3 de mayo 2022    /   CREATIVIDAD
por
Fotos  Carlos Ruiz

Valeria Ros: «El humor es un músculo. Cuanto más lo entrenes, más fácil saldrá»

3 de mayo 2022    /   CREATIVIDAD     por        Fotos  Carlos Ruiz
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Comunicadora poliédrica e irreverente, la cómica Valeria Ros está a tope, zapeando –valga la licencia- entre varios proyectos profesionales. Uno de ellos es el de presentar la versión española de FBoy Island, reality que HBO Max acaba de estrenar. Otro, el libro recientemente publicado en Planeta, Ponerme a parir, una divertida autobiografía que refleja la realidad de ser mujer, madre y trabajadora en el siglo XXI.

Cuenta Valeria Ros que su existencia se desboca definitivamente al inicio de la pandemia. Mientras todos buscábamos un test covid, ella necesitaba otro… el de embarazo. Así arrancan —con prólogo de su amiga la humorista Susi Caramelo— unas páginas que son un canto a la libertad, la perseverancia, las meteduras de pata, la madurez sobrevenida y la comedia.

«A la gente le encanta reír. Podría ser un trabajo guay. Hacer reír a la gente y que te lo agradezcan con muestras de cariño cada día me parecía algo entrañable», pensó tras ganar su primer concurso de monólogos.

Y aquí sigue, pletórica, risueña y conocida gracias a espacios como Zapeando (La Sexta), La lengua moderna (SER; ahora en Podimo), Loco mundo (Movistar +) y sus apariciones en Comedy Central, además de sus varios espectáculos de stand up.

«Pensaba que mi vida iba a ser como Sexo en Nueva York, pero, por lo que sea, va camino de parecerse más a Padres forzosos», ha confesado nuestra protagonista en alguna ocasión.

Valeria, ¿qué es la comedia para ti?

Básicamente, es mi forma de vivir. Algo que tiene que ver mucho con mi personalidad. Se me hace muy complicado no hacer un chiste de cualquier cosa que digo. Me río y forma parte de mi vida personal y profesional.

¿El humor es terapéutico?

Hay gente a la que le cuesta tomarse menos en serio las cosas. Creo que quitarles importancia usando el humor es una clave para no pegarte un tiro. Yo vivo con el humor desde que he nacido. Forma parte de mi personalidad y no sé trabajar de otra forma.

¿Consejo para cómicos y cómicas en ciernes? 

¿Un consejo? No tirar la toalla, trabajar mucho y con autoexigencia para ver dónde fallas.

Hay que trabajar muy duro, no son fáciles los chistes. El humor es un músculo. Cuanto más lo entrenes, más fácil saldrá. Pero hay un punto en el que debes preguntarte por qué eres graciosa. Ahora por fin empiezo a saberlo.

Es importante ser exigente con una misma y preguntarnos por qué se ríe la gente. Al final, un cómico está remando para que la gente se ría. En la comedia, siempre lo digo, aprendes cuanto mayor es el fracaso.

Cuentas en tu libro que te presentaste al concurso de monólogos de Villalba (Madrid) en 2015 sin un texto preparado, sin premisas ni remates de comedia.

Sí. Antes, en la época del concurso, no había ni remates ni premisas cómicas ni nada. Eran historias inventadas, con gracia, como una cuentacuentos. No tenía nada que ver con ahora.

Igual había técnicas inconscientes de cuando haces comedia, pero yo no era ni capaz de saber lo que realmente hacía. Justo me fui a Londres, estuve ocho meses, me subí a un escenario a hacer stand up, me preparé mejor y vi que se reían, incluso por el idioma. Fue muy importante.

¿Por qué recomiendas leer Ponerme a parir?

Es un grito de libertad. Es poner en palabras todo lo que ha significado mi vida para mí. ¿Por qué? Porque seguramente hay mucha gente que se siente con ganas de hacer cosas y tiene talento para hacerlas y no es capaz de dar ese salto; y me parece que leerlo es una manera de ver cómo los errores te llevan a buen puerto si los tomas como los tienes que tomar. Conocerme más ha sido un punto interesante.

El libro es una manera de ver que todos tenemos problemas y todos sufrimos, pero puedes ser feliz. Me dejé la piel y nunca me importó no triunfar hasta que empecé a conseguirlo. Así que leerlo como lectura de entretenimiento está bien, pero si eres una persona que te has quedado con la cosa de no haber hecho lo que querías… También es una manera de ver que los que estamos delante de las pantallas somos humanos .

En el libro hablas de mentores personales, pero también de los profesionales como Susi Caramelo, Héctor de Miguel, Ignatius e incluso Jorge Javier Vázquez.

Susi Caramelo y yo somos compañeras y amigas desde que empezamos hasta ahora. Hemos llegado a este camino juntas. Ignatius fue quien vio algo especial en mí y se lo comentó a sus compañeros de La Vida Moderna. Héctor –el cómico Quequé- me hizo un casting y ahí empezó La Lengua Moderna. Me ha ayudado mucho a que me exija buenos chistes, una buena sección… Y Jorge Javier Vázquez fue por un curso en la tele. Allí siempre apostaba por mí, sabía que ya tenía futuro.

¿Y cuándo supiste tú misma que el humor era tu futuro?

La verdad es que no lo sé. Cuando me cogieron para el primer monólogo de Comedy Central con Susi Caramelo en una Central de Cómicos quizá fue el punto de inflexión. Ahí ya es cuando me consideraron cómica. Y me dije: «Voy a tirar por ahí o por guion». Ya vi que se podía vivir de la comedia.

¿Cómo andamos precisamente de comedia en España?

Estoy muy desconectada de la comedia ahora. Hay momentos que intento ver un poco cosas nuevas… Pero no tengo tiempo. Me cuesta ver comedia.

Escucho a Marc Maron en pódcast, a Henar con Moderna de Pueblo en Podimo —el programa es 2 rubias muy legales—, otras cosas… Lo que veo es que hay mucha comedia.

Con las redes hay muchos cómicos creadores de contenidos que son maravillosos y que, si se lo montan bien, pueden llegar lejos. Es verdad que tenemos un respeto especial al escenario, pero para mí es admirable lo que hacen.

Parece que sin la base de stand up no eres cómico. No creo que sea así. Hay gente como Esperansagracia que hace contenido en TikTok con tiempo, talento… Y ahí hay también comedia.

¿Qué recuerdas de tu paso por los “open mics” (o micros abiertos) de comedia? 

Antes los open mics eran mi manera de salir de casa y tomar una caña. Ahora, cuando voy, quiero llevar texto de verdad. Sin improvisar. Pero estoy muy fuera de las nuevas generaciones.

Fui a uno el otro día al Picnic y me hice amiga de veinte cómicos nuevos. La verdad es que no hubiese parado de hacer opens si no tuviese una hija. Es una manera genial para crear secciones y aprender.

Uno de tus hitos desde hace años: La lengua moderna. ¿Qué decir hoy?

Tanto a Quequé como yo tenemos mucho trabajo con la nueva etapa. Estamos acostumbrados a la SER y ahora no sabemos bien cómo funciona. Estoy un poco perdida aún con la plataforma Podimo. Me lo he descargado para ver cómo es.

La Lengua Moderna es como un bebé que nació de la nada y ahora me da pena que no haya vídeo. De repente, es otro programa. Seguimos teniendo la misma amistad y química, pero ahora se convierte en otra cosa, en un pódcast. Teníamos muchos oyentes y ahora es otro reto para mí: saber cómo enganchar a la gente sin que vean nuestra imagen. Pero me encanta.

Cambio de tercio. Vuelvo a los monólogos… Grabaste tu espectáculo Matrioska embarazada… ¡Nuestra Ali Wong de Getxo!

Sí, vi ese monólogo de Ali Wong en Netflix y creía que tenía que hacer un monólogo embarazada para contar lo especial del embarazo. En el libro hay muchos chistes del monólogo. Fue raro en pandemia. Necesitaba hacer Matrioska como regalo a mi niña y para que, por una vez, lo chino sea lo original y nosotros la copia. (Risas.)

¿Cómo has escrito Ponerme a parir?

Lo escribía cuando la niña se dormía o bien me levantaba a las siete de la mañana a escribirlo. No disfrutaba del todo porque era un encargo en medio de millones de cosas. Lo hice con ayuda del cómico Alberto Sierra. Me gusta trabajar mano a mano con él: habíamos hecho el monólogo Matrioska y me ayudó también con el libro. Decidí que me lo editara y trabajamos muy bien.

Por fortuna, ir a terapia es un tabú que está desapareciendo. Me alegra. Como cuidas tu cuerpo cuidas tu mente. Es primordial

En algún momento del libro, haces una mención especial a la terapia para entendernos mejor.

Es que a mí la terapia grupal me ha ido bastante bien. Es una experiencia enriquecedora. Ya no eres solo tú, como en una terapia normal. Escuchas otros problemas, te das cuenta de cosas, te identificas. Relativizas cuando ves los sentimientos de los demás.

La primera vez que fui tenía menos de veinte años. Para mí ha sido siempre lo más importante: curarme la salud mental. Siempre he tenido esa sensación de altibajos y necesitaba entenderme para estar fuerte mentalmente. Soy muy transparente y, por fortuna, ir a terapia es un tabú que está desapareciendo. Me alegra. Como cuidas tu cuerpo cuidas tu mente. Es primordial.

Comunicadora poliédrica e irreverente, la cómica Valeria Ros está a tope, zapeando –valga la licencia- entre varios proyectos profesionales. Uno de ellos es el de presentar la versión española de FBoy Island, reality que HBO Max acaba de estrenar. Otro, el libro recientemente publicado en Planeta, Ponerme a parir, una divertida autobiografía que refleja la realidad de ser mujer, madre y trabajadora en el siglo XXI.

Cuenta Valeria Ros que su existencia se desboca definitivamente al inicio de la pandemia. Mientras todos buscábamos un test covid, ella necesitaba otro… el de embarazo. Así arrancan —con prólogo de su amiga la humorista Susi Caramelo— unas páginas que son un canto a la libertad, la perseverancia, las meteduras de pata, la madurez sobrevenida y la comedia.

«A la gente le encanta reír. Podría ser un trabajo guay. Hacer reír a la gente y que te lo agradezcan con muestras de cariño cada día me parecía algo entrañable», pensó tras ganar su primer concurso de monólogos.

Y aquí sigue, pletórica, risueña y conocida gracias a espacios como Zapeando (La Sexta), La lengua moderna (SER; ahora en Podimo), Loco mundo (Movistar +) y sus apariciones en Comedy Central, además de sus varios espectáculos de stand up.

«Pensaba que mi vida iba a ser como Sexo en Nueva York, pero, por lo que sea, va camino de parecerse más a Padres forzosos», ha confesado nuestra protagonista en alguna ocasión.

Valeria, ¿qué es la comedia para ti?

Básicamente, es mi forma de vivir. Algo que tiene que ver mucho con mi personalidad. Se me hace muy complicado no hacer un chiste de cualquier cosa que digo. Me río y forma parte de mi vida personal y profesional.

¿El humor es terapéutico?

Hay gente a la que le cuesta tomarse menos en serio las cosas. Creo que quitarles importancia usando el humor es una clave para no pegarte un tiro. Yo vivo con el humor desde que he nacido. Forma parte de mi personalidad y no sé trabajar de otra forma.

¿Consejo para cómicos y cómicas en ciernes? 

¿Un consejo? No tirar la toalla, trabajar mucho y con autoexigencia para ver dónde fallas.

Hay que trabajar muy duro, no son fáciles los chistes. El humor es un músculo. Cuanto más lo entrenes, más fácil saldrá. Pero hay un punto en el que debes preguntarte por qué eres graciosa. Ahora por fin empiezo a saberlo.

Es importante ser exigente con una misma y preguntarnos por qué se ríe la gente. Al final, un cómico está remando para que la gente se ría. En la comedia, siempre lo digo, aprendes cuanto mayor es el fracaso.

Cuentas en tu libro que te presentaste al concurso de monólogos de Villalba (Madrid) en 2015 sin un texto preparado, sin premisas ni remates de comedia.

Sí. Antes, en la época del concurso, no había ni remates ni premisas cómicas ni nada. Eran historias inventadas, con gracia, como una cuentacuentos. No tenía nada que ver con ahora.

Igual había técnicas inconscientes de cuando haces comedia, pero yo no era ni capaz de saber lo que realmente hacía. Justo me fui a Londres, estuve ocho meses, me subí a un escenario a hacer stand up, me preparé mejor y vi que se reían, incluso por el idioma. Fue muy importante.

¿Por qué recomiendas leer Ponerme a parir?

Es un grito de libertad. Es poner en palabras todo lo que ha significado mi vida para mí. ¿Por qué? Porque seguramente hay mucha gente que se siente con ganas de hacer cosas y tiene talento para hacerlas y no es capaz de dar ese salto; y me parece que leerlo es una manera de ver cómo los errores te llevan a buen puerto si los tomas como los tienes que tomar. Conocerme más ha sido un punto interesante.

El libro es una manera de ver que todos tenemos problemas y todos sufrimos, pero puedes ser feliz. Me dejé la piel y nunca me importó no triunfar hasta que empecé a conseguirlo. Así que leerlo como lectura de entretenimiento está bien, pero si eres una persona que te has quedado con la cosa de no haber hecho lo que querías… También es una manera de ver que los que estamos delante de las pantallas somos humanos .

En el libro hablas de mentores personales, pero también de los profesionales como Susi Caramelo, Héctor de Miguel, Ignatius e incluso Jorge Javier Vázquez.

Susi Caramelo y yo somos compañeras y amigas desde que empezamos hasta ahora. Hemos llegado a este camino juntas. Ignatius fue quien vio algo especial en mí y se lo comentó a sus compañeros de La Vida Moderna. Héctor –el cómico Quequé- me hizo un casting y ahí empezó La Lengua Moderna. Me ha ayudado mucho a que me exija buenos chistes, una buena sección… Y Jorge Javier Vázquez fue por un curso en la tele. Allí siempre apostaba por mí, sabía que ya tenía futuro.

¿Y cuándo supiste tú misma que el humor era tu futuro?

La verdad es que no lo sé. Cuando me cogieron para el primer monólogo de Comedy Central con Susi Caramelo en una Central de Cómicos quizá fue el punto de inflexión. Ahí ya es cuando me consideraron cómica. Y me dije: «Voy a tirar por ahí o por guion». Ya vi que se podía vivir de la comedia.

¿Cómo andamos precisamente de comedia en España?

Estoy muy desconectada de la comedia ahora. Hay momentos que intento ver un poco cosas nuevas… Pero no tengo tiempo. Me cuesta ver comedia.

Escucho a Marc Maron en pódcast, a Henar con Moderna de Pueblo en Podimo —el programa es 2 rubias muy legales—, otras cosas… Lo que veo es que hay mucha comedia.

Con las redes hay muchos cómicos creadores de contenidos que son maravillosos y que, si se lo montan bien, pueden llegar lejos. Es verdad que tenemos un respeto especial al escenario, pero para mí es admirable lo que hacen.

Parece que sin la base de stand up no eres cómico. No creo que sea así. Hay gente como Esperansagracia que hace contenido en TikTok con tiempo, talento… Y ahí hay también comedia.

¿Qué recuerdas de tu paso por los “open mics” (o micros abiertos) de comedia? 

Antes los open mics eran mi manera de salir de casa y tomar una caña. Ahora, cuando voy, quiero llevar texto de verdad. Sin improvisar. Pero estoy muy fuera de las nuevas generaciones.

Fui a uno el otro día al Picnic y me hice amiga de veinte cómicos nuevos. La verdad es que no hubiese parado de hacer opens si no tuviese una hija. Es una manera genial para crear secciones y aprender.

Uno de tus hitos desde hace años: La lengua moderna. ¿Qué decir hoy?

Tanto a Quequé como yo tenemos mucho trabajo con la nueva etapa. Estamos acostumbrados a la SER y ahora no sabemos bien cómo funciona. Estoy un poco perdida aún con la plataforma Podimo. Me lo he descargado para ver cómo es.

La Lengua Moderna es como un bebé que nació de la nada y ahora me da pena que no haya vídeo. De repente, es otro programa. Seguimos teniendo la misma amistad y química, pero ahora se convierte en otra cosa, en un pódcast. Teníamos muchos oyentes y ahora es otro reto para mí: saber cómo enganchar a la gente sin que vean nuestra imagen. Pero me encanta.

Cambio de tercio. Vuelvo a los monólogos… Grabaste tu espectáculo Matrioska embarazada… ¡Nuestra Ali Wong de Getxo!

Sí, vi ese monólogo de Ali Wong en Netflix y creía que tenía que hacer un monólogo embarazada para contar lo especial del embarazo. En el libro hay muchos chistes del monólogo. Fue raro en pandemia. Necesitaba hacer Matrioska como regalo a mi niña y para que, por una vez, lo chino sea lo original y nosotros la copia. (Risas.)

¿Cómo has escrito Ponerme a parir?

Lo escribía cuando la niña se dormía o bien me levantaba a las siete de la mañana a escribirlo. No disfrutaba del todo porque era un encargo en medio de millones de cosas. Lo hice con ayuda del cómico Alberto Sierra. Me gusta trabajar mano a mano con él: habíamos hecho el monólogo Matrioska y me ayudó también con el libro. Decidí que me lo editara y trabajamos muy bien.

Por fortuna, ir a terapia es un tabú que está desapareciendo. Me alegra. Como cuidas tu cuerpo cuidas tu mente. Es primordial

En algún momento del libro, haces una mención especial a la terapia para entendernos mejor.

Es que a mí la terapia grupal me ha ido bastante bien. Es una experiencia enriquecedora. Ya no eres solo tú, como en una terapia normal. Escuchas otros problemas, te das cuenta de cosas, te identificas. Relativizas cuando ves los sentimientos de los demás.

La primera vez que fui tenía menos de veinte años. Para mí ha sido siempre lo más importante: curarme la salud mental. Siempre he tenido esa sensación de altibajos y necesitaba entenderme para estar fuerte mentalmente. Soy muy transparente y, por fortuna, ir a terapia es un tabú que está desapareciendo. Me alegra. Como cuidas tu cuerpo cuidas tu mente. Es primordial.

Compártelo twitter facebook whatsapp
La ecuación de la creatividad en nuestro cerebro
Dibujos para escapar de un mundo pestilente
Movistar produce una temporada de Enjuto Mojamuto
La costurera que sedujo a Carolina de Mónaco
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp