23 de abril 2018    /   IDEAS
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Hacerle perrerías al muñeco vudú del cabrón de tu jefe ayuda a que rindas más en el trabajo

23 de abril 2018    /   IDEAS     por          
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A lo largo de la vida, te verás más de una vez en la tesitura de lidiar con un jefe. Puede que tu patrón sea un tipo afable y que te valore. Pero también es posible que tengas que aguantar a un capullo prepotente y abusivo que te haga la vida imposible. Un idiota que te agreda verbalmente un día sí, y otro también. O que te sobrecargue de trabajo de manera injustificada. O que te encomiende tareas imposibles de llevar a cabo para ir minando tu moral. O que incluso te ponga a caer de un burro con tus compañeros y recurra a las difamaciones.

Y es posible que, si algo de esto pasa, acabes sufriendo graves problemas de ansiedad o depresión.

No es pecata minuta. Un estudio de la Asociación contra el Acoso Psicológico y Moral en el Trabajo revelaba hace un tiempo que el 15% de los trabajadores en España sufre acoso o mobbing. Por eso no es de extrañar que muchos hayan fantaseado más de una vez con pincharle la rueda del coche a su jefe o con darle una paliza a modo de lección. A fin de cuentas, piensan que se lo merece y que sería una buena forma de resarcir el daño causado por sus infinitos desprecios.

En cualquier caso, el ciudadano medio suele ser civilizado y no lleva a la práctica sus ansias de venganza. Pero ¿y si, de pronto, te dijeran que hay una forma de revancha pacífica y liberadora que te hará sentir mucho mejor frente al capullo de tu jefe? Por ejemplo, un muñeco vudú.

No es broma. Un estudio realizado a 229 trabajadores a tiempo completo de Estados Unidos y Canadá descubrió que participar en una represalia simbólica reducía los sentimientos de injusticia hasta en un tercio. Y este gesto simbólico consistiría concretamente en mantener un muñeco vudú de tu jefe en la oficina. Es perfecto para hacerte sentir mejor y para mantener el espíritu de equipo en alto.

Los autores del informe, dirigido por la psicóloga Lindie Hanyu Liang, decidieron llevar a cabo el estudio después de ver que varias investigaciones previas sugirieron que las personas que han sido tratas de forma injusta van a atacar a su verdugo, aunque esta espiral de represalias puede ser perjudicial a largo plazo.

Aunque la venganza se ve a menudo de forma negativa, los investigadores apuntan que los hallazgos del estudio Enmendando un error: la represalia en un muñeco vudú que simboliza a un supervisor abusivo restaura la justicia (publicado en la revista The Leadership Quarterly) destacan «el beneficio en gran medida ignorado de la represalia desde la perspectiva de la víctima».

Uno de los objetivos era ver si los empleados maltratados podían beneficiarse de actos inofensivos de represalias simbólicas. Para ello, se pidió a todos los participantes en el estudio que recordasen y visualizaran una interacción en el lugar de trabajo que había involucrado el abuso de un superior.

Luego, se les dejó tiempo para utilizar un programa online de muñecos vudú que permite a los usuarios nombrar a esos muñecos virtuales con la efigie de su jefe y torturarlos de diversas formas: perforándolos con alfileres, quemándoles con una vela o pellizcándoles con alicates. La mitad de ellos rebautizaron al muñeco con el nombre de su jefe, mientras que el resto del grupo se limitó a explorar el programa sin poner un nombre específico a la efigie.

Después, todos los participantes completaron un ejercicio consistente en rellenar con distintas letras algunos espacios en blanco para formar palabras. Curiosamente, aquellos participantes que tuvieron la oportunidad de torturar a su jefe virtual señalaron que se sintieron menos enojados por la situación de abuso y, además, lo hicieron mejor en el ejercicio.

Los autores del estudio concluyeron que la venganza inofensiva no solo beneficia a las personas, sino que también puede beneficiar a la empresa en su conjunto, porque el sentido de justicia de los empleados es importante para su bienestar y desempeño en el trabajo. «Descubrimos que un acto simbólico simple e inofensivo de represalias puede hacer que las personas sientan que se están recuperando y restaurando su sentido de justicia», comentó Liang en una entrevista digital.

La misma autora apunta también que ni siquiera necesitas un muñeco vudú para lograr el resultado deseado: «Teóricamente, cualquier cosa que sirva como un acto simbólico de represalias, como lanzarle dardos a la imagen de tu jefe, podría funcionar».

Está bien eso de intentar motivar a un empleado a través de un aumento salarial o de un acuerdo de trabajo flexible. Pero tampoco está mal que algo tan baratito como un muñeco vudú permita a los empleados que se sienten maltratados tomar el (a veces dulce) camino de la revancha.

 

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Y es posible que, si algo de esto pasa, acabes sufriendo graves problemas de ansiedad o depresión.

No es pecata minuta. Un estudio de la Asociación contra el Acoso Psicológico y Moral en el Trabajo revelaba hace un tiempo que el 15% de los trabajadores en España sufre acoso o mobbing. Por eso no es de extrañar que muchos hayan fantaseado más de una vez con pincharle la rueda del coche a su jefe o con darle una paliza a modo de lección. A fin de cuentas, piensan que se lo merece y que sería una buena forma de resarcir el daño causado por sus infinitos desprecios.

En cualquier caso, el ciudadano medio suele ser civilizado y no lleva a la práctica sus ansias de venganza. Pero ¿y si, de pronto, te dijeran que hay una forma de revancha pacífica y liberadora que te hará sentir mucho mejor frente al capullo de tu jefe? Por ejemplo, un muñeco vudú.

No es broma. Un estudio realizado a 229 trabajadores a tiempo completo de Estados Unidos y Canadá descubrió que participar en una represalia simbólica reducía los sentimientos de injusticia hasta en un tercio. Y este gesto simbólico consistiría concretamente en mantener un muñeco vudú de tu jefe en la oficina. Es perfecto para hacerte sentir mejor y para mantener el espíritu de equipo en alto.

Los autores del informe, dirigido por la psicóloga Lindie Hanyu Liang, decidieron llevar a cabo el estudio después de ver que varias investigaciones previas sugirieron que las personas que han sido tratas de forma injusta van a atacar a su verdugo, aunque esta espiral de represalias puede ser perjudicial a largo plazo.

Aunque la venganza se ve a menudo de forma negativa, los investigadores apuntan que los hallazgos del estudio Enmendando un error: la represalia en un muñeco vudú que simboliza a un supervisor abusivo restaura la justicia (publicado en la revista The Leadership Quarterly) destacan «el beneficio en gran medida ignorado de la represalia desde la perspectiva de la víctima».

Uno de los objetivos era ver si los empleados maltratados podían beneficiarse de actos inofensivos de represalias simbólicas. Para ello, se pidió a todos los participantes en el estudio que recordasen y visualizaran una interacción en el lugar de trabajo que había involucrado el abuso de un superior.

Luego, se les dejó tiempo para utilizar un programa online de muñecos vudú que permite a los usuarios nombrar a esos muñecos virtuales con la efigie de su jefe y torturarlos de diversas formas: perforándolos con alfileres, quemándoles con una vela o pellizcándoles con alicates. La mitad de ellos rebautizaron al muñeco con el nombre de su jefe, mientras que el resto del grupo se limitó a explorar el programa sin poner un nombre específico a la efigie.

Después, todos los participantes completaron un ejercicio consistente en rellenar con distintas letras algunos espacios en blanco para formar palabras. Curiosamente, aquellos participantes que tuvieron la oportunidad de torturar a su jefe virtual señalaron que se sintieron menos enojados por la situación de abuso y, además, lo hicieron mejor en el ejercicio.

Los autores del estudio concluyeron que la venganza inofensiva no solo beneficia a las personas, sino que también puede beneficiar a la empresa en su conjunto, porque el sentido de justicia de los empleados es importante para su bienestar y desempeño en el trabajo. «Descubrimos que un acto simbólico simple e inofensivo de represalias puede hacer que las personas sientan que se están recuperando y restaurando su sentido de justicia», comentó Liang en una entrevista digital.

La misma autora apunta también que ni siquiera necesitas un muñeco vudú para lograr el resultado deseado: «Teóricamente, cualquier cosa que sirva como un acto simbólico de represalias, como lanzarle dardos a la imagen de tu jefe, podría funcionar».

Está bien eso de intentar motivar a un empleado a través de un aumento salarial o de un acuerdo de trabajo flexible. Pero tampoco está mal que algo tan baratito como un muñeco vudú permita a los empleados que se sienten maltratados tomar el (a veces dulce) camino de la revancha.

 

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Opiniones 1
  • No sería mejor enseñar al jefe a tratar bien a los trabajadores, en lugar de enseñar a vengarse aunque sea simbólicamente?

  • Comentarios cerrados.

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