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21 de octubre 2010    /   CIENCIA
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Valentín Fuster: “Las personas felices están más sanas”

21 de octubre 2010    /   CIENCIA     por          
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¿Qué hace el cardiólogo más reputado de España hablando de la felicidad? ¿Tiene el corazón algo que ver con el hecho de ser más o menos feliz? En principio parece que no. Pero en su continua lucha contra las enfermedades cardiovasculares, Valentín Fuster se dio cuenta de que la relación entre salud y felicidad es total y que las personas felices sufren menos esta patología. Lo contó en el Primer Congreso Internacional de la Felicidad, organizado por el Instituto Coca Cola de la Felicidad.

Para empezar, habló de cinco tipos de felicidad o formas de encontrarla. Una está relacionada con la actitud ante la vida. Otra con el saber aceptarnos tal y como somos, así como las circunstancias en las que vivimos. “En una situación de crisis como la actual el nivel de felicidad del individuo es similar al de las épocas de bonanza”, asegura Fuster, director general del Instituto de Investigaciones Cardiovasculares y director del Instituto Cardiovascular del hospital Monte Sinaí de Nueva York.

Una tercera forma de felicidad está relacionada con el talento, la vocación o la pasión por lo que haces. En cuarto lugar recalcó que la publicidad no viene sola, sino que requiere esfuerzo y constancia. Y la última tiene que ver con la ayuda a los demás. “Con independencia de razas, culturas o religiones, la gente más feliz es aquella que hace algo por los demás, por mejorar la sociedad”.

Fuster considera que hoy en día se habla mucho de enfermedades y poco de salud. “No se está educando bien a la población”. Para este científico, en términos de salud habría que hablar más de responsabilidad que de felicidad. “La mortalidad está disminuyendo en el mundo. En EEUU se ha alargado la vida media de la población 6 años en las últimas tres décadas, y sin embargo, el número de enfermos aumenta. Esto se debe más a una inversión económica importante en el presupuesto de salud del país que a la necesaria concienciación para prevenir la enfermedad. La clave está en la prevención, de ahí que hable de una cuestión de responsabilidad”.

Por eso este médico no entiende la encarnizada batalla que surge en casi todos los países por parte de determinados colectivos cuando se tramitan o aprueban leyes cuyo objetivo es luchar por la salud, como al del tabaquismo o la obesidad.

Terminó hablando de cuatro herramientas que favorecen la consecución de la felicidad y que no parecen encajar en la sociedad actual: Tiempo de reflexión (“A pesar del estresado mundo en el que vivimos, hay que encontrar al menos 15 minutos al día para parar a pensar”), talento (¿Estamos empleando bien nuestro talento? La principal causa de muchas neurosis se produce cuando intentamos alcanzar algo que uno no puede), transmitir positividad (¿Por qué hay tanta envidia en este país? ¿por qué se pierde tanto tiempo en pensar en lo que hace el vecino?) y Tutoring the young (somos mentores de la gente joven, pero en realidad todos somos jóvenes e inmaduros porque la sociedad cambia muy rápido y necesitamos una guía que nos ayude a desenvolvernos en la nueva situación social).

¿Qué hace el cardiólogo más reputado de España hablando de la felicidad? ¿Tiene el corazón algo que ver con el hecho de ser más o menos feliz? En principio parece que no. Pero en su continua lucha contra las enfermedades cardiovasculares, Valentín Fuster se dio cuenta de que la relación entre salud y felicidad es total y que las personas felices sufren menos esta patología. Lo contó en el Primer Congreso Internacional de la Felicidad, organizado por el Instituto Coca Cola de la Felicidad.

Para empezar, habló de cinco tipos de felicidad o formas de encontrarla. Una está relacionada con la actitud ante la vida. Otra con el saber aceptarnos tal y como somos, así como las circunstancias en las que vivimos. “En una situación de crisis como la actual el nivel de felicidad del individuo es similar al de las épocas de bonanza”, asegura Fuster, director general del Instituto de Investigaciones Cardiovasculares y director del Instituto Cardiovascular del hospital Monte Sinaí de Nueva York.

Una tercera forma de felicidad está relacionada con el talento, la vocación o la pasión por lo que haces. En cuarto lugar recalcó que la publicidad no viene sola, sino que requiere esfuerzo y constancia. Y la última tiene que ver con la ayuda a los demás. “Con independencia de razas, culturas o religiones, la gente más feliz es aquella que hace algo por los demás, por mejorar la sociedad”.

Fuster considera que hoy en día se habla mucho de enfermedades y poco de salud. “No se está educando bien a la población”. Para este científico, en términos de salud habría que hablar más de responsabilidad que de felicidad. “La mortalidad está disminuyendo en el mundo. En EEUU se ha alargado la vida media de la población 6 años en las últimas tres décadas, y sin embargo, el número de enfermos aumenta. Esto se debe más a una inversión económica importante en el presupuesto de salud del país que a la necesaria concienciación para prevenir la enfermedad. La clave está en la prevención, de ahí que hable de una cuestión de responsabilidad”.

Por eso este médico no entiende la encarnizada batalla que surge en casi todos los países por parte de determinados colectivos cuando se tramitan o aprueban leyes cuyo objetivo es luchar por la salud, como al del tabaquismo o la obesidad.

Terminó hablando de cuatro herramientas que favorecen la consecución de la felicidad y que no parecen encajar en la sociedad actual: Tiempo de reflexión (“A pesar del estresado mundo en el que vivimos, hay que encontrar al menos 15 minutos al día para parar a pensar”), talento (¿Estamos empleando bien nuestro talento? La principal causa de muchas neurosis se produce cuando intentamos alcanzar algo que uno no puede), transmitir positividad (¿Por qué hay tanta envidia en este país? ¿por qué se pierde tanto tiempo en pensar en lo que hace el vecino?) y Tutoring the young (somos mentores de la gente joven, pero en realidad todos somos jóvenes e inmaduros porque la sociedad cambia muy rápido y necesitamos una guía que nos ayude a desenvolvernos en la nueva situación social).

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