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4 de mayo 2011    /   BUSINESS
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Viernes Peronistas: Un fanzine que relata lo que nunca contará un libro de Historia

4 de mayo 2011    /   BUSINESS     por          
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Nadie sabe dónde están las manos de Juan Domingo Perón (1895-1974). Alguien las cortó y las robó de su cadáver. En un principio pensaron que las arrancaron para acceder al oro que los nazis le habían pagado y que estaba guardado en la caja fuerte de un banco suizo. Dijeron después que en la profanación había un tufillo a venganza de la logia masónica italiana Propaganda Due.
El que fuera tres veces presidente de Argentina, en muchos de sus discursos, salía al balcón de la Casa Rosada. Los ciudadanos, desde la calle, preguntaban a gritos. El militar, desde su palco, contestaba.
Tenía fobias. A la sangre y a la violencia. Un día supo que Evita había comprado, a sus espaldas, 5.000 pistolas, 1.500 ametralladoras y munición. En 1951 María Eva Duarte de Perón, harta de las intentonas gorilas para derrocar al general, dio las armas a la CGT para que formaran milicias de trabajadores que defendieran a su esposo. Perón ordenó entregar las pistolas y ametralladoras a la policía y al ejército. Cuatro años después esas fueron las armas que, con toda probabilidad, disparaban contra él.
José López Rega, el secretario de Perón durante los últimos años de su vida, era un hombre aficionado al esoterismo. El brujo (así lo llamaban) juntaba en una sala a Isabelita, la tercera mujer de Perón, con Evita, su segunda esposa, para realizar rituales mágicos. La primera estaba viva. La segunda era un cadáver.

Los ritos acabaron el día que secuestraron a la difunta. Los restos de Eva Perón iban de escondite en escondite. En este circuito secreto cayó en casa de un militar argentino. Nadie debía saber nada. Y ‘nadie’ significa ‘nadie’. Ni siquiera la esposa del militar. Una noche, la mujer, intrigada por los movimientos extraños de su esposo, subió al altillo donde yacía Evita para ocultarla a los ojos del mundo. El marido oyó ruidos. Pensó que la resistencia peronista había entrado en su hogar para llevarse aquel cuerpo muerto. Oscuridad. Un disparo y su mujer, embarazada, cayó muerta junto a Evita.
Muchos de estos acontecimientos forman parte de la Historia que el Academicismo desprecia. Lo bizzaro y lo surrealista rara vez son dignos de un libro de ciencia. La Historia tiende a convertir el pasado en una sucesión de hechos serios, solemnes y con una razón de ser. Uno podría llegar a pensar que cada escalón de la HIstoria se dio con la firma de un tratado, una guerra, una alianza o una revolución.
El academicismo dibuja a personas ilustres y asesinos despiadados de los que rara vez se muestra su lado más grotesco, más humano, más real. Pero es así como, en realidad, se ha ido construyendo la historia. Entre manías, fobias, pasiones, irracionalidad… Los momentos solemnes son solo eso. Momentos. Acaso los más marginales en la vida de un personaje histórico y una época.
Esa historia que no está en los libros de Historia fascina a muchas personas. A Mongo Aurelio, Mongo Aurelio y Mongo Aurelio. Los tres escritores detrás de un mismo seudónimo forman una “organización clandestina” (así se califican) que desde hace años se reúnen todas las semanas para hablar e intercambiar literatura y documentos sobre la Argentina de Perón. El tiempo les hizo acumular un conocimiento de peso pesado sobre el peronismo y decidieron comenzar a publicarlo en un fanzine. Lo llamaron Viernes Peronistas y hace unas semanas salió el primer número.

“Hoy tenemos mucha información y acceso para tratar el tema del peronismo al margen de la Historia Academicista. Esa otra visión de la Historia solo se puede hacer ahora. Nos fijamos en la parte humana. En la Historia hay hechos fascinantes que no se cuentan. Hay muchas cosas que nos han dado por hechas y ahora tenemos la posibilidad de revisarlas y contarlas de otro modo”, comenta un Mongo Aurelio.
Ese otro modo de contar las cosas significa que, en vez de un libro de texto, la Historia puede estar en un fanzine. Implica que en la contraportada hay una careta de Perón para que el lector pueda transformarse en un “auténtico Pongo Peroncho”. Supone que muchas de sus imágenes son en 3D y por eso es necesario usar unas gafas de lente roja y lente azul. El 3D, al fin y al cabo, es un invento peronista. Lo cuenta el fanzine. “Un informe (…) de la CIA demostró que los servicios secretos del primer gobierno del General Perón habrían inventado el 3D al recuperar los ensayos nazis y reproducir la teoría de la Tercera Posición sumando ambos colores levemente desplazados hacia el sentido de su ideología: el azul hacia la derecha y el rojo hacia la izquierda”.

Las gafas son el “elemento pop” del número 1 de Viernes Peronistas. “Cada volumen irá acompañado de un icono pop de nuestra historia. Los estadounidenses han sabido mover muy bien sus iconos pop y los han llevado por todo el mundo. Nosotros, los argentinos y los españoles, también tenemos muchos iconos interesantes que podemos compartir. No tenemos que utilizar siempre las referencias anglosajonas”, indica otro Mongo Aurelio.
Esta otra forma de mirar la Historia no quita ningún rigor a todo lo que se cuenta. La diferencia es que ellos observan el peronismo desde la puerta de atrás y toman por importantes detalles que nunca abrirán un capítulo en un libro de ciencias sociales. Nada como, por ejemplo, que los uniformes de la guerrilla que montó Perón por última vez antes de su muerte fueron comprados en El Corte Inglés.
“Todo lo que contamos es real. Le damos un toque cómico y vamos a lo más llamativo, pero no frivolizamos. El drama ha restado cierto heroísmo en muchas de las cosas que ocurrieron. Los grandes personajes no eran tan héroes y, a la vez, hay mucho más heroísmo de lo que parece en muchas personas anónimas”, indica uno de los Mongo Aurelios. “En el fanzine hacemos entrevistas reales a escritores e investigadores del peronismo”.
Los tres Mongo Aurelio no son ni peronistas, ni antiperonistas. “El peronismo es una ideología que despierta amores y odios”, aclara uno de ellos. “A nosotros nos fascinan las torpezas y las excentricidades de esa época. Muchos grandes escritores han ido relatando todo esto en historias reales pero totalmente bizarras”.
Juan Domingo Perón, sin saberlo, dio nombre a esta “organización clandestina” que ahora escribe la cara B de su historia. Fue el día en que el general, en una rueda de prensa, dijo: “A mí no me va a decir nadie lo que tengo que hacer, se llame ERP o se llame Mongo Aurelio”.
Este artículo fue publicado por primera vez en la revista de mayo de Yorokobu.
























Nadie sabe dónde están las manos de Juan Domingo Perón (1895-1974). Alguien las cortó y las robó de su cadáver. En un principio pensaron que las arrancaron para acceder al oro que los nazis le habían pagado y que estaba guardado en la caja fuerte de un banco suizo. Dijeron después que en la profanación había un tufillo a venganza de la logia masónica italiana Propaganda Due.
El que fuera tres veces presidente de Argentina, en muchos de sus discursos, salía al balcón de la Casa Rosada. Los ciudadanos, desde la calle, preguntaban a gritos. El militar, desde su palco, contestaba.
Tenía fobias. A la sangre y a la violencia. Un día supo que Evita había comprado, a sus espaldas, 5.000 pistolas, 1.500 ametralladoras y munición. En 1951 María Eva Duarte de Perón, harta de las intentonas gorilas para derrocar al general, dio las armas a la CGT para que formaran milicias de trabajadores que defendieran a su esposo. Perón ordenó entregar las pistolas y ametralladoras a la policía y al ejército. Cuatro años después esas fueron las armas que, con toda probabilidad, disparaban contra él.
José López Rega, el secretario de Perón durante los últimos años de su vida, era un hombre aficionado al esoterismo. El brujo (así lo llamaban) juntaba en una sala a Isabelita, la tercera mujer de Perón, con Evita, su segunda esposa, para realizar rituales mágicos. La primera estaba viva. La segunda era un cadáver.

Los ritos acabaron el día que secuestraron a la difunta. Los restos de Eva Perón iban de escondite en escondite. En este circuito secreto cayó en casa de un militar argentino. Nadie debía saber nada. Y ‘nadie’ significa ‘nadie’. Ni siquiera la esposa del militar. Una noche, la mujer, intrigada por los movimientos extraños de su esposo, subió al altillo donde yacía Evita para ocultarla a los ojos del mundo. El marido oyó ruidos. Pensó que la resistencia peronista había entrado en su hogar para llevarse aquel cuerpo muerto. Oscuridad. Un disparo y su mujer, embarazada, cayó muerta junto a Evita.
Muchos de estos acontecimientos forman parte de la Historia que el Academicismo desprecia. Lo bizzaro y lo surrealista rara vez son dignos de un libro de ciencia. La Historia tiende a convertir el pasado en una sucesión de hechos serios, solemnes y con una razón de ser. Uno podría llegar a pensar que cada escalón de la HIstoria se dio con la firma de un tratado, una guerra, una alianza o una revolución.
El academicismo dibuja a personas ilustres y asesinos despiadados de los que rara vez se muestra su lado más grotesco, más humano, más real. Pero es así como, en realidad, se ha ido construyendo la historia. Entre manías, fobias, pasiones, irracionalidad… Los momentos solemnes son solo eso. Momentos. Acaso los más marginales en la vida de un personaje histórico y una época.
Esa historia que no está en los libros de Historia fascina a muchas personas. A Mongo Aurelio, Mongo Aurelio y Mongo Aurelio. Los tres escritores detrás de un mismo seudónimo forman una “organización clandestina” (así se califican) que desde hace años se reúnen todas las semanas para hablar e intercambiar literatura y documentos sobre la Argentina de Perón. El tiempo les hizo acumular un conocimiento de peso pesado sobre el peronismo y decidieron comenzar a publicarlo en un fanzine. Lo llamaron Viernes Peronistas y hace unas semanas salió el primer número.

“Hoy tenemos mucha información y acceso para tratar el tema del peronismo al margen de la Historia Academicista. Esa otra visión de la Historia solo se puede hacer ahora. Nos fijamos en la parte humana. En la Historia hay hechos fascinantes que no se cuentan. Hay muchas cosas que nos han dado por hechas y ahora tenemos la posibilidad de revisarlas y contarlas de otro modo”, comenta un Mongo Aurelio.
Ese otro modo de contar las cosas significa que, en vez de un libro de texto, la Historia puede estar en un fanzine. Implica que en la contraportada hay una careta de Perón para que el lector pueda transformarse en un “auténtico Pongo Peroncho”. Supone que muchas de sus imágenes son en 3D y por eso es necesario usar unas gafas de lente roja y lente azul. El 3D, al fin y al cabo, es un invento peronista. Lo cuenta el fanzine. “Un informe (…) de la CIA demostró que los servicios secretos del primer gobierno del General Perón habrían inventado el 3D al recuperar los ensayos nazis y reproducir la teoría de la Tercera Posición sumando ambos colores levemente desplazados hacia el sentido de su ideología: el azul hacia la derecha y el rojo hacia la izquierda”.

Las gafas son el “elemento pop” del número 1 de Viernes Peronistas. “Cada volumen irá acompañado de un icono pop de nuestra historia. Los estadounidenses han sabido mover muy bien sus iconos pop y los han llevado por todo el mundo. Nosotros, los argentinos y los españoles, también tenemos muchos iconos interesantes que podemos compartir. No tenemos que utilizar siempre las referencias anglosajonas”, indica otro Mongo Aurelio.
Esta otra forma de mirar la Historia no quita ningún rigor a todo lo que se cuenta. La diferencia es que ellos observan el peronismo desde la puerta de atrás y toman por importantes detalles que nunca abrirán un capítulo en un libro de ciencias sociales. Nada como, por ejemplo, que los uniformes de la guerrilla que montó Perón por última vez antes de su muerte fueron comprados en El Corte Inglés.
“Todo lo que contamos es real. Le damos un toque cómico y vamos a lo más llamativo, pero no frivolizamos. El drama ha restado cierto heroísmo en muchas de las cosas que ocurrieron. Los grandes personajes no eran tan héroes y, a la vez, hay mucho más heroísmo de lo que parece en muchas personas anónimas”, indica uno de los Mongo Aurelios. “En el fanzine hacemos entrevistas reales a escritores e investigadores del peronismo”.
Los tres Mongo Aurelio no son ni peronistas, ni antiperonistas. “El peronismo es una ideología que despierta amores y odios”, aclara uno de ellos. “A nosotros nos fascinan las torpezas y las excentricidades de esa época. Muchos grandes escritores han ido relatando todo esto en historias reales pero totalmente bizarras”.
Juan Domingo Perón, sin saberlo, dio nombre a esta “organización clandestina” que ahora escribe la cara B de su historia. Fue el día en que el general, en una rueda de prensa, dijo: “A mí no me va a decir nadie lo que tengo que hacer, se llame ERP o se llame Mongo Aurelio”.
Este artículo fue publicado por primera vez en la revista de mayo de Yorokobu.























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