20 de diciembre 2019    /   CREATIVIDAD
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 Ilustraciones de Vireta

‘Bi Mother My Friend’: una familia compuesta por mamá, mami e hijo

No hace falta aguardar al futuro. El concepto familia explotó hace tiempo atomizándose en numerosos modelos. Verónica Sánchez explica cómo es la suya

20 de diciembre 2019    /   CREATIVIDAD     por          Ilustraciones de Vireta
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Cuando decidieron tener un hijo, Verónica y Jana descubrieron otra forma de hacer el amor. Ocurría, por ejemplo, cuando los besos y cuidados que se profesaban a la luz de las velas y con su música favorita de fondo servían para contrarrestar el pinchazo de la inyección del tratamiento de estimulación ovárica de Jana.

Este formaba parte del método de reproducción asistida ROPA (siglas de recepción de óvulos de la pareja). Meses antes la propia Jana lo había descubierto tras una profunda investigación en internet.

El método funciona técnicamente igual que una donación de óvulos normal. La única diferencia es que en el ROPA las dos partes de la pareja participan activamente en el proceso: una de ellas aportando los óvulos y la otra gestando los embriones. En su caso, Jana se encargaría de la primera parte y Verónica de la segunda. «La emoción fue inmensa cuando descubrimos que podíamos compartir la maternidad más allá de la gestación», confiesa Verónica.

Como ocurre en otros métodos, el donante de semen en ROPA es anónimo. Pese a saber de la buena fama de los bancos de semen en nuestro país («España es uno de los principales exportadores de esperma»), optaron por acudir a uno danés. «Allí te facilitan algunos datos sobre el donante. No nos interesaba su físico, pero sí nos pareció importante saber cosas de él: la música que escucha, su profesión, leer una carta con su letra o escuchar su voz». Información inviable en España que, sin embargo, ellas consideraban esencial. 

Conocer ese tipo de detalles les reconfortaba. Además, Verónica no cree que el estar interesada en ellos entrara en contradicción con el hecho de que tanto ella como su pareja consideran que «la genética está sobrevalorada»: «Cuando te enfrentas a algo tan nuevo como una reproducción asistida, te planteas muchas cosas. Cuanta más información, mejor te sientes».

‘BI MOTHER MY FRIEND’

Saben que esa sensación de vértigo ante lo desconocido la experimentan también otras mujeres que se plantean formar una familia con sus respectivas mujeres. Por eso Verónica acaba de publicar Bi Mother My Friend (Libros Cúpula). Un libro cargado de información de interés para aquellas que intentan resolver dudas sobre la maternidad compartida.

Porque, ¿acaso conocen todas las técnicas de reproducción asistida (además de ROPA) existentes? ¿O lo que ocurre con los embriones que no se gestan? ¿O que las dos madres pueden llevar a cabo una lactancia exclusiva compartida? ¿O que, a diferencia de una hetero, una pareja de mujeres ha de estar casada para poder inscribir a su hijo en el Registro Civil?

Verónica subraya lo personal del libro. Todo sobre lo que trata lo hace desde su experiencia «de mujer, madre, hija, lesbiana, activista e influencer» ya que, avisa, no es ni socióloga, ni psicóloga ni médica. Su faceta de influyente la comenzó a desarrollar en 2016 cuando abrió @oh.mamiblue. Al principio, con el único propósito de compartir su embarazo con su círculo más cercano. Luego se dio cuenta de que aquello podría servir para algo más. Así que abrió su perfil al público con el propósito de que todas aquellas que estaban pasando por una situación similar no se sintieran solas.

ANTE LA IGNORANCIA, TRANQUILIDAD 

A la hora de visibilizar y normalizar a familias como la suya, Verónica tira de anécdotas y detalles de su día a día. En su casa, por ejemplo, no hay mamá ni papá, pero sí «mamá» (Verónica) y «mami» (Jana). «Creo que es mejor que Álex, nuestro hijo, nos llame así a que nos conozca como “mamá Vero “y “mamá Jana”, me parece más impersonal. Hay a quien no le parece relevante hacer esta diferenciación. Pero nosotras entendemos que sí lo es. Los niños necesitan diferenciar a las personas. Y nosotras también».

Tanto ellas como Álex, como la mayoría de la gente de su entorno, lo tienen claro, aunque eso no evita que, en ocasiones, tengan que lidiar con determinados clichés: «La gente no concibe una familia sin una figura masculina. Incluso por parte de conocidos se hacen comentarios que parecen graciosos, tipo: “Si Vero, que está embarazada, es la mamá, Jana es el papá (risas)”. ¡Malditos roles de género y estereotipos!». 

Ambas saben que acabar con ellos pasa por «educar en la diversidad y el feminismo desde casa». Algo que llevan haciendo desde el principio con Álex, a quien, antes de saber si era niño o niña, decidieron llamar así con independencia de su sexo «porque para nosotras no habría diferencias».

 Y, sobre todo, Verónica aconseja a quien pueda pasar por situaciones similares: «No os ofendáis con cada pregunta y comentario que os hagan. Probablemente estén hechos desde el desconocimiento o el descaro». Aunque reconoce que también los hay claramente malintencionados: «Hay gente que no quiere evolucionar. Con ese sector, cero sinergias».

Cuando decidieron tener un hijo, Verónica y Jana descubrieron otra forma de hacer el amor. Ocurría, por ejemplo, cuando los besos y cuidados que se profesaban a la luz de las velas y con su música favorita de fondo servían para contrarrestar el pinchazo de la inyección del tratamiento de estimulación ovárica de Jana.

Este formaba parte del método de reproducción asistida ROPA (siglas de recepción de óvulos de la pareja). Meses antes la propia Jana lo había descubierto tras una profunda investigación en internet.

El método funciona técnicamente igual que una donación de óvulos normal. La única diferencia es que en el ROPA las dos partes de la pareja participan activamente en el proceso: una de ellas aportando los óvulos y la otra gestando los embriones. En su caso, Jana se encargaría de la primera parte y Verónica de la segunda. «La emoción fue inmensa cuando descubrimos que podíamos compartir la maternidad más allá de la gestación», confiesa Verónica.

Como ocurre en otros métodos, el donante de semen en ROPA es anónimo. Pese a saber de la buena fama de los bancos de semen en nuestro país («España es uno de los principales exportadores de esperma»), optaron por acudir a uno danés. «Allí te facilitan algunos datos sobre el donante. No nos interesaba su físico, pero sí nos pareció importante saber cosas de él: la música que escucha, su profesión, leer una carta con su letra o escuchar su voz». Información inviable en España que, sin embargo, ellas consideraban esencial. 

Conocer ese tipo de detalles les reconfortaba. Además, Verónica no cree que el estar interesada en ellos entrara en contradicción con el hecho de que tanto ella como su pareja consideran que «la genética está sobrevalorada»: «Cuando te enfrentas a algo tan nuevo como una reproducción asistida, te planteas muchas cosas. Cuanta más información, mejor te sientes».

‘BI MOTHER MY FRIEND’

Saben que esa sensación de vértigo ante lo desconocido la experimentan también otras mujeres que se plantean formar una familia con sus respectivas mujeres. Por eso Verónica acaba de publicar Bi Mother My Friend (Libros Cúpula). Un libro cargado de información de interés para aquellas que intentan resolver dudas sobre la maternidad compartida.

Porque, ¿acaso conocen todas las técnicas de reproducción asistida (además de ROPA) existentes? ¿O lo que ocurre con los embriones que no se gestan? ¿O que las dos madres pueden llevar a cabo una lactancia exclusiva compartida? ¿O que, a diferencia de una hetero, una pareja de mujeres ha de estar casada para poder inscribir a su hijo en el Registro Civil?

Verónica subraya lo personal del libro. Todo sobre lo que trata lo hace desde su experiencia «de mujer, madre, hija, lesbiana, activista e influencer» ya que, avisa, no es ni socióloga, ni psicóloga ni médica. Su faceta de influyente la comenzó a desarrollar en 2016 cuando abrió @oh.mamiblue. Al principio, con el único propósito de compartir su embarazo con su círculo más cercano. Luego se dio cuenta de que aquello podría servir para algo más. Así que abrió su perfil al público con el propósito de que todas aquellas que estaban pasando por una situación similar no se sintieran solas.

ANTE LA IGNORANCIA, TRANQUILIDAD 

A la hora de visibilizar y normalizar a familias como la suya, Verónica tira de anécdotas y detalles de su día a día. En su casa, por ejemplo, no hay mamá ni papá, pero sí «mamá» (Verónica) y «mami» (Jana). «Creo que es mejor que Álex, nuestro hijo, nos llame así a que nos conozca como “mamá Vero “y “mamá Jana”, me parece más impersonal. Hay a quien no le parece relevante hacer esta diferenciación. Pero nosotras entendemos que sí lo es. Los niños necesitan diferenciar a las personas. Y nosotras también».

Tanto ellas como Álex, como la mayoría de la gente de su entorno, lo tienen claro, aunque eso no evita que, en ocasiones, tengan que lidiar con determinados clichés: «La gente no concibe una familia sin una figura masculina. Incluso por parte de conocidos se hacen comentarios que parecen graciosos, tipo: “Si Vero, que está embarazada, es la mamá, Jana es el papá (risas)”. ¡Malditos roles de género y estereotipos!». 

Ambas saben que acabar con ellos pasa por «educar en la diversidad y el feminismo desde casa». Algo que llevan haciendo desde el principio con Álex, a quien, antes de saber si era niño o niña, decidieron llamar así con independencia de su sexo «porque para nosotras no habría diferencias».

 Y, sobre todo, Verónica aconseja a quien pueda pasar por situaciones similares: «No os ofendáis con cada pregunta y comentario que os hagan. Probablemente estén hechos desde el desconocimiento o el descaro». Aunque reconoce que también los hay claramente malintencionados: «Hay gente que no quiere evolucionar. Con ese sector, cero sinergias».

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Opiniones 1
  • ls menores d parejas homos no van a ser necesariamente homos por :
    saben distinguir diferentes tipos d parejas
    si no se les rePPrime saben lo que quieren

  • Comentarios cerrados.

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