Publicado: 13 de enero 2016 05:44  /   ENTRETENIMIENTO
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Versiones de Bowie para reír y llorar

Publicado: 13 de enero 2016 05:44  /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Prometemos dejar de dar la turra con David Bowie en cuanto acabe el texto de este post. Hasta entonces, queremos resaltar el enorme legado que el artista camaleónico, el músico que tantas veces se ha reinventado y otros calificativos manidos de todo a 100, ha dejado a su alrededor.

El londinense ha visto y, en ocasiones, padecido a otros muchos músicos ejecutando (literalmente en algunos casos) las mejores canciones de su repertorio.

Comenzaremos por lo mejor, es decir, por las peores versiones. O las mejores, según se mire. Bueno, ya nos hemos liado, pero seguro que lo entendéis en cuanto le deis al play.

Los Azucarillo Kings son más que un grupo de música, son la gloria del rumbindie. Capaces de crear una versión del Where Is My Mind de The Pixies que emocionaría a Spielberg, también fueron capaces de hacer suya la mayor epopeya espacial que ha dado la música pop: Space Oddity.

Con versos tan gloriosos como «Esto es Control Tierra a Mayor Tom, lo haseh la mar de bien, enderesa el volante y sigue recto, quisá fuera al exterior durante el vuelo» o «hase frío y me muevo mu despasio, y las estrellas son mu raras en el espasio. Y aquí estoy flotando en esta lata…», dan ganas de tatuarse cada palabra en la espalda.

 

La otra gran versión de la rareza espacial que nuestro dios verdadero nos ha dado fue perpetrada interpretada por Los Hermanos Calatrava (en la foto), el proyecto paralelo de Mick Jagger y Manolo Escobar. Los Calatrava Bros. intentaron traducir la letra de la canción original en su literalidad y, claro, pasó lo que pasó. Los versos se calzaron en el compás como se pudo, los acentos de las palabras cayeron en sílabas al azar y la literalidad murió por una causa discutible. Una obra maestra.

«Comuníquenos cómo está de palpitaciones,
comunico que estoy hasta los cojones.
Por favor, no sea usted impertinente,
si lo sé no pido ser presidente».

 

Muy mal se te ha tenido que dar todo para no toparte en alguna ocasión con esta versión de Space Oddity. Lleva 30 millones de reproducciones en YouTube. Vale, Chris Hadfield parece que en lugar de cantar está estrangulando a un gato, pero él es astronauta y grabó su versión a bordo de las Estación Espacial Internacional mientras giraba alrededor de la Tierra. Supera eso, león.

«For here am I sitting in my tin can.
Far above the world.
Planet Earth is blue
and there’s nothing I can do».

 

Seguimos con las versiones que molan en plan bien. Sabemos que The Life Aquatic es la mejor película de la historia. Lo que en ocasiones se ignora es que la banda sonora está a su altura. Seu Jorge, el actor y cantante brasileño que interpretaba a Pelé Dos Santos en la cinta, se marca unas cuantas versiones en portugués con la única ayuda de una guitarra acústica. Rescatamos Starman porque… bueno, ¿por qué no?

«Vou chorar sem medo.
Vou lembrar do tempo.
De onde eu via o mundo azul…»

 

Aquí va una cosa discreta. Beck pensó que si había que hacer una versión del más grande, había que hacerlo a lo grande. El autor americano se rodeo de una orquesta de 160 personas y creó una experiencia inmersiva de 10 minutos junto a Chris Milk, el director más potente de vídeo en realidad virtual.

El resultado, en vídeo plano, es apabullante y , en realidad virtual, sublime. Pero las cosas son como son: para verlo en 360 había que hacerlo a través de un sitio web creado por la automovilística Lincoln que patrocinaba el tinglado. Cuando dieron por concluida la campaña, se cargaron el site que alojaba el vídeo y se acabó la fiesta. Lo que queda es esto.

 

Terminamos con una versión de David Bowie… cantada por David Bowie. En los inicios de su carrera, alguien en el sello discográfico del cantante de Brixton pensó que había que tratar de penetrar en el mercado italiano.

Cogieron la melodía de Space Oddity y le calzaron una letra en italiano escrita por el compositor Mogol. La temática de esta se aleja de la versión original, que habla de un astronauta que, sobrepasado por la belleza del cosmos, se deja ir hacia la inmensidad del universo.

La versión italiana Ragazzo Solo, Ragazza Sola salió como single en 1970 y habla de amor, que también mola aunque no tanto como los viajes interestelares.

 

Prometemos dejar de dar la turra con David Bowie en cuanto acabe el texto de este post. Hasta entonces, queremos resaltar el enorme legado que el artista camaleónico, el músico que tantas veces se ha reinventado y otros calificativos manidos de todo a 100, ha dejado a su alrededor.

El londinense ha visto y, en ocasiones, padecido a otros muchos músicos ejecutando (literalmente en algunos casos) las mejores canciones de su repertorio.

Comenzaremos por lo mejor, es decir, por las peores versiones. O las mejores, según se mire. Bueno, ya nos hemos liado, pero seguro que lo entendéis en cuanto le deis al play.

Los Azucarillo Kings son más que un grupo de música, son la gloria del rumbindie. Capaces de crear una versión del Where Is My Mind de The Pixies que emocionaría a Spielberg, también fueron capaces de hacer suya la mayor epopeya espacial que ha dado la música pop: Space Oddity.

Con versos tan gloriosos como «Esto es Control Tierra a Mayor Tom, lo haseh la mar de bien, enderesa el volante y sigue recto, quisá fuera al exterior durante el vuelo» o «hase frío y me muevo mu despasio, y las estrellas son mu raras en el espasio. Y aquí estoy flotando en esta lata…», dan ganas de tatuarse cada palabra en la espalda.

 

La otra gran versión de la rareza espacial que nuestro dios verdadero nos ha dado fue perpetrada interpretada por Los Hermanos Calatrava (en la foto), el proyecto paralelo de Mick Jagger y Manolo Escobar. Los Calatrava Bros. intentaron traducir la letra de la canción original en su literalidad y, claro, pasó lo que pasó. Los versos se calzaron en el compás como se pudo, los acentos de las palabras cayeron en sílabas al azar y la literalidad murió por una causa discutible. Una obra maestra.

«Comuníquenos cómo está de palpitaciones,
comunico que estoy hasta los cojones.
Por favor, no sea usted impertinente,
si lo sé no pido ser presidente».

 

Muy mal se te ha tenido que dar todo para no toparte en alguna ocasión con esta versión de Space Oddity. Lleva 30 millones de reproducciones en YouTube. Vale, Chris Hadfield parece que en lugar de cantar está estrangulando a un gato, pero él es astronauta y grabó su versión a bordo de las Estación Espacial Internacional mientras giraba alrededor de la Tierra. Supera eso, león.

«For here am I sitting in my tin can.
Far above the world.
Planet Earth is blue
and there’s nothing I can do».

 

Seguimos con las versiones que molan en plan bien. Sabemos que The Life Aquatic es la mejor película de la historia. Lo que en ocasiones se ignora es que la banda sonora está a su altura. Seu Jorge, el actor y cantante brasileño que interpretaba a Pelé Dos Santos en la cinta, se marca unas cuantas versiones en portugués con la única ayuda de una guitarra acústica. Rescatamos Starman porque… bueno, ¿por qué no?

«Vou chorar sem medo.
Vou lembrar do tempo.
De onde eu via o mundo azul…»

 

Aquí va una cosa discreta. Beck pensó que si había que hacer una versión del más grande, había que hacerlo a lo grande. El autor americano se rodeo de una orquesta de 160 personas y creó una experiencia inmersiva de 10 minutos junto a Chris Milk, el director más potente de vídeo en realidad virtual.

El resultado, en vídeo plano, es apabullante y , en realidad virtual, sublime. Pero las cosas son como son: para verlo en 360 había que hacerlo a través de un sitio web creado por la automovilística Lincoln que patrocinaba el tinglado. Cuando dieron por concluida la campaña, se cargaron el site que alojaba el vídeo y se acabó la fiesta. Lo que queda es esto.

 

Terminamos con una versión de David Bowie… cantada por David Bowie. En los inicios de su carrera, alguien en el sello discográfico del cantante de Brixton pensó que había que tratar de penetrar en el mercado italiano.

Cogieron la melodía de Space Oddity y le calzaron una letra en italiano escrita por el compositor Mogol. La temática de esta se aleja de la versión original, que habla de un astronauta que, sobrepasado por la belleza del cosmos, se deja ir hacia la inmensidad del universo.

La versión italiana Ragazzo Solo, Ragazza Sola salió como single en 1970 y habla de amor, que también mola aunque no tanto como los viajes interestelares.

 

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