20 de octubre 2014    /   BUSINESS
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Una iniciativa ciudadana para quitar de México DF 1,5 millones de coches en hora pico

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En apenas 15 días, una iniciativa legislativa ciudadana en Ciudad de México ha recopilado 7.000 firmas. Alberto Mansur, el portavoz de la plataforma que promueve esta exitosa propuesta llamada Vamos en grupo, opina que «a este ritmo, a mediados de noviembre, estará rebasado el número de 32.000» registros que exige la ley para poder ser entregado el texto a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal . «Después tienen dos meses para debatirlo y aprobarlo o rechazarlo», pone el abogado fecha al logro como para principios del próximo año. Él asegura que, «con los datos oficiales en la mano, esa propuesta de ley podría reducir hasta un 25% el tráfico en hora pico en Ciudad de México».
La idea es simple: eliminar de las vías el millón y medio de coches que diariamente salen en el Distrito Federal a circular en horas punta solamente para llevar y traer a los niños a la escuela. O lo que es lo mismo, hacer que los menores dejen de ir en coche y viajen en autobuses escolares.

«Esos datos que parecen tan increíbles son verídicos, están obtenidos de las secretarías de Medio Ambiente, Educación Pública y el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía)», da fe Mansur del minucioso estudio que se ha elaborado antes de lanzar la iniciativa. «Esa información nos dice que el 49% de los alumnos que asisten a escuelas privadas en la ciudad lo hacen en transporte particular. Y cada uno de los coches que se pone en circulación cada mañana y cada tarde solo para eso transporta un promedio de 1,3 niños». Eso quiere decir que «50.000 autobuses harían el trabajo de ese millón y medio de coches», resuelve el portavoz el problema sociomatemático.
La forma de convencer a los padres de que sus hijos vayan al colegio en transportes colectivos es el verdadero punto clave de la propuesta. «Se trata de la Ley de Movilidad Solidaria, y pensamos que es una inversión que debe hacer el gobierno de la ciudad. Para empezar, porque le conviene».
La fórmula es que la nueva ley permita a los padres de los estudiantes, o a las propias escuelas, deducirse en impuestos locales un 30% del gasto que suponga que sus hijos (o alumnos) acudan a clase en transportes escolares. «A todo el mundo le conviene esa deducción porque son impuestos que pagamos todos», simplifica Mansur, «el predial, por las nóminas, por la adquisición de bienes inmuebles, por la compra de autos nuevos…».
Para dejarlo del todo claro pone un ejemplo: «Si unos padres pagan 12.000 pesos al año en transporte escolar para su hijo, se podrían deducir hasta un 30%  de esa cantidad (4.000 pesos en este caso) de cualquiera de sus otros impuestos locales. Es decir, si el costo de sus impuestos prediales es de 15.000 pesos, se descuentan el 30% de los gastos de transporte del hijo,  y en vez de pagar 15.000, pagarían 11.000. Así de conveniente y así de sencillo».
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Para quien Mansur considera que sería un negocio redondo es para las propias escuelas. Opina que si fueran los centros privados los que pagasen a sus alumnos esos autobuses escolares -en vez hacérselos pagar a los padres- serían los colegios los que se podrían descontarse ese 30% del gasto total en impuestos locales. «El descuento podría ser enorme, sería un negocio redondo», añade bondades a la idea el abogado.
La razón por la que tanto la iniciativa como las estadísticas manejadas solo atañen a las escuelas privadas es porque «son a esas a las que acuden alumnos en transportes particulares», explica el vocero, «ya que a las públicas acuden niños que son asignados a esos centros por proximidad a sus casas, y a menudo se trata de familias con menos recursos económicos que no disponen de coche».
El portavoz de Vamos en grupo asegura que todo mexicano conoce la diferencia de tráfico que hay en las horas pico cuando son fechas en las que hay clases y cuando no las hay. «Sabemos que durante las épocas de vacaciones escolares el tráfico en la ciudad mejora, el aire está más limpio, los trayectos son más cortos…», va numerando. Piensa que «esta reforma legislativa debería salir adelante porque se trata de una ley que resuelve un gran problema de Ciudad de México, y que solo pide al gobierno que se solidarice con las familias».
Desde la plataforma invitan a los ciudadanos a descargarse el formulario y aportar las firmas que logren poner la iniciativa ante el aparato legislativo de la ciudad. Las personas que rubriquen el documento pueden llevarlo a alguno de los puntos dispuestos por Vamos en Grupo o pedir que vengan a buscarlo a su domicilio. «También existen brigadistas voluntarios que están recabando firmas en la calle», añade el portavoz posibilidades a la colaboración.
Respecto a las posibilidades de que el sueño de capar un cuarto del total de vehículos al tráfico en una ciudad con 22 millones de habitantes no se quede en el tintero, Mansur es optimista: «Estamos seguros de que, a un año de las elecciones, ningún partido está dispuesto a asumir el coste de un NO a una iniciativa de solidaridad con las familias, con el cuidado del medio ambiente y con la descongestión de nuestro grave problema con el tráfico».
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En apenas 15 días, una iniciativa legislativa ciudadana en Ciudad de México ha recopilado 7.000 firmas. Alberto Mansur, el portavoz de la plataforma que promueve esta exitosa propuesta llamada Vamos en grupo, opina que «a este ritmo, a mediados de noviembre, estará rebasado el número de 32.000» registros que exige la ley para poder ser entregado el texto a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal . «Después tienen dos meses para debatirlo y aprobarlo o rechazarlo», pone el abogado fecha al logro como para principios del próximo año. Él asegura que, «con los datos oficiales en la mano, esa propuesta de ley podría reducir hasta un 25% el tráfico en hora pico en Ciudad de México».
La idea es simple: eliminar de las vías el millón y medio de coches que diariamente salen en el Distrito Federal a circular en horas punta solamente para llevar y traer a los niños a la escuela. O lo que es lo mismo, hacer que los menores dejen de ir en coche y viajen en autobuses escolares.

«Esos datos que parecen tan increíbles son verídicos, están obtenidos de las secretarías de Medio Ambiente, Educación Pública y el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía)», da fe Mansur del minucioso estudio que se ha elaborado antes de lanzar la iniciativa. «Esa información nos dice que el 49% de los alumnos que asisten a escuelas privadas en la ciudad lo hacen en transporte particular. Y cada uno de los coches que se pone en circulación cada mañana y cada tarde solo para eso transporta un promedio de 1,3 niños». Eso quiere decir que «50.000 autobuses harían el trabajo de ese millón y medio de coches», resuelve el portavoz el problema sociomatemático.
La forma de convencer a los padres de que sus hijos vayan al colegio en transportes colectivos es el verdadero punto clave de la propuesta. «Se trata de la Ley de Movilidad Solidaria, y pensamos que es una inversión que debe hacer el gobierno de la ciudad. Para empezar, porque le conviene».
La fórmula es que la nueva ley permita a los padres de los estudiantes, o a las propias escuelas, deducirse en impuestos locales un 30% del gasto que suponga que sus hijos (o alumnos) acudan a clase en transportes escolares. «A todo el mundo le conviene esa deducción porque son impuestos que pagamos todos», simplifica Mansur, «el predial, por las nóminas, por la adquisición de bienes inmuebles, por la compra de autos nuevos…».
Para dejarlo del todo claro pone un ejemplo: «Si unos padres pagan 12.000 pesos al año en transporte escolar para su hijo, se podrían deducir hasta un 30%  de esa cantidad (4.000 pesos en este caso) de cualquiera de sus otros impuestos locales. Es decir, si el costo de sus impuestos prediales es de 15.000 pesos, se descuentan el 30% de los gastos de transporte del hijo,  y en vez de pagar 15.000, pagarían 11.000. Así de conveniente y así de sencillo».
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Para quien Mansur considera que sería un negocio redondo es para las propias escuelas. Opina que si fueran los centros privados los que pagasen a sus alumnos esos autobuses escolares -en vez hacérselos pagar a los padres- serían los colegios los que se podrían descontarse ese 30% del gasto total en impuestos locales. «El descuento podría ser enorme, sería un negocio redondo», añade bondades a la idea el abogado.
La razón por la que tanto la iniciativa como las estadísticas manejadas solo atañen a las escuelas privadas es porque «son a esas a las que acuden alumnos en transportes particulares», explica el vocero, «ya que a las públicas acuden niños que son asignados a esos centros por proximidad a sus casas, y a menudo se trata de familias con menos recursos económicos que no disponen de coche».
El portavoz de Vamos en grupo asegura que todo mexicano conoce la diferencia de tráfico que hay en las horas pico cuando son fechas en las que hay clases y cuando no las hay. «Sabemos que durante las épocas de vacaciones escolares el tráfico en la ciudad mejora, el aire está más limpio, los trayectos son más cortos…», va numerando. Piensa que «esta reforma legislativa debería salir adelante porque se trata de una ley que resuelve un gran problema de Ciudad de México, y que solo pide al gobierno que se solidarice con las familias».
Desde la plataforma invitan a los ciudadanos a descargarse el formulario y aportar las firmas que logren poner la iniciativa ante el aparato legislativo de la ciudad. Las personas que rubriquen el documento pueden llevarlo a alguno de los puntos dispuestos por Vamos en Grupo o pedir que vengan a buscarlo a su domicilio. «También existen brigadistas voluntarios que están recabando firmas en la calle», añade el portavoz posibilidades a la colaboración.
Respecto a las posibilidades de que el sueño de capar un cuarto del total de vehículos al tráfico en una ciudad con 22 millones de habitantes no se quede en el tintero, Mansur es optimista: «Estamos seguros de que, a un año de las elecciones, ningún partido está dispuesto a asumir el coste de un NO a una iniciativa de solidaridad con las familias, con el cuidado del medio ambiente y con la descongestión de nuestro grave problema con el tráfico».
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