29 de enero 2015    /   DIGITAL
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La app que quiere llenar Facebook de gatitos

29 de enero 2015    /   DIGITAL     por          
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No es que en Facebook escaseen los gatitos, de hecho. Pero si Wickr se extiende van a plagar muros y timelines por doquier. Esta aplicación de mensajería efímera –al estilo de Snapchat– ha anunciado una nueva funcionalidad que permite a sus usuarios subir fotos a un feed, al estilo de Instagram. Estas imágenes se pueden compartir en Facebook, pero con una particularidad: solo saldrán gatitos.
Wickr es una aplicación cuyo valor reside en la privacidad que ofrece a los usuarios. Los mensajes se pueden enviar con una fecha de autodestrucción; la geolocalización y los metadatos del contenido multimedia se borran automáticamente y todos los puntos de la comunicación están cifrados. Cuando se envía un mensaje, este se cifra en el terminal de salida con una clave única, pasa por el servidor de la compañía (que lo elimina al transmitirlo) y  llega al destinatario, donde se descifra localmente.
Los creadores de la aplicación se jactan de tener un cifrado de nivel militar, de hecho afirman que son más bastante más seguros que Snapchat. Con su nueva plataforma para subir fotos (a la que por cierto han nombrado con las siglas WTF, por Wickr Timed Feed) han sido fieles a sus prescripciones de seguridad. Las imágenes que se compartan en Facebook aparecerán como gatitos debido a una técnica de ocultación llamada esteganografía.
Y es que detrás de la imagen adorable de estos mininos hay un trabajo de ciberseguridad minucioso. Nico Sell, la CEO de Wickr, es una de las organizadoras de la conferencia hacker DEF CON, la más conocida a nivel global, y sabe lo que está haciendo. La esteganografía, cuyo origen se remonta a la Grecia antigua, consiste en ocultar un mensaje o una imagen, como en este caso, con otro mensaje u otra imagen. El resultado es un contenido falso, que protege la verdadera información.

Esta técnica, de uso habitual en el mundo del espionaje, permitirá a un usuario compartir en Facebook una foto sin revelarla a todos sus amigos. De hecho se puede elegir quiénes tendrán acceso a la imagen real. Si en la aplicación se seleccionan dos contactos, solo estos podrán verla. Cuando la imagen aparece en Facebook, se puede hacer doble clic en ella, lo que abrirá un mensaje que redirige a Wickr. Ahí es donde se podrá ver cuál es esa fotografía tan secreta… o no, si no habías sido autorizado. Por cierto, la fotografía se autodestruye en 24 horas para darle más tensión al asunto.
En busca de la viralidad
En el fondo la iniciativa de Wickr se justifica casi más como un acto de marketing que como una funcionalidad útil para sus usuarios. Si en lugar de sustituir las fotos con gatitos las hubiera sustituido con un mensaje tipo «foto privada» o un fondo monocolor el anuncio habría pasado desapercibido. Pero claro, el gatito es la mascota predilecta de Internet. No hace falta decir que si logran que sus usuarios utilicen la nueva herramienta, la gente empezará a ver sin ton ni son fotos de gatitos en sus timelines.
Hay quien sube imágenes de mininos de por sí, sin que sea porque hay un programa de cifrado que suplanta el archivo original. Pero existen amigos de Facebook a quienes no imaginamos subiendo fotos de peluchitos con ojos de caramelo. A la segunda imagen de este tipo el mosqueo nos puede y es fácil que pinchemos. Automáticamente redirige a un mensaje de Wickr, en el que invita al usuario a entrar en la aplicación y comprobar si estás entre los elegidos que pueden ver la foto.
Quienes no tengan instalada la aplicación ya tienen un motivo para hacerlo. Y si no lo hacen –se supone que en Wickr contarán con que un porcentaje alto se negará a saturar su teléfono con otra app más– al menos sabrán de la existencia de la aplicación, que después de todo es el primer paso para instalarla en el futuro. Suerte con la estrategia viral.
Encontrando la virulencia
Puede que funcione, pero si eso sucede también puede que contribuya a un odio masivo hacia los gatitos. En realidad son adorables. Míralos, con sus ojitos aperlados clamando inocencia, sus zarpitas de peluche, el pelo tan cuidado como si usaran un equivalente gatuno al Pantene. Son enternecedores y al agrandar unas cuantas fotos suyas se corre el riesgo de contagiarse de ese virus que se extiende por todo Internet».

Gatito bonito sobre lo que tal vez sea césped artificial. (Foto de sausyn bajo licencia CC)
Gatito bonito sobre lo que tal vez sea césped artificial. (Foto de sausyn bajo licencia CC)

Para desintoxicarse no hay más que poner ‘gatitos feos’ en Google Imágenes. El «oh, qué mono» queda sustituido por algún improperio o blasfemia (depende de la educación de cada uno). Hay de todo. Ejemplares con los colmillos salidos, ojos de zombie, criaturas que no parecen de este mundo; todo un elenco de deformidades que – al igual que sus congéneres de raza aria– tampoco dejan indiferente.
Wickr apuesta por los primeros, en vez de por los feotes, pero claro, lo poco agrada, lo mucho cansa y hasta despierta instintos atávicos.
Foto de  Korona Lacasse, bajo licencia CC
Foto de Korona Lacasse, bajo licencia CC

Este no salió tan agraciado (los menos agraciados no los hemos puesto por si hieren sensibilidades).
——-
Imagen de portada: Sergey Kaliganov/Shutterstock
 

No es que en Facebook escaseen los gatitos, de hecho. Pero si Wickr se extiende van a plagar muros y timelines por doquier. Esta aplicación de mensajería efímera –al estilo de Snapchat– ha anunciado una nueva funcionalidad que permite a sus usuarios subir fotos a un feed, al estilo de Instagram. Estas imágenes se pueden compartir en Facebook, pero con una particularidad: solo saldrán gatitos.
Wickr es una aplicación cuyo valor reside en la privacidad que ofrece a los usuarios. Los mensajes se pueden enviar con una fecha de autodestrucción; la geolocalización y los metadatos del contenido multimedia se borran automáticamente y todos los puntos de la comunicación están cifrados. Cuando se envía un mensaje, este se cifra en el terminal de salida con una clave única, pasa por el servidor de la compañía (que lo elimina al transmitirlo) y  llega al destinatario, donde se descifra localmente.
Los creadores de la aplicación se jactan de tener un cifrado de nivel militar, de hecho afirman que son más bastante más seguros que Snapchat. Con su nueva plataforma para subir fotos (a la que por cierto han nombrado con las siglas WTF, por Wickr Timed Feed) han sido fieles a sus prescripciones de seguridad. Las imágenes que se compartan en Facebook aparecerán como gatitos debido a una técnica de ocultación llamada esteganografía.
Y es que detrás de la imagen adorable de estos mininos hay un trabajo de ciberseguridad minucioso. Nico Sell, la CEO de Wickr, es una de las organizadoras de la conferencia hacker DEF CON, la más conocida a nivel global, y sabe lo que está haciendo. La esteganografía, cuyo origen se remonta a la Grecia antigua, consiste en ocultar un mensaje o una imagen, como en este caso, con otro mensaje u otra imagen. El resultado es un contenido falso, que protege la verdadera información.

Esta técnica, de uso habitual en el mundo del espionaje, permitirá a un usuario compartir en Facebook una foto sin revelarla a todos sus amigos. De hecho se puede elegir quiénes tendrán acceso a la imagen real. Si en la aplicación se seleccionan dos contactos, solo estos podrán verla. Cuando la imagen aparece en Facebook, se puede hacer doble clic en ella, lo que abrirá un mensaje que redirige a Wickr. Ahí es donde se podrá ver cuál es esa fotografía tan secreta… o no, si no habías sido autorizado. Por cierto, la fotografía se autodestruye en 24 horas para darle más tensión al asunto.
En busca de la viralidad
En el fondo la iniciativa de Wickr se justifica casi más como un acto de marketing que como una funcionalidad útil para sus usuarios. Si en lugar de sustituir las fotos con gatitos las hubiera sustituido con un mensaje tipo «foto privada» o un fondo monocolor el anuncio habría pasado desapercibido. Pero claro, el gatito es la mascota predilecta de Internet. No hace falta decir que si logran que sus usuarios utilicen la nueva herramienta, la gente empezará a ver sin ton ni son fotos de gatitos en sus timelines.
Hay quien sube imágenes de mininos de por sí, sin que sea porque hay un programa de cifrado que suplanta el archivo original. Pero existen amigos de Facebook a quienes no imaginamos subiendo fotos de peluchitos con ojos de caramelo. A la segunda imagen de este tipo el mosqueo nos puede y es fácil que pinchemos. Automáticamente redirige a un mensaje de Wickr, en el que invita al usuario a entrar en la aplicación y comprobar si estás entre los elegidos que pueden ver la foto.
Quienes no tengan instalada la aplicación ya tienen un motivo para hacerlo. Y si no lo hacen –se supone que en Wickr contarán con que un porcentaje alto se negará a saturar su teléfono con otra app más– al menos sabrán de la existencia de la aplicación, que después de todo es el primer paso para instalarla en el futuro. Suerte con la estrategia viral.
Encontrando la virulencia
Puede que funcione, pero si eso sucede también puede que contribuya a un odio masivo hacia los gatitos. En realidad son adorables. Míralos, con sus ojitos aperlados clamando inocencia, sus zarpitas de peluche, el pelo tan cuidado como si usaran un equivalente gatuno al Pantene. Son enternecedores y al agrandar unas cuantas fotos suyas se corre el riesgo de contagiarse de ese virus que se extiende por todo Internet».

Gatito bonito sobre lo que tal vez sea césped artificial. (Foto de sausyn bajo licencia CC)
Gatito bonito sobre lo que tal vez sea césped artificial. (Foto de sausyn bajo licencia CC)

Para desintoxicarse no hay más que poner ‘gatitos feos’ en Google Imágenes. El «oh, qué mono» queda sustituido por algún improperio o blasfemia (depende de la educación de cada uno). Hay de todo. Ejemplares con los colmillos salidos, ojos de zombie, criaturas que no parecen de este mundo; todo un elenco de deformidades que – al igual que sus congéneres de raza aria– tampoco dejan indiferente.
Wickr apuesta por los primeros, en vez de por los feotes, pero claro, lo poco agrada, lo mucho cansa y hasta despierta instintos atávicos.
Foto de  Korona Lacasse, bajo licencia CC
Foto de Korona Lacasse, bajo licencia CC

Este no salió tan agraciado (los menos agraciados no los hemos puesto por si hieren sensibilidades).
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Imagen de portada: Sergey Kaliganov/Shutterstock
 

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