6 de marzo 2014    /   DIGITAL
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Y Pokémon se convirtió en religión

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Hay hazañas que merecen un capítulo propio en la historia de los videojuegos. La partida perfecta de Pacman de Billy Mitchell, la lucha por el récord de Donkey Kong que quedó retratada en The King of Kong, el nivel 30 del Tetris de NES que alcanzó Thor Aackerlund, o el viaje al fin del mundo de Minecraft en el que Kurt J.

Mac lleva casi tres años metido son algunos buenos ejemplos. El sábado pasado terminó otra de esas historias serán recordadas: una partida de Pokémon en la que llegaron a jugar 120.000 personas de forma simultánea a través de Twitch, un portal en el que se emiten videojuegos en directo y que está ganando una popularidad tremenda.

El experimento Twitch Plays Pokémon empezó el pasado 12 de febrero. La idea era la siguiente: una partida al Pokémon Rojo original de Game Boy de 1996 en la que los propios espectadores lo controlan todo a través del chat, escribiendo los comandos “arriba”, “abajo”, “izquierda”, “derecha”, “A”, “B” y “start”. Todas esas órdenes se ejecutaban en el juego con unos segundos de retraso*. Fue un caos desde el minuto uno, obviamente.

Estas normas convertían cosas tan sencillas como atravesar una puerta o cortar un seto en tareas hercúleas. Más todavía cuando mucha gente intentaba echarlo todo a perder. De hecho, los puntos más difíciles de la partida no estuvieron en los combates contra entrenadores poderosos ni en capturar a Pokémon legendarios. Ni de lejos. Los retos estaban en cosas mucho más simples que todo eso: avanzar por un camino estrecho evitando saltar por una cornisa, por ejemplo, les llevó unas 16 horas.

Después de casi 17 días jugando sin descanso, la comunidad de Twitch consiguió derrotar al campeón de la Liga Pokémon y terminar el juego. Hasta ese momento, unas 15 millones de personas se habían asomado a ver lo que ocurría en Twitch Plays Pokémon y alrededor de 650.000 personas habían participado en la partida organizándose a través de Reddit y otras plataformas. Las cifras son sorprendentes y resulta increíble que superaran muchos de los puzles del juego. Sin embargo, lo más interesante de este experimento ha sido la historia paralela que ha creado la comunidad para intentar explicar todas las situaciones absurdas que se han generado durante el juego. Twitch ha jugado a Pokémon, se ha pasado Pokémon y ha reescrito Pokémon.

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Para la comunidad de Twitch, el protagonista del Pokémon Rojo, Red, es un joven esquizofrénico que quiere ser el mejor, el mejor que habrá jamás. Los síntomas de la enfermedad mental que padece explican la mecánica más importante del experimento: las órdenes de los usuarios son voces que suenan en su cabeza y que hacen que se comporte de forma extraña, que pase horas caminando en círculos, arroje al suelo casi todos los objetos que consigue, que dé instrucciones aleatorias a sus Pokémon o que les ponga nombres como «ABBBBBBK (», «aaabaajss», «AA-j» o «AIIIIIIR». La propia comunidad fue cambiando esos nombres impronunciables por apodos más cariñosos como Abby, Bird Jesus, Battery Jesus o Air Jordan y le dio una historia a cada criatura.

dd7c879509597a6158a1919c1f9ba42c-the-most-beautiful-bewitching-twitchplays-pokemon-fan-artDurante los primeros días de la partida, la avalancha de órdenes provocó que el personaje navegara sin rumbo por los menús y mirase constantemente el fósil Hélix, un objeto que había conseguido al atravesar el Monte Moon. Los jugadores entendieron que el fósil tenía algún tipo de significado religioso para Red y que acudía a él cuando se sentía perdido. Su destino era revivir al Pokémon que estaba atrapado en su interior.

Y así nació el culto al Señor Hélix.

Un momento clave en este brote religioso tuvo lugar cuando la comunidad decidió comprar una piedra de evolución para convertir a Eevee en Vaporeon, un Pokémon de tipo agua. El descontrol que reinaba en la partida hizo que compraran la piedra equivocada y Eevee evolucionó a Flareon, un Pokémon de tipo fuego. Como ya tenían a Abby el Charmeleon (otro bicho de fuego) y el juego solo permite llevar seis Pokémon encima, decidieron guardar al Flareon en el ordenador (los ordenadores del juego permiten cambiar de sitio objetos y monstruos, pero también te da la opción de liberarlos y perderlos para siempre; con miles de personas jugando a la vez, es una ruleta rusa). Fue entonces cuando Twitch Plays Pokémon se llevó su primer revés: entró en acción un grupo de usuarios con ganas de reventar la partida y logró liberar a varios Pokémon, entre ellos a Abby, el más poderoso del equipo.

La comunidad culpó de esto a Flareon y lo señaló como falso profeta, un ser contrario a las enseñanzas del fósil Hélix, el mal hecho carne. Desde ese momento, «aaabaaajss» el Pidgeot se convirtió en el miembro más fuerte del equipo y los jugadores lo alzaron como guía espiritual y mesías del Señor Hélix. El Bird Jesus. Unos días después lograron resucitar al fósil e incorporarlo al equipo. La comunidad también se las apañó para atrapar a Zapdos, uno de los tres pájaros legendarios, e incluso sobrevivió al ataque de un grupo de desalmados que intentaron usar bots para liberar al Bird Jesus. El Señor estaba de su lado y los guió hasta la victoria.

Toda esta historia ha cogido forma y ha cristalizado a través de memes, cómics, ilustraciones y muchas horas de conversación caótica. Muchos de esos cómics, a forma de epílogo, cuentan cómo las voces que atormentan a Red se apagan tras completar su viaje.

Hasta ahora, Twitch era un portal donde podías ver una buena partida de Starcraft II como si fuera un Athletic-Levante o  podías asomarte para ver cómo alguien juega algún título que te llama la atención. Twitch Plays Pokémon ha puesto patas arriba la plataforma inventándose una nueva forma de hacer ficción, con historias escritas en tiempo real por la propia comunidad de forma anárquica y sorprendente.

No sé si volveremos a ver algo tan intenso como el primer Twitch Plays Pokémon (de hecho, la segunda parte lleva varios días en marcha y no está acaparando tanta atención). No sé si va a inspirar a una generación. No sé si estamos ante un anticipo de la narración del siglo XXIII. Pero estoy seguro de una cosa: cuando vi al Bird Jesus derrotar al Rhydon de Giovanni y conseguir la última medalla del juego, me emocioné. Sea lo que sea lo que ha pasado en ese canal de Twitch, es algo especial.

Imagen de cabecera: Ilustración inspirada en Twitch Plays Pokémon de Inferno988.

En Dorkly tienen un exquisito repaso a todo lo que ha sucedido en la partida.

La muy acojonante ilustración del altar del fósil Hélix es de ThroughSpaceAndTime.

*Hacia la mitad del juego se le dio a los jugadores la opción de votar si querían jugar en anarquía, el sistema con el que comenzó el juego, o en democracia. La democracia seleccionaba y ejecutaba los comandos más votados por los jugadores y permitía un control algo más preciso, aunque una buena parte de la comunidad prefería la emoción de la anarquía.

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Mac lleva casi tres años metido son algunos buenos ejemplos. El sábado pasado terminó otra de esas historias serán recordadas: una partida de Pokémon en la que llegaron a jugar 120.000 personas de forma simultánea a través de Twitch, un portal en el que se emiten videojuegos en directo y que está ganando una popularidad tremenda.

El experimento Twitch Plays Pokémon empezó el pasado 12 de febrero. La idea era la siguiente: una partida al Pokémon Rojo original de Game Boy de 1996 en la que los propios espectadores lo controlan todo a través del chat, escribiendo los comandos “arriba”, “abajo”, “izquierda”, “derecha”, “A”, “B” y “start”. Todas esas órdenes se ejecutaban en el juego con unos segundos de retraso*. Fue un caos desde el minuto uno, obviamente.

Estas normas convertían cosas tan sencillas como atravesar una puerta o cortar un seto en tareas hercúleas. Más todavía cuando mucha gente intentaba echarlo todo a perder. De hecho, los puntos más difíciles de la partida no estuvieron en los combates contra entrenadores poderosos ni en capturar a Pokémon legendarios. Ni de lejos. Los retos estaban en cosas mucho más simples que todo eso: avanzar por un camino estrecho evitando saltar por una cornisa, por ejemplo, les llevó unas 16 horas.

Después de casi 17 días jugando sin descanso, la comunidad de Twitch consiguió derrotar al campeón de la Liga Pokémon y terminar el juego. Hasta ese momento, unas 15 millones de personas se habían asomado a ver lo que ocurría en Twitch Plays Pokémon y alrededor de 650.000 personas habían participado en la partida organizándose a través de Reddit y otras plataformas. Las cifras son sorprendentes y resulta increíble que superaran muchos de los puzles del juego. Sin embargo, lo más interesante de este experimento ha sido la historia paralela que ha creado la comunidad para intentar explicar todas las situaciones absurdas que se han generado durante el juego. Twitch ha jugado a Pokémon, se ha pasado Pokémon y ha reescrito Pokémon.

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Para la comunidad de Twitch, el protagonista del Pokémon Rojo, Red, es un joven esquizofrénico que quiere ser el mejor, el mejor que habrá jamás. Los síntomas de la enfermedad mental que padece explican la mecánica más importante del experimento: las órdenes de los usuarios son voces que suenan en su cabeza y que hacen que se comporte de forma extraña, que pase horas caminando en círculos, arroje al suelo casi todos los objetos que consigue, que dé instrucciones aleatorias a sus Pokémon o que les ponga nombres como «ABBBBBBK (», «aaabaajss», «AA-j» o «AIIIIIIR». La propia comunidad fue cambiando esos nombres impronunciables por apodos más cariñosos como Abby, Bird Jesus, Battery Jesus o Air Jordan y le dio una historia a cada criatura.

dd7c879509597a6158a1919c1f9ba42c-the-most-beautiful-bewitching-twitchplays-pokemon-fan-artDurante los primeros días de la partida, la avalancha de órdenes provocó que el personaje navegara sin rumbo por los menús y mirase constantemente el fósil Hélix, un objeto que había conseguido al atravesar el Monte Moon. Los jugadores entendieron que el fósil tenía algún tipo de significado religioso para Red y que acudía a él cuando se sentía perdido. Su destino era revivir al Pokémon que estaba atrapado en su interior.

Y así nació el culto al Señor Hélix.

Un momento clave en este brote religioso tuvo lugar cuando la comunidad decidió comprar una piedra de evolución para convertir a Eevee en Vaporeon, un Pokémon de tipo agua. El descontrol que reinaba en la partida hizo que compraran la piedra equivocada y Eevee evolucionó a Flareon, un Pokémon de tipo fuego. Como ya tenían a Abby el Charmeleon (otro bicho de fuego) y el juego solo permite llevar seis Pokémon encima, decidieron guardar al Flareon en el ordenador (los ordenadores del juego permiten cambiar de sitio objetos y monstruos, pero también te da la opción de liberarlos y perderlos para siempre; con miles de personas jugando a la vez, es una ruleta rusa). Fue entonces cuando Twitch Plays Pokémon se llevó su primer revés: entró en acción un grupo de usuarios con ganas de reventar la partida y logró liberar a varios Pokémon, entre ellos a Abby, el más poderoso del equipo.

La comunidad culpó de esto a Flareon y lo señaló como falso profeta, un ser contrario a las enseñanzas del fósil Hélix, el mal hecho carne. Desde ese momento, «aaabaaajss» el Pidgeot se convirtió en el miembro más fuerte del equipo y los jugadores lo alzaron como guía espiritual y mesías del Señor Hélix. El Bird Jesus. Unos días después lograron resucitar al fósil e incorporarlo al equipo. La comunidad también se las apañó para atrapar a Zapdos, uno de los tres pájaros legendarios, e incluso sobrevivió al ataque de un grupo de desalmados que intentaron usar bots para liberar al Bird Jesus. El Señor estaba de su lado y los guió hasta la victoria.

Toda esta historia ha cogido forma y ha cristalizado a través de memes, cómics, ilustraciones y muchas horas de conversación caótica. Muchos de esos cómics, a forma de epílogo, cuentan cómo las voces que atormentan a Red se apagan tras completar su viaje.

Hasta ahora, Twitch era un portal donde podías ver una buena partida de Starcraft II como si fuera un Athletic-Levante o  podías asomarte para ver cómo alguien juega algún título que te llama la atención. Twitch Plays Pokémon ha puesto patas arriba la plataforma inventándose una nueva forma de hacer ficción, con historias escritas en tiempo real por la propia comunidad de forma anárquica y sorprendente.

No sé si volveremos a ver algo tan intenso como el primer Twitch Plays Pokémon (de hecho, la segunda parte lleva varios días en marcha y no está acaparando tanta atención). No sé si va a inspirar a una generación. No sé si estamos ante un anticipo de la narración del siglo XXIII. Pero estoy seguro de una cosa: cuando vi al Bird Jesus derrotar al Rhydon de Giovanni y conseguir la última medalla del juego, me emocioné. Sea lo que sea lo que ha pasado en ese canal de Twitch, es algo especial.

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*Hacia la mitad del juego se le dio a los jugadores la opción de votar si querían jugar en anarquía, el sistema con el que comenzó el juego, o en democracia. La democracia seleccionaba y ejecutaba los comandos más votados por los jugadores y permitía un control algo más preciso, aunque una buena parte de la comunidad prefería la emoción de la anarquía.

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Opiniones 16
  • Esto me recuerda a cuando mi sobrina se inventa historias interpretando lo que ve en juegos que no entiende/están en ingles. Mi sobrina tiene 5 años.

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