando la nadadora australiana Penny Palfrey emergió del mar Caribe el pasado 12 de junio, después de pasar 40 horas y 41 minutos en el agua, casi no podía tenerse en pie. Acababa de pulverizar el récord del mundo de natación en solitario en el océano con 108 km de travesía ininterrumpida, los que separan las islas de Little Cayman de Grand Cayman, en este archipiélago caribeño.
Muy deshidratada, como si hubiera envejecido 20 años más (tiene 46 primaveras) y sin poder hablar, levantó los brazos en señal de triunfo y miró a los cientos de espectadores antes de derrumbarse en la playa. Según un asesor de natación y observador de la International Marathon Swimming Hall of Fame, lo que Penny hizo “está física y psicológicamente más allá de lo increíble», al superar los 101 km en los que estaba la anterior marca.
Para lograr el récord mundial de natación oceánica en solitario, según los estándares de este Salón de la Fama de la natación en aguas abiertas, el nadador no puede llevar un traje de neopreno o aletas, ser ayudado por barcos a su lado y no puede usar una jaula para protegerse contra los habitantes del mar.
Este récord utiliza normas mucho más estrictas que los manidos récord Guinness, pero en esta ocasión le permitieron llevar un bañador de cuerpo entero para protegerse de las medusas y, dada la naturaleza de las aguas, acompañarse de un kayak de escolta con un escudo anti-tiburones que enviaba señales eléctricas como repelente.
Durante la travesía se avistaron cuatro tiburones, de los cuales supuestamente tres murieron; y dos eran Carcharhinus longimanus, una especie conocida como tiburón oceánico de puntas blancas e incluida como altamente vulnerable en la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Esta especie está en peligro crítico de extinción en todo el noroeste y el oeste del Atlántico Central y sus poblaciones se han reducido hasta en un 99% en algunas áreas debido a su pesca, principalmente por las aletas.
El tripulante del kayak de escolta que acompañaba a Penny estimó que uno de estos tiburones llegó a estar a menos de 5 metros de la nadadora, a pesar del repelente eléctrico. Este tipo de escualos son de los más peligrosos después del tiburón blanco y el tiburón tigre, y pueden resultar muy agresivos e impredecibles en la presencia de potenciales presas.
Así que los organizadores decidieron que la mejor manera de lidiar con “el problema” podría ser atraerlos con algo de pescado muerto desde una embarcación cercana. El pescador local Carlos Ebanks (con camisa azul) fue quien, a bordo de un barca neumática de pequeña potencia, tentó a los tiburones con cebo enganchado a anzuelos, que a su vez estaban unidos por sedal de alta resistencia a una boya de goma.
Una vez enganchados y cansados los escualos, y cuando estaban a merced del pescador, supuestamente acabó con su vida a machetazos, según informa el periódico local Caymanian Compass.


La noticia de este periódico de las Islas Cayman sobre la muerte de estos animales, que eran de entre 2 y 3 metros, ha provocado una gran controversia entre grupos conservacionistas que no entienden cómo es necesario tomar estas medidas por la simple gloria de una persona.
Se preguntan como la gente considera un crimen para un ser humano el entrar en casa de alguien y hacerle daño, pero sin embargo, no se lo piensan dos veces a la hora de invadir el territorio de los animales y matarlos por seguridad.
Ante el revuelo que se ha montado, que sin duda ha desvirtuado el récord, el equipo de Palfrey emitió un comunicado en su página de Facebook donde aseguraba que no les consta que ningún animal fuera maltratado en la consecución de la marca y que han revisado las imágenes de la travesía para determinar si hubo alguna irregularidad, sin encontrar nada de nada.
Incluso incluyeron las declaraciones del propio pescador implicado, en las que el tal Carlos asegura que no mató a ningún pez a machetazos: “Mi intención simplemente era capturar los tiburones con anzuelo para luego “deshacerme de ellos”. No especifica la manera en que lo consiguió.

Fuente: Caymanian Compass.
La explicación del equipo en Facebook.
Fotos: Courier Mail
 

Compártelo twitter facebook whatsapp
El Big Data desvela los secretos de las ciudades fantasma de China
El periodismo y las ocurrencias
Donald Trump: apocalipsis y 60 millones de votos
El niño que se convirtió en una amenaza global
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

El rollo legal de las cookies

La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

ACEPTAR
Aviso de cookies