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24 de enero 2014    /   BUSINESS
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Y la dama entró en el juego

24 de enero 2014    /   BUSINESS     por          
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Valencia, año 1475. En pleno auge de la corona de Aragón, con su príncipe heredero Fernando ya como rey de Castilla al estar casado con Isabel I, tres poetas de la edad de oro de las letras valencianas —Francisco de Castellví y Vic, Bernardo Fenollar y Narciso de Vinyoles—  colaboran en la composición del poema Scachs d’amor.

Marte y Venus han entrado en disputa. «¿Quién es mejor en las artes amatorias?», se cuestionan ambas deidades. Mercurio, que ejerce de árbitro en la riña, propone que se jueguen la supremacía en una partida de ajedrez. El dios de la guerra escoge la bandera roja y la de la belleza, la verde. Comienza el lance, y Marte avanza su peón de rey dos casillas. Venus contesta con el de reina, que queda a merced del de Marte y que en diagonal derrota a su verde rival. Entonces, la dama de Venus, sin misericordia, se lanza sobre la pobre ficha comiendo al peón.

Esta es la primera vez en la historia del ajedrez, una de las pocas cosas que ha permanecido inalterada los últimos 500 años, que se describe el movimiento de la dama. Y con este pequeño paso para la reina, pero enorme para el ser humano, el ajedrez adquirió esa faceta de arte que todavía mantiene.

Para entender la importancia del cambio es necesario saber cómo eran las partidas antes de la aparición de la dama, «que se puede mover como todos salvo el caballo». El ajedrez entra en la órbita europea a través de la inmigración musulmana a la península Ibérica en 711. Tomado de los persas, su tablero ya era de ocho casillas de lado pero, aunque la disposición de las fichas era igual, no lo eran sus movimientos. «La pieza medieval que había en lugar de la reina se llamaba alferza», explica al otro lado de la línea telefónica José Garzón, un ajedrecista e investigador que ha dedicado 20 años de su vida al origen del ajedrez moderno, «y movía una casilla en diagonal, como un peón fuerte». Los alfiles podían desplazarse únicamente dos casillas en diagonal, saltando como el caballo. Este, junto a la torre, es la única pieza que ha mantenido sus movimientos intactos.

Chess_piece_-_Black_queen
Foto: Michael Maggs bajo lic. CC

«Las partidas eran muy lentas y de muy de tarde en tarde, y no siempre, se daban las combinaciones [jugadas]», explica el estudioso, que organizó en 2002 un torneo de ajedrez medieval oficial, «la forma más habitual de victoria no era el jaque mate, sino el rey robado [comerse todas las piezas del rival menos el rey]». Prueba de este aspecto es que casi no se conservan partidas de este tipo de ajedrez, solo colecciones de problemas y que, en el citado torneo, muchos encuentros tuvieron que ser adjudicados por puntos. «Recuerdo uno en particular en el que uno de los jugadores coronó dos peones y los convirtió en alferzas, pero con la mala suerte que eran del mismo color [al mover en diagonal, esta pieza solo puede afectar a las casillas blancas o negras] y entonces, solos contra el rey rival, no podían dar jaque», rememora, «y si con promocionar dos peones no ganas, es evidente que, como nos dijeron muchos de los participantes, es un juego entretenido, muy ameno… pero no es ajedrez».

La aparición de la nueva dama en el ajedrez tuvo increíbles consecuencias. «La primera», enumera, «es que la partida pasa a un primer plano, con lo que aparecen los primeros grandes jugadores y el primer torneo internacional, celebrado en Madrid bajo el reinado de Felipe II, entre la escuela española y la italiana». Este encuentro, que enfrentó a los sacerdotes Ruy López de Segura y Alfonso Cerón contra los italianos Paolo Boi y Leonardo da Cutri, es el antecedente directo del torneo mundial, celebrado en India este mes de noviembre.

La reina propicia también que en los primeros lances del juego ocurra algo que jamás antes había sucedido: cuando el rey está en peligro, aparece ya en Scachs d’amor una forma primitiva de enroque —una jugada en la que la pieza, cuya captura da la victoria, salta por encima de la torre y queda protegida por los tres peones—. «La partida con la reina es ahora mucho más rica en combinaciones y va a poder estar sujeta a normas y criterios científicos», reflexiona Garzón, «mientras que el anterior desarrollo era mucho más fantasmagórico».

Ajedrez como representación de la vida

Desde que en el siglo XIV el monje Jacobo de Cessolis creara la analogía entre el ajedrez y la vida, viendo la partida como una gran batalla entre Cristo y el Diablo y a las piezas como representaciones de los diferentes estamentos —nobleza, clero, caballeros y los oficios populares—, esta metáfora ha sido una de las más populares. El mismo Borges, siguiendo la tradición, dice que «el ajedrez representa la vida, su organización y la resolución de sus conflictos». En The Defense, Vladimir Nabokov estructura su novela como una partida de ajedrez; Schopenhauer filosofa que la vida es una partida de ajedrez en la que nuestro plan está condicionado por el juego del rival…

Y si la vida se representa en el juego, ¿no va a reflejarse la realidad en la gran transformación del mismo?

Chess_piece_-_WhiteQueen
Foto: The Walters Art Museum

Esta es la pregunta que el holandés afincado en España Govert Westerveld se planteó. Durante 15 años, Westerveld investigó en torno a la figura de la reina, llegando a la conclusión de que la única inspiración posible para la gran dama que revolucionó el ajedrez era la propia Isabel I la Católica. Segunda reina por derecho propio de Castilla tras doña Urraca, Isabel fue una mujer muy poderosa en el masculino mundo de finales del siglo XV. Se arrogó la capacidad de impartir justicia, reservada para los hombres, y participó activamente en la Reconquista. Gran aficionada al ajedrez, en 1474, un año antes de la publicación del Sachs d’amor, logra coronarse reina de Castilla tras vencer en la Guerra de Sucesión Castellana.

«¿Cómo probar la inspiración?», se pregunta Garzón, que colaboró con Westerveld en su investigación. «Es complicado, pero por coincidencia en el tiempo, su afición al juego y que además de dama es reina, no encuentro candidata mejor que Isabel la Católica». La idea, expresada en un largo libro de 500 páginas, está siendo aceptada entre los estudiosos actuales. Un detalle importante es que en el poema fundacional del juego, que contiene alusiones a sucesos de la monarquía de la época, se intercambia el nombre de dama y reina según se hable de la pieza o de la alegoría.

Además, Isabel contribuyó de otra manera a la expansión del juego. Los judíos, grandes aficionados al ajedrez, lo propagarán por toda Europa al ser expulsados por las coronas de Aragón y Castilla en 1492. Las normas, transportadas por estos desterrados, casi no han cambiado en los últimos cinco siglos.

«Esencialmente», asegura Garzón, «el ajedrez del siglo XV es como el actual, tienen las mismas reglas, quitando el enroque, las tablas en 50 jugadas, poder coronar el peón en una ficha que no sea la reina… incluso la salida del peón en dos casillas». «Si me encontrase con un jugador de otra época», bromea, «me bastaría con explicarle tres minutos para empezar a jugar».

En los últimos años, solo l’enfant terrible Bobby Fisher ha intentado cambiar algo. Cansado de la supremacía de las máquinas, Fisher propuso el ajedrez aleatorio, un juego que conserva casi todas las reglas pero permuta la disposición de las piezas sobre el tablero. Su meta fue crear una variante en la que el talento y la creatividad fueran más importantes que la capacidad de memorizar aperturas y jugadas predeterminadas.

Con esta innovación solo se ha jugado algún torneo experimental y no ha calado en el grueso de jugadores. Estos siguen prefiriendo el clásico, ese en el que una reina entró en el juego y lo revolucionó.

¡Ah!, la primera partida, esa que se describe en Scachs d’amor, acabó, cómo no, con un mate de dama.

En busca del Santo Grial del ajedrez

Garzón, en colaboración con otros ajedrecistas y varias instituciones valencianas, ha puesto en marcha el Premio Von der Lasa. Bautizado con el nombre del gran investigador alemán del ajedrez del siglo XIX, este galardón busca motivar con 18.000 euros a los cazatesoros para que encuentren el primer tratado de ajedrez moderno del mundo, impreso en 1495 en Valencia. Escrito en valenciano por Francesh Vicent bajo el título Llibre dels jochs partits dels schacs en nombre de 100, el último ejemplar conocido se perdió durante el asalto de las tropas napoleónicas a la abadía de Montserrat en 1811, aunque hay abundantes referencias a este libro en tratados del siglo XVI y hasta un manuscrito con sus 100 problemas copiados en valenciano e italiano. Pero investigaciones posteriores de Garzón apuntan a que una última copia se vendió en 1911 al coleccionista estadounidense John Griswold White por el librero Salvador Babra. Desde entonces este Santo Grial, del que se ha hablado durante 200 años, anda perdido. La hipótesis principal es que está mal catalogado en alguna biblioteca de EE UU. 

Valencia, año 1475. En pleno auge de la corona de Aragón, con su príncipe heredero Fernando ya como rey de Castilla al estar casado con Isabel I, tres poetas de la edad de oro de las letras valencianas —Francisco de Castellví y Vic, Bernardo Fenollar y Narciso de Vinyoles—  colaboran en la composición del poema Scachs d’amor.

Marte y Venus han entrado en disputa. «¿Quién es mejor en las artes amatorias?», se cuestionan ambas deidades. Mercurio, que ejerce de árbitro en la riña, propone que se jueguen la supremacía en una partida de ajedrez. El dios de la guerra escoge la bandera roja y la de la belleza, la verde. Comienza el lance, y Marte avanza su peón de rey dos casillas. Venus contesta con el de reina, que queda a merced del de Marte y que en diagonal derrota a su verde rival. Entonces, la dama de Venus, sin misericordia, se lanza sobre la pobre ficha comiendo al peón.

Esta es la primera vez en la historia del ajedrez, una de las pocas cosas que ha permanecido inalterada los últimos 500 años, que se describe el movimiento de la dama. Y con este pequeño paso para la reina, pero enorme para el ser humano, el ajedrez adquirió esa faceta de arte que todavía mantiene.

Para entender la importancia del cambio es necesario saber cómo eran las partidas antes de la aparición de la dama, «que se puede mover como todos salvo el caballo». El ajedrez entra en la órbita europea a través de la inmigración musulmana a la península Ibérica en 711. Tomado de los persas, su tablero ya era de ocho casillas de lado pero, aunque la disposición de las fichas era igual, no lo eran sus movimientos. «La pieza medieval que había en lugar de la reina se llamaba alferza», explica al otro lado de la línea telefónica José Garzón, un ajedrecista e investigador que ha dedicado 20 años de su vida al origen del ajedrez moderno, «y movía una casilla en diagonal, como un peón fuerte». Los alfiles podían desplazarse únicamente dos casillas en diagonal, saltando como el caballo. Este, junto a la torre, es la única pieza que ha mantenido sus movimientos intactos.

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Foto: Michael Maggs bajo lic. CC

«Las partidas eran muy lentas y de muy de tarde en tarde, y no siempre, se daban las combinaciones [jugadas]», explica el estudioso, que organizó en 2002 un torneo de ajedrez medieval oficial, «la forma más habitual de victoria no era el jaque mate, sino el rey robado [comerse todas las piezas del rival menos el rey]». Prueba de este aspecto es que casi no se conservan partidas de este tipo de ajedrez, solo colecciones de problemas y que, en el citado torneo, muchos encuentros tuvieron que ser adjudicados por puntos. «Recuerdo uno en particular en el que uno de los jugadores coronó dos peones y los convirtió en alferzas, pero con la mala suerte que eran del mismo color [al mover en diagonal, esta pieza solo puede afectar a las casillas blancas o negras] y entonces, solos contra el rey rival, no podían dar jaque», rememora, «y si con promocionar dos peones no ganas, es evidente que, como nos dijeron muchos de los participantes, es un juego entretenido, muy ameno… pero no es ajedrez».

La aparición de la nueva dama en el ajedrez tuvo increíbles consecuencias. «La primera», enumera, «es que la partida pasa a un primer plano, con lo que aparecen los primeros grandes jugadores y el primer torneo internacional, celebrado en Madrid bajo el reinado de Felipe II, entre la escuela española y la italiana». Este encuentro, que enfrentó a los sacerdotes Ruy López de Segura y Alfonso Cerón contra los italianos Paolo Boi y Leonardo da Cutri, es el antecedente directo del torneo mundial, celebrado en India este mes de noviembre.

La reina propicia también que en los primeros lances del juego ocurra algo que jamás antes había sucedido: cuando el rey está en peligro, aparece ya en Scachs d’amor una forma primitiva de enroque —una jugada en la que la pieza, cuya captura da la victoria, salta por encima de la torre y queda protegida por los tres peones—. «La partida con la reina es ahora mucho más rica en combinaciones y va a poder estar sujeta a normas y criterios científicos», reflexiona Garzón, «mientras que el anterior desarrollo era mucho más fantasmagórico».

Ajedrez como representación de la vida

Desde que en el siglo XIV el monje Jacobo de Cessolis creara la analogía entre el ajedrez y la vida, viendo la partida como una gran batalla entre Cristo y el Diablo y a las piezas como representaciones de los diferentes estamentos —nobleza, clero, caballeros y los oficios populares—, esta metáfora ha sido una de las más populares. El mismo Borges, siguiendo la tradición, dice que «el ajedrez representa la vida, su organización y la resolución de sus conflictos». En The Defense, Vladimir Nabokov estructura su novela como una partida de ajedrez; Schopenhauer filosofa que la vida es una partida de ajedrez en la que nuestro plan está condicionado por el juego del rival…

Y si la vida se representa en el juego, ¿no va a reflejarse la realidad en la gran transformación del mismo?

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Foto: The Walters Art Museum

Esta es la pregunta que el holandés afincado en España Govert Westerveld se planteó. Durante 15 años, Westerveld investigó en torno a la figura de la reina, llegando a la conclusión de que la única inspiración posible para la gran dama que revolucionó el ajedrez era la propia Isabel I la Católica. Segunda reina por derecho propio de Castilla tras doña Urraca, Isabel fue una mujer muy poderosa en el masculino mundo de finales del siglo XV. Se arrogó la capacidad de impartir justicia, reservada para los hombres, y participó activamente en la Reconquista. Gran aficionada al ajedrez, en 1474, un año antes de la publicación del Sachs d’amor, logra coronarse reina de Castilla tras vencer en la Guerra de Sucesión Castellana.

«¿Cómo probar la inspiración?», se pregunta Garzón, que colaboró con Westerveld en su investigación. «Es complicado, pero por coincidencia en el tiempo, su afición al juego y que además de dama es reina, no encuentro candidata mejor que Isabel la Católica». La idea, expresada en un largo libro de 500 páginas, está siendo aceptada entre los estudiosos actuales. Un detalle importante es que en el poema fundacional del juego, que contiene alusiones a sucesos de la monarquía de la época, se intercambia el nombre de dama y reina según se hable de la pieza o de la alegoría.

Además, Isabel contribuyó de otra manera a la expansión del juego. Los judíos, grandes aficionados al ajedrez, lo propagarán por toda Europa al ser expulsados por las coronas de Aragón y Castilla en 1492. Las normas, transportadas por estos desterrados, casi no han cambiado en los últimos cinco siglos.

«Esencialmente», asegura Garzón, «el ajedrez del siglo XV es como el actual, tienen las mismas reglas, quitando el enroque, las tablas en 50 jugadas, poder coronar el peón en una ficha que no sea la reina… incluso la salida del peón en dos casillas». «Si me encontrase con un jugador de otra época», bromea, «me bastaría con explicarle tres minutos para empezar a jugar».

En los últimos años, solo l’enfant terrible Bobby Fisher ha intentado cambiar algo. Cansado de la supremacía de las máquinas, Fisher propuso el ajedrez aleatorio, un juego que conserva casi todas las reglas pero permuta la disposición de las piezas sobre el tablero. Su meta fue crear una variante en la que el talento y la creatividad fueran más importantes que la capacidad de memorizar aperturas y jugadas predeterminadas.

Con esta innovación solo se ha jugado algún torneo experimental y no ha calado en el grueso de jugadores. Estos siguen prefiriendo el clásico, ese en el que una reina entró en el juego y lo revolucionó.

¡Ah!, la primera partida, esa que se describe en Scachs d’amor, acabó, cómo no, con un mate de dama.

En busca del Santo Grial del ajedrez

Garzón, en colaboración con otros ajedrecistas y varias instituciones valencianas, ha puesto en marcha el Premio Von der Lasa. Bautizado con el nombre del gran investigador alemán del ajedrez del siglo XIX, este galardón busca motivar con 18.000 euros a los cazatesoros para que encuentren el primer tratado de ajedrez moderno del mundo, impreso en 1495 en Valencia. Escrito en valenciano por Francesh Vicent bajo el título Llibre dels jochs partits dels schacs en nombre de 100, el último ejemplar conocido se perdió durante el asalto de las tropas napoleónicas a la abadía de Montserrat en 1811, aunque hay abundantes referencias a este libro en tratados del siglo XVI y hasta un manuscrito con sus 100 problemas copiados en valenciano e italiano. Pero investigaciones posteriores de Garzón apuntan a que una última copia se vendió en 1911 al coleccionista estadounidense John Griswold White por el librero Salvador Babra. Desde entonces este Santo Grial, del que se ha hablado durante 200 años, anda perdido. La hipótesis principal es que está mal catalogado en alguna biblioteca de EE UU. 

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Opiniones 7
  • En primer lloc, felicitats per l’article, però voldria fer-te unes preguntes pel que fa als noms propis. Perquè tradueixes els noms de Ferran (Fernando el Católico), Francesc de Castellví (Francisco de Castellví), Bernard de Fenollar (Bernardo), Narcís de Vinyoles (Narciso)? Perquè, en canvi, no tradueixes Bobby Fisher (Robertito Fisher), John Griswold White (Juan Griswold), Paolo Boi (Pablo Boi), entre d’altres personatges que cites al teu article? Ja posats perquè no vas traduir també els cognoms: Francisco de Castillovino, Bernardo de Abundantehinojo, per exemple… Perquè aquesta dèria espanyola per esborrar qualsevol petjada de catalanitat en la història? I llavors us extranya que Catalunya vulgui separar-se de Espanya?

      • Paspetuco: ets el millor exemple possible per demostrar el perquè, cada dia que passa, creix el sentiment independentista a Catalunya. Davant un comentari totalment respectuós i argumentat que vaig fer sobre l’article del senyor Carlos Carbaña, la teva única, limitada i trista resposta és el insult. No cal perdre més temps amb persones com tu, ja siguin espanyoles, catalanes, o de l’altra punta de l’univers.

  • A la atención del «PERA»
    (Por si te llamas Pedro, como el del PSC)
    Me hace gracia escuchar como llaman Pera a un político.
    Si todos los Españoles que viven en la Región de Cataluña fueran como tú, con gusto me ofrecía de operario en mis ratos libres para levantar una muralla más gorda que la China para separaros de España, pero de verdad.
    Jugarías al fútbol en liga Barça-Cornellá y al Español le quemaríais el estadio.
    Lo que ocurre es que en esa tierra tan bonita y ciertamente llena de cultura y gastronomía espectacular, hay cuatro Payasos como tú desgraciando y jodiendo.
    Que os han comido la bola desde pequeños con la tontería del separatismo para sacar pasta nada más. Que no os enteráis.
    Que los políticos del Más y del Menos se aprovechan de vuestra inocencia.
    Que os hacen el «Jaque Pastor» todos los días.
    Esa es la Cultura de los pretendidos «Paisos Catalans»?
    Un gran artículo histórico del ajedrez en el idioma que hablan y comprenden ciudadanos de medio mundo, y sólo se te ocurre ese comentario sobre la traducción de los nombres?
    Madre mía!!
    Que triste!!
    Un deporte tan grande como este del ajedrez que puede unir el mundo y vosotros como el perro del hortelano.
    Una amanida verda siusplau!!
    Visca Valencia!! Ahí si que son todos buenos y tolerantes.
    Y tienen las mejores naranjas del mundo!!!

    • Spañol. Amb tu, ja que has decidit prendre’t una mica més de temps i arguments per explicar la teva opinió, jo també m’hi extrendré.
      1. «A la atención del PERA». Si el que pretenies fer era una broma, ho has aconseguit. És realment molt graciós el teu comentari, sobretot pel rídicul que demostra la teva incultura de no saber que Pedro, en català, s’escriu PerE, i no PerA.
      2. «Si todos los Españoles que viven en la Región de Cataluña fueran como tú, con gusto me ofrecía de operario en mis ratos libres para levantar una muralla más gorda que la China para separaros de España, pero de verdad.» Españoles s’escriu en minúscula. Región s’escriu en minúscula. China s’escriu en minúscula. Pel que fa al sentit del comentari: et prenc la paraula. Construeix la muralla, i així ja no ens haurem de veure mai més. Problema resolt. Veus que fàcil!!!!
      3. «Jugarías al fútbol en liga Barça-Cornellá y al Español le quemaríais el estadio». Tu penses que si els catalans decidim voler separar-nos d’Espanya o quedar-nos-hi, serà perquè un equip de futbol (esport de masses per a «aborregar» a la gent) hagi de jugar aquí o allà???? Aquest és el principal argument que destaques per tal que Cataluya continui a Espanya?? Què ridícul!!! D’altra banda, et voldria recordar que en els dos últims anys s’han fet dues grans manifestacions a Catalunya, en que han sortit al carrer milions de persones, y no s’ha produit cap incident violent destable. Ho dic per això de que «quemariais el estadio».
      4. «Lo que ocurre es que en esa tierra tan bonita y ciertamente llena de cultura y gastronomía espectacular, hay cuatro Payasos como tú desgraciando y jodiendo.» Entre «espectacular» i «hay» no va una coma perquè mai es posa coma entre el subjecte i el predicat d’una oració. Payasos va en minúscula. Després de «tu», sí que va coma. Pel que fa al sentit de les teves paraules: gràcies per reconèixer que Catalunya té una gastronomia y una cultura. Que és tan vàlida i «bonita» com ho és la espanyola, la francesa o qualsevol altre. Ni més, ni menys. Simplement, diferent. I, òbviament, m’alegro que t’agradi. Sens dubte, seràs benvigut sempre que vinguis, si actues amb el mateix respecte que voldries per a tu mateix. Parlant de respecte. Quan dius «cuatro»? Et refereixes als gairebé 2 milions (2.000.000!!!!) de persones que es van manifestar pacíficament el passat 11 de setembre? I quan dius «Payaso», em remeto a la resposta que abans li he fet a l’anterior interlocutor (si se li pot anomenar així), Paspetuco.
      5. «Que os han comido la bola desde pequeños con la tontería del separatismo para sacar pasta nada más. Que no os enteráis. Que los políticos del Más y del Menos se aprovechan de vuestra inocencia.» Si amb «Más» et refereixes al senyor Artur Mas, va sense accent. En cas contrari, disculpa que hagi dubtat dels teus coneixements. Comentari de text: «Os han comido la bola»: suposo que deus opinar el mateix quan vas sentir el senyor Ignacio Wert dir sense embuts al Congrés que «queremos españolizar a los niños catalanes en las escuelas»? O ell, per extensió el PP, i per extensió, el PSOE, i per extensió, un gran part dels mitjans de comunicació generalistes i creadors d’opinió espanyols, no pretenen «comernos la bola»? D’aixó, no se’n diu «comer la bola», d’això se’n diu genocidi cultural. I per cert, no som ni sords ni cecs: sí que «nos enteramos» de tots els vostres insults, tergiversacions, injúries i escarnis.
      6. «Esa es la Cultura de los pretendidos “Paisos Catalans”?» Cultura va en minúscules. Països s’escriu amb dièresi. Comentari de text: una cultura tan vàlida com a qualsevol altre. Jo mai em ficaria amb la cultura espanyola que, igual que la nostra, també té magnífiques tradicions, literats, artístes, músics, escultors, pintors… etc. Tant us costa acceptar la diferència?
      7. «Un gran artículo histórico del ajedrez en el idioma que hablan y comprenden ciudadanos de medio mundo, y sólo se te ocurre ese comentario sobre la traducción de los nombres?» No s’escriu coma després de «medio». Comentari de text: Segons la Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Distribuci%C3%B3n_geogr%C3%A1fica_del_idioma_espa%C3%B1ol) al món hi ha uns 400 milions de persones que parlen l’espanyol. Una xifra considerable, la veritat. I per això, estic content d’entendre’l i saber parlar-lo ja que em puc comunicar amb moltíssima gent. Però resulta que segons la mateixa Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Poblaci%C3%B3n_mundial), al 2011 hi havia comptabilitzada una població de 7.000 milions d’habitants al món. Llavors, no acabo d’entrendre això de «medio mundo». A veure si m’ho poguessis explicar una mica millor, quan deixis de mirar-te el melic, pensant que l’única cultura i llengua vàlides i viables al nostre planeta és l’espanyol.
      8. Madre mía!! Que triste!! «Qué» s’escriu amb accent.
      9. «Un deporte tan grande como este del ajedrez que puede unir el mundo y vosotros como el perro del hortelano. Una amanida verda siusplau!!». Si no vaig errat, em sembla que aquest és el primer fragment de text en que no fas ni una sola falta d’ortografia. Després de gairebé 200 paraules. No està malament el teu nivell de «cultura española». Espero pel bé de la cultura espanyola que la gent que hagi de mantenir i divulgar la vostra llengua sigui una mica més aplicada que tu. Comentari de text: «que puede unir». Malgrat la poca consistència dels teus arguments, no se si per pura casualitat o bé perquè n’ets conscient (em decantaria per la primera opció), has donat en el clau del principal problema entre espanyols i catalans: dues entitats (per exemple un matrimoni) o més (per exemple la Unió Europea) es poden unir quan aquestes parts ho volen. Quan alguna d’elles no ho vol i l’altra l’obliga se’n diu sotmissió. I aquí és on rau el problema: que vosaltres confoneu el verb «unir» amb «sotmetre». Per cert, a veure si em pots explicar millor perquè has utilitzat l’expressió «el perro del hortelano». Expressió que, complerta, és «Como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer», en referència a la magnífica obra de Lope de Vega, entre l’amor de Diana i Teodoro. Perquè no voldria interpretar que has utilitzat aquesta expressió en el sentit de que una persona va a la seva, sense fer cas de ningú, ni de res, tot demostrant, que desconeixies el veritable significat de la castissa i tan espanyola expessió.
      10. «Visca Valencia!! Ahí si que son todos buenos y tolerantes. Y tienen las mejores naranjas del mundo!!!». Si València està escrit en català, hauria de portar accent a la e. Sí porta accent. Comentari de text: Què tindrà a veure ara València… I les taronjes???? ufff…. Ja tornem a l’argumentació tipus «en qué liga de futbol»? No podrem menjar taronjes el dia que siguem independents?
      Doncs res més, espero no haver-te defraudat amb la meva resposta i perdona que m’hagi permès la llicència de corregir-te el teu text, escrit en «español».
      Salutacions cordials.

  • Yo me pregunto por qué a un mensaje en castellano se responde con una parrafada en otro idioma.

    Por lo demás: dudo mucho que el estudioso en cuestión se haya expresado realmente con los términos que se le atribuyen (ficha, reina, etc). Muy interesante pero parece ajedrez de Salvados por la Campana o de Compañeros más que ajedrez real.

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