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2 de octubre 2014    /   CREATIVIDAD
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Virtudes y miserias de ser «un raro»

2 de octubre 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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En general, todos tenemos la manía de considerarnos normales. Los demás son los excéntricos, los maniáticos o los que adolecen de algún comportamiento inapropiado de cara al conjunto. «¿Yo mismo?…» Una persona la mar de corriente. «Una persona humana y punto, en definitiva», argumenta una de las cinco invitadas a la primera jornada del séptimo DHFest México, el festival documental de Derechos Humanos (del 1 al 5 de octubre). La sesión en cuestión era el Primer Encuentro Internacional de Mujeres y Culturas Urbanas.
«Soy así y me siento segura de mi misma. De eso se trata, de enfrentar al mundo. Para mí, esto es lo normal». Añade la ponente. Ella se hace llamar Frida Con Todo mi Odio y luce un total de 27 tatuajes a juego con sus 27 años, cabello a lo garçon y perforaciones que a veces se ven y a veces se intuyen. A su lado, Dareli Cordova, artista y madre de dos hijos, agita su pelo violeta y lo deja caer sobre un brazo, que algún día debió ser color carne. Le sigue otra mamá llamada Andy Velázquez que parece recién salida de un concierto de Elvis retratado por Warhol; y tras ella, agarra el micrófono una videoartista iraní de nombre Zeinab Tabrizy que documenta la cultura underground en su país y aquí ha optado por lucir su cabello güero. En video transoceánico se suma al grupo Kumamiki, una japonesa no apta para daltónicos.
En conjunto, son el paradigma de lo que muchas de nuestras abuelas (y de nosotros) no dudarían en adjetivar como «raras». Esa gente que a causa de sus gustos textiles, atuendos o conceptos de belleza «tienen más difícil conseguir un trabajo de abogado, o de médico, o de recepcionista; o se les dicen cosas por la calle; o son tratados como delincuentes», argumenta otra de las ponentes. «Algunas de las madres del colegio de mi hija piensan que deben sentir lástima de ella porque yo visto y me peino de esta manera. Y no saben lo que dicen. Es mi hija la que crecerá aprendiendo que existen las diferencias».
«Lo que ocurre es que tratamos de estandarizar las cosas, y ese es el error», explica los motivos de esta conferencia la directora y fundadora del DH Fest, Lorena Guillé-Laris. «En lo que debemos de poner nuestros esfuerzos, lo que debemos promocionar es la diversidad y las diferencias». «Con estas iniciativas buscamos a través de la vía de la educación crear un México más humano, más respetuoso y más justo».
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1044163_485600168189382_1963942207_nFoto de Kira Photography (Arlene Mendoza)
Las cinco invitadas se posicionan del bando de todos aquellos que escuchan susurros a sus espaldas y están en ese escenario para defender el derecho de todo el mundo «a hacer lo que quieran mientras no hagan daño a nadie, y a contar con las mismas oportunidades que el resto a pesar de hacerlo». Ellas son las elegidas para dar ejemplo por haber convertido sus ‘rarezas’ en la clave de sus éxitos profesionales.
«Yo, además de dibujo o poesía, también hago modelaje», dice Frida, cuya imagen ha sido elegida como icono del Festival 2014 para dar fe de la belleza de lo distinto. «Para mi, ser así, sin duda, solo ha supuesto un beneficio. Pero soy consciente, por propia experiencia, de que una persona como yo no podría trabajar en muchos sitios por ir así. Eso es lo que se me hace injusto».
Cordova a sabido aprovechar su entorno para alimentar sus creaciones artísticas, y Velázquez, esposa de Vince, miembro de Rebel Cats (una de las bandas de rockabilly más destacadas de México), se ha abierto camino para ganarse la vida como Pin Up del mismo movimiento.
Los argumentos más crudos sobre la importancia del derecho a la diferencia los ponía sobre la mesa Tabrizy, quien presentaba un pequeño tráiler de su nuevo proyecto Mutiny of Colors, sobre los pequeños movimientos urbanos que han surgido en Teherán como el graffiti, los grupos de rock y el parkour. Con su anterior documental, Street Sultans (basado en un grupo de jóvenes que practican el parkour en Irán), consiguió desestigmatizar la manera negativa que la sociedad y el gobierno tenía de verlos.
«Sin lugar a duda respetar las diferentes opciones estéticas y gustos y no discriminar por ello es materia de Derechos Humanos», concretiza la organizadora tras el encuentro. Frida, en sus palabras y haciendo mover los tatuajes de sus facciones faciales con cada palabra, lo llama «sentirse bien y que no te importe nada lo que nadie piense».
 *(El documental Street Sultans de Zeinab Tabrizy y Paliz Khoshdel se presentará el 1 de octubre a las 17:30 hrs en la Cineteca Nacional, el viernes 3 a las 19:00 hrs en la Filmoteca de la UNAM y el sábado 4 a las 18:20 hrs en Cinépolis Diana. -Con la presencia de la autora-)
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1924345_311240255702654_8698359445455295693_nFoto de Diego Bravo Ramírez

En general, todos tenemos la manía de considerarnos normales. Los demás son los excéntricos, los maniáticos o los que adolecen de algún comportamiento inapropiado de cara al conjunto. «¿Yo mismo?…» Una persona la mar de corriente. «Una persona humana y punto, en definitiva», argumenta una de las cinco invitadas a la primera jornada del séptimo DHFest México, el festival documental de Derechos Humanos (del 1 al 5 de octubre). La sesión en cuestión era el Primer Encuentro Internacional de Mujeres y Culturas Urbanas.
«Soy así y me siento segura de mi misma. De eso se trata, de enfrentar al mundo. Para mí, esto es lo normal». Añade la ponente. Ella se hace llamar Frida Con Todo mi Odio y luce un total de 27 tatuajes a juego con sus 27 años, cabello a lo garçon y perforaciones que a veces se ven y a veces se intuyen. A su lado, Dareli Cordova, artista y madre de dos hijos, agita su pelo violeta y lo deja caer sobre un brazo, que algún día debió ser color carne. Le sigue otra mamá llamada Andy Velázquez que parece recién salida de un concierto de Elvis retratado por Warhol; y tras ella, agarra el micrófono una videoartista iraní de nombre Zeinab Tabrizy que documenta la cultura underground en su país y aquí ha optado por lucir su cabello güero. En video transoceánico se suma al grupo Kumamiki, una japonesa no apta para daltónicos.
En conjunto, son el paradigma de lo que muchas de nuestras abuelas (y de nosotros) no dudarían en adjetivar como «raras». Esa gente que a causa de sus gustos textiles, atuendos o conceptos de belleza «tienen más difícil conseguir un trabajo de abogado, o de médico, o de recepcionista; o se les dicen cosas por la calle; o son tratados como delincuentes», argumenta otra de las ponentes. «Algunas de las madres del colegio de mi hija piensan que deben sentir lástima de ella porque yo visto y me peino de esta manera. Y no saben lo que dicen. Es mi hija la que crecerá aprendiendo que existen las diferencias».
«Lo que ocurre es que tratamos de estandarizar las cosas, y ese es el error», explica los motivos de esta conferencia la directora y fundadora del DH Fest, Lorena Guillé-Laris. «En lo que debemos de poner nuestros esfuerzos, lo que debemos promocionar es la diversidad y las diferencias». «Con estas iniciativas buscamos a través de la vía de la educación crear un México más humano, más respetuoso y más justo».
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1044163_485600168189382_1963942207_nFoto de Kira Photography (Arlene Mendoza)
Las cinco invitadas se posicionan del bando de todos aquellos que escuchan susurros a sus espaldas y están en ese escenario para defender el derecho de todo el mundo «a hacer lo que quieran mientras no hagan daño a nadie, y a contar con las mismas oportunidades que el resto a pesar de hacerlo». Ellas son las elegidas para dar ejemplo por haber convertido sus ‘rarezas’ en la clave de sus éxitos profesionales.
«Yo, además de dibujo o poesía, también hago modelaje», dice Frida, cuya imagen ha sido elegida como icono del Festival 2014 para dar fe de la belleza de lo distinto. «Para mi, ser así, sin duda, solo ha supuesto un beneficio. Pero soy consciente, por propia experiencia, de que una persona como yo no podría trabajar en muchos sitios por ir así. Eso es lo que se me hace injusto».
Cordova a sabido aprovechar su entorno para alimentar sus creaciones artísticas, y Velázquez, esposa de Vince, miembro de Rebel Cats (una de las bandas de rockabilly más destacadas de México), se ha abierto camino para ganarse la vida como Pin Up del mismo movimiento.
Los argumentos más crudos sobre la importancia del derecho a la diferencia los ponía sobre la mesa Tabrizy, quien presentaba un pequeño tráiler de su nuevo proyecto Mutiny of Colors, sobre los pequeños movimientos urbanos que han surgido en Teherán como el graffiti, los grupos de rock y el parkour. Con su anterior documental, Street Sultans (basado en un grupo de jóvenes que practican el parkour en Irán), consiguió desestigmatizar la manera negativa que la sociedad y el gobierno tenía de verlos.
«Sin lugar a duda respetar las diferentes opciones estéticas y gustos y no discriminar por ello es materia de Derechos Humanos», concretiza la organizadora tras el encuentro. Frida, en sus palabras y haciendo mover los tatuajes de sus facciones faciales con cada palabra, lo llama «sentirse bien y que no te importe nada lo que nadie piense».
 *(El documental Street Sultans de Zeinab Tabrizy y Paliz Khoshdel se presentará el 1 de octubre a las 17:30 hrs en la Cineteca Nacional, el viernes 3 a las 19:00 hrs en la Filmoteca de la UNAM y el sábado 4 a las 18:20 hrs en Cinépolis Diana. -Con la presencia de la autora-)
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1924345_311240255702654_8698359445455295693_nFoto de Diego Bravo Ramírez

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