30 de octubre 2014    /   CREATIVIDAD
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Esto no va solo de hostias

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Así es. No solo de hostias va esta historia. Va de otro tipo de dolor. Uno más profundo e intenso. El daño que no roza el cuerpo y se instala en lo más hondo de la vida. De esto habla Versus en un buen puñado de páginas en tinta negra y blanca. Incluso desde el tacto rugoso de su portada.
Lo más remoto de esta historia dibujada por Luis Bustos va hasta el mes de noviembre de 1909. El estadounidense Jack London publicó un relato corto que hablaba de pobreza y el declive de la vejez. El protagonista era un boxeador llamado Tom King, un tipo que una noche se levantó de la mesa con hambre. Las gachas que le hizo su mujer con la harina que le había prestado una vecina no fueron suficientes. Él, al menos, había comido. Sus hijos y su esposa ni las habían probado.
Luis Bustos recuperó esta historia en 2010. Había estado años en su memoria y ahora quería traerla al presente en una nueva versión. Una adaptación totalmente libre en la que habría más dibujos que palabras. En 2013 empezó a dibujarla y terminó hace unos meses. Al instante Entrecomics publicó el libro. «Leí este relato de adolescente y quedó incrustado en mi cabeza», cuenta el autor. «Es la historia de un luchador maduro que combate para subsistir y tiene que echar mano de su sabiduría para combatir a un boxeador joven. O gana o pierde. No hay otra opción».

«Juego con la puesta en escena. Los rasgos se van rompiendo conforme los personajes van sufriendo más. Hay un efecto de personaje diluido y machacado por los golpes previos»


El libro es áspero. A propósito. Igual que la decisión de que el papel fuera negro y la tinta blanca. «Esta historia se presta a contrastes y juegos de color», indica el grafista. «La portada es rugosa porque expresa mejor la crudeza del relato». Y, además, es cuadrada. Imita al cuadrilátero donde los boxeadores se linchan sin piedad. «Todos estos detalles funcionan a nivel subconsciente. Alguien me dijo que coger el libro era como darle la mano a Tom King».
Pero la cubierta no pretende dejar las cosas claras en el primer vistazo. Los boxeadores que aparecen junto al título son «imágenes arquetípicas», según Bustos. «La portada es neutra. No da pistas del tipo de imágenes que vas a encontrar dentro del tebeo».
El libro avanza y la narración se va quebrando igual que ocurre con el personaje. «La historia es sencilla. Hay muchas escenas donde los personajes están dándose leches. Pero juego con la puesta en escena. Los rasgos se van rompiendo conforme los personajes van sufriendo más. Hay un efecto de personaje diluido y machacado por los golpes previos. Todos estos recursos van descubriendo la mente del personaje. Es una narración muy subjetiva y en su sencillez está su poder».
En esos días en la vida del legendario monarca del cuadrilátero, Tom King, se alternan imágenes clásicas con expresionistas. Los significados están más en los trazos que en las palabras. Bustos es del gusto de prosa limpia y líneas duras.
En la novela corta de Jack London, las palpitaciones que le producían el hambre a King en la boca del estómago le hacían sentir náuseas. Un siglo después las cosas no han mejorado. El King dibujado por Bustos sigue teniendo hambre y se lamenta de que «las gachas no pueden sustituir a un buen bistec».
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Así es. No solo de hostias va esta historia. Va de otro tipo de dolor. Uno más profundo e intenso. El daño que no roza el cuerpo y se instala en lo más hondo de la vida. De esto habla Versus en un buen puñado de páginas en tinta negra y blanca. Incluso desde el tacto rugoso de su portada.
Lo más remoto de esta historia dibujada por Luis Bustos va hasta el mes de noviembre de 1909. El estadounidense Jack London publicó un relato corto que hablaba de pobreza y el declive de la vejez. El protagonista era un boxeador llamado Tom King, un tipo que una noche se levantó de la mesa con hambre. Las gachas que le hizo su mujer con la harina que le había prestado una vecina no fueron suficientes. Él, al menos, había comido. Sus hijos y su esposa ni las habían probado.
Luis Bustos recuperó esta historia en 2010. Había estado años en su memoria y ahora quería traerla al presente en una nueva versión. Una adaptación totalmente libre en la que habría más dibujos que palabras. En 2013 empezó a dibujarla y terminó hace unos meses. Al instante Entrecomics publicó el libro. «Leí este relato de adolescente y quedó incrustado en mi cabeza», cuenta el autor. «Es la historia de un luchador maduro que combate para subsistir y tiene que echar mano de su sabiduría para combatir a un boxeador joven. O gana o pierde. No hay otra opción».

«Juego con la puesta en escena. Los rasgos se van rompiendo conforme los personajes van sufriendo más. Hay un efecto de personaje diluido y machacado por los golpes previos»


El libro es áspero. A propósito. Igual que la decisión de que el papel fuera negro y la tinta blanca. «Esta historia se presta a contrastes y juegos de color», indica el grafista. «La portada es rugosa porque expresa mejor la crudeza del relato». Y, además, es cuadrada. Imita al cuadrilátero donde los boxeadores se linchan sin piedad. «Todos estos detalles funcionan a nivel subconsciente. Alguien me dijo que coger el libro era como darle la mano a Tom King».
Pero la cubierta no pretende dejar las cosas claras en el primer vistazo. Los boxeadores que aparecen junto al título son «imágenes arquetípicas», según Bustos. «La portada es neutra. No da pistas del tipo de imágenes que vas a encontrar dentro del tebeo».
El libro avanza y la narración se va quebrando igual que ocurre con el personaje. «La historia es sencilla. Hay muchas escenas donde los personajes están dándose leches. Pero juego con la puesta en escena. Los rasgos se van rompiendo conforme los personajes van sufriendo más. Hay un efecto de personaje diluido y machacado por los golpes previos. Todos estos recursos van descubriendo la mente del personaje. Es una narración muy subjetiva y en su sencillez está su poder».
En esos días en la vida del legendario monarca del cuadrilátero, Tom King, se alternan imágenes clásicas con expresionistas. Los significados están más en los trazos que en las palabras. Bustos es del gusto de prosa limpia y líneas duras.
En la novela corta de Jack London, las palpitaciones que le producían el hambre a King en la boca del estómago le hacían sentir náuseas. Un siglo después las cosas no han mejorado. El King dibujado por Bustos sigue teniendo hambre y se lamenta de que «las gachas no pueden sustituir a un buen bistec».
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Opiniones 5
  • El hambre de victoria puede que sólo sea mejor que el hambre de alimento. Ambos síntoma de una civilización a la deriva, sin rumbo ni su arte de controlarlo para reconducirlo. Un libro distinto, cuadrado o muy gordo, con tacto especial y perfume negro puede ser historia, una Historia colosal. La mejor manera de escribir la Historia en mayúsculas es construyéndola sin olvido de las lecciones que dió el tiempo.

  • No, así no. Hasta ahora me encantaban las entradas de este blog. Pero “hostias” me cierra las puertas. Doy margen a que se haya escrito por ignorancia, por seguir las tendencias comunicativas, inconsciencia… pero resulta muy desagradable y ofensivo para los cristianos. Aunque no se diga con mala intención. Hiere, como una puñalada, los sentimientos. La tolerancia obliga a tener en cuenta estos sentimientos y a rectificar.
    Por lo demás, ¡¡enhorabuena!!

    • Hola María.
      No, lo siento. No resulta “muy desagradable y ofensivo para los cristianos”. Solo para los más meapilas. Algunos somos cristianos y no creemos que la pronunciación de esa palabra sea ofensiva fuera del contexto religioso o de la liturgia.
      Tú, como buenísima cristiana, deberías tener muy muy muy presente lo importante que es la buena intención o la mala voluntad a la hora de decir las cosas.
      Si te ofende que se utilice una palabra con otro significado que es correcto más allá del que a ti te parece bien, busca ayuda de un especialista, pero no nos hagas pasar vergüenza a los cristianos que pretendemos vivir en sintonía con el mundo que nos rodea. Bastante vergüenza paso ya viendo como la iglesia en la fui hecho cristiano se pasa por el forro los derechos de millones de ciudadanos como los homosexuales, destila caspa e intolerancia y da lecciones morales desde palacios inmorales.
      Ya está bien, de verdad.

  • La libertad a las espaldas recubre el cuerpo de viento fresco y despierta en el ser humano la necesidad de crear cosas nuevas con su trabajo de dia a dia y esas creaciones seran el futuro…

  • Comentarios cerrados.

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