27 de septiembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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Esta es la historia de ‘Waterloo Sunset’ (The Kinks)

27 de septiembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Rene, una de las seis hermanas mayores de Ray Davies, le regaló su primera guitarra el día en que cumplía 13 años. Una guitarra española significaba un desembolso importante para una familia humilde, pero ella sabía del interés musical de su hermano.

Esa misma noche Rene fue con sus amigas a un salón de baile. La hermana padecía del corazón, tenía prohibido bailar. Sufrió un infarto y falleció en el mismo local. Ese suceso marcaría profundamente al joven Ray, que comenzó a encerrarse en sí mismo y decidió dedicarse más en serio a la música.

De todos los grupos de la Invasión Británica, The Kinks fueron los más genuinamente ingleses. Pero paradójicamente la banda fue vetada en EEUU, lo que limitó drásticamente su mercado y el impacto de su música al otro lado del Atlántico.

Muchas de las letras de Ray Davies eran fotografías que describían y reflejaban la sociedad británica, sus tradiciones, su vida cotidiana, sus pequeños placeres o sus defectos. Trabajó mucho con sus recuerdos, y buena parte de esas canciones están asociadas a personas que fueron importantes en su vida o a las que, sencillamente, encontró interesantes.

El joven Ray solía cruzar el puente de Waterloo cuando estudiaba en el Croydon Art School. Años antes estuvo ingresado en el Hospital de St. Thomas, justo enfrente, viendo cada tarde, desde su ventana, la puesta de sol sobre el «viejo y sucio río» Támesis.

Esa localización  londinense era muy significativa para él y en esos atardeceres está el germen de esta canción. Inicialmente se iba a titular Liverpool sunset y pretendía reflejar el ocaso del Mersey Beat, cuya era dorada ya había pasado. Pero cuando los Beatles editaron Penny Lane, Ray cambió el enfoque y lo convirtió en una historia personal. Declaró que se trataba de «una canción romántica y lírica sobre la generación de mi hermana mayor».

El narrador observa desde la ventana un atardecer en Waterloo. Hay movimiento y ruido en las calles, pero eso no le importa a Terry y Julie, una pareja que se encuentra allí cada viernes por la noche. Para el solitario observador todo lo demás se queda a un lado, la imagen de esos dos amantes en la puesta de sol le hace sentir en el paraíso.

Hay varias teorías sobre quiénes eran esos dos protagonistas. Se apostó por Terence Stamp y Julie Christie, dos célebres actores del momento. Pero en su autobiografía Ray Davies comentó que era una fantasía sobre su hermana y su novio, enfrentándose a un nuevo mundo, planeando escapar a otro país. Otra de sus hermanas mayores había hecho eso mismo unos años antes.

Ray llegó al estudio con esta canción en medio de la grabación del álbum Something Else By The Kinks. Dave Davies, el hermano pequeño de Ray, comentó que a Ray le costó mostrar la letra al resto del grupo. Era muy personal para él, como si estuviese enseñando una página de su diario privado.

Grabaron la canción en secreto, ellos solos, sin contar con el productor. Buscaron un sonido especial para la guitarra de Dave, y consiguieron ese toque nostálgico utilizando un efecto de echo delay que no se usaba desde los años 50. Finalmente, añadieron esos coros melancólicos para acabar de darle la envoltura perfecta.

Poco antes de lanzar el single, el líder de los Kinks se fue a escuchar la canción en una puesta de sol para sentir que la atmósfera era la adecuada. En mayo de 1967 se editó Waterloo sunset. Llegó al puesto 2 de las listas británicas y no entró en las de EEUU.

Poco después, en Belfast, en casa de Van Morrison, Ray Davies escuchó por primera vez el álbum Sgt Pepper’s, que fue directo al número 1 en ambos lados del charco. Cuando acabó de sonar el disco su cara era de satisfacción. No le importaban las ventas o los piropos que lanzasen los medios a ese trabajo de los Beatles. Ray sabía que él había escrito la mejor canción del año.

Imagen de portada: Yves Lorson from Kapellen, Belgium, bajo licencia CC.

Rene, una de las seis hermanas mayores de Ray Davies, le regaló su primera guitarra el día en que cumplía 13 años. Una guitarra española significaba un desembolso importante para una familia humilde, pero ella sabía del interés musical de su hermano.

Esa misma noche Rene fue con sus amigas a un salón de baile. La hermana padecía del corazón, tenía prohibido bailar. Sufrió un infarto y falleció en el mismo local. Ese suceso marcaría profundamente al joven Ray, que comenzó a encerrarse en sí mismo y decidió dedicarse más en serio a la música.

De todos los grupos de la Invasión Británica, The Kinks fueron los más genuinamente ingleses. Pero paradójicamente la banda fue vetada en EEUU, lo que limitó drásticamente su mercado y el impacto de su música al otro lado del Atlántico.

Muchas de las letras de Ray Davies eran fotografías que describían y reflejaban la sociedad británica, sus tradiciones, su vida cotidiana, sus pequeños placeres o sus defectos. Trabajó mucho con sus recuerdos, y buena parte de esas canciones están asociadas a personas que fueron importantes en su vida o a las que, sencillamente, encontró interesantes.

El joven Ray solía cruzar el puente de Waterloo cuando estudiaba en el Croydon Art School. Años antes estuvo ingresado en el Hospital de St. Thomas, justo enfrente, viendo cada tarde, desde su ventana, la puesta de sol sobre el «viejo y sucio río» Támesis.

Esa localización  londinense era muy significativa para él y en esos atardeceres está el germen de esta canción. Inicialmente se iba a titular Liverpool sunset y pretendía reflejar el ocaso del Mersey Beat, cuya era dorada ya había pasado. Pero cuando los Beatles editaron Penny Lane, Ray cambió el enfoque y lo convirtió en una historia personal. Declaró que se trataba de «una canción romántica y lírica sobre la generación de mi hermana mayor».

El narrador observa desde la ventana un atardecer en Waterloo. Hay movimiento y ruido en las calles, pero eso no le importa a Terry y Julie, una pareja que se encuentra allí cada viernes por la noche. Para el solitario observador todo lo demás se queda a un lado, la imagen de esos dos amantes en la puesta de sol le hace sentir en el paraíso.

Hay varias teorías sobre quiénes eran esos dos protagonistas. Se apostó por Terence Stamp y Julie Christie, dos célebres actores del momento. Pero en su autobiografía Ray Davies comentó que era una fantasía sobre su hermana y su novio, enfrentándose a un nuevo mundo, planeando escapar a otro país. Otra de sus hermanas mayores había hecho eso mismo unos años antes.

Ray llegó al estudio con esta canción en medio de la grabación del álbum Something Else By The Kinks. Dave Davies, el hermano pequeño de Ray, comentó que a Ray le costó mostrar la letra al resto del grupo. Era muy personal para él, como si estuviese enseñando una página de su diario privado.

Grabaron la canción en secreto, ellos solos, sin contar con el productor. Buscaron un sonido especial para la guitarra de Dave, y consiguieron ese toque nostálgico utilizando un efecto de echo delay que no se usaba desde los años 50. Finalmente, añadieron esos coros melancólicos para acabar de darle la envoltura perfecta.

Poco antes de lanzar el single, el líder de los Kinks se fue a escuchar la canción en una puesta de sol para sentir que la atmósfera era la adecuada. En mayo de 1967 se editó Waterloo sunset. Llegó al puesto 2 de las listas británicas y no entró en las de EEUU.

Poco después, en Belfast, en casa de Van Morrison, Ray Davies escuchó por primera vez el álbum Sgt Pepper’s, que fue directo al número 1 en ambos lados del charco. Cuando acabó de sonar el disco su cara era de satisfacción. No le importaban las ventas o los piropos que lanzasen los medios a ese trabajo de los Beatles. Ray sabía que él había escrito la mejor canción del año.

Imagen de portada: Yves Lorson from Kapellen, Belgium, bajo licencia CC.

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