11 de mayo 2022    /   CREATIVIDAD
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Àlex Martínez Vidal: «Decir no a un cliente te empodera»

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En Europa manda Alemania. El mismo país que exige a los demás ajustarse el cinturón, pero que no quiere saber nada cuando lo que tiene que ajustarse es su economía. Al respecto, Paul Krugman, premio Nobel de Economía, escribió una columna en el periódico El País: «Cómo Alemania se ha convertido en la facilitadora de Putin».

A los trabajadores autónomos les pasa un poco lo mismo, sus condiciones laborales y fiscales se las dictan asalariados al servicio del Estado, colectivo para quienes sus nóminas y vacaciones, pagadas, son sagradas. Las vacaciones de los autónomos no son retribuidas, simplemente organizan su tiempo de trabajo y descanso.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

Eso mismo es lo que hace, en proporciones desiguales, Àlex Martínez Vidal (Barcelona, 1986), un autónomo creativo pluriempleado: es guionista, humorista, diseñador gráfico y autor del libro Autónomos. Guía ilustrada para ser tu propio jefe esclavo, publicado por Bridge. Un libro en el que la edición, el diseño y la maquetación también han sido cosa suya. Es lo que tienen los proyectos propios, que motivan y en los que uno se involucra tanto, a pesar de que el autor sepa que no lo van leer ni comprar más de diez millones de lectores.

El libro en cuestión es digno de ser estudiado en las escuelas de negocios. Su valor añadido es que es útil, divertido e inteligente, no una guía técnica llena de datos y escrita con un lenguaje enrevesado. En sus páginas no hay números ni tampoco conceptos tipo IRPF, IVA, etc., auténticos quebraderos de cabeza que el autor desprecia tanto como le desesperan. Lo que sí hay es una mención a una aplicación móvil para autónomos en la que el usuario introduce sus ingresos, gastos, IRPF e IVA y calcula cada cuanto tiempo tiene que llorar.

Por medio de breves, ingeniosos y ácidos textos y viñetas, Martínez Vidal ha destilado de manera ágil y amena todo lo que ha aprendido durante 15 años siendo autónomo. 15 años de deplorable vida autónoma, y esta entrevista coincide con el día en el que el movimiento LUCHA AUTÓNOMA ha convocado por primera vez diferentes manifestaciones en varias ciudades españolas para reivindicar y reclamar una cuota de autónomos justa para quienes trabajan por cuenta propia.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

La cuota en cuestión es la cotización de los trabajadores autónomos. La más baja es de 293,95 euros al mes y la más alta es de 1.266,53 euros. Ambas cantidades se corresponden con el 30,60% de la base mínima (960,60 euros) y máxima de cotización (4.139,40 euros) respectivamente.

La jubilación, la incapacidad temporal y demás prestaciones dependen de la base de cotización. El autónomo, cuanto más paga al mes por trabajar menos a la intemperie está. Martínez Vidal dice que claro que hay que pagar impuestos, pero también hay que vivir.

Las humorísticas viñetas que aparecen en el libro las empezó a subir a su perfil de Instagram. Dibujos que ilustran su visión particular y práctica del autónomo, así como sus propias experiencias. Al ver que funcionaban y que la gente le preguntaba cómo se lo había montado para hacer todas las cosas que hacía, pensó que podía tener algo entre manos. Ordenó las ideas y surgió este libro que recoge su filosofía y visión del mundo autónomo con un perfil digital, creativo, como el suyo.

ESPAÑA NO ES PAÍS PARA AUTÓNOMOS

El mundo autónomo es muy disperso, lo que hace que sea muy complicado que se unan para reivindicarse. Autónomo es un periodista, una ilustradora, un peluquero, una cómica, un carpintero, una carnicera, etc. Los que sí parecen estar unidos contra estos autoempleadores son el PSOE y el PP, para quienes estos trabajadores por cuenta propia no están entre sus prioridades. Es una filosofía de país, un enfoque que está pensado para empresas y trabajadores.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

Todos los meses, todos los años, independientemente de que partido esté en el gobierno, al autónomo le aprietan un poco más el bolsillo, sin tener en cuenta su facturación. Todos pagan, muchos se quejan en silencio, hasta ahora. Dice Àlex Martínez Vidal que la manifestación convocada por LUCHA AUTÓNOMA es necesaria porque todo esto se tiene que acabar; si no, nos van a seguir exprimiendo hasta el infinito.

Para este humorista y diseñador gráfico, España es un país deficiente en cuanto a dar soporte a los autónomos y/o emprendedores. Un freno importante con el que se encuentra la gente que quiere llevar a cabo proyectos es la ya mencionada cuota de cotización y la burocracia, un tortuoso y caro camino trazado por funcionarios al servicio y mantenimiento del Estado que no saben lo que significa poner en marcha algo propio.

Martínez Vidal no cree que la solución sea igualar los derechos de los asalariados con los de los autónomos, que es lo que parece que se quiere hacer con las nuevas cuotas sugeridas por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones José Luis Escrivá.

Para él no tiene sentido, porque las condiciones no son las mismas, que a un autónomo le cueste lo mismo contratarse a él mismo que lo que le cuesta a una empresa contratar a un asalariado. Un autónomo es trabajador y empresa a la vez. Martínez Vidal cuenta que si se le estropea el ordenador, como autónomo que es, tiene que correr con los gastos de arreglarlo o comprarse uno nuevo. A un asalariado le basta con decir que se le ha roto y esperar a que o se lo arreglen o le entreguen otro.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

DOS CLASES DE AUTÓNOMOS

En opinión del autor de Autónomos, que se mueve en un ambiente de autónomos digitales y creativos como él, existen dos tipos de personas: las que tienen capacidad para emprender o de ser sus propios jefes e ilusionarse con sus proyectos y disfrutar haciendo lo que hacen, y los que prefieren vender la libertad de los otros a cambio de la estabilidad que les puede dar una nómina.

En el libro hay una viñeta en la que su alter ego le dice a otra persona: «Vale, envíame un e-mail con los detalles y te mando presu», a lo que el otro le responde que a él no le importa organizar otra reunión porque no es autónomo y se puede permitir perder el tiempo. Para Àlex Martínez Vidal, un asalariado se puede permitir el lujo de no ser productivo temporalmente, hasta que le despidan. Un autónomo está acostumbrado a ser eficiente y asertivo. Un autónomo tiene que producir a tope si quiere facturar, que no es lo mismo que cobrar.

Después de comer en un restaurante no se dice lo buenísima que estaba la comida y que en 145 días se le abonará la factura por el importe correspondiente. A un autónomo sí se le hace eso. Sin despeinarse, sin avergonzarse.

Para evitar este tipo de situaciones tan comunes en el día a día de un autónomo, Martínez Vidal, además de poner sus reglas, dice que tiene más proyectos que clientes. Los clientes desgastan mucho, tiene que haber espacio entre ambas partes. Como con la pareja.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

EL ARTE DE HACER PRESUPUESTOS

Su negocio lo tiene muy diversificado, no depende del cliente al uso. Él monta proyectos online, como la escuela de comedia La llama school y la web de divulgación teatral TeatreBarcelona, entre otros. En estos casos él no tiene que vender nada, cuelga sus cursos y espera a que se apunten los interesados en los mismos. Algo que le permite no tener que hacer presupuestos, que son un arte. Un arte, sobre todo, si no se quiere acabar perdiendo dinero.

Lo primero que dice este autónomo multidisciplinar es que los presupuestos se hacen para ganar dinero, no para cubrir gastos. Su truco es preguntarle al cliente de cuánto dinero dispone y ajustar sus servicios a dicha cantidad; y siempre cobrar una parte por adelantado. Quien admite estas condiciones dice que es un cliente que valora tu trabajo.

Luego está la otra situación que se puede dar, que Martínez Vidal le diga que no a un cliente, que no le interesa, que no quiere su dinero. Decir no empodera, además de hacerle estallar la cabeza al cliente. Reconoce que al principio uno dice que sí a todo por miedo. Para el autor de esta guía ilustrada, el autónomo vive dos fases: una inicial y precaria y otra más avanzada y estable en la que puedes rechazar encargos. En su opinión, decir no le hace más deseable como profesional.

Si hacer presupuestos es complicado, casi tanto o más que los acepten, para un autónomo hacer su contabilidad es una yincana perversa. En su libro, hace referencia a una aplicación para encontrar el gestor de tus sueños, Gestinder. El gestor es un traductor entre el autónomo y el Estado, que habla un lenguaje pensado para que no se le entienda, para humillarnos, dice Martínez Vidal. Y añade que, en lugar de facilidades, lo único que encontramos los autónomos son trabas. Es muy difícil pasar todas las pantallas de este escape room hasta llegar a funcionar como autónomo.

LUNES QUE NO LO SON

A pesar de las dificultades, la ilusión por hacer proyectos personales, más propia de Peter Pan que de un adulto, es algo que Martínez Vidal y los que son como él llevan en la sangre, y no hay cuota, ni IVA, ni IRPF ni trimestral que pueda cambiarlos al otro bando. Actitud que hace que Martínez Vidal esté contento con cada nuevo lunes.

La perspectiva del lunes le estimula, es cuando vuelve a sus proyectos después de un fin de semana en el que todo se paró. Los viernes le entra el bajón y el sábado para él es como un lunes, pero menos intento, sin feedback externo.

Para él casi todos los días son iguales. No es una cuestión de producir, simplemente está mejor haciendo lo que hace que descansando. Palabra de autónomo.

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En Europa manda Alemania. El mismo país que exige a los demás ajustarse el cinturón, pero que no quiere saber nada cuando lo que tiene que ajustarse es su economía. Al respecto, Paul Krugman, premio Nobel de Economía, escribió una columna en el periódico El País: «Cómo Alemania se ha convertido en la facilitadora de Putin».

A los trabajadores autónomos les pasa un poco lo mismo, sus condiciones laborales y fiscales se las dictan asalariados al servicio del Estado, colectivo para quienes sus nóminas y vacaciones, pagadas, son sagradas. Las vacaciones de los autónomos no son retribuidas, simplemente organizan su tiempo de trabajo y descanso.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

Eso mismo es lo que hace, en proporciones desiguales, Àlex Martínez Vidal (Barcelona, 1986), un autónomo creativo pluriempleado: es guionista, humorista, diseñador gráfico y autor del libro Autónomos. Guía ilustrada para ser tu propio jefe esclavo, publicado por Bridge. Un libro en el que la edición, el diseño y la maquetación también han sido cosa suya. Es lo que tienen los proyectos propios, que motivan y en los que uno se involucra tanto, a pesar de que el autor sepa que no lo van leer ni comprar más de diez millones de lectores.

El libro en cuestión es digno de ser estudiado en las escuelas de negocios. Su valor añadido es que es útil, divertido e inteligente, no una guía técnica llena de datos y escrita con un lenguaje enrevesado. En sus páginas no hay números ni tampoco conceptos tipo IRPF, IVA, etc., auténticos quebraderos de cabeza que el autor desprecia tanto como le desesperan. Lo que sí hay es una mención a una aplicación móvil para autónomos en la que el usuario introduce sus ingresos, gastos, IRPF e IVA y calcula cada cuanto tiempo tiene que llorar.

Por medio de breves, ingeniosos y ácidos textos y viñetas, Martínez Vidal ha destilado de manera ágil y amena todo lo que ha aprendido durante 15 años siendo autónomo. 15 años de deplorable vida autónoma, y esta entrevista coincide con el día en el que el movimiento LUCHA AUTÓNOMA ha convocado por primera vez diferentes manifestaciones en varias ciudades españolas para reivindicar y reclamar una cuota de autónomos justa para quienes trabajan por cuenta propia.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

La cuota en cuestión es la cotización de los trabajadores autónomos. La más baja es de 293,95 euros al mes y la más alta es de 1.266,53 euros. Ambas cantidades se corresponden con el 30,60% de la base mínima (960,60 euros) y máxima de cotización (4.139,40 euros) respectivamente.

La jubilación, la incapacidad temporal y demás prestaciones dependen de la base de cotización. El autónomo, cuanto más paga al mes por trabajar menos a la intemperie está. Martínez Vidal dice que claro que hay que pagar impuestos, pero también hay que vivir.

Las humorísticas viñetas que aparecen en el libro las empezó a subir a su perfil de Instagram. Dibujos que ilustran su visión particular y práctica del autónomo, así como sus propias experiencias. Al ver que funcionaban y que la gente le preguntaba cómo se lo había montado para hacer todas las cosas que hacía, pensó que podía tener algo entre manos. Ordenó las ideas y surgió este libro que recoge su filosofía y visión del mundo autónomo con un perfil digital, creativo, como el suyo.

ESPAÑA NO ES PAÍS PARA AUTÓNOMOS

El mundo autónomo es muy disperso, lo que hace que sea muy complicado que se unan para reivindicarse. Autónomo es un periodista, una ilustradora, un peluquero, una cómica, un carpintero, una carnicera, etc. Los que sí parecen estar unidos contra estos autoempleadores son el PSOE y el PP, para quienes estos trabajadores por cuenta propia no están entre sus prioridades. Es una filosofía de país, un enfoque que está pensado para empresas y trabajadores.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

Todos los meses, todos los años, independientemente de que partido esté en el gobierno, al autónomo le aprietan un poco más el bolsillo, sin tener en cuenta su facturación. Todos pagan, muchos se quejan en silencio, hasta ahora. Dice Àlex Martínez Vidal que la manifestación convocada por LUCHA AUTÓNOMA es necesaria porque todo esto se tiene que acabar; si no, nos van a seguir exprimiendo hasta el infinito.

Para este humorista y diseñador gráfico, España es un país deficiente en cuanto a dar soporte a los autónomos y/o emprendedores. Un freno importante con el que se encuentra la gente que quiere llevar a cabo proyectos es la ya mencionada cuota de cotización y la burocracia, un tortuoso y caro camino trazado por funcionarios al servicio y mantenimiento del Estado que no saben lo que significa poner en marcha algo propio.

Martínez Vidal no cree que la solución sea igualar los derechos de los asalariados con los de los autónomos, que es lo que parece que se quiere hacer con las nuevas cuotas sugeridas por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones José Luis Escrivá.

Para él no tiene sentido, porque las condiciones no son las mismas, que a un autónomo le cueste lo mismo contratarse a él mismo que lo que le cuesta a una empresa contratar a un asalariado. Un autónomo es trabajador y empresa a la vez. Martínez Vidal cuenta que si se le estropea el ordenador, como autónomo que es, tiene que correr con los gastos de arreglarlo o comprarse uno nuevo. A un asalariado le basta con decir que se le ha roto y esperar a que o se lo arreglen o le entreguen otro.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

DOS CLASES DE AUTÓNOMOS

En opinión del autor de Autónomos, que se mueve en un ambiente de autónomos digitales y creativos como él, existen dos tipos de personas: las que tienen capacidad para emprender o de ser sus propios jefes e ilusionarse con sus proyectos y disfrutar haciendo lo que hacen, y los que prefieren vender la libertad de los otros a cambio de la estabilidad que les puede dar una nómina.

En el libro hay una viñeta en la que su alter ego le dice a otra persona: «Vale, envíame un e-mail con los detalles y te mando presu», a lo que el otro le responde que a él no le importa organizar otra reunión porque no es autónomo y se puede permitir perder el tiempo. Para Àlex Martínez Vidal, un asalariado se puede permitir el lujo de no ser productivo temporalmente, hasta que le despidan. Un autónomo está acostumbrado a ser eficiente y asertivo. Un autónomo tiene que producir a tope si quiere facturar, que no es lo mismo que cobrar.

Después de comer en un restaurante no se dice lo buenísima que estaba la comida y que en 145 días se le abonará la factura por el importe correspondiente. A un autónomo sí se le hace eso. Sin despeinarse, sin avergonzarse.

Para evitar este tipo de situaciones tan comunes en el día a día de un autónomo, Martínez Vidal, además de poner sus reglas, dice que tiene más proyectos que clientes. Los clientes desgastan mucho, tiene que haber espacio entre ambas partes. Como con la pareja.

Autónomos de Àlex Martínez Vidal

EL ARTE DE HACER PRESUPUESTOS

Su negocio lo tiene muy diversificado, no depende del cliente al uso. Él monta proyectos online, como la escuela de comedia La llama school y la web de divulgación teatral TeatreBarcelona, entre otros. En estos casos él no tiene que vender nada, cuelga sus cursos y espera a que se apunten los interesados en los mismos. Algo que le permite no tener que hacer presupuestos, que son un arte. Un arte, sobre todo, si no se quiere acabar perdiendo dinero.

Lo primero que dice este autónomo multidisciplinar es que los presupuestos se hacen para ganar dinero, no para cubrir gastos. Su truco es preguntarle al cliente de cuánto dinero dispone y ajustar sus servicios a dicha cantidad; y siempre cobrar una parte por adelantado. Quien admite estas condiciones dice que es un cliente que valora tu trabajo.

Luego está la otra situación que se puede dar, que Martínez Vidal le diga que no a un cliente, que no le interesa, que no quiere su dinero. Decir no empodera, además de hacerle estallar la cabeza al cliente. Reconoce que al principio uno dice que sí a todo por miedo. Para el autor de esta guía ilustrada, el autónomo vive dos fases: una inicial y precaria y otra más avanzada y estable en la que puedes rechazar encargos. En su opinión, decir no le hace más deseable como profesional.

Si hacer presupuestos es complicado, casi tanto o más que los acepten, para un autónomo hacer su contabilidad es una yincana perversa. En su libro, hace referencia a una aplicación para encontrar el gestor de tus sueños, Gestinder. El gestor es un traductor entre el autónomo y el Estado, que habla un lenguaje pensado para que no se le entienda, para humillarnos, dice Martínez Vidal. Y añade que, en lugar de facilidades, lo único que encontramos los autónomos son trabas. Es muy difícil pasar todas las pantallas de este escape room hasta llegar a funcionar como autónomo.

LUNES QUE NO LO SON

A pesar de las dificultades, la ilusión por hacer proyectos personales, más propia de Peter Pan que de un adulto, es algo que Martínez Vidal y los que son como él llevan en la sangre, y no hay cuota, ni IVA, ni IRPF ni trimestral que pueda cambiarlos al otro bando. Actitud que hace que Martínez Vidal esté contento con cada nuevo lunes.

La perspectiva del lunes le estimula, es cuando vuelve a sus proyectos después de un fin de semana en el que todo se paró. Los viernes le entra el bajón y el sábado para él es como un lunes, pero menos intento, sin feedback externo.

Para él casi todos los días son iguales. No es una cuestión de producir, simplemente está mejor haciendo lo que hace que descansando. Palabra de autónomo.

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