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13 de diciembre 2010    /   IDEAS
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Zygmunt Bauman: “Valemos lo que vale nuestro último éxito”

13 de diciembre 2010    /   IDEAS     por          
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Zygmunt Bauman visitó España. El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 pasó por San Sebastián y allí dijo que Wikileaks obligará a los políticos a gobernar de otra forma. La vida tiembla. El sociólogo que piensa que “ahora el sentido del yo es más precario” aseguró que la sociedad vive una crisis de confianza. Y del País Vasco viajó a Madrid. Ahí habló de la ‘Desigualdad en la era moderna líquida’ en la Universidad de Sociología de Somosaguas.

Ya había hecho referencia a la actualidad de los titulares en San Sebastián. Quizá por eso, o probablemente porque ahora estaba entre un aforo menos pragmático y más dado a las ideas, Bauman se situó en un plano más teórico. Esta vez su objetivo era diseccionar la burocracia y mostrar en lo que se ha convertido.

El sociólogo polaco habló de unas reflexiones escritas por Michel Crozier en 1964 en su obra The Bureaucratic Phenomenos porque, según dijo, nada describía mejor qué estaba ocurriendo ahora con la burocracia. El tiempo sólo ha dado la razón a lo que el sociólogo francés escribió entonces.

Crozier se refería a la burocracia como una forma de organización que evoca lentitud, pesadez, rutina… y pocas veces logra satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Decía de ella que era una organización que no sabía aprender de sus errores, que es demasiado rígida para evolucionar al ritmo acelerado de una sociedad industrial cada vez más imperativa.

“Crozier, en vez de hablar de la cultura burocrática, habló de las culturas burocráticas. No son iguales en Francia, Alemania, España… Y las estudió para averiguar porqué siempre acaban siendo disfuncionales”.

“La burocracia es una industria de racionalismo donde las cosas no tienen nada que ver con lo que deberían ser”, recalcó Bauman. “El sistema es tan rígido que cae en la rutina. Pero la rutina es peligrosa porque las personas que hacen de sus acciones una rutina son presas más fáciles del autoritarismo y se convierten en seres más manipulables por el poder”.

Bauman pilló por las tripas el sistema capitalista para cuestionarlo como modelo económico eficaz. “La distancia entre los países más ricos y los países más pobres es cada vez mayor. Y no deja de crecer porque esto es lo que hace posible que los ricos sean cada vez más ricos. En 1997 se produjo un colapso económico en Asia. En 2002 cayó Argentina… Este patrón de crisis se repite una y otra vez. Y en las industrias ocurre lo mismo. Pocas actividades económicas están libres de sufrir crisis cíclicas”.

El profesor emérito de Sociología en la Universidad británica de Leads no olvidó uno de los grandes conceptos de su obra. La liquidez, la rapidez, lo pasajero… Bauman llevó a su discurso la idea de la sociedad del exceso, la sociedad que reduce a basura todo lo que consume a una velocidad desaforada. “Los residuos son producto de esa necesidad de satisfacer deseos rápidos. Ese es el peligro del capitalismo y de la sociedad de consumo. La economía no tiene como objetivo satisfacer tus deseos. Su misión es aumentar tus deseos y eso conduce a la economía del desperdicio (wasteful economy). Esa es la forma en la que el capitalismo sobrevive”. Un capitalismo que plaga el planeta de residuos y que deshabilita al tiempo de memoria: “Valemos lo que vale nuestro último éxito”.

Zygmunt Bauman visitó España. El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 pasó por San Sebastián y allí dijo que Wikileaks obligará a los políticos a gobernar de otra forma. La vida tiembla. El sociólogo que piensa que “ahora el sentido del yo es más precario” aseguró que la sociedad vive una crisis de confianza. Y del País Vasco viajó a Madrid. Ahí habló de la ‘Desigualdad en la era moderna líquida’ en la Universidad de Sociología de Somosaguas.

Ya había hecho referencia a la actualidad de los titulares en San Sebastián. Quizá por eso, o probablemente porque ahora estaba entre un aforo menos pragmático y más dado a las ideas, Bauman se situó en un plano más teórico. Esta vez su objetivo era diseccionar la burocracia y mostrar en lo que se ha convertido.

El sociólogo polaco habló de unas reflexiones escritas por Michel Crozier en 1964 en su obra The Bureaucratic Phenomenos porque, según dijo, nada describía mejor qué estaba ocurriendo ahora con la burocracia. El tiempo sólo ha dado la razón a lo que el sociólogo francés escribió entonces.

Crozier se refería a la burocracia como una forma de organización que evoca lentitud, pesadez, rutina… y pocas veces logra satisfacer las necesidades de los ciudadanos. Decía de ella que era una organización que no sabía aprender de sus errores, que es demasiado rígida para evolucionar al ritmo acelerado de una sociedad industrial cada vez más imperativa.

“Crozier, en vez de hablar de la cultura burocrática, habló de las culturas burocráticas. No son iguales en Francia, Alemania, España… Y las estudió para averiguar porqué siempre acaban siendo disfuncionales”.

“La burocracia es una industria de racionalismo donde las cosas no tienen nada que ver con lo que deberían ser”, recalcó Bauman. “El sistema es tan rígido que cae en la rutina. Pero la rutina es peligrosa porque las personas que hacen de sus acciones una rutina son presas más fáciles del autoritarismo y se convierten en seres más manipulables por el poder”.

Bauman pilló por las tripas el sistema capitalista para cuestionarlo como modelo económico eficaz. “La distancia entre los países más ricos y los países más pobres es cada vez mayor. Y no deja de crecer porque esto es lo que hace posible que los ricos sean cada vez más ricos. En 1997 se produjo un colapso económico en Asia. En 2002 cayó Argentina… Este patrón de crisis se repite una y otra vez. Y en las industrias ocurre lo mismo. Pocas actividades económicas están libres de sufrir crisis cíclicas”.

El profesor emérito de Sociología en la Universidad británica de Leads no olvidó uno de los grandes conceptos de su obra. La liquidez, la rapidez, lo pasajero… Bauman llevó a su discurso la idea de la sociedad del exceso, la sociedad que reduce a basura todo lo que consume a una velocidad desaforada. “Los residuos son producto de esa necesidad de satisfacer deseos rápidos. Ese es el peligro del capitalismo y de la sociedad de consumo. La economía no tiene como objetivo satisfacer tus deseos. Su misión es aumentar tus deseos y eso conduce a la economía del desperdicio (wasteful economy). Esa es la forma en la que el capitalismo sobrevive”. Un capitalismo que plaga el planeta de residuos y que deshabilita al tiempo de memoria: “Valemos lo que vale nuestro último éxito”.

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