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10 novelas distópicas que deberías leer (si el presente no te parece lo suficientemente distópico)

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Lo que pasó en 2020 nos pilló a contrapié a todos. Incluso a los más fieles seguidores de la literatura de ciencia ficción y a las novelas distópicas se les hacía extraño estar viviendo una situación más propia de las páginas de los libros que de la realidad.

A la mayoría de ellos, lo acontecido en los últimos meses con la pandemia no les ha rebajado un ápice las ganas de seguir recurriendo en sus ratos libres a lecturas que les sumerjan en mundos antiutópicos, deshumanizados y catastrofistas en muchos casos. Durante el tiempo de ocio extra que nos impuso el confinamiento, este tipo de literatura se convirtió en el escape favorito de muchos de los que ya eran amantes del género, pero también de otros que comenzaron a serlo.

Pero ¿por qué engancha tanto este tipo de novelas? Sin contradecir al filósofo alemán Peter Sloterdijk, para quien el concepto distopía suele estar ligado a la «expectación catastrófica» que subyace a la raza humana, Adrián Curiel Rivera cree que estas historias ofrecen una vía de «escape estético».

«A veces, incluso, un resquicio de esperanza de que el mundo o una sociedad determinada puedan cambiar a mejor. Ajustarse a un antiguo modelo utópico en el que otros hombres creyeron y que podría concretarse», explica el ensayista mexicano para tratar de explicar por qué este género ha arraigado de tal forma entre los lectores.

Sea cual sea el motivo que impulsa a los lectores, lo cierto es que la literatura distópica vuelve a estar de moda (si es que alguna vez ha dejado de estarlo).

Y por eso, aquí te traemos unos cuantos títulos de hoy y de siempre por si te hace falta alguna sugerencia de novelas distópicas para este verano.

 

El día del ajuste, de Chuck Palahniuk

El autor de El club de la lucha escribió esta novela distópica que a principios de 2021 estuvo a punto de perder el adjetivo. Para muchos de sus lectores, el asalto al Capitolio ocurrido el 6 de enero guarda numerosos paralelismos con la historia de Palahniuk. En ella se narra el origen de la revuelta de una sociedad sedienta de venganza contra todos aquellos a los que consideran enemigos y responsables de sus males.

El canalizador del levantamiento social es un misterioso personaje de nombre Talbott Reynolds. Su manifiesto pone en pie a la sociedad norteamericana que lucha hasta conseguir dividir Estados Unidos en tres grandes estados: Negrotopía, el país de los afroamericanos; Gaysia, el de la comunidad LGTB, y Caucasia, el país de los blancos. Pero la idílica sociedad que los miembros de cada uno de estos países esperan encontrar dentro de sus fronteras no lo será tanto.

 

The Power, de Naomi Alderman

En esta novela de Alderman, el poder está en manos de las mujeres, literalmente. Las protagonistas, víctimas de una sociedad patriarcal, se ven dotadas de repente con un poder extraordinario y eléctrico que no solo cambiará sus vidas, sino el paradigma social. ¿Qué uso harán de tal poder?

Escritora y diseñadora de videojuegos, Naomi Alderman se alzó en 2017 con el Baileys Women’s Prize for Fiction por esta novela que, según la propia autora, bebe de El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Oryx & Crake, de Margaret Atwood

Precisamente, la escritora canadiense vuelve a estar de actualidad por el anuncio del próximo lanzamiento de la última parte de la trilogía MaddAddam, que inició en 2003 con Oryx & Crake y continuó con El año del diluvio.

En la primera de las entregas, Atwood recoge la historia de Hombre de las Nieves, el último habitante del planeta. A través de diversos flashback, vamos conociendo su historia, como, por ejemplo, que su nombre original era Jimmy. También cómo perdió a su amigo Crake, cuyos hijos, unos inquietantes seres de ojos verdes, son ahora sus únicos acompañantes. Pero, sobre todo, la manera en la que tecnología fue convirtiendo su antiguo mundo en el desolador planeta en el que ahora sobrevive.

The Washington Post llegó a poner a la novela de Atwood a la altura de algunos de los clásicos distópicos como Un mundo feliz o 1984.

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

La novela distópica por excelencia junto con las anteriormente citadas. Si formó parte de los títulos que leíste en tu adolescencia, vuélvelo a leer. Aunque, ojo, porque puede que esta segunda lectura te remueva ahora mucho más. Sobre todo, por el paralelismo que inevitablemente se puede establecer entre algunas de las situaciones retratadas por el libro y la actualidad.

El protagonista de la historia es el bombero Guy Montag, a quien la lectura de un libro cambia por completo su visión de lo que le rodea. Hasta el punto de cuestionarse si continuar con su labor, que como la del resto de bomberos no es otra que la de quemar libros, enemigos, según los que detentan el poder en aquella sociedad, de la felicidad de las personas.

 

Apocalipsis, de Stephen King

No podía faltar en esta lista de libros distópicos una de las obras del maestro del terror. Sobre todo, si dicha novela lleva por título Apocalipsis y su argumento gira en torno a un virus gripal, creado en un laboratorio, que se extiende sobre el planeta diezmando la población mundial. ¿Os suena?

La novela, de más de 1.500 páginas, fue adaptada para la televisión en 1994 en forma de serie de cuatro episodios de una hora y media de duración cada uno. A principios de 2021, se estrenaba un remake de la serie, protagonizado por Whoopi Goldberg.

 

Balada de los pájaros cantores y serpientes, de Suzanne Collins

La nueva entrega de Los Juegos del Hambre se lanzaba el verano pasado, algo más de diez años después del primero titulo de la saga que pronto se convirtió en best seller. Aquel fue sucedido por dos entregas más, que, al igual que la primera, fueron llevadas al cine con éxito similar al editorial.

Collins cuenta que para la creación de esta historia y de algunos elementos que aparecen en ella, como la Arena donde compiten los llamados tributos, se inspiró en mitos clásicos, como el griego de Teseo y el laberinto del Minotauro. Aunque reconoce que los actuales realities, en los que las vicisitudes de sus concursantes se convierten en diversión para la audiencia, también fueron grandes referentes.

La bomba número seis y otros relatos, de Paolo Bacigalupi

La ecología y la globalización son tema recurrentes en los relatos y novelas de Paolo Bacigalupi. También los son en esta antología compuesta por La bomba número seis y otros diez textos más en los que el autor se mueve entre la ciencia ficción y la denominada literatura especulativa para mostrar escenarios caracterizados por la devastación de los recursos naturales.

Los textos fueron escritos antes del gran bum que el escritor norteamericano consiguió con La chica mecánica.

El señor de las moscas, de William Golding

Otro de esos clásicos que hay que releer. Porque de la historia de sus protagonistas, un grupo de jóvenes que, tras un accidente aéreo, tienen que rehacer su vida, sin adultos, en una isla idílica, da pie a todo tipo de reflexiones acerca de la democracia, el poder o el abuso del mismo, entre ortos muchos temas.

Pese a estar escrita y rezumar el contexto en el que Golding escribió la obra (finales de la II Guerra Mundial), la obra sigue vigente y sigue siendo uno de los libros más recurrentes (incluso de obligada lectura) entre muchos institutos (eso pese a la violencia explícita e implícita de la obra).

El futuro hogar para el dios viviente, de Louis Erdrich

La temida desaparición de la especie humana está cerca en esta futura sociedad que describe Erdrich en un libro que nos recuerda de manera inevitable a El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Porque, como en aquella, la feminidad y la maternidad son también el eje en El futuro para el dios viviente. Teniendo en cuenta que el proceso evolutivo de la sociedad se ha invertido, es normal que la protagonista del libro, Cedar Hawk Songmaker, tenga especial interés en conocer a su madre biológica, para tratar de hacerse una idea de cómo será su bebé. A su alrededor, mientras, el mundo parece decidido a acelerar su irremediable extinción mediante todo tipo de violencias, leyes abusivas, la misteriosa desaparición de mujeres embarazadas…

 

Matadero Cinco. La cruzada de los niños, Kurt Vonnegut

Lo primero de todo cabe preguntarse: ¿se puede catalogar de distopía el género en el que se mueve Vonnegut al escribir las andanzas de Billy Pilgrim en la II Guerra Mundial?

La novela es, en general, difícil de enmarcar dentro de cualquier género. Por un lado, está la parte autobiográfica evidente ya que, al igual que Billy Pilgrim, Vonnegut fue testigo del bombardeo de Dresde en la II Guerra Mundial.

Aunque la parte realista desaparece a fogonazos a lo largo del relato. Sin ir más lejos, con la presencia de los tralfamadorianos, unas inquietantes criaturas con percepción en cuatro dimensiones y que da argumentos a los que, desde la publicación del libro, lo consideran próximo a la ciencia-ficción.

Sea distópica o no, la de Vonnegut es una de las historias que hay que leer. Incluso en formato cómic, como el que recientemente lanzaba Astiberri.

Este artículo se ha desarrollado gracias a Cultura y Ocio de El Corte Inglés.

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A la mayoría de ellos, lo acontecido en los últimos meses con la pandemia no les ha rebajado un ápice las ganas de seguir recurriendo en sus ratos libres a lecturas que les sumerjan en mundos antiutópicos, deshumanizados y catastrofistas en muchos casos. Durante el tiempo de ocio extra que nos impuso el confinamiento, este tipo de literatura se convirtió en el escape favorito de muchos de los que ya eran amantes del género, pero también de otros que comenzaron a serlo.

Pero ¿por qué engancha tanto este tipo de novelas? Sin contradecir al filósofo alemán Peter Sloterdijk, para quien el concepto distopía suele estar ligado a la «expectación catastrófica» que subyace a la raza humana, Adrián Curiel Rivera cree que estas historias ofrecen una vía de «escape estético».

«A veces, incluso, un resquicio de esperanza de que el mundo o una sociedad determinada puedan cambiar a mejor. Ajustarse a un antiguo modelo utópico en el que otros hombres creyeron y que podría concretarse», explica el ensayista mexicano para tratar de explicar por qué este género ha arraigado de tal forma entre los lectores.

Sea cual sea el motivo que impulsa a los lectores, lo cierto es que la literatura distópica vuelve a estar de moda (si es que alguna vez ha dejado de estarlo).

Y por eso, aquí te traemos unos cuantos títulos de hoy y de siempre por si te hace falta alguna sugerencia de novelas distópicas para este verano.

 

El día del ajuste, de Chuck Palahniuk

El autor de El club de la lucha escribió esta novela distópica que a principios de 2021 estuvo a punto de perder el adjetivo. Para muchos de sus lectores, el asalto al Capitolio ocurrido el 6 de enero guarda numerosos paralelismos con la historia de Palahniuk. En ella se narra el origen de la revuelta de una sociedad sedienta de venganza contra todos aquellos a los que consideran enemigos y responsables de sus males.

El canalizador del levantamiento social es un misterioso personaje de nombre Talbott Reynolds. Su manifiesto pone en pie a la sociedad norteamericana que lucha hasta conseguir dividir Estados Unidos en tres grandes estados: Negrotopía, el país de los afroamericanos; Gaysia, el de la comunidad LGTB, y Caucasia, el país de los blancos. Pero la idílica sociedad que los miembros de cada uno de estos países esperan encontrar dentro de sus fronteras no lo será tanto.

 

The Power, de Naomi Alderman

En esta novela de Alderman, el poder está en manos de las mujeres, literalmente. Las protagonistas, víctimas de una sociedad patriarcal, se ven dotadas de repente con un poder extraordinario y eléctrico que no solo cambiará sus vidas, sino el paradigma social. ¿Qué uso harán de tal poder?

Escritora y diseñadora de videojuegos, Naomi Alderman se alzó en 2017 con el Baileys Women’s Prize for Fiction por esta novela que, según la propia autora, bebe de El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Oryx & Crake, de Margaret Atwood

Precisamente, la escritora canadiense vuelve a estar de actualidad por el anuncio del próximo lanzamiento de la última parte de la trilogía MaddAddam, que inició en 2003 con Oryx & Crake y continuó con El año del diluvio.

En la primera de las entregas, Atwood recoge la historia de Hombre de las Nieves, el último habitante del planeta. A través de diversos flashback, vamos conociendo su historia, como, por ejemplo, que su nombre original era Jimmy. También cómo perdió a su amigo Crake, cuyos hijos, unos inquietantes seres de ojos verdes, son ahora sus únicos acompañantes. Pero, sobre todo, la manera en la que tecnología fue convirtiendo su antiguo mundo en el desolador planeta en el que ahora sobrevive.

The Washington Post llegó a poner a la novela de Atwood a la altura de algunos de los clásicos distópicos como Un mundo feliz o 1984.

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

La novela distópica por excelencia junto con las anteriormente citadas. Si formó parte de los títulos que leíste en tu adolescencia, vuélvelo a leer. Aunque, ojo, porque puede que esta segunda lectura te remueva ahora mucho más. Sobre todo, por el paralelismo que inevitablemente se puede establecer entre algunas de las situaciones retratadas por el libro y la actualidad.

El protagonista de la historia es el bombero Guy Montag, a quien la lectura de un libro cambia por completo su visión de lo que le rodea. Hasta el punto de cuestionarse si continuar con su labor, que como la del resto de bomberos no es otra que la de quemar libros, enemigos, según los que detentan el poder en aquella sociedad, de la felicidad de las personas.

 

Apocalipsis, de Stephen King

No podía faltar en esta lista de libros distópicos una de las obras del maestro del terror. Sobre todo, si dicha novela lleva por título Apocalipsis y su argumento gira en torno a un virus gripal, creado en un laboratorio, que se extiende sobre el planeta diezmando la población mundial. ¿Os suena?

La novela, de más de 1.500 páginas, fue adaptada para la televisión en 1994 en forma de serie de cuatro episodios de una hora y media de duración cada uno. A principios de 2021, se estrenaba un remake de la serie, protagonizado por Whoopi Goldberg.

 

Balada de los pájaros cantores y serpientes, de Suzanne Collins

La nueva entrega de Los Juegos del Hambre se lanzaba el verano pasado, algo más de diez años después del primero titulo de la saga que pronto se convirtió en best seller. Aquel fue sucedido por dos entregas más, que, al igual que la primera, fueron llevadas al cine con éxito similar al editorial.

Collins cuenta que para la creación de esta historia y de algunos elementos que aparecen en ella, como la Arena donde compiten los llamados tributos, se inspiró en mitos clásicos, como el griego de Teseo y el laberinto del Minotauro. Aunque reconoce que los actuales realities, en los que las vicisitudes de sus concursantes se convierten en diversión para la audiencia, también fueron grandes referentes.

La bomba número seis y otros relatos, de Paolo Bacigalupi

La ecología y la globalización son tema recurrentes en los relatos y novelas de Paolo Bacigalupi. También los son en esta antología compuesta por La bomba número seis y otros diez textos más en los que el autor se mueve entre la ciencia ficción y la denominada literatura especulativa para mostrar escenarios caracterizados por la devastación de los recursos naturales.

Los textos fueron escritos antes del gran bum que el escritor norteamericano consiguió con La chica mecánica.

El señor de las moscas, de William Golding

Otro de esos clásicos que hay que releer. Porque de la historia de sus protagonistas, un grupo de jóvenes que, tras un accidente aéreo, tienen que rehacer su vida, sin adultos, en una isla idílica, da pie a todo tipo de reflexiones acerca de la democracia, el poder o el abuso del mismo, entre ortos muchos temas.

Pese a estar escrita y rezumar el contexto en el que Golding escribió la obra (finales de la II Guerra Mundial), la obra sigue vigente y sigue siendo uno de los libros más recurrentes (incluso de obligada lectura) entre muchos institutos (eso pese a la violencia explícita e implícita de la obra).

El futuro hogar para el dios viviente, de Louis Erdrich

La temida desaparición de la especie humana está cerca en esta futura sociedad que describe Erdrich en un libro que nos recuerda de manera inevitable a El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Porque, como en aquella, la feminidad y la maternidad son también el eje en El futuro para el dios viviente. Teniendo en cuenta que el proceso evolutivo de la sociedad se ha invertido, es normal que la protagonista del libro, Cedar Hawk Songmaker, tenga especial interés en conocer a su madre biológica, para tratar de hacerse una idea de cómo será su bebé. A su alrededor, mientras, el mundo parece decidido a acelerar su irremediable extinción mediante todo tipo de violencias, leyes abusivas, la misteriosa desaparición de mujeres embarazadas…

 

Matadero Cinco. La cruzada de los niños, Kurt Vonnegut

Lo primero de todo cabe preguntarse: ¿se puede catalogar de distopía el género en el que se mueve Vonnegut al escribir las andanzas de Billy Pilgrim en la II Guerra Mundial?

La novela es, en general, difícil de enmarcar dentro de cualquier género. Por un lado, está la parte autobiográfica evidente ya que, al igual que Billy Pilgrim, Vonnegut fue testigo del bombardeo de Dresde en la II Guerra Mundial.

Aunque la parte realista desaparece a fogonazos a lo largo del relato. Sin ir más lejos, con la presencia de los tralfamadorianos, unas inquietantes criaturas con percepción en cuatro dimensiones y que da argumentos a los que, desde la publicación del libro, lo consideran próximo a la ciencia-ficción.

Sea distópica o no, la de Vonnegut es una de las historias que hay que leer. Incluso en formato cómic, como el que recientemente lanzaba Astiberri.

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