7 de diciembre 2022    /   CREATIVIDAD
por
 Ilustración: Ignacio Martín

Vidas futuras: El hombre del saco 

7 de diciembre 2022    /   CREATIVIDAD     por          Ilustración: Ignacio Martín
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Eulogio Ramírez, más conocido como el hombre del saco, anunció el cese de su actividad como asustaniños.

«Los últimos años han sido duros, cada noche menos trabajo», declaró en una rueda de prensa. «Ahora a los niños les dicen que si no se portan bien les quitarán el móvil».

Tras el ingreso del coco en una clínica del sueño, el hombre del saco era uno de los últimos de su oficio.

«Solo quedábamos la niña de la curva y yo», dijo. «A la niña de la curva le pusieron una rotonda y no supo cómo salir de ella».

Comenta que años atrás previó el final de su trabajo y decidió encauzar su vida profesional.

«Hacía tiempo que quería hacer algo nuevo con mi vida, pero no tenía claro qué», declaró. «Tenía una edad, un saco y un nombre. La gente seguía diciendo: “Que viene el hombre del saco”, y cuando yo iba me decían: “¿No traes ni pan ni nada?”. Y una noche lo vi claro. Cargué el saco con pan de Alcalá, picos sevillanos y mostachones de Utrera. Lo vendí todo en una noche». 

Poco después fundó SACOPAN, que hoy tiene sucursales en distintas provincias y vende pan y dulces a domicilio las veinticuatro horas del día.

El éxito de SACOPAN le llevó a emprender otros negocios como AL SACO MUDANZAS y A TOMAR POR SACO VIAJES.

La nueva vida del hombre del saco 

«Aunque los negocios empezaban a funcionar, seguía asustando a los niños, más que nada por la costumbre; pero poco», declaró. «Iba a una calle a dar un susto, pero los niños estaban recogidos en su casas con el Fortnite o el Minecraft. Entonces, me quedaba mirando la calle, las luces, las sombras, las estrellas y pensaba “Me gustaría pintar esto”. Así que me apunté a un taller y empecé a pintar en tela de saco. Tengo más de cien obras y mi mujer dice que hay muchos sacos en casa. Y tiene razón. Antes, con uno tiraba toda la vida».

Finalmente anunció la inauguración de SAKEA, una tienda de muebles y decoración de arpillera (tela de saco) endurecida.

«La arpillera es un material de siempre y del futuro porque es biodegradable», declaró.

Para la nueva empresa contará con viejos compañeros de oficio como el hombre del gancho, «un manitas», según el hombre del saco, y el sacamantecas, «un buen chico con mala fama que solo ha rebañado la manteca de las tarrinas».

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Eulogio Ramírez, más conocido como el hombre del saco, anunció el cese de su actividad como asustaniños.

«Los últimos años han sido duros, cada noche menos trabajo», declaró en una rueda de prensa. «Ahora a los niños les dicen que si no se portan bien les quitarán el móvil».

Tras el ingreso del coco en una clínica del sueño, el hombre del saco era uno de los últimos de su oficio.

«Solo quedábamos la niña de la curva y yo», dijo. «A la niña de la curva le pusieron una rotonda y no supo cómo salir de ella».

Comenta que años atrás previó el final de su trabajo y decidió encauzar su vida profesional.

«Hacía tiempo que quería hacer algo nuevo con mi vida, pero no tenía claro qué», declaró. «Tenía una edad, un saco y un nombre. La gente seguía diciendo: “Que viene el hombre del saco”, y cuando yo iba me decían: “¿No traes ni pan ni nada?”. Y una noche lo vi claro. Cargué el saco con pan de Alcalá, picos sevillanos y mostachones de Utrera. Lo vendí todo en una noche». 

Poco después fundó SACOPAN, que hoy tiene sucursales en distintas provincias y vende pan y dulces a domicilio las veinticuatro horas del día.

El éxito de SACOPAN le llevó a emprender otros negocios como AL SACO MUDANZAS y A TOMAR POR SACO VIAJES.

La nueva vida del hombre del saco 

«Aunque los negocios empezaban a funcionar, seguía asustando a los niños, más que nada por la costumbre; pero poco», declaró. «Iba a una calle a dar un susto, pero los niños estaban recogidos en su casas con el Fortnite o el Minecraft. Entonces, me quedaba mirando la calle, las luces, las sombras, las estrellas y pensaba “Me gustaría pintar esto”. Así que me apunté a un taller y empecé a pintar en tela de saco. Tengo más de cien obras y mi mujer dice que hay muchos sacos en casa. Y tiene razón. Antes, con uno tiraba toda la vida».

Finalmente anunció la inauguración de SAKEA, una tienda de muebles y decoración de arpillera (tela de saco) endurecida.

«La arpillera es un material de siempre y del futuro porque es biodegradable», declaró.

Para la nueva empresa contará con viejos compañeros de oficio como el hombre del gancho, «un manitas», según el hombre del saco, y el sacamantecas, «un buen chico con mala fama que solo ha rebañado la manteca de las tarrinas».

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