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9 de abril 2018    /   ENTRETENIMIENTO
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Rapeando desde la cárcel para denunciar la censura en España

9 de abril 2018    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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El rap responde. Trece cantantes de hip hop español han cogido los micos para reivindicar la libertad de expresión en el videoclip Los Borbones son unos ladrones, estrenado hoy en Youtube. La canción es una toma de posiciones del mundo del rap, que denuncia las recientes penas de Valtonyc, (condenado a tres años y medio de cárcel por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona) y Pablo Hasél (condenado a dos años de cárcel y uno de multa por el mismo delito). Sus impulsores reivindican que el hip hop: «Es y será un clamor colectivo de denuncia y de empoderamiento» .

El escenario del videoclip es la abandonada Cárcel Modelo de Barcelona. La letra parafrasea varios de los versos que llevaron a condenar a Valtonyc, Hasél y el grupo La Insurgencia. De esta forma, los cantantes trasladan un mensaje al Gobierno, cuya Ley de seguridad ciudadana (más conocida como Ley Mordaza) ha hecho que se incrementaran en los últimos años los delitos por apología del terrorismo mientras que, de forma paralela, se reducía la libertad de expresión.

La canción mezcla nombres del hip hop más veterano con las nuevas generaciones. Así, Frank T, Rapsusklei o Elphomega empastan sus voces con las rimas hirientes de ZOO, Los Chicos del Maíz o Ira Feminista. Sara Hebe, Tribade, Noult y Machete en Boca. También hacen su aparición otros viejos conocidos de la justicia como César Strawberry, cantante de Def Con Dos condenado a un año de cárcel por tuits en los que ironizaba sobre ETA o la muerte de Luis Carrero Blanco.

La evolución del efecto Streisand

La iniciativa comenzó a tomar forma el pasado 20 de febrero a raíz del tuit del rapero Pau Llonch. En él, el MC de At Versaris, proponía coger la letra de Valtonyc y rapearla entre varios artistas para desafiar a la justicia. Dicho y hecho, el tuit se hizo viral y el artista ha acabado coordinando y aglutinando un movimiento transversal que va más allá de los propios cantantes.

La respuesta, desafiante, estructurada, reincidente, recuerda a algunas de las propuestas que últimamente se han visto en la red ante casos similares. El más cacareado fue quizá el del libro Fariña, secuestrado por una juez ante la denuncia de uno de los políticos corruptos a los que hace referencia el libro.

capturavideocliplosborbones

Ante su secuestro, el gremio de libreros de Madrid reaccionó recuperando el libro de una forma original. Una herramienta informática buscaba en El Quijote las palabras precisas de los primeros capítulos de Fariña. Así, palabra a palabra, recomponía la historia secuestrada. «No se atreverán a censurar El Quijote» decían, pero se equivocaban. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Collado Villalba ordenó la «eliminación inmediata» de la herramienta digital.

Otro ejemplo reciente lo encontramos en la revista Mongolia, condenada a pagar 40.000 euros por retratar al torero Ortega Cano en unos carteles publicitarios y que ahora reincide, más por convicción que por estrategia legal, y vuelve a dibujar a Cano al volante de un coche, acompañado de alcohol, pastillas y símbolos españoles. Sus autores han pedido a los lectores que compren la revista o donen dinero a través de un croudfunding.

Estos tres ejemplos recientes dejan claro cómo el llamado efecto Streisand está mutando, se está sofisticando. En este fenómeno, un intento de censura acaba ganando notoriedad y dando a conocer aún más la información que pretendía esconder. Responde a un mecanismo que se puede dar en el mundo real pero que se atomiza aún más en lugares como Twitter.

Hasta hace poco era algo desconocido. Sin embargo, el hecho de que cualquiera sea hoy día consciente de este mecanismo, la importancia de internet y el aumento de la censura en nuestro país hacen que cada vez sean más las iniciativas, particulares o colaborativas, que plantean burlar la censura a base de imaginación. La de Los Borbones son unos ladrones es solo la más reciente.

El rap responde. Trece cantantes de hip hop español han cogido los micos para reivindicar la libertad de expresión en el videoclip Los Borbones son unos ladrones, estrenado hoy en Youtube. La canción es una toma de posiciones del mundo del rap, que denuncia las recientes penas de Valtonyc, (condenado a tres años y medio de cárcel por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la corona) y Pablo Hasél (condenado a dos años de cárcel y uno de multa por el mismo delito). Sus impulsores reivindican que el hip hop: «Es y será un clamor colectivo de denuncia y de empoderamiento» .

El escenario del videoclip es la abandonada Cárcel Modelo de Barcelona. La letra parafrasea varios de los versos que llevaron a condenar a Valtonyc, Hasél y el grupo La Insurgencia. De esta forma, los cantantes trasladan un mensaje al Gobierno, cuya Ley de seguridad ciudadana (más conocida como Ley Mordaza) ha hecho que se incrementaran en los últimos años los delitos por apología del terrorismo mientras que, de forma paralela, se reducía la libertad de expresión.

La canción mezcla nombres del hip hop más veterano con las nuevas generaciones. Así, Frank T, Rapsusklei o Elphomega empastan sus voces con las rimas hirientes de ZOO, Los Chicos del Maíz o Ira Feminista. Sara Hebe, Tribade, Noult y Machete en Boca. También hacen su aparición otros viejos conocidos de la justicia como César Strawberry, cantante de Def Con Dos condenado a un año de cárcel por tuits en los que ironizaba sobre ETA o la muerte de Luis Carrero Blanco.

La evolución del efecto Streisand

La iniciativa comenzó a tomar forma el pasado 20 de febrero a raíz del tuit del rapero Pau Llonch. En él, el MC de At Versaris, proponía coger la letra de Valtonyc y rapearla entre varios artistas para desafiar a la justicia. Dicho y hecho, el tuit se hizo viral y el artista ha acabado coordinando y aglutinando un movimiento transversal que va más allá de los propios cantantes.

La respuesta, desafiante, estructurada, reincidente, recuerda a algunas de las propuestas que últimamente se han visto en la red ante casos similares. El más cacareado fue quizá el del libro Fariña, secuestrado por una juez ante la denuncia de uno de los políticos corruptos a los que hace referencia el libro.

capturavideocliplosborbones

Ante su secuestro, el gremio de libreros de Madrid reaccionó recuperando el libro de una forma original. Una herramienta informática buscaba en El Quijote las palabras precisas de los primeros capítulos de Fariña. Así, palabra a palabra, recomponía la historia secuestrada. «No se atreverán a censurar El Quijote» decían, pero se equivocaban. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Collado Villalba ordenó la «eliminación inmediata» de la herramienta digital.

Otro ejemplo reciente lo encontramos en la revista Mongolia, condenada a pagar 40.000 euros por retratar al torero Ortega Cano en unos carteles publicitarios y que ahora reincide, más por convicción que por estrategia legal, y vuelve a dibujar a Cano al volante de un coche, acompañado de alcohol, pastillas y símbolos españoles. Sus autores han pedido a los lectores que compren la revista o donen dinero a través de un croudfunding.

Estos tres ejemplos recientes dejan claro cómo el llamado efecto Streisand está mutando, se está sofisticando. En este fenómeno, un intento de censura acaba ganando notoriedad y dando a conocer aún más la información que pretendía esconder. Responde a un mecanismo que se puede dar en el mundo real pero que se atomiza aún más en lugares como Twitter.

Hasta hace poco era algo desconocido. Sin embargo, el hecho de que cualquiera sea hoy día consciente de este mecanismo, la importancia de internet y el aumento de la censura en nuestro país hacen que cada vez sean más las iniciativas, particulares o colaborativas, que plantean burlar la censura a base de imaginación. La de Los Borbones son unos ladrones es solo la más reciente.

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